lunes, 24 de diciembre de 2012

Vísperas de nochebuena





El sábado tuve que ir al pueblo, porque mi papá había comprado muchas cosas para celebrar la navidad, y no sé por qué motivos, tuvo que quedarse hasta más tarde trabajando, así que me pidió, si le hacía el favor de buscarlas y llevarlas yo. Cómo negarle ese favor, cuando hoy por hoy, estoy viviendo a expensas de mi viejo…??? Porque desde que dejé de trabajar y aunque el Gasti aligeró mucho con su aporte los gastos de la casa, no hubiera podido seguir viviendo como hasta ahora sin la ayuda de él (de mi viejo, se entiende, no...???)

Así que, el sábado, le pedí al Gasti que me acompañara hasta el hipermercado a buscar esas cosas (comida y bebidas principalmente) y de paso, dábamos una vuelta y comprábamos presentes navideños para nosotros mismos. Como estas diligencias nos llevó casi toda la mañana, compra de regalos incluida, optamos por comer algo ahí mismo y viajar después de comer, total no teníamos más planes que esos y la ida al campo, nos cautivaba por diferentes maneras, porque también teníamos planes para hacer 'algo' allá...

Cuando llegamos, en la casa de mi viejo no había nadie: ni Mariana ni las nenas ni nadie de nadie. Así que entré el auto a la cochera y nos dispusimos con el Gasti a bajar las cosas que llevábamos. Como no sabíamos donde dejar todo, decidimos acomodar lo que habíamos llevado en las alacenas, en la heladera y en el freezer. Era la hora de la siesta y la siesta todavía a pesar de que estamos en el siglo XXI, es fatal en el pueblo. Son horas donde parece un pueblo fantasma. Todo está cerrado y no se ve a nadie caminando por las calles.

El silencio que imperaba por todos lados en general y la ausencia de personas por los alrededores en particular creó 'el' momento mágico, porque después de haber acomodado todo y ya sin nada que hacer, nos miramos con el Gasti, nos dimos cuenta que estábamos solos y esa soledad y ese silencio tan extraordinario, nos excitó. Nos sentamos en un sofá de tres que tiene mi viejo en la sala y mirándonos con el Gasti, sabíamos que nos estábamos deseando y que hacer algo, allí, los dos solos, era un condimento 'extra' a la situación.

Especialmente, cuando nuestras manos comenzaron a acariciarnos y nuestros labios se juntaron. Allí fue, cuando las manos del Gasti, comenzaron a desabotonarme el pantalón y a buscar mi sexo, me empecé a 'calentar' realmente. Yo lo ayudé a bajar mi pantalón y mi slip hasta mis tobillos y dejar mi sexo pleno a su alcance. Allí me empezó a 'petear' (felacionar). Con los dientes me rozaba la piel y de tanto en tanto me mordisqueaba lo que hacía que el placer que me daba era especialmente grande.

El Gasti chupó durante mucho tiempo. A propósito, a medida que él chupaba, yo lo fui desnudando de la cintura para abajo y lo empecé a pajear despacio. El loco siguió mamando hasta que acabé sosteniéndole su cabeza sobre mi pene para que no dejara de tomar toda mi leche. Después de mucho tiempo, lo dejé que él se siguiera masturbando hasta que 'acabó' (eyaculó) sobre mí. Así que me tuve que levantar para lavarme en el baño. Finalmente, el ruido de un vehículo estacionándose afuera hizo que interrumpiéramos todo lo que pensábamos seguir haciendo. Y bien que hicimos, porque los ocupantes del auto eran Mariana y las nenas que venían de la casa de campo. Por suerte, ya  habíamos terminado lo que habíamos empezado, así que no nos quedó más que salir a recibirlos, poner caras de ‘acá no pasó nada’ y departir con ellos unos momentos, hasta que nos despedimos, aunque pensando, tanto el Gasti como yo, que nos debíamos la ‘segunda’ parte, la que obviamente seguimos y terminamos en casa ya en vísperas de nochebuena… jeeeeee…

4 comentarios:

  1. Jajajaja... Ya veo que os preparasteis bien.

    ¡Felices fiestas!

    Un abrazo.

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  2. Ps como que no era noche buena si era sabado... capaz lo dices por tu proximo post

    Felices fiesta, tbn!

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  3. Gracias, Josep! Muchas felicidades para vos también!

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  4. Erik!
    No habrá sido una noche buena, pero sí que fue una buena noche! jeeeee...

    Besos!

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