viernes, 29 de agosto de 2014

Calientes





La semana pasada no, la anterior, la del lunes 18, feriado acá por el 'corrimiento' de un nuevo aniversario del fallecimiento del General San Martín, fue el cumpleaños de Caio (24) y también de Luciano (17). Los dos hicieron los respectivos festejos. Caio al mediodía hizo el infaltable 'asado' al que fueron casi todos los diositos 'históricos', además de algunos otros amigos personales del club y de la facultad. Otro tanto hizo Luciano, pero sus amigos se juntaron a la tarde de ese día, festejos a los que no fui invitado.

No sé si por la diferencia de edades que hay entre nosotros o porque la única referencia que tienen los padres de Luciano de mí, es a través de las madres del 'pollito' y de 'Carlitos', lo cierto fue que Luciano me dijo que 'yo no era santo de la devoción de los padres' y que de ahí que no aceptaron que me invitara. Podía ser que sospecharan algo también, aunque nunca tuve tanto contacto con ellos como para que albergaran algunas sospechas. Lo único que sé que los invitados de Luciano eran compañeros del colegio y los 'pollitos'.

Así que el único acercamiento que tuve con Luciano ese día fue por medio del celular: primero por 'whatsapp' y después, directamente me llamó al celular en un momento que se hizo para estar solo y tranquilo y pudiéramos hablar sin problemas. Allí estuvimos hablando medio 'a las disparadas' (rápido) y combinamos encontrarnos el jueves 21. Él se iba a hacer la 'chupina' o 'la rata' (faltar a la escuela sin permiso de los padres) y nos íbamos a encontrar en mi casa para dar rienda suelta a lo que sentíamos uno por el otro.

Pero yo me olvidé que esa semana comenzaba a trabajar para Martín y obviamente no podía faltar en mi tercer día de trabajo, así que le volví a hablar a Luciano para explicarle esto y decirle que pospusiéramos el encuentro para el sábado a la tarde. Así el no tendría que justificar con los padres esa inasistencia y yo no tendría ningún problema con Martín. Lo que caracterizó a esa semana fue el tiempo: en pleno invierno, durante la semana del 16 al 23 de agosto, la temperatura subió hasta los 32º C...!!! De no creer...!!!

Así que el sábado, poco después del mediodía y con un calor demoledor me junté con Luciano y aprovechando lo fantástico del día: cielo despejado de nubes, sol brillante y una temperatura anormal para la época hizo que en lugar de ir a mi casa, Luciano quisiera que fuéramos para el campo. Así que sin tantos preámbulos hacia allá fuimos. Por suerte, en la casa de campo de mi viejo no había nadie. Diferente hubiera sido la situación el fin de semana anterior, que acá fue largo y que como siempre, esa casa se llenó de gente.

Igualmente, antes de ir, lo llamé a mi viejo para preguntarle si pensaba ir al campo y cuando recibí la respuesta negativa porque tenía otros planes, le dije que yo iba a ir para allá con 'unos amigos', sin decirle totalmente la verdad: mis 'amigos' no eran más que uno y era afectivamente 'algo más que amigo' pero mi viejo se debe haber dado cuenta de eso. Igualmente me dijo que él no pensaba ir a la casa de campo y me dio todas las instrucciones que me da siempre que voy para allá con los 'diositos'.

Así que llegamos con Luciano para disfrutar del hermosísimo día que hacía, del campo y de nosotros y de nuestros cuerpos. Especialmente yo que deseaba tanto poseer a Luciano y hacerlo mío. Apenas llegamos, fuimos directamente a uno de los dormitorios. Nos acomodamos lo mejor que pudimos y dimos rienda suelta a nuestros instintos. Luciano se aferró a mí y me prodigó tantas caricias como las que yo le prodigué a él y en el medio de tanta pasión, pasó lo que tenía que pasar.

Luciano sólo se quitó la remera y arremetió contra mí hasta arrojarme en la cama y comenzó a besarme. Fue un beso largo y caliente. Nuestras lenguas se entrechocaron y sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo por completo. Debo confesar que no esperaba tanto entusiasmo después de haberse negado tanto tiempo a hacer algo. Y sin pedírselo o indicárselo, comenzó por aflojarme el cinturón, desabrochó mi pantalón y bajó mi slip. Realmente yo estaba anonadado por semejante ímpetu.

Yo estaba totalmente 'excitado' (caliente) y estaba al 'palo' (con una erección descomunal). Luciano empezó haciéndome un 'pete' (felación) realmente increíble. Así que le saqué la remera, lo ayudé a quitarse los pantalones y el bóxer. Mientras Luciano me quitó la camisa y terminó de desnudarme totalmente. Como yo estaba a punto de 'acabar' (eyacular), cambiamos de posición. Hice recostar a Luciano y me dediqué a 'petearlo' con todas mis ansias. Ese pibito y todo lo de él, realmente, me vuelve loco.

Y mientras lo 'peteaba' comencé a dilatarlo analmente con los dedos de mis manos mojados en saliva para lubricarle bien esa zona. Luciano se acomodó mejor para dejarme actuar libremente. Lo que me había negado durante todo este tiempo estaba dispuesto a dármelo en ese momento. Así que, como pude, le separé las nalgas y comencé a lamer con fruición su agujerito mientras lo 'pajeaba' (masturbaba) muy lentamente. Luciano gemía y acompañana mi accionar con ciertos movimientos 'felinescos'.

En medio de tanto placer y después de un largo tiempo, comencé la verdadera dilatación con mis dedos. La pija de Luciano estaba durísimo pero él me pedía que lo penetrara de una vez por todas porque ya no se aguantaba. Quiso masturbarse pero no lo dejé. La pedí que me dejara hacerlo a mi modo. Luciano suplicaba que lo hiciera mío pero yo no había terminado la dilatación porque sentía que los esfínteres de Luciano no estaban listos todavía y entre gemido y gemido, emitía algún gritito de dolor.

Después de un tiempo, acomodé a Luciano lo mejor que pude, de espaldas en la cama. Coloqué sus piernas sobre mis hombros y apoyé mi glande sobre el agujerito y muy suamente, fui introduciéndole la cabeza de mi pija. Luciano volvió a gemir y emitió otro gritito, esta vez más fuerte. Le dije que no le podía doler mucho porque apenas había empezado. Luciano no me dijo nada pero aferrando con sus manos mis nalgas, las empujó contra él, obligándome casi a penetrarlo impiadosamente, cosa que no hice.

Luciano volvió a gritar pero esta vez no me preocupé. Yo empujaba despacio y él también empujaba su cuerpo hacia mí y mi cuerpo hacia él. Mi pija ya convertida en una vara de hierro, terminó de penetrarlo. Luciano volvió a gritar y a gemir pero me decía que continuara porque ante sus gritos de dolor me detenía casi abruptamente por temor a lastimarlo. Finalmente y teniendo mucho cuidado lo pude penetrar totalmente y a moverme dentro de Luciano lenta y acompasadamente hasta lograr un ritmo sostenido.

Aquello era lo que yo tanto ansiaba y que Luciano me habia negado durante un buen tiempo y ahora me demostraba que esa negación era totalmente incomprensible. Mientras lo 'cogía' (follaba), Luciano acariciaba mi pecho o me besaba profundamente cuando me arrojaba sobre él y manteníamos un ritmo acompasado y envidiable. Estábamos gozando tanto que no pude contener mis gemidos y otro tanto hacía Luciano, mientras que cuando podía, le decía al oído todo lo que yo sentía y él representaba para mí.

Finalmente, cuando estaba a poco de eyacular, volví a ponerme en posición vertical mientras masturbaba a Luciano. Mi intención era que 'acabáramos' (eyaculáramos) juntos. Los 'ay' y los gemidos de Luciano se entremezclaban con mi jadeo. Ya casí estábamos listos. Sentía en mi mano, los 'respingos' de su pija e igualmente los músculos de su abdomen y de su bajo vientre ondulaban de goce y placer ya casi dispuestos a permitir la descarga de la 'leche' (semen) que yo tanto deseaba.

El primer chorro de leche de Luciano me dio en la cara y parte entró en mi ojo al que me hizo arder mucho. Las oleadas posteriores, se derramaron sobre mi pecho, sobre mi mano que aferraba con fuerza la pija adolescente de Luciano y sobre su vientre que yo me encargaría luego, de lamer hasta dejarlo limpio. Yo demoré un poco más en 'acabar' pero como siempre me pasa cuando estoy muy caliente, eché dentro de Luciano, hectolitros de leche, espesa y caliente que después saldría sola. Fue una sensación apoteótica.

Después caí rendido sobre el lado del cuerpito de Luciano y volvimos a besarnos como desesperados. Así estuvimos un largo rato hasta que me recosté en la cama y mirándonos de lado nos juramos amor eterno. Las manos de Luciano jugaban con mi pija y mis dedos, con su agujerito, al tiempo que se iban 'enchastrando' (embadurnando/pringando) con la leche que salía. Habíamos gozado como nunca. Era la segunda vez que alguien lo penetraba y ese alguien era yo, pero había sido más intenso que la primera vez.

Nos quedamos acariciándonos y dándonos 'piquitos'. Todo preanunciaba que si seguíamos así, la segunda parte era inminente. El calor del día estaba cediendo por un viento sur fuerte y frío. Y aunque todavía era temprano, no podíamos contradecir las características del invierno: se estaba haciendo de noche rápidamente. Le dije a Luciano que era mejor volver porque pronto anochecería y no quería crearle problemas con los padres. Luciano me volvió a abrazar, me besó nuevamente y me dijo que entonces era mejor vestirnos e irnos y que lo que teníamos que decirnos quedaba para otro día. Y eso fue lo que hicimos. Transpirados y 'enlechados' como estábamos, nos limpiamos así nomás con una toalla, nos vestimos y regresamos a la ciudad, después de haber pasado una tarde excepcional y de quedar ambos en deuda con el otro por la conversación que nos debíamos, pero eso, lo dejábamos para una mejor oportunidad. No quisimos perder la magia que habíamos logrado juntos esa calurosa y caliente tarde de invierno...



sábado, 23 de agosto de 2014

Comensalismo





Mi relación con Luciano es parecida a la que mantengo con Martín. Todavía no entiendo bien lo que me pasa con ellos. A Luciano lo amo por como es y por lo que es. Y con Martín me pasa lo mismo: creo que siento lo que siento por como es y por lo que es. Claro que ellos no sienten lo mismo. Luciano no tiene esa necesidad del afecto sexual que tengo yo. Martín directamente ni tiene ni siente absolutamente nada. Aunque en esta primera semana que trabajo con él siempre me tiró buena onda.

El trabajo con Martín es bastante simple: ordenar papeles, carpetas, archivos. Mantener actualizados y fotocopiar algunos documentos, encarpetarlos y archivarlos. Hacer algunos trámites bancarios, mantener el orden en el archivo para encontrar 'cuentas' más fáciles. Escanear documentos, hacer un backup de todo lo que se hace por internet y no mucho más. Mis compañeras de trabajo son dos mujeres que me deben doblar en edad. Una se encarga de los teléfonos y la otra escribe permanentemente en la pc.

A Martín lo veo poco y nada. Tiene una oficina aparte de donde estoy yo con la que escribe en la computadora todo el tiempo. La otra, la de los teléfonos es una especie de recepcionista. Martín recibe a mucha gente y muchas veces sale él. Las veces que sale él, siempre me llevó como 'ché pibe' (mandadero). Un par de días me llevó a almorzar con él. Son esos momentos, en los que entre él y yo hay cierto acercamiento. De lo contrario, cuando hay gente, mantiene una cierta y ¿comprensible? distancia.

Eso por el lado de Martín. Me siento re bien trabajando y mucho mejor cuando puedo disfrutarlo a solas, aunque ese 'disfrute' sea sólo mío. Es raro lo que experimento. Disfruté al máximo esos momentos que estuvimos juntos y esos dos almuerzos también. Martín me ofrece una especie de 'protección' o liderazgo que no había experimentado antes con nadie. Quizás con mi viejo cuando vivimos juntos. Esto lo pensé varias veces. ¿Estaré reemplazando la figura paterna media ausente con Martín? 

Pero Martín no tiene edad para ser mi viejo. Entonces, ¿qué es lo que me pasa? ¿Y ese deseo sexual de dejarme poseer por él? Recién ahora entiendo lo que seguramente experimentan y experimentaron todos los 'diositos' con los que me relacioné. Creo que el sentimiento sino es el mismo, es parecido. Esa admiración que sintieron los 'diositos' por mí, casi es la misma, que la que yo siento por Martín. Alguien mayor que yo, más maduro, más resolutivo, más ejecutivo, que creó desinteresadamente (en el caso de Martín), interesadamente en el mío, ese lazo de 'pertenencia' y la necesidad personal muy íntima, de sentirme 'contenido' y protegido hasta llegar al 'summun' de dejarme 'poseer' (penetrar sexualmente) por esa persona con tal de sentirla o tenerla cerca para que colme diferentes necesidades que tengo y que no siempre son sexuales. Una especie de 'comensalismo' donde uno se beneficia sin llegar a perjudicar al otro. Cosas raras de la vida... jeeeeee...





domingo, 17 de agosto de 2014

17 de agosto de 1850: Paso a la inmortalidad del Libertador de Argentina, Chile y Perú





Un día como hoy pero en 1850, moría en Francia, el Libertador de Argentina, Chile y Perú: el General José de San Martín, 'Padre de la Patria' de todos los argentinos.

Era hijo de españoles (su padre fue Gobernador de una región muy extensa de las colonias rioplatenses) pero nunca fue considerado 'español' sino 'criollo' (hijo de españoles nacido en las colonias).

Aún así por el traslado de su padre nuevamente a España, estudió allí e hizo la carrera militar alcanzando el grado de Teniente Coronel del ejército español en su lucha contra la dominación napoleónica.

Regresó a su tierra natal en 1812 para ponerse al servicio de las autoridades de las 'Provincias Unidas del Río de la Plata' (hoy Argentina). Aquí concibió su plan continental de libertad e independencia. 

Comprendió que la libertad y la independencia de los países hispanoamericanos sólo se lograría con la eliminación de los núcleos realistas españoles.

Organizó un regimiento al que denominó 'Granaderos a Caballo' y luego otro más grande: el 'Ejército de los Andes' con el que cruzó la cordillera de los Andes y liberó a Chile y luego a Perú del yugo español.

Agotado por las luchas intestinas, se auto exilió en Inglaterra primero y en Francia después, donde murió en 1850, a la edad de 72 años. 

Un breve 'racconto' de la vida de un argentino de los que ya no quedamos muchos.



jueves, 14 de agosto de 2014

Salidera 2






El plan pergeñado por el 'don' Lucchessi salió tal cual como lo había planeado. Don pendejos (el Gasti y yo) con sus respectivas mochilas llenas vayan a saber de qué, salían de un banco, pagaban la estadía de un Peugeot 307 y se dirigían al auto, en silencio pero sin despertar sospechas de ninguna clase, más allá que dentro de las viejas y desgastadas mochilas llevaban una fortuna de dinero contante y sonante vaya a a saber con qué destino y por qué causa necesitaban tanto efectivo.

Más allá, 4 'fulanos trajeados' (vestidos con traje gris y/o negro), con anteojos oscuros, altamente sospechosos y portando también sospechosos 'attachés', subían a un enorme auto negro de vidrios polarizados de igual color y a una camioneta grandísima, 4x4, de procedencia japonesa, también de vidrios polarizados oscuros. Salieron del garaje muy despacito. Primero, la camioneta, después el auto y al final nosotros. Tomamos por la calle atestada de tránsito y allí fue cuando vi que los tipos de la moto nos seguían.

Fuimos a una velocidad media hasta llegar al boulevard Oroño, arteria principal límite del microcentro que tiene mi ciudad y allí, inexplicablemente, nos dividimos. Mientras, los otros giraron hacia la derecha hacia el lado del río, nosotros doblamos hacia la izquierda, con rumbo desconocido, al menos para mí. Ahí fue que me di cuenta que nos estaban siguiendo: la moto con los dos fulanos que había visto en la puerta del banco, no seguía a una prudente distancia, pero nos seguía.

Al 'toque' (rápidamente) le avisé al Gasti pero me dijo que no me preocupara, que eran dos tipos que trabajaban para el viejo y que nos estaban custodiando por si algo nos pasaba. Volvimos a tomar por otra avenida con rumbo hacia el río y después de un rato, estábamos frente a la casa del Gasti. El portón automático del garaje se abrió y nosotros entramos sin problemas. Subimos al ascensor de los autos que nos dejó en el piso donde vive el Gasti. Estacionó el auto rápidamente, bajamos con las mochilas y listo.

El viejo Lucchessi nos estaba esperando en el salón que usa como despacho. Me saludó efusivamente y me preguntó si habíamos tenido problemas. Le dije que no y me dijo que en la bandeja había algunas cositas para comer y en el frigobar bebidas de toda clase. Además me dijo que me debía un favor inmenso y que me lo pensaba pagar pronto. Él, justamente el 'don' me debía un favor a mí...!!! Era de no creer...!!! Tampoco era de no creer el tipo que estaba a su lado y que me conmovió hasta las fibras más íntimas.

No sé calcularle la edad pero tendría más de 30 seguro pero menos de 40 también. Es muy parecido al de la foto, que es un modelo argentino. Pero tiene esas facciones que me deslumbraron desde el principio y no sé por qué. Tiene una cara atractiva, un dejo de barba de algunos días, un cuerpo bien modelado y vestía elegantemente. También resultó ser muy simpático y congeniamos desde el primero momento que nos vimos. Todavía no averigüé muy bien pero trabaja para los Lucchessi & Lucchessi aunque en forma autónoma.

Los tipos se dedicaron a contar el dinero mientras el Gasti y yo comíamos y bebíamos. Al rato nada más se agregó Martín, el tipo del que hablé más arriba. Nos felicitó por lo bien que habíamos hecho todo y aprovechando que el 'don' llamó al Gasti, me quedé solo con Martín, hablando de cómo había conocido a los Lucchessi pero sacando todo lo sexual que tenía el tema. El tipo me preguntó a qué me dedicaba y quiso saber todos los pormenores de mi vida.

Así que le conté más o menos todo sacando el tema 'gay' y demás y aunque el tipo me tiraba 'buena onda', mi radar no funcionaba y no entendía ese acercamiento más que amistoso. Mi radar gay no me indicaba nada. Solamente la 'calentura' (excitación) que me provocaba el tipo pero no me animaba a decir nada porque directamente no entendía que me estaba pasando. Y sin decir más nada, Martín me preguntó si me gustaría trabajar para él. Que no era un trabajo difícil: algo así como su 'secretario privado'

Lo que no podia era acomodar mis horarios de la facultad pero como necesito la plata, le dije que sí. Ya acomodaría mis horarios de la facultad. En ese momento apareció el 'don' y Martín le dijo cuáles eran sus planes. Al viejo Lucchessi le pareció bien y me dijo que Martín era muy buen tipo y me iba a sentir cómodo trabajando con él. No sé por qué pero me 'huele' que el 'don' está detrás de todo esto. Así y todo, yo ya le había dicho que sí a Martín, así que quedamos que la semana que vienen empezaba.

A mí me pareció que Martín me miraba 'con ganas' (deseos) pero nunca dijo nada. Solamente se mostró demasiado afectuoso conmigo pero hasta ahí. El tipo tiene algo que me gusta pero no sé bien qué es. Incluso me gustaría que me llevara a la cama y hacer de 'pasivo' con él, pero es una cosa extraña la que siento. No me importaría tener sexo con él. Me siento muy cómodo estar con él al lado y muy seguro también, aunque seguro no sé de qué. Incluso, en algunos momentos me pareció que me estaba seduciendo. 

En cambio yo no me animaba a 'avanzar' y temía hacer algo que rompiera ese momento mágico que sentía al estar al lado de Martín. Cuando me volví a casa pensé que casi lo mismo que yo sentía por Martín, puede ser muy parecido a lo que siente Luciano para conmigo y esa necesidad de estar al lado de la persona sin pensar en otra cosa que compartir buenos momentos, estar a su lado, disfrutar de su persona pero sin connotaciones sexuales. Si se dá el sexo, obviamente, tenerlo porque también lo deseo pero no es algo importante en este momento. Incluso ahora, sigo pensando en todo esto que siento por primera vez y me pregunto si será una atracción 'platónica', si será un simple 'enamoramiento' pasajeroun flechazo de Cupido que dio de lleno en mi corazón o es que yo me estoy volviendo viejo y sentimentaloide... jeeeeeeee...



lunes, 11 de agosto de 2014

Salidera



(Salidera: robo en que se sorprende a una víctima luego de una extracción de dinero en un banco)


Algún día tenía que pasar. Yo siempre lo vine 'gambeteando' (eludiendo) al tema por un montón de causas. Al principio pensé que era pedófilo porque desde los 13 años me empezaron a gustar los chicos. O mejor dicho, un chico: el Sebi, el mejor amigo del Tato, mi hermano. Después, a medida que fui creciendo, me fueron gustando otros chicos, armé mi propio grupo de 'diositos' gays, dimos rienda suelta a nuestra amistad y a nuestra sexualidad durante mucho tiempo. Y también vivimos, de la mejor manera que lo entendíamos.

Así fui creciendo y disfrutando de 'mis' diositos cada vez más y mejor. También fui madurando pero me quedaba una asignatura pendiente. Siempre me gustaron los diositos menores que yo, o de parecida edad a a la mía, pero con cara 'aniñada', como lo expresé hace poco, en mis últimos posteos. No sé la causa, siempre rechacé la idea de 'salir' (noviar) o tener sexo con alguien mayor que yo, más si tenía 'pinta' (imagen) de adulto y encima era barbado.

Solamente sentí una conmoción dentro mío en una oportunidad que fui al dentista que me recomendó mi viejo y aunque el tipo me doblaba en edad, había algo en él que me atraía, no sé si sexualmente, físicamente, psicológicamente o cualquier otra palabra que terminara en 'mente'. De todos modos, no pasó más de un diálogo sobre él, sobre su familia y sobre algunos otros aspectos que no vienen al caso. Pero esta vez es diferente. Y como la historia es media confusa, la voy a contar desde el principio para que nadie se pierda nada.

Desde que lo conocí a padre del Gasti, siempre me pareció que el 'tipo' (hombre) aunque no lo sabía, si tenía (y tiene) toda la pinta de alguien que anda en cosas raras. Y a medida que nuestro conocimiento se fue profundizando y la relación se hizo más estrecha, tanto con la Agus y con el Matius y el mismo Gasti, nada ni nadie me pudo sacar de la cabeza que este tipo sino era un 'capo mafioso' le andaba muy cerca. Todo lo que lo rodeaba lo denunciaba o yo me estaba 'haciendo los ratones' (me lo imaginaba).

Pero resulta que días pasados me llamó el Gasti para que lo acompañara al banco X que iba a hacer una extracción de dinero y no quería ir solo. Como yo no tenía nada que hacer, le dije que sí y ahí nomás me largó que al día siguiente me pasaría a buscar, cerca del mediodía. Para no hacerla tan larga, al mediodía yo ya había bajado y lo esperaba en la puerta del edificio. El Gasti llegó casi puntualmente en una el Peugeot 307 que tiene, blanco, de vidrios polarizados de color negro, muy lindo.

Durante el viaje hablamos boludeces todo el tiempo. Pero cuando estábamos ya cerca de la city bancaria, el Gasti me dijo que íbamos a retirar dinero y que me necesitaba porque conmigo se sentía más seguro. Especialmente por si había alguien haciendo 'inteligencia' para robar a los clientes que retiraban dinero. Dos jóvenes con sus respectivas mochilas no despertarían sospechas. La verdad que la inseguridad del Gasti ya es algo serio, así que le dije que no había problemas y que se quedara tranquilo.

Cuando llegamos al banco, el Gasti estacionó el auto en un estacionamiento cercano, casi vecino al banco. Nos bajamos, entramos en el banco y fuimos derecho al mostrador de 'Informes' donde nos atendió un tipo bastante huraño que cambió sus modos en cuanto escuchó quién era el Gasti y con quién deseaba hablar personalmente. El tipo en persona nos condujo a través del banco a una oficinita,  en un entrepiso, separada de las personas y poco después se nos uníó el tipo a quien habíamos ido a ver.

Después de cerciorarse de nuestras identidades, el tipo hizo pasar a dos tipos más que llevaban dos paquetes en la mano cada uno. También entraron al diminuto despacho, cuatro fulanos más, con un 'attaché' cada uno y dos 'roperos' (guardaespaldas) enormes que se quedaron a los costados de la puerta y otros dos más que se quedaron custodiando la puerta pero desde el lado de afuera. Fue en ese momento que yo empecé a sospechar...

Mis sospechas se hicieron realidad cuando le hicieron firmar al Gasti unos cuantos papeles y terminó de concretarse, cuando los que llevaban los paquetes, los desarmaron y comenzaron a sacar grandes cantidades de 'fajos' de billetes de 'ARS' (pesos argentinos) de 100 (la más alta denominación) y comenzaron a llenar nuestras mochilas. No sé cuánto dinero había allí pero había mucho. Yo no podía quitar la mirada de semejante fortuna y miraba de reojo al Gasti, que de tanto en tanto también me miraba.

Terminada la operación, salimos como entramos: los empleados de seguridad, los fulanos con los 'attaché', los otros dos con las valijas ahora vacías y finalmente nosotros con nuestras mochilas repletas de dinero y detrás nuestro, los funcionarios del banco. No sé el Gasti pero yo no estoy acostumbrado a eso y llevar tanto dinero encima me hizo poner tan nervioso que empecé a ver sospechosos por todos lados. Los tipos con los 'attache' habían desaparecido y los 'roperos' también.

Apenas salimos a la calle, vi que el Gasti caminaba con una seguridad encomiable. Qué 'piola' (pícaro) el tipo sabe 'taekwondo' y pelea lo más bien. Y no contra uno, sino contra dos y hasta tres tipos a la vez. Pero yo no sé nada de defensa personal y empecé a ver 'fantasmas' (sospechosos) por todos lados: un tipo de traje sin corbata que me observaba con una mirada penetrante, un muchacho mucho más grande que yo hablaba con otro en la parada de taxis, dos motociclistas con el casco puesto, estaba un poco más allá de la puerta del banco. Caminamos rápidamente hasta el garaje, pagamos la estadía, pusimos las mochilas con el dinero en el piso de la parte de atrás y subimos al auto. Aparentemente no habíamos despertado sospechas. Apenas habíamos salido del garaje me di cuenta que nos estaban siguiendo... (continúa)


martes, 29 de julio de 2014

Romanticismo gay.




Se está terminando un bimestre de muchos altibajos, experiencias y vivencias encontradas. En estos 60 días, prácticamente pasé de la euforia de llegar a la final del Mundial de Fútbol de Brasil, a la decepción del segundo puesto, especialmente porque nadie se acuerda de los segundos. De la felicidad de poder disfrutar de Luciano como 'novio' fiel que es, a la indiferencia por no decir infelicidad por sus extrañas actitudes y de la confianza de esta relación desigual, en cuanto a edad, al mayor de los escepticismos.

Y creo que esto se debe especialmente a algunas actitudes o comportamientos del Lucho (Luciano). También a su forma de ser, a su edad, a su inmadurez o a lo poco que vivió la vida. Porque prácticamente formamos una pareja dispareja. Mientras que yo comencé a experimentar y practicar mi sexualidad desde temprana edad, Lucho es totalmente lo opuesto. Toda su vida fue (es) un cúmulo de deseos insatisfechos pero temeroso de concretarlos y así, vamos desovillando nuestra pareja y nuestra vida.

Junio fue un mes larguísimo más allá de los 30 días que tiene. En el medio, además del mundial de fútbol, hubo una larguísima huelga de docentes universitarios que se extendió también a julio. Entonces, mis tiempos libres se multiplicaron y aunque seguía estudiando en casa, el hecho de no tener clases, hacía que mis días fueron larguísimos y me dedicara prácticamente a vivir mi vida junto al pibito que hoy por hoy más amo: el Lucho. Después, vinieron los 15 días de las vacaciones de invierno y nuestra relación se afianzó.

Aprovechamos para salir mucho y convivir más todavía. Fuimos al cine, al teatro, a los shoppings, al campo después de llevar al Nachito al pueblo, a caminar por diferentes lados y disfrutar del sol a veces y de los días fríos, cuando soplaba el viento del sur, en casa, abrazados, casi en bolas, frente al hogar a gas y prodigándonos las caricias más íntimas y profundas y disfrutándonos mutuamente, pero... Y acá viene lo que quería decir, el Lucho no acepta mis ganas de poseerlo y pone límites a mi 'calentura' (excitación). 

Yo no sé por qué lo hace. Se me ocurre que como todavía es chico (16) aceptó de buena gana durante los primeros momentos, los 'escarceos' gays, hasta el 'felatio' y la 'penetración'. Pero ahora que lo probó todo, es como si ya no quisiera más nada y toda la atracción y el amor que dice que siente por mí, no van de la mano con sus actitudes. El Lucho prefiere besarme, abrazarme, acurrucarse a mi lado, prodigarme todo tipo de caricias, incluso las más impúdicas pero hasta ahí. 

En cambio, nunca más ni felatios ni penetraciones. Al principio pensé que, como la primera penetración le había dolido mucho, por eso la posponía, pero desde que lo 'desvirgué' por primera vez, pasó ya mucho tiempo y nada. Y la felación, qué...??? Realmente no sé qué pensar. Yo lo sigo disfrutando por lo que es, por cómo es y por todo lo que representa para mí, pero yo que soy 'sexual' casi un 100%, no sé cuánto voy a seguir tolerándole más este tiempo de romanticismo gay... jeeeeeeee...



viernes, 18 de julio de 2014

Diositos y dioses mundialistas


Alguien que hizo un comentario a uno de mis posts hizo que me quedara pensando y reflexionando sobre algo que me sigue dando vueltas por la cabeza. Esto es, a los que yo califico como 'diositos'.


Yo considero que un chico es 'diosito', cuando es 'carilindo' (de cara atractiva), 'flaquito' (delgado, musculado pero no musculoso), simpático, extrovertido y 'varoncito' en todo sentido, es decir, que no se le note amaneramiento o afeminamiento, porque ninguno de nosotros somos así y no queremos salir del clóset, algún día, vistos de ese modo.



Pero no todo termina ahí. El comentario que me quedó 'picando' (dando vueltas en la cabeza), fue que además de ser 'carilindo', busco en mis diositos, casi con exclusividad, que tenga cara 'aniñada' (cara de nene)



Será por esto que no me gustan o no me atraen, los que son más grandes que yo...??? Y mucho menos (aunque hago algunas excepciones) siento atracción por aquellos que se dejan barba o bigote o ambos, solamente, para parecer mayor pero que para mí, afean su cara o los hace parecer mucho más viejos.


Y esto es lo que me pasó con James Rodríguez, que no sólo es un 'diosito' por sus cualidades, sino porque también conserva cierto 'aniñamiento' en la cara y esto es lo que me atrae mucho. 




Y pensando en 'mis' diositos, justamente en ésta, la cara aniñada, la que los hace muy atractivos para mí (ya sé que más de uno de los que están leyendo esto, están leyendo 'entre líneas') y subliminalmente van a querer descubrir en mí, cierto tinte 'pedofiloideo', pero esto ya no me molesta y como se dice acá, directamente me 'resbala' (no siento que me afecte en nada).





















Estos que pusé acá, son otros 'diositos' y 'dioses' mundialistas, que me conmovieron hasta las fibras más íntimas y que a pesar de ser más grandes que yo, no hubiera dudado un instante a llevarlos o dejarme llevar a la cama, total el 'idioma del sexo', es universal... jeeeee...