martes, 28 de enero de 2014

A caballo regalado...





Hay un refrán acá en el campo, que dice que 'a caballo regalado, no se le miran los dientes'. Y esto es, porque, por los dientes, se conoce el estado físico de los caballos. Claro que si vivís en el campo y te dedicás a las actividades agropecuarias, como el Juanma o el viejo Herrera, por ejemplo, y le regalan un caballo, con la importancia que este tiene para la movilidad del trabajador del campo en general, a ninguno se le ocurriría andar mirándole los dientes. Simplemente, aceptaría el regalo y listo.

Esta introducción, la hago porque metafóricamente, eso fue lo que me pasó. No con un 'caballo' obviamente, sino con los trabajos que andábamos buscando, tanto el Tato, como el Tomi y yo. Como era predecible, el Gasti 'se puso las pilas' (atendió el asunto) y habló con el padre, quién rápidamente le dio como respuesta que necesitaba dos chicos, y que tanto el Tato como el Tomi, le venían más que bien para lo que estaba necesitando. Así que el 3 de febrero, los dos empiezan a trabajar para los Lucchessi.

Yo había preferido no pedirle nada al 'don' porque ya lo había molestado muchas veces y no quería seguir 'jodiéndolo' (molestándolo). Así que le sugerí algo a la Agus, también a la madre del Pollito y también repartí un 'montón' de currículos por todos lados. Aclaro que acá, es bastante difícil encontrar trabajo, a no ser, que alguien te recomiende o te conozca, como pasó con el viejo Lucchessi con el Tomi y el Tato. Mientras yo, no encontraba respuesta en ningún lado.

El sábado a la mañana, casi al mediodía, me llamó por teléfono, la madre del Pollito, invitándome a ir a la casa, ese mismo día por la noche, para cenar y para comentarme 'algo'. Pero no me quiso adelantar nada. Quería hablar conmigo personalmente y nada más. Le dije que sí, que iba a ir. Cerca de las 20.30 me fui a una heladería, donde compré un kilo de helado, para no ir con las manos vacías y me fui caminando hasta la casa del Pollito, que no está tan lejos de la mía (apenas unas 10 cuadras = 1000 metros).

En la casa del Pollito comimos pizza casera de diferentes gustos y tomaron gaseosas los menores de edad (el Pollito, Luciano, Carlitos y otro Nachito que no conocía y que no es mi hermano). Los mayores de edad (la madre del Pollito, la de Carlitos y yo) tomamos cerveza. Hablamos de mil temas diferentes y todo transcurrió en un clima agradable y familiar. Hasta que se hizo, algo tarde y los más chicos se fueron a jugar con la 'play', mientras los 'grandes' nos quedamos hablando de 'bueyes perdidos' (cualquier cosa).

Mientras la madre de Carlitos se encargaba de limpiar y acomodar todo, con la madre del Pollito fuimos a la terraza porque quería fumar y no quería hacerlo dentro de la casa. Una vez, allí, nos sentamos en unas sillas mecedoras que tiene ahí y me preguntó si la acompañaba a tomar champagne. Yo le dije que sí y que aunque no lo tomaba muy seguido, me gustaba bastante. Así que desde la terraza, le gritó a la madre de Carlitos que estaba en la cocina, que cuando subiera, trajera el champagne y unas copas.

Finalmente, me comentó lo que me quería decir: había hablado con el gerente de donde trabajaba y me había conseguido una 'changa' (trabajo temporario) con posibilidades de quedar como empleado fijo, según fuera mi desempeño. El horario era de 7 a 13, lo que me dejaba casi toda la tarde y la noche libre. Reconocía que el sueldo no era muy bueno pero lo podía aumentar, dándole clases 'particulares' a los chicos. Incluso ella, se comprometía a buscarme nuevos alumnos para que yo pudiera ganar más dinero.

Ese era el 'caballo regalado'. No solamente tenía trabajo 'part-time' como buscaba, sino que también podía aumentar mi sueldo, dando clases particulares al menos a 4 chicos. Yo pensaba que esa era la llave que yo necesitaba, para acceder al Pollito y a Luciano, sin dejar de lado al Pollo, obviamente. Incluso, me dijo que si yo quería, podía ir directamente del trabajo a la casa del Pollito, comer con ellos, descansar un rato y después a las 14 podía empezar con las clases particulares hasta las 16. Luego, quedaría yo libre.

La verdad, como la oferta era más que tentadora, la acepté inmediatamente. Casi enseguida subió la madre de Carlitos con el champagne y las copas y sin esperar mucho tiempo más, la madre del Pollito, llamó a los chicos, que jugaban abajo, para explicarles, como 'me' había organizado el día y parte de la tarde, para estar con ellos, enseñarles (y disfrutarlos). Qué más podía yo pedir...??? Todo lo que buscaba, la Vida me lo estaba ofreciendo: el trabajo y la posibilidad de acceder a esos 'diositos' que realmente me volvían loco.

Podía pedirle algo más a la vida...??? Cuando los chicos volvieron a bajar, me quedé con la madre del Pollito y de Carlitos, conversando sobre nuestras historias y como se estaban entrelazando. Hablamos durante mucho tiempo y cuando acabamos la segunda botella de champagne, decidí volver a mi casa, porque me parecía que ya era oportuno. Fue en ese momento, cuando la madre del Pollito me dijo todo lo que me admiraba ese 'pibito' y que parecía que me conocía desde hacía mucho tiempo y no desde la semana pasada, cuando fue su cumpleaños. Me pidió que le tuviera 'paciencia' porque era muy rebelde, como todo hijo único, pero que lo protegiera y lo cuidara, porque el pibito (el Pollito, se entiende no...???) me admiraba mucho y no hacía otra cosa que hablar de mí y la palabra 'Luckitas' resonaba casi permanentemente en su casa, las 24 horas... Ella se lo adjudicaba a mi manera de ser y a la necesidad de la figura masculina que tenían los 'chicos' (tanto el Pollito como Carlitos) que no habían conocido a sus papás. Yo le dije que estaba bien, que contaran conmigo para todo lo que necesitaran y que pudiera ayudarles y me despedí de ellas primero y de los chicos después, pensando que en ese momento, realmente, la Vida me sonreía... jeeeeeee...


13 comentarios:

  1. Wow, en la parte final de la historia estaba esperando leer que la madre te proponía ir a tomar el champagne a su cuarto, o alguna propuesta similar. No caben dudas que eso es lo que busca esta mujer, pero seguro que no quiere ir tan rápido. Atento Luckitas!
    Beso

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  2. Alejo: yo también creo que las actitudes de la madre del Pollito, tiene segundas intenciones.

    Claro que mi acercamiento a su hijo y a los amigos de su hijo, también las tiene.

    Obvio que no me gustaría tener nada con la madre del Pollito o con la de Carlitos porque definitivamente, excepto la Agus, las demás mujeres, sean jóvenes o 'maduritas' no me atraen para nada...

    Besos!

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  3. El refrán del caballo también lo decimos aquí, en la ciudad, aunque vemos un caballo cada seis meses :S

    Me parece bien vuestra disposición para el trabajo, aunque algunos vayan con segundas (o con primeras). Cumple con tus obligaciones, que ya sabes que la obligación va antes que la devoción (seguimos con las frases populares). Así que a dar buenas clases. En cuanto a lo del trabajo de la mañana, ¿va a a haber contacto con la madre del Pollito o no la vas a ver para nada? Lo digo porque, si tiene un interés digamos "personal" en ti, empezará por proponerte que vayais juntos al trabajo y después es posible que no te quite el ojo de encima.
    Después de este comentario tan paternal, te envío un afectuoso saludo.

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  4. Eso del caballo regalado también se usa en mi tierra aunque se fuerza para que rime: "A caballo regalado no le mires el dentado".

    Por un momento se me ocurrido pensar que podría passar si esa buena mujer (la madre del Pollito) supiera o tan solo sospechara cuales son tus auténticas motivaciones...

    Un abrazo.

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  5. Jajajaja!! Que loco! La mina te tiene las re ganas y vos le tenes las re ganas al pibe y su amigo! Jajaja en que quilombito te metiste!!

    Beso y suerte!!! Santi

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  6. Otra frase/refrán (apócrifo): "DONDE TIENES LA OLLA, NO METAS LA POLLA" que vendría a decir que, el mezclar el sexo con lo que nos sustenta, trae complicaciones; sí o sí, como te gusta decir a ti.

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  7. Lu, me he reido con la historia, creo que ahora te sonríe todo, pero nunca olvides que a la vida le encantan las ironías, así que estoy esperando, espero que dentro de mucho, el bolonki (así se dice?) que se va a armar en algún momento y del cual como siempre saldrás bien librado :).

    Nos leemos.

    PD: ya te agregue ando esperando tu confirma

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Alucinaito:
    Gracias por tu comentario. Yo pensé lo mismo que pensaste vos, con la madre del Pollito.

    Por eso elegí el horario para no encontrarme con ella. Yo trabajaría de 7 a 13 y ella, lo hace de 13 a 21.
    Igualmente, tengo que tener una estrategia para salir de estos momentos en donde realmente, el acercamiento puede convertirse en acoso.

    No puedo aceptarla por razones obvias, pero tampoco puedo rechazarla y que se enoja, porque yo tengo para perder más que ella.

    Así que tengo que estar atento a esta situación... jeeeeee...

    Besos!

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  10. Josep:
    Yo también pensé lo mismo que vos y no sabés cuántas veces...!!!

    Desde siempre estuve jugando con fuego en mis relaciones gays.

    Solamente, espero, no quemarme... jeeeeee...

    Besos!

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  11. Santi:
    Casi lo mismo le dije a Josep. Soy de meterme en estos líos, donde si se llega a 'destapar la olla' (descubrir la verdad) seguramente voy a quedar muy mal parado.

    Pero bueno, este tipo de actitudes las vengo teniendo desde los 13 años cuando me enamoré perdidamente del Gasti, sabiendo que la madre del Gasti era la mejor amiga de mi mamá.

    De ahí en más, siempre fue lo mismo... jeeeee...

    Besos!

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  12. Betulo:
    En este caso, tu refrán no se adapta a mis circunstancias.

    No pienso hacer nada contraproducente en mi trabajo, por más 'diositos' que haya.

    Solamente meto 'mi polla, en las ollas en donde las puedo meter'... jeeeeee...

    Besos!

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  13. Peregrinoinmóvil:
    Sé bien a que te refieres. Pero tengo que aprovechar los buenos momentos que la Vida me ofrece porque sé que más tarde o más temprano, vendrán momentos feos o desagradables.

    Otra cosa. Ya te acepté en el skype. Asi que en cualquier momento que me conecte, hablamos.

    Besos!

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