domingo, 30 de agosto de 2015

El viudo alegre





El sábado pasado festejamos el cumpleaños de Caio: 25 añitos. Caio vino a descubrir sus 'agachadas' (debilidades) gay acá en Argentina porque en Brasil, Caio, siempre fue todo un 'hombrecito' hetero, hecho y derecho... jeeeeee... Bueno, junto con Caio, también cumplió años el Lucho. No muchos menos: 23. Así y todo, es una de las pocas 'parejas' que se mantienen y que aún a pesar del tiempo que sigue pasando, sigue brindándome la amistad de los primeros tiempos.

Los otros que se mantiene como pareja, son el Andy y el 'diosito' Emma y el Tomi y el Nico, que aunque 'andan' juntos, no terminan de ser una verdadera pareja. El resto y por diferentes motivos, se separaron o se hicieron de nuevos amigos, generalmente de la facultad, del club o vaya a saber de donde. De tanto en tanto, solemos reunirnos, alrededor de un buen asado de ternera a las brasas y recordar otros tiempos, que disfrutábamos de la vida como la misma Vida nos proponía.

Esto para decir que a la 'joda' (fiesta) de cumpleaños del Caio, de todos los que supimos ser en algún momento, fuimos algunos pocos. Los 6 que forman las parejas que nombré antes, el Matius con su nuevo 'novio' y yo, el 'viudo alegre', sobrenombre que me impusieron, porque saben, que aunque estoy en pareja con Luciano, él no quiere integrarse al grupo y por ende, no participa de ninguna de las fiestas o 'movidas' que hacemos. En fin...

También estaban algunos amigos y primos de Caio, que habían ido a Bariloche para las vacaciones de invierno y que estaban retornando a Brasil, pero que aprovecharon el cumpleaños de Caio, para hacer un paréntesis en su viaje de regreso. La verdad que la pasamos más que bien. Comimos a lo grande y nos bebimos todo y de todo. Hablamos hasta por los codos, contamos 'chistes', recordamos buenos momentos y cantamos y bailamos la música que sonó durante la sobremesa.

Ya muy entrada la madrugada y con una 'borrachera' de no creer, decidimos emprender el regreso. Caio junto a sus padres y hermanos viven ahora fuera de la ciudad en un barrio 'privado'. Y como yo no estaba en condiciones de conducir, producto de la borrachera que tenía, Luizao, uno de los hermanos de Caio se ofreció a conducir él. De paso, llevaba a los amigos de los primos hasta el hotel donde se alojaban. Caio iba a llevar a otros y el Matius y el Andy, a los que faltaban.

Por suerte, había muchos autos, así que. por ese lado, no hubo problemas. Los problemas, empezaron después que salimos. Mientras los otros autos, fueron por la ruta vieja, nosotros fuimos por la autopista. Un poco para evitar los controles de alcoholemia y otro poco, para no demorar tanto tiempo. Yo tenía una 'mama' (borrachera) que no veía y todo por culpa de Caio que cumplía años y de Lorenzo, que me hizo pasar una semana fatal que traté de olvidar con alcohol... jeeeee...

Mientras íbamos viajando sentí que Luizao le decía algo en portugués a los 3 que viajaban en el asiento de atrás. Yo que iba dormitando, me desperté cuando noté que el 'Palito' perdía velocidad y Luizao, lo estacionaba en la 'banquina' (franja lateral de la ruta). Cuando le pregunté que pasaba, me señaló el reloj de la temperatura. La aguja del reloj había entrado en la zona roja, indicando 'peligro'. Así que no tuvimos más remedio que estacionar el auto en la banquina y mirar el motor.

Apenas abrimos el capot, una densa humareda, nos envolvió completamente. El vapor de agua no dejaba de salir. El fresco de la noche me sacó un poco el adormecimiento que tenía. La humareda era mucha. Probablemente, nos habíamos quedado sin agua, pero era imposible ver el bidón del radiador. Fue en ese momento, cuando se produjo el segundo problema. En ese lugar, no había 'señal' para los celulares, así que estábamos totalmente incomunicados.

No podíamos avisarle al resto que nos estaba pasando ni tampoco podíamos llamar al 'auxilio mecánico'. Tratar de detener a los autos que pasaban fue inútil. Así que decidimos esperar que el motor se enfriara. Ponerle un poco de agua destilada que yo llevaba en el baúl y seguir viaje. Y eso fue lo que hicimos. Cuando palpamos el motor y comprobamos que ya no estaba tan caliente, eché el agua en el bidón. Una nueva humareda y el tercer problema: el agua caía por debajo del motor.

Toda el agua que le eché, el motor la tiró por debajo. Algo se había roto. Lo más probable, que fuera una manguera, pero entre la humareda y la oscuridad de la noche, era imposible comprobarlo. Una cosa era segura, no podíamos quedarnos ahí para siempre. No nos quedaba otra que ir a buscar señal para el celular, agua o un remolque. No podíamos mandar a los brasileñitos por cuestiones obvias. Tampoco podía ir Luizao y yo y dejar a los brasileñitos solos en el auto.

Así que Luizao y dos brasileñitos más, propusieron desandar el camino hasta el enlace que habíamos pasado, bajar por allí y volver a la casa de Caio. El tema era que de noche, todo el mundo está a la defensiva, más por la edad de estos 'pibitos' y el tema 'choreos' (robos), pero otra no nos quedaba. También era re peligroso caminar en la oscuridad por la banquina, pero que podíamos hacer...???Así que se fueron dejándome a mi y a otro de los brasileñitos que me haría compañía.

Con el otro chico pusimos balizas para señalizar el auto. De tanto en tanto, éramos iluminados por las luces de los autos que pasaban a gran velocidad y sin detenerse. Allí y tratando de entendernos de la mejor manera posible, entablé un diálogo interesante, con ese morenito brasileño, que la Vida me puso en el camino. No sé por qué no le había prestando mucha atención. Era un verdadero 'diosito'...!!! Tenía todo lo que yo le pido a 'mis' chicos. Con una excepción: éste era 'morenito'...

Morenito, no 'negro'. El pelo 'semimotoso' indicaba que sus antepasados seguramente habían sido africanos. Pero su color de piel, café con mucha leche, denotaban la presencia de la raza blanca en su sangre. También indicaba la mezcla de razas, sus ojos verde amarelhos como su bandera, que resaltaban su belleza aún en la oscuridad de la noche. El resto de los rasgos, aunque atenuados, son los de la raza negra... También sería su pija...??? Porque dicen que los 'negros' la tienen grande...

Por favor...!!! Cómo se me había escapado de mis percepciones siempre 'vigilantes'...??? Para colmo la oscuridad de la noche no me dejaba observarlo bien. Esa belleza a mi lado, terminó por quitarme los vapores del alcohol. Se llama Inacio, así sin 'g'. Tiene 20 años y estudia 'economía' o algo así. Nació en San Pablo pero no vive ahí y aunque él me recordaba del mundial, yo hubiera jurado que nunca lo había visto. Cómo  no ver semejante 'diosito'...??? Imposible...!!!

Lo 'malo' es que Inacio no habla ni español ni portuñol ni nada. Habla un portugués raro, muy regional y lleno de matices y lo hace tan rápido, que cuesta comprender que es lo que dice o quiere decir. Pero igual hablamos, con el lenguaje universal de los gestos y las señas, y así nos entendimos un poco. Me gustaba mucho su risa y sus dientes, blancos y alineados. También su sonrisa y su mirada pícara. El 'morenito' me estaba seduciendo. Yo estaría seduciéndolo a él...??? 

En un momento, decidimos entrar al auto porque el frío de la madrugada se hacía sentir. Sintonizamos una radio con música romántica 'ochentosa' que escuchamos en silencio. El ambiente lo quebró el propio Inacio cuando me dijo algo que no comprendí. Me pareció que, entre todo lo que dijo, había dicho 'gay' pero me podría haber dicho mil cosas, que como no comprendía la mayoría, me quedaba en silencio. Al silencio lo rompí, cuando ya no soporté más y gracias al alcohol que corría por mis venas, me animé y pasé mi mano, temerosamente, por la reacción que podía tener Inacio, por su cabello, en una caricia que denunciaba mis intenciones. Inacio me miró fijamente pero no dijo nada ni tampoco quitó mi mano. Y cuando yo estaba por retirarla y pedirle disculpas, Inacio tomó mi mano con su mano, mientras me miraba fijamente. La verdad, no sabía como iba a continuar ese momento. Pero, un camión semirremolque, que estacionó en la 'banquina' unos metros delante nuestro lo destruyó... (la termino en una próxima entrada porque se está haciendo muy larga)...







6 comentarios:

  1. Qué intriga! Por favor!....

    Un abrazo.

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    1. Ya pronto termino la entrada ahora que estoy más aliviado de ocupaciones.

      Besos!

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  2. Me gusta lo de viudo alegre :) Y eso de que, en plena peripecia automovilística, te quedes sólo en ruta con el brasileñito alegre, pues en fin, suena a que ciertos viudos tienen suerte, o, como decimos con frecuencia, tienen una flor en salva sea la parte. Viudo con flor, es decir.
    ¡Besos!

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    1. Jaaaaaa... fue un contratiempo con suerte. El alcohol hizo mucho y mucho más hubiera hecho si hubiera tenido un poco de la 'blanca'. Aún así el efecto deshinibidor del alcohol es notable y la cabeza de otro 'diosito' rodó a mis pies... jeeeeee...

      Besos!

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  3. Mmm me fui de viaje y ahora que regreso para ponerme al día todo sigue igual, tu por mas viejo que te pongas sigues conservando la misma esencia de tus 15 jajajajja; aunque lo que paso con Lorenzo fue un post que me gusto muchísimo, que gran oportunidad para crecer como persona y tambien profesionalmente. es bueno ver que hay parejas (entre tus amigos) que siguen estables; ahora solo queda que las cosas con tu noviesito mejoren para que asistan juntos a las reuniones; me parece un poco feo eso de tener novio y no poder llevarlo a ese tipo de encuentros con amigos, sin embargo lo de viudo alegre es perfecto para ti, acertaron 100% con el apodo.

    Cuidate mucho, un gran abrazo.

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  4. Daniel:

    Gracias por tu comentario. Por ahora se mejoraron mucho todas las cosas. Más adelante cuento.

    Besos!

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