lunes, 1 de octubre de 2012

Rosario, ciudad gay friendly...???




Esto es para que vean, mis lectores cómo vivimos los gays aquí en Rosario, de las puertas para afuera. Yo a veces, veo y leo cosas que pasan en otros países y me doy cuenta, que somos muy 'friendly', tenemos una legislación de 'avanzada' y todo eso pero acá seguimos viviendo en otro siglo. Acá definitivamente, la sociedad no 'tolera' al gay y convive con nosotros siempre y cuando no exterioricemos nuestra orientación sexual.

Porque en cuanto el gay exterioriza su condición personal (amaneramiento, afeminamiento, travestismo, etc.) o de pareja (caminar de la mano, abrazarse, besarse, etc.) el gay es discriminado y marginado absolutamente. Pero se los margina y se los condena para vivir en un 'gheto' y se los acepta cuando solamente actúan como 'normales'. En una palabra, tenemos que vivir como 'heteros' durante el día y durante 'gays' de noche y/o en lugares especiales.

A continuación transcribo un hecho que pasó acá hace una semana, cuando un grupo de gays estaban festejando el cumpleaños de uno de ellos, en un bar céntrico de mi ciudad. Durante gran parte de la noche, percibieron que los 'patovicas' (empleados de seguridad) del 'boliche' (bar) los rodeaban. Alrededor de las 3 de la madrugada del domingo, Ariel abrazaba a su novio cuando uno de los guardias, de aproximadamente 1.80 m de altura, pelo corto negro con una mancha blanca y no muy amable, lo tomó del brazo y le dijo que necesitaba hablar con él en privado. “Seguime, no te va a pasar nada”, le prometió, y lo llevó hacia unas escaleras que se usan como salida de emergencia. Su pareja y sus amigos quisieron seguirlos, pero otro guardia se lo impidió.
—Mirá, con nosotros está todo bien, de hecho hicimos cursos de derechos humanos para sensibilizarnos respecto a ustedes. Pero hay gente que se estuvo quejando —le dijo a Ariel el patovica.
Esa primera frase marcaba los términos de la conversación. “La gente” por un lado, “ustedes” por el otro.
—¿De qué se estuvieron quejando? —preguntó Ariel.
—De ustedes.
—¿De qué exactamente?
—De que se están besando. Este no es un lugar de ustedes y hay gente que no está preparada para ustedes —le explicó a Ariel el señor que hizo cursos para sensibilizarse respecto a ustedes. No estaba muy sensible, o las sensaciones no le llegaban al cerebro.
—Ese es un problema del que no esté “preparado” —respondió Ariel, enojado—. Es ilógico que en este país me pueda casar y no pueda darle un beso a mi novio en público. No puedo creer que me estés planteando esto. Yo no estaba haciendo nada malo, solo besar a mi novio como cualquier otra pareja.
—Sí, pero, te repito: tenemos que cuidar a nuestro público.
A Ariel le quedó claro que “nuestro público” era “la gente” y no “ustedes”.
—Yo voy a seguir besando y bailando con mi novio y si querés echarme, hacelo, pero atenete a que es un hecho de discriminación, hay una ordenanza municipal al respecto y yo voy a hacer la denuncia —respondió.
Ariel comenzó a bajar las escaleras y su novio y sus amigos le preguntaron qué pasaba. Les empezó a contar y los patovicas ayudaron con algunas de las siguientes frases:
“Mi padrino es gay, yo los re quiero a ustedes”. “Nosotros tuvimos buena predisposición: yo los dejé entrar”. “Se lo estamos pidiendo como 'gauchada' (favor) para cuidar a nuestro público”. “Es algo lógico lo que les estamos pidiendo. No queremos que se sientan mal”. 
Los patovicas les ofrecieron, “como gauchada”, que si querían besarse lo hicieran en la escalera vacía y oscura que estaba al final de un pasillo. No les aclararon si en la escalera había algún armario donde pudieran meterse.
Uno de los chicos les preguntó a los patovicas si las parejas heterosexuales también tenían que ir a besarse a la escalera oscura o podían hacerlo en la pista.
—No, no es lo mismo, ustedes entiendan.
Lo cual, en castellano, significa: ustedes no son lo mismo que ellos y nosotros.
Otro preguntó quiénes se habían quejado y el mismo que al principio había dicho que tenía un padrino gay respondió:
—Yo me quejé. A mí me molesta.
No había más nada que hablar. Se quedaron por unos veinte minutos en el lugar, mientras intentaban llamar a la Guardia Urbana Municipal al 0800-444-0909, para hacer la denuncia. Un hombre que se identificó como uno de los dueños del lugar le pidió al cumpleañero —que también es gay— que “controlara” a sus invitados y, después, se acercó a ellos y les dijo que, si aceptaban no besarse más, “podemos ofrecerles algunos tragos gratis”.
El dueño del pub remató su oferta con el famoso “yo tengo un amigo judío”.
En realidad, dijo “un amigo gay”, pero qué diferencia hay.
Como no conseguían comunicarse con la GUM, los chicos se retiraron y siguieron llamando desde afuera. A las 3:57, por fin, fueron atendidos y pidieron que la Guardia concurriera al lugar para labrar el acta por violación a la ordenanza antidiscriminatoria, pero les respondieron que no podían mandar un móvil porque estaban todos ocupados y, en resumen, no podían hacer nada. 

Insistieron y la respuesta fue: ya te respondí. ”Cuando empezó la discusión, les recité a los patovicas la ordenanza municipal 7946 y les dije que el boliche podía ser clausurado por lo que estaban haciendo y que yo iba a llamar a la GUM. Me respondieron que hiciera lo que quisiera”, recuerda Guillermo, uno de los amigos de Ariel. 
—Lo que pasó me hizo pensar —continúa Guillermo—. Éramos un grupo grande, y muchos de nosotros, militantes y conscientes de nuestros derechos. ¿Qué pasa con un pibe gay, una 'torta' (lesbiana), o una persona 'trans' que sufre este tipo de discriminación y no tiene las herramientas para afrontarlo, si ni siquiera el estado municipal atiende las denuncias? Sólo hace falta chequear los casos registrados por la GUM y las clausuras efectivas que hicieron por discriminación: ninguna.
La ordenanza municipal 7946 dice que “en la ciudad de Rosario se reconoce y garantiza el derecho a ser diferente, no admitiéndose discriminaciones que tiendan a la segregación por razones o con pretexto de raza, etnia, género, orientación sexual, identidad de género, edad, religión, ideología, opinión, nacionalidad, caracteres físicos, condición psicofísica, social, económica o cualquier circunstancia que implique distinción, exclusión, restricción o menoscabo”. 

Para hacer efectivas esas promesas, la ordenanza establece que “aquellos espectáculos o lugares abiertos al público (…) en los cuales se cometan actos discriminatorios en forma explícita o a través de un ejercicio arbitrario del derecho de admisión serán sancionados de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 604.8 del Código Municipal de Faltas en vigencia”

De acuerdo al artículo citado del Código Municipal de Faltas, que la propia ordenanza modifica para asegurar la protección de las personas LGBT, las sanciones que le hubiesen correspondido al Robinson Pub por lo sucedido el sábado serían: “a) clausura del local de 7 a 30 días, la primera vez que incurra en la falta; b) de 30 a 180 días en caso de reincidencia”.
Pero no pasó nada. Ni tampoco va a pasar. Rosario, ciudad gay friendly...??? 


14 comentarios:

  1. Lu, me acuerdo hace dos o tres años posteaste algo así como que no veías por qué había que ir a una marcha del orgullo gay, que eso no hacía falta. Si guardás los post buscalo. Ahora qué tenéis un par de años más creo qué empezás a captar el punto.
    Un beso

    ResponderEliminar
  2. Damián, creo que no entendiste mi mensaje.

    No necesito del 'Dia del orgullo gay' para ser un gay.

    Soy una PERSONA, no un gay, y por lo tanto tengo DERECHOS desde que nací.

    No necesito que la sociedad me dé algo que YA TENGO, son PERSONALES y MIOS.

    Si la sociedad ACTUAL no esté preparada para reconocernos, paciencia entonces.

    La sociedad no estuvo preparada durante muchos siglos para muchas cosas. Sólo es cuestión de tiempo.

    Mientras ese tiempo llega, yo disfruto de la vida y dejo que cada uno, sea el arquitecto de su propio destino.

    Me captas la idea...???

    Besos...!!!

    ResponderEliminar
  3. Lamentablemente creo que eso solo se acaba cuando los LGBT salen a la calle. La ciudades donde ahora se tolera no ha sido tan fácil.

    Eso mismo que has contado, en la Barcelona de hace 20 0 25 años habría sido mucho más violento, los seguratas habrían corrido a ostias a los gays...

    Y los LGBT salen a la calle para poder ser personas normales algún día, y por eso no renuncian a su condición de personas. Salen a defender como personas, pacifica y democráticamente su derecho a tener preferencias sexuales distintas sin ser discriminados por ello, su derecho a manifestarlas en público y su derecho a no tener que salir a la calle a manifestarse para poder ser personas con preferencias sexuales diferentes.

    Además de eso ha habido muchas víctimas de discriminaciones que han luchado a título individual no dándose por vencido ante nada, al revés de lo que lo que hicieron Ariel y sus amigos ante la actitud de la GUM. ¿Qué hacer? Pues denunciar a la GUM por su actitud...

    Aún así hoy en día sigue habiendo discriminaciones no tan flagrantes, mucho más sibilinas, muy difícilmente demostrables y por tanto no denunciables cosa que complica mucho luchar contra ellas... Por no hablar del bullying que sigue ahí...

    En fin que aún queda mucho por hacer y es cada uno quien debe decidir si quiere o no quiere participar o colaborar en ello.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Josep, en mucho de lo que decís tenés razón, pero...

    Qué le vamos a pedir a esta sociedad de heteros un 'cambio' de mentalidad, si los propios gays no están de acuerdo que un chico gay de 14 años tenga sexo con otro chico gay de 20 años a quiénes acusan de abusador y pedófilo...???

    'Están verdes las uvas' diría la zorra de la fábula de Esopo...

    Besos...!!!

    ResponderEliminar
  5. ANONIMOENTRERRIANO2/10/12 16:06

    La claridad en algunos temas siempre me ha sorprendido en vos. Nada eso.

    ResponderEliminar
  6. Anónimoentrerriano, no sé si tu comentario es sincero o irónico.

    Yo lo tomo por sincero. Por eso te doy las gracias.

    Besos...!!!

    ResponderEliminar
  7. El primer punto en el que nos discriminan es cuando nos sacan el derecho de ser persona solo por ser gay. Y quieren darnos "" esos derechos que tenemos por ser personas bajo la etiqueta de derechos lgbt o como se quieran llamar. No me pongo encontra de ser gay, lesbiana o trans o o... lo veo como vos...somos seres humanos y teneos derechos basicos que el tener un orientacion sexual especifica no nos los quita, ni tampoco nos da nuevos y especificos derechos solo para"entendidos". El orgullo gay deberia pensas mas en reinvindicar el derecho a ser persona mas que el de ser gay,en definitiva es eso lo que se nos esta negando.

    ResponderEliminar
  8. Lu, justamente la marcha del orgullo es un acto político de decir aquí estamos, te guste o no te guste, somos personas y tenemos derechos. Es reclamar que no puedan pedirte que te escondas. Es un acto colectivo, lo que da fuerza.

    ResponderEliminar
  9. Obvio, Joe, es tal cual vos lo decís. Las marchas por el 'orgullo gay' deberían ser marchas más para reconocernos derechos como PERSONAS QUE SOMOS que como gays.

    Besos...!

    ResponderEliminar
  10. Damián, ahí está tu error.

    La marcha del 'orgullo gay' no es más que un acto 'político' cuando debería ser un acto 'cívico' donde marcharan TODAS LAS PERSONAS sin identificación de 'orientaciones' para reclamar por sus derechos COMO PERSONAS y no como gays.

    Besos...!

    ResponderEliminar
  11. Pues, conforme leía, se me hacía la imagen de un desenfreno de histéricas, donde el beso es la anécdota elevada a categoría.

    ResponderEliminar
  12. Sabés lo que pasa Betulo...?

    Es que dos señores, vestidos de traje y con 'attaché', uno gordo y otro no tanto, uno con bigote y otro con barbita candado, tomados de la mano y haciéndose arrumacos y besándose mientras esperan en el restaurante donde almuerzo a veces, que se libere una mesa para sentarse a almorzar... hasta a mí me daría un poco de 'asquito'...!!!

    Creo que a eso le dicen 'homofobia', no...??? jeeeeee...

    Besos...!

    ResponderEliminar
  13. Pues sí, le llaman homofobia; pero no deja de ser otra etiqueta de histérica; victimismo. Pues no compartir, discrepar, o incluso, rivalizar con/contra algo/alguien; no es que se odie/tema que es lo que significa realmente fobia.

    Puede que me gusten los perros, pero ello que significa que deba convivir con uno; y, si no lo hago, no es que les tenga fobia.

    ResponderEliminar
  14. Aquí no se trata de semántica Betulo, el término homofobia es mas amplio que el simple miedo a los homos.

    El término homofobia implica el rechazo tácito hacia los homos.

    Lucky,

    Una cosa es que hay lugares para cada cosa y cada cosa en su lugar. Si lo que te da asquito de dos hombres trajeados besandose es el mismo asquito que sientes cuando una pareja de hombres-mujer o mujer-mujer se besan, entonces eres besofóbico (jaja) y pues si, a veces resulta molesto ir a comer y que los de a lado parezca que van a coger.

    Pero si lo que te da asquito es que sean mayores o gorditos entonces si como que vienes tú siendo una rebusnancia o redundancia, como quieras decirle.

    Pero no es raro, la mayoría de los gays siguen teniendo los mismos malabares mentales que los heteros en su forma de pensar y de actuar.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar