jueves, 25 de agosto de 2016

Chonguito





'Chongo' es un término bastante generalizado en el mundo homosexual pero los significados varían de una región a otra. Yo voy a dar el significado que le damos acá. El 'chongo' seria un heterosexual que de tanto en tanto, tiene algún tipo de actividad sexual con un gay sin perder su condición de activo. Es decir, el 'chongo' es activo siempre: con las mujeres o con los gays. Pero no hay que confundirlos con los 'bisexuales' porque el 'chongo' tiene muy rara vez algún contacto con un gay.

El Tato viene a ser mi 'chongo' favorito. Yo siempre lo catalogué de 'bisexual' pero no es tal, porque si bien tiene sexo con mujeres, con el único hombre que me consta que tuvo sexo (y bastante) fue y es con Tomi. Pero no le conocí otras 'agachadas' (experiencias gays). Por lo tanto, el Tato es un buen ejemplo de 'chongo'. Y el Nachito, no sé, aunque tampoco me consta, creo que es más bien heterosexual aunque no me la juego que alguna vez haya hecho algo con el Tomi también. Pero como dice el refrán: 'ojos que no ven, corazón que no siente' y el Tomi siempre negó tal cosa. En fin.

Y 'chongos' a la manera que yo lo siento hay muchos. No hay que confundirlos con los 'bisexuales' porque no lo son. Luciano es un 'bisexual' porque necesita del sexo masculino como del femenino. En cambio, el 'chongo' no. Se dedica al sexo femenino y de tanto en tanto y vaya uno a saber por qué, le gusta meter su pija y vaciar su contenido lácteo en el culo de algún gay. Raro pero real. El Juanma, del campo de mi viejo, es otro 'chongo', que aunque esté casado y tenga mujer y vagina donde meter la pija, le gusta mi culito para abrirmelo totalmente y volcar en él, su carga seminal.

Y sino fuera por el Juanma yo no habría tenido experiencia con 'chongos' hasta la semana pasada que me topé con uno. En el colegio están arreglando las viejas paredes, revocándolas y revistiéndolas con cerámicos de diferentes colores. El trabajo es grande y a pesar de todos los recaudos, no pudieron aislar a los albañiles de los chicos y del resto de los docentes. Así que cada vez que tenemos recreo o que vamos de un lado a otro del edificio, tenemos que eludir montañas de arena, piedras, bolsas de portland, cal y herramientas diversas. Además de los propios albañiles, claro.

En una de las tantas pasadas que hago por la mañana entre mi gabinete y el patio o cualquier otra dependencia del colegio, no pude evitar, centrar mi atención en uno de los albañiles. Son 7 y todos de diferentes edades. Pero uno de ellos me llamó más la atención que el resto, una porque es jovenísimo y la otra, porque percibí que me devolvía, la mirada intensa que le había hecho momentos antes. Luego de ese primer 'vistazo' nos seguimos mirando fijamente cada vez que teníamos oportunidad de hacerlo. Y las miradas, dieron lugar a ciertos gestos con cejas, ojos, boca, lengua y cara.

Todo ante la mirada inexpresiva e indiferente de sus compañeros albañiles. Y acá viene lo raro. El 'pibito' no es ni un 'diosito' ni un 'semidios' ni siquiera un 'angelito'. Es uno más, del montón. Sí es musculoso y rellena a la perfección, la vestimenta de trabajo que usa. Después podía descollar algo por sus facciones agradables pero hasta ahí. No es más que un espécimen típico del indígena argentino, suavizadas sus facciones por la mezcla con inmigrantes europeos, lo que le daban el característico color café con leche a su piel, cabello castaño oscuro y ojos verdosos.

Nuestras miradas se fueron acentuando a medida que fue pasando la semana. Yo no sabía con qué pretexto acercarme y el 'pibito' se mantenía en una expectante indiferencia. La oportunidad surgió el viernes último, cuando tuve que trasladar algunos muebles del gabinete psico-pedagógico al depósito ya que me habían comprado mobiliario nuevo. Como no podía ayudarme nadie en el traslado y no querían que utilizara alumnos de 5º año en esa tarea, me dijeron que hablara con el capataz de los albañiles para que me 'prestara' alguno de ellos para que me ayudara en la tarea.

Obviamente, que el elegido (y no por mí) recayó en el 'pibito' al que destinaban las tareas más simples, ya que en su condición de 'aprendiz' no era más que un 'ché pibe' al que mandaban todos a hacer las tareas más simples y menos complicadas. Se llama Alexis y tiene 20 años. Habla poco y nada y cuando lo hace, solamente responde con monosílabos. Me ayudó a cargar las sillas y un escritorio viejísimo y re pesado. Alexis me miraba de reojo como esperando mi ataque pero nunca dijo nada. Y yo, por primera vez en mi vida, no sabía como iniciar la 'avanzada'.

Mi radar gay en casos como este no sirve. Y la otra parte, tampoco colabora, porque no da ningún indicio de que la 'pileta tenga agua y uno pueda arrojarse confiadamente. Todo esto me lleva a no saber bien que hacer porque una cosa es estar 'caliente' y otra es 'quemarse' para todo el viaje. El viejo escritorio fue el que me ayudó. A duras penas logramos entrarlo en el depósito de abajo del escenario y el esfuerzo sobrehumano que hicimos para levantarlo y colocarlo en el lugar que le habían asignado, nos dejó exhaustos. 

Alexis se había recostado contra unas sillas apiladas y se notaba su respiración agitada y entre cortada. El lugar estaba apenas iluminado por una lamparita y nos llegaban apenas algunos rumores que nos indicaban que el recreo había comenzado. Mientras recuperábamos la respiración, adiviné en la mirada de Alexis, que estaba esperando 'algo'. Con bastante temor estiré mi mano y le toqué su 'bulto'. Alexis me miró pero no me dijo nada. Le pregunté si le 'jodía' (molestaba) y me dijo que no. Con semejante 'venia' le di para adelante. 

Obviamente, 'amasé' aquel enorme bulto que crecía más y más a medida que yo iba amasándolo. Cuando el 'bulto' se hizo demasiado grande, le desabotoné el pantalón y metiendo mi mano por debajo de su boxer, saqué la pija del Alexis. Todavía estaba flácida y ya era grande. Lo masturbé despacio unos segundos, tirando la piel que le cubría la pija bien atrás de dejando que el glande se asomara. Así estuve unos momentos, Alexis se dejaba hacer y yo disfrutaba aquello. Hasta que no aguanté más, me arrodillé y engullí ese pedazo de carne que recién comenzaba a ponerse duro.

Masturbándolo con la boca, le bajé los pantalones y el boxer. El olor a 'macho' me volvió loco y retrotrajo mis recuerdos cuando 'peteaba' al Mati en el vestuario del club cuando terminábamos las prácticas de fútbol o cuando después de duchados, me llevaba para el mismo fin a un bosquecito que tenía el club en una de sus esquinas. Lo extraño de todo es que Alexis no hacia otra cosa que 'cogerme/follarme' la boca pero no me tocaba para nada. Su actitud cambió cuando me preguntó si yo quería que él me 'culeara' (penetrara). Yo que ansiaba ese momento, no me hice rogar.

Me desabotoné mi pantalón y me bajé el slip y en menos de lo que tardo para escribir este párrafo, me pasé lubricante y le dí a Alexis el forro/preservativo que se lo colocó en un santiamén. Con los pies en el suelo, me recosté boca abajo sobre una mesita universitaria. Alexis me levantó la camisa, exploró mi agujerito con los dedos y en otro santiamén me penetró lenta pero totalmente. Y comenzò con su movimiento de 'saca y pon'. En el silencio del lugar, lo único que se escuchaban eran sus testículos golpear contra mis glúteos. No hubo una palabra, un gemido, un ruido. Todo pasó como si nada pasara. Luego de un buen tiempo, el único contacto físico además del de la penetración, fueron las manos de Alexis que se aferraron a mis hombros para atraerme más y mejor hacia sí. Luego sentí que me sacaba la pija. Yo que había comenzado a masturbarme, le pedí que me masturbara pero me dijo que 'no'. Y lo único que me permitió, fue que volviera a masturbarlo para que yo terminara mi masturbación. Cuando acabé, le pregunté si estaba bien y me dijo que 'sí'. Yo le dije que lo había disfrutado y la había pasado bien y que me gustaría volver a repetirlo. Un 'sí' fue la única respuesta que obtuve. Nos acomodamos la ropa y salimos. Alexis se unió con los compañeros que no sospechaban nada de lo que había pasado y yo me fui a buscar a Carlitos, como todos los viernes... jeeeeeee...




17 comentarios:

  1. Anónimo25/8/16 3:37

    increible historia y real a la vez ....llena de morbo.... me paso algo asi con un albañil y un petisero (quienes se ocupan de los caballos) ...pero no llegue a buen puerto x cagon....no me anime. Por lo tanto te felicito. ahora es medio r embole q el pibe ni te hable y no te toque siquiera y ni te deje tocarlo ! eso no se si me cierra mucho.....solamente q tenga enfrente un dios de olimpo q me pueda mallll. abrazo Charlieindio

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    1. Te entiendo CHARLIEINDIO porque por tu posición económica o laboral o deportiva te debe haber inhibido. Me pasó a mí al principio con el Juanma. No es fácil 'voltearse' a alguien que está muy por debajo de uno. Así que no lo lamentés. Creo que debés tener muchas posibilidades de hacerlo en cualquier momento aunque no te conozco más de lo que nos comunicamos por acá, lo intuyo. También creo que el silencio y la renuencia a llevar las 'riendas' de la situación se debe justamente a la posición entre el 'mandamás' y el último 'orejón del tarro'.

      Besos!

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  2. Buena introducción al texto. Pues, sí efectivamente nuestra indiosincracías son distintas... en mí, por ejemplo, retengo mucho los deseos, tengo esa habilidad/desventaja no sé aún cómo definirla. Yo sin duda me hubiese ido quedandome con las ganas, pero tú sí sabes sacarle provecho. Yo tuve una aventurilla (sexo) con un casado una vez, pero preferí no meterme más... y aunque fue buen sexo, no quise darle tanta importancia... pero era porque en el lugar era gay. En fin, sólo ten cuidado porque puede llegar a verte alguien que no desees. Y en cuanto a ese olor de macho... a mí, como que me molestaría mucho.

    Saludos

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    1. Después de leer tu última entrada veo que somos diferentes ERIK! Pero me gusta como sos: al menos, creo que sos mucho más cauto que yo y eso es bueno! En cuanto a hacer o tener sexo en el lugar de trabajo, soy bien cuidadoso en ese aspecto y siempre elegí lugares solitarios o de difícil acceso, así que por ese lado me tiene sin cuidado. En cuanto al 'olor a macho' no es algo desagradable sino todo lo contrario pero es un aroma diferente el que emana el hetero del que lo hace la piel del gay. Al menos, eso, además del radar-gay también lo percibo... jeeeeee...

      Besos!

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  3. Menudo morbazo, yo con albañiles no pero por ejemplo sí he tenido historias similares con dos feriantes y un instalador de aire acondicionado. Lo curioso es que el del aire acondicionado me reconoció que le gustaba mucho más el sexo con hombres pero para enamorarse y tal sólo se había enamorado de mujeres.

    Me ha chocado mucho que hagas de pasivo, no conocía esta faceta tuya porque siempre que te he leído haces de empotrador.

    Besos.

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    1. De tanto en tanto incursiono en la pasividad, CHRISTIAN... No soy tan 'machazo' como aparento. Desde mis comienzos a los 15 años hasta ahora, casi siempre fue 'activo' pero también fui 'pasivo' de casi todos mis 'diositos' (hay algunas excepciones). Incluso con la única relación que tuve con un 'madurito' preferí ser pasivo y protegido que activo y protector, aunque estas últimas caracteristicas, corren por mi cuenta... jeeeeee...

      Besos!

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  4. Lo mejor de esta experiencia es la calidad de la conversación, de gran altura. Por lo menos sabes que no va a contar nada, porque este tipo simplemente no habla.
    Y sigues teniendo sexo en tu lugar de trabajo. Eso es muy peligroso, me parece. Casi tanto como tener sexo con feos. A este paso vas a acabar con ancianas :( Degenerando, que es gerundio.
    ¡Besos!

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    1. Son experiencias ALUCINAITO. El hecho de que el pibito no me habló nunca, creo que fue porque se sintió intimidado por mí en algún momento. No es que yo fuera una persona importante ni mucho menos pero la diferencia socio-económicas y culturales y el hecho de que él fuera el 'activo' en esa situación creo que fue lo que hizo que nuestro encuentro tuviera esas características. No sé, me parece.

      Besos!

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  5. Admiro tu capacidad y facilidad de relato... Si tuviese q escribir yo, lo resumiria en dos lineas "estuve con un albañil debajo del escenario, no habla, estuvo bueno" jajajj

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    1. Ay, NOSTRA, realmente no sé si es una capacidad o un defecto. Desde siempre me costó sintetizar las cosas y resumir algo me cuesta horrores. No sé por qué esa necesidad de explayarme y explayarme en detalles y pormenores que posiblemente a muchos aburra. Ojalá pudiera sintetizar tan simplemente como vos lo hiciste. Creo que debería intentarlo! jeeeeeee...

      Besos!

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  6. Anónimo27/8/16 1:34

    No querés ser el caramelito de un madurito, pero bien que te gustó ser el caramelito de un pibito, jaja. Lo importante es que fuiste caramelito otra vez y te disfrutó un machito. En la variedad está el gusto (dicen). Así como Luciano un poco cansado de ser tu nenita quiso ser activo con una minita, vos también podés cambiar un poco y disfrutar la pasividad. Un abrazo.

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    1. Es que es así, ANÖNIMO. De tanto en tanto me gusta ser pasivo. Tan es así que fui pasivo de casi todos mis 'diositos'. Desde el Sebi en mis inicios, pasando por todos los demás, incluidos el Juanma y el Nesti en su momento y Luciano ahora. Ser 'pasivo' no es denigrante, es simplemente una condición a la que uno se encuentra más cómodo. Yo soy 'activo' por gusto y 'pasivo' a veces, por necesidad... jeeeee...

      Besos!

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  7. Anónimo29/8/16 1:41

    que hermoso relato luckitas, sentiste dolor o solamente lo disfrutaste? color de tu slip?

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    1. Debo ser muy estrechitoo será porque soy pasivo de tanto en tanto, que dolor/ardor/molestias nunca dejé de sentir. Obviamente, la penetración puede ser muy dolorosa pero es placentera al mismo tiempo. Algo así como esa imagen que anda dando vueltas por el face, donde se ven a dos chicos cogiendo/follando y uno le pregunta al otro:
      - Te duele?
      - Siiii!
      - Te la saco?
      - Noooo!

      Jaaaaa...

      Besos!

      Pd. el color del slip era rojo intenso. Sos fetichista? jeeeee...

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    2. Anónimo7/9/16 23:22

      mm q lindo luckitas, te lo pusiste especialmente pensando en el encuentro? besos

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    3. no dijiste tampoco si en esta ocasion sentiste dolor

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  8. En ese caso no me diste envidia, ese tipo de experiencias tan frías no me suelen gustar, aunque jugar con esa pija me hubiera encantado.

    Una abrazo.

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