viernes, 27 de noviembre de 2015

Dioso





Como estamos finalizando el año, quien más o quien menos, de los 'diositos' más grandes, están rindiendo materias finales y nos cuesta horrores encontrar un tiempo para poder reunirnos. De ahí que estoy 'saliendo' poco o nada. Y la vez que lo hago, lo estoy haciendo solo o con conocidos de la facultad. Y, como no tengo amigos gays del 'ambiente' y soy poco proclive a ingresar en el mismo, me cuesta mucho, relacionarme con 'diositos' gays fuera del círculo de mis amigos...

Así que el viernes pasado y con el fin de festejar la finalización del año lectivo nos reunimos con algunos compañeros del curso de la facultad. Fuimos a un bar que queda cerca de casa. Tomamos cerveza y recordamos diferentes anécdotas y la pasamos bien. La ingesta alcohólica fue más que abundante y apenas comimos algo. El bar estaba lleno de gente y de una mesa vecina, me llegaron las primeras 'ondas', vía radar gay, que siempre tengo encendido y dispuesto a entrar en contacto... 

En una mesa vecina, había 4 treintañeros, uno de los cuales, a través de miradas y gestos imperceptibles, me estaba tirando 'ondas'. El tipo no era mucho más grande que yo y aunque no entraba en la categoría de 'diosito', podía considerarse una especie de 'dioso' (tampoco era un 'dios'). Tenía 'algo' que me gustaba y hasta ahí. Me hacía recordar a alguien que no supe definir. En un momento dado, el tipo se levantó, me hizo un guiño y con la cabeza me indicó que lo siguiera.

Nos encontramos en el baño. Hablamos algunas palabras y combinamos ir a otro lugar para poder hablar tranquilos y ver si teníamos 'onda' para hacer algo más. Así que eso fue lo que hicimos. Nos encontramos en las cercanías y apenas hablamos nos dimos cuenta que nos entendíamos bien, así que decidimos seguirla en la casa del tipo. Se llamaba Mario, tenía 34 años y si bien no era un 'dios' tampoco era feo. Tenía algo que me gustaba y que me resultaba atractivo.

Mario es un tipo 'grande' para mis gustos, aunque tengo que destacar que su apariencia exterior, hace que parezca que tiene muchos años menos. Tiene una cara atractiva y con ciertos rasgos adolescentes que busca ocultar con una barba de varios días que le cubre toda la cara. Claro que no puede ocultar una calvicie incipiente con dos grandes entradas que para evitar que se noten, tiene su cabello casi 'rapado' (cortado al ras). Mario vive solo, en un departamento, en la periferia de mi ciudad.

La verdad que no me gustaba mucho el lugar pero otro no teníamos. No podíamos ir a casa porque el Tato estaba con unos amigos celebrando no sé que cosa. Así que no tenía alternativa: o era la casa del tipo o un 'telo' (hotel por horas) idea que realmente me subyugaba menos que ir a la otra punta de la ciudad. Así que allá fuimos. Mario no tenía auto y en el viaje de ida, seguimos conversando y tratando de 'romper el hielo' para entrar en un clima de confianza.

Cuando llegamos al barrio y ante mi total desconocimiento del lugar, Mario me fue indicando por donde ir hasta que llegamos a su casa. El lugar no es agradable para nada y salvadas las distancias, me hizo acordar bastante al barrio donde vivía la madre del Tomi o donde fuimos una vez, con Felipe a comprar marihuana. Son barrios FoNaVi (Fondo Nacional de la Vivienda) con edificios de 3 o 4 pisos, tipo monoblocks, de construcción pobre y en el que vive gente de clase media baja y clase baja.

Y si bien era casi de madrugada y en las calles no había gente, no me gustaba mucho ese lugar. Después de muchas vueltas, llegamos a la casa. Subimos por las escaleras y apenas entramos en el departamento, el tipo encendió la luz y me preguntó si quería tomar algo. Preparó el consabido fernet con Coca Cola en una jarra grande que fuimos vaciando mientras conversábamos y nos conocíamos más. Y aunque estábamos 'calientes', avanzamos lentamente en nuestros deseos.

Finalmente, terminamos en la cama. Mario, que hizo de pasivo, me dejó tomar la iniciativa y aunque yo me sentía muy mareado por todo el alcohol bebido, creo que cumplí con todas sus expectativas. Lo penetré varias veces y en distintas posiciones y sacó mi leche de mil maneras diferentes hasta que totalmente exhausto, me dormí. Me desperté pasado el mediodía. Mario que ya se había levantado, notó que yo me había despertado y entrando al dormitorio, me dio un gran beso en la boca.

Me preguntó si quería ducharme y desayunarme antes de irme. Le contesté que sí, así que me duché y cuando fui a desayunar/almorzar/merendar, me encontré en la cocina con dos pibitos de más o menos, la edad de Luciano o del Pollito, que me presentó como 'amigos'. Ninguno era 'diosito' aunque se notaba que eran gays porque los dos eran algo amanerados y uno de ellos 'mariconeaba' bastante. Así que, desayuné café con masitas, mientras Mario y los dos 'pendex' tomaban mate y me comían con la mirada. Hablamos de 'bueyes perdidos' y antes de despedirnos, intercambié con Mario, los números de los celulares y convinimos en encontrarnos otro día. Y como me resultaba bastante complicado salir de ese barrio, el mismo Mario se ofreció guiarme. Nos despedimos con un largo beso y nos pusimos de acuerdo a llamarnos para reencontrarnos próximamente. Mis gustos comienzan a cambiar y se van ampliando mis 'horizontes': primero fue Martín, luego el Nesti y ahora Mario. Estaré 'madurando' o me estoy volviendo 'viejo'...??? jeeeee...







6 comentarios:

  1. Aunque uno envejece a cada segundo, creo que esos síntomas no indican ningún envejecimiento prematuro. Todos evolucionamos a lo largo de la vida, tanto en gustos y preferencias como en ideas e inquietudes... Para mí que no es ni envejecimiento ni maduración sino simple evolución...

    Un abrazo.

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    1. Gracias por tus palabras de aliento Josep... Yo también creo que es simple evolución (aunque no dejo de lado que haya también un poco de envejecimiento)... jeeeeee...

      Besos!

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  2. Pues sí, es sorprendente. Cualquier día de estos descubrirás que te gusta el pescado o que te caen bien los españoles. Será cosa de la edad.

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    1. Por la manera que lo decís, van a creer de verdad que no me gusta el pescado ni que tampoco quiero a los españoles, Alucinaito... Y nada más lejos de la verdad...!!! Como algunos pescados (de río, como el sábalo, la boga, el dorado y el pacú) y no tengo nada contra de los españoles (no voy a defenestrar mis orígenes teniendo un abuelo gallego)... Por otra parte nunca conocí a ningún 'diosito' gallego pero supongo que como las brujas, también debe haber...!!! jeeeee...

      Besos!

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  3. El tiempo nunca pasa en vano, yo creo que es normal y a todos nos pasa. Pero al contrario de muchos, no siento que sea una carga, más bien, es estar más abierto a todo. No quedarse encerrado en una idea. A todo eso agrégale la experiencia en el punto exacto con juventud. Y tienes a chicos increíbles entre los 22 y los 26.
    Los chicos son lindos, los grandes experimentados y nosotros en lo mejor de dos mundos porque además, estamos en medio y como decimos acá "bailamos al son que nos toquen"

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    1. Prefiero la inexperiencia de los más chicos y la 'experiencia' (los que la tienen) de algunos 'maduritos', aunque no de todos, porque la mayoría de los 'viejitos' son muy lascivos y es mejor perderlos que encontrarlos... jeeeee...

      Besos!

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