lunes, 3 de febrero de 2014

Hormonas alborotadas (I).





El sábado llegamos al pueblo casi al mediodía. Así que fuimos al autoservicio a comprar comestibles y gaseosas. Al mediodía, íbamos a comer 'choripanes' (sandwich de pan y chorizo asado con mayonesa o mostaza). A la noche, milanesas con papas fritas. El domingo, comeríamos el tradicional 'asado' (carne cocida a las brasas) con puré. Helado como postre para todas las comidas. Lo mismo que la bebida: Coca Cola para todo el mundo. Para los desayunos y meriendas, leche chocolatada y masitas. Simple, no...???

Del supermercado, pasé por la casa de mi vieja y le dije al Tato que iba a estar ese fin de semana en la casa de campo de mi viejo y que pasara la voz al resto de los pibitos, así que si querían, se podían agregar a la 'joda' (fiesta). Obviamente el Tato me dijo que sí y que él, se iba a encargar de hacer correr la voz. Así dadas las cosas, pasé por la casa de mi viejo, pero como no había nadie, me fui directamente al campo. Los 'diositos' no cabían del asombro. Todo les parecía irreal y prácticamente no conocían nada.

Obviamente, los 'pollitos' son 'híbridos de ciudad'. Todo les parecía maravilloso y me hacían millones de preguntas. Y cuando llegamos y se bajaron del auto, creían que estaban en un sueño... Apenas llegamos, nos acomodamos rápidamente y después, fuimos a recorrer los alrededores para que conocieran el lugar: el bosquecito de pinos de la entrada, el galpón donde están todas las herramientas y cosas que usan el Juanma y el viejo Herrera en el campo y después anduvimos por ahí.

De ahí, fuimos hasta la casa del viejo Herrera, que no estaba y después a lo del Juanma para decirle que estábamos ahí y que necesitábamos que nos asara los chorizos para hacer los 'choripanes'. Después fuimos para la casa, la recorrimos de punta a punta para que conocieran donde estaba cada cosa, encendimos el generador para tener energía eléctrica, colocamos en el freezer las gaseosas, la leche y la carne que habíamos comprado y los 'pollitos' le hablaron a las madres para decirles que habíamos llegado bien.

Después de comer y para hacer la digestión, nos fuimos caminando hasta la laguna. Atravesamos el montecito con bastante dificultad y llegamos a la playa de la laguna. El día estaba medio nublado pero igual nos metimos un poco en el agua que estaba helada. Después nos tiramos en la arena para secarnos y después de un rato, nos fuimos caminando de regreso, costeando la laguna, volvimos a cruzar el montecito, hablando de mil cosas, haciéndonos bromas y contándonos chistes.

Cuando ya estábamos cerca de la casa de mi viejo, me empezaron a llegar avisos al celular. Me habían escrito un montón de mensajes, pero como en la laguna no hay señal, no me llegaron a tiempo. Eran todos del Nachito, que me preguntaba donde estaba. Él y sus amigos, estaban en la casa y no nos encontraban por ningún lado. Cuando llegamos, re contra cansados, los presenté, así que se fueron conociendo. Y para entrar más en confianza, decidimos merendar con masitas y leche chocolatada mientras hablábamos de todo.

Casi al ratito nada más, llegó el Tato, con el Sebi, el Tomi, el Billy, los mellizos y el Nico. Habían ido en motitos de 100 cc que se usan en el pueblo como si fueran bicicletas. Así que mientras los más chicos se pusieron a jugar un 'fulbito', nosotros, nos quedamos charlando porque hacía mucho que no hablábamos. Después, nos entremezclamos con los más chicos y jugamos un ratito al fútbol, pero los 'diositos' que había llevado yo, estaban muy cansados, así que decidieron ducharse y cambiarse de ropa.

A la noche comimos milanesas con papas fritas. El Tato y el Tomi tuvieron que ir al pueblo para comprar más porque no alcanzaba para todos. Después de cenar, nos pusimos a jugar a los naipes: chinchón, escoba de 15 y truco. El Tato y el Billy hicieron una mezcla de bebidas alcohólicas que comenzamos a tomar y que rápidamente cambió el ánimo de todos. El trago estaba bueno. Tenía mucho gusto a 'frutillas' (fresas) pero se notaba que tenía alcohol y mucho... Y tomamos todos, grandes y chicos sentados en ronda.

Al principio no queríamos que los más chicos tomaran 'eso' pero después nos sacamos los prejuicios de encima y los dejamos tomar a quien quisiera. Y todos quisieron obviamente. Y como el efecto del alcohol empezó a hacerse notoria, alguien sugirió jugar a la 'botellita'. Este es un juego que no sé cómo se llama en otros lados. Acá le decimos así. Sentados todos en ronda, se hace girar una botella colocada en el centro de la ronda. Cuando se detiene la botella, el pico apunta a uno, quien tiene que cumplir una 'prenda' (castigo).

Al principio, las 'prendas' eran 'boludas' (tontas). Pero a medida que el alcohol surtía efecto, las 'prendas' se fueron profundizando y pasaron a tener connotaciones sexuales: primero fue un 'pikito' (beso con la punta de los labios) entre quien hacía girar la botella y el apuntado por la misma. Después se aumentó la apuesta y se pasó a un beso en el pene (con el pantalón puesto) y de esa 'prenda', se pasó a la más fuerte de todas que era que el 'castigado' tenía que masturbar a quien había girado la botella.

Lo raro fue que no se 'borró' (no quiso jugar) nadie. Todos compitieron con todos y todos pagaron sus 'prendas', pero con una condición: que se eligiera entre las 3 prendas. O el 'pikito', o el beso en la pija o la masturbación cortita. En ese momento, me di cuenta que nuestras 'hormonas estaban alborotadas'. Casi todos eligieron el 'pikito' como castigo, especialmente, porque había chicos que otros no conocían y no querían que lo tildaran como 'gay' aunque lo fueran.

Así seguimos, hasta que los más chicos empezaron a dormirse. Entonces decidimos dar por terminado el 'jueguito' y acostarnos. Pero no había lugar para todos. Así que los más grandes, dejaron las motitos y se volvieron al pueblo en mi auto. Los más chicos se dividieron para dormir en las dos habitaciones restantes, mientras que el Pollito, Luciano, Carlitos y yo, dormimos en el dormitorio principal. A los 3 'pollitos' les cedí la cama grande y yo me acosté en una de las 'colchonetas' que tiene mi viejo para esas contingencias.

De los otros dormitorios, llegaban las risas y los gritos de los más chicos que aparentemente, habían perdido el sueño que nos obligó a terminar con 'el juego de la botellita'. El Pollito le dijo a Luciano que se acostara conmigo en la colchoneta, mientras él y Carlitos dormían en la cama grande. Antes me dijo que no me preocupara si quería hacer algo, porque Carlitos sabía 'todo'. Ahí mismo, creo que se me pasó la 'curda' (borrachera) y desarrollamos más o menos un díálogo así:

Yo: qué es 'todo'...???

Pollito: 'todo' es todo...!!!

Y: pero que es 'todo'...???

P: 'todo'...!!!

Y: pero boludo, a qué le llamás 'todo'...??? 'todo' qué...??? qué sabe...???

P: sabe lo de vos con Luciano, lo de vos conmigo, lo de vos con el 'Pollo'... sabe 'todo'...

Y: vos le contaste...???

P:  sí, por...???

Y: por nada... él no se lo contará a la madre o a alguien más...???

P: no... porque también hace algunas 'cosas' conmigo y con Luciano...

Y: él también...??? qué 'cosas'...???

P: 'cosas'... así que no te 'calentés' (preocupés)... Carlitos es como 'nosotros' y no se lo va a decir a nadie...

Y: ...

P: así que no pasa nada... él sabe... por eso lo mandé a Luciano para que 'duerma' con vos y para que nosotros estemos más cómodos acá...

Y ahí me cayeron las 'fichas' (me empecé a dar cuenta) de la señal que el Pollito me había hecho ese día en la pileta, cuando me señaló con un gesto a Luciano y al Carlitos. Yo pensé en Luciano, pero ni se me pasó por la mente, nada de Carlitos. También entendía ahora los comentarios que me hacía Carlitos en doble sentido. Abracé a Luciano, en el mismo momento, que el Pollito apagó la luz y se taparon él y Carlitos con una sábana. La oscuridad del lugar me impidió ver nada pero supuse que bajo la sábana, el Pollito y Carlitos 'algo' estaban haciendo. Qué no sé pero dormir, no dormían. Yo lo 'transé' (besé y acaricié) a Luciano y nos 'peteamos' mutuamente hasta que 'acabamos' (eyaculamos). Después, nos dormimos abrazados en 'cucharita' mientras de los dormitorios donde dormía el Nachito y sus amigos, nos llegaban algunos grititos y susurros, como si estuvieran, ellos también, haciendo algo 'más' que dormir... jeeeeeee...




6 comentarios:

  1. Anónimo4/2/14 1:07

    Qué zarpado lo de Carlitos y Luciano. El Pollito es terrible, igual que vos! Jaja
    Estoy que me muerdo las uñas por saber como sigue, je.

    Abrazo grande.

    Pd/ aceptame en el correo, soy Pablo.

    ResponderEliminar
  2. O sea que ya eres como Un rey medieval que le ponían las vírgenes en la cama sin ni siquiera pedirlo... Jajajajajaja...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Pues menos mal que ninguna de las mamá-pollito es nutricionista, porque con semejante menú, rápidamente te retiraban la confianza ;)
    La escena del dormitorio me trajo ciertos recuerdos: tú y el Sebi, desde la colchoneta, mirando al Rata y al Tomi pasando un buen rato en la cama principal. Cambian algunos detalles, pero la esencia permanece. Lo importante es la buena compañía, esa no debe faltar.

    ResponderEliminar
  4. Pablo: el Pollito es como yo, en todo sentido y me siento identificado con él como me sentí con el Matius cuando éramos mas chicos.

    Ya pronto termino de escribir la segunda parte del post 'Hormonas alborotadas'.

    En cuanto al correo no se donde me escribiste. Hoy entre a los dos (gmail y skype) y no encontré nada tuyo. Verificá si tu mail lo enviaste a la dirección correcta.

    Besos!

    ResponderEliminar
  5. Josep: no sabía que era una costumbre en la época medieval de colocar vírgenes en la cama de rey.

    Yo tendría que haber nacido en aquellas épocas...!!!

    Igualmente, disfruto de mis diositos lo mejor que puedo, aunque ya no quedan muchos vírgenes en el mundo... jeeeeee...

    Besos!

    ResponderEliminar
  6. Alucinaito: no sé qué es lo que tiene de mal, el menú que elaboré para el fin de semana.

    Estaba basado en proteínas, hidratos de carbono y algo de lípidos. Qué más hacía falta...???

    Además, era una comida que se aprovechó toda, no sobró ni se tiró nada... Y encima es muy nutritiva, así que no me critiques... jeeeeee...

    Es verdad, lo que decís, los tiempos cambian, los protagonistas también, pero se repiten 'ciertas' circunstancias que son la sal de la vida y que hace que la experiencia sea inolvidable...!!!
    jeeeeee...

    Besos!

    ResponderEliminar