sábado, 17 de septiembre de 2016

Gonzalo





Por primera vez, desde que trabajo en el colegio, el Director General, antes de las vacaciones de invierno, me llamó a su despacho. Me dijo que aunque habíamos acordado que hasta que no me recibiera no iba a trabajar como psicólogo del colegio, estaba pensando en la posibilidad de cambiar eso. Se trataba de un 'pibito' del secundario con el que estaban teniendo algunos problemas a los que no le encontraban solución. Ergo me pidió ver si yo podía hacer algo para ayudarlos. 


El pibito reunía ciertas características que lo hacían especial: primero de todo, era hijo único con todo lo que eso significa. Un verdadero 'hijo de mamá' (consentido), de 14 años, a veces maleducado, impertinente por momentos pero un verdadero 'diosito' que reclamaba la atención y el afecto que no suplía el dinero. La mala conducta aunada a la escasa aplicación para el estudio obligaron al colegio a tomar medidas casi extremas y que no le dieron solución alguna.

Y como la 'onda' (moda) ahora es la 'inclusión', el colegio sí o sí debía contenerlo. Y como el pibito (se llama Gonzalo) se negaba ir a un psicólogo que le ayudara a modificar su actitud, el Director General del colegio me pidió ayuda. Obviamente que no me pude negar pero sabiendo de antemano las posibles reacciones del pibito decidí abordarlo de una forma diferente a lo que hago con los demás. Nuestro primer encuentro no seria programado o planeado sino que sería algo casual.

Y se dio como yo lo esperaba. Nuestra relación empezó el primer día posterior a las vacaciones de invierno en uno de los recreos, mientras estábamos haciendo cola para comprar algo de comer en el kiosco de la cantina. Allí había otros chicos que me conocían porque tenían hermanos menores en la primaria. Así que hacer contacto con Gonzalo, fue simple. El resto lo hizo mi capacidad de seducción, ser joven, simpático y el hecho de ser un referente en el colegio.

Eso me dio la posibilidad de iniciar y afianzar rápidamente nuestro encuentro que fuimos intimando con el paso de los días y nuevos encuentros, grupales e individuales. Gonzalo, imitando al resto y a pesar de no tener hermanos en la primaria, comenzó a frecuentar el gabinete diariamente y eso me dio la posibilidad de conocerlo más. Por todo lo que hablamos nos fuimos haciendo amigos hasta que aceptó mi ayuda pseudo-psicológica. Mi radar gay detectó 'algo' en él pero no lo pude confirmar. 

Hablamos muchas veces e incluso, me pidió incrementar nuestros encuentros 'a solas', sin la presencia de otros chicos compañeros del colegio. Así me enteré de toda la problemática que lo rodeaba, lo aquejaba y que sin duda lo estaba afectando. En nuestro antepenúltimo encuentro y después de muchos rodeos, Gonzalo me reconoció que se sentía atraído física y sexualmente por un amigo. Y lo angustiaba no saber qué hacer o cómo manejar eso ni tampoco que hacer o cómo obrar.

En nuestro anteúltimo encuentro, hablamos sobre este tema. Especialmente, porque el haberme contado su 'problema' como él lo definía, más que liberarlo, el peso se le había incrementado y la angustia era mayor. Él creía que su amigo también sentía 'algo' por él pero nunca le había dicho nada. Y Gonzalo no se animaba a tomar la iniciativa por temor al rechazo de ese amigo. De nada valieron mis argumentos de que si eran amigos de verdad y le decía lo que sentía, tal cosa no iba a ocurrir.

En nuestro último encuentro, hice varios intentos pero fue en vano tratar de hacerle comprender a Gonzalo que podía encontrar algún psicólogo, que le ayudaría en su 'problemática'. Pero, Gonzalo, rechazó cualquier intento mío para hacer que lo tratara un psicólogo. Él me decía que conmigo estaba bien y que no creía que otro tipo lo iba a ayudar mejor que yo. Además no quería andar confesando lo que sentía a cualquiera. Y me pedía comprensión. Yo comprendía su punto de vista y así se lo dije. Gonzalo me dijo que había 'pensado' bien y que estaba decidido a 'jugársela' (atreverse) a decirle a su amigo cuáles eran los sentimientos hacia él. Le dije que me parecía bien y que su amigo, por reciente que fuera la amistad que tenían, si él era sincero, lo iba a comprender y seguramente no lo iba a rechazar. Le aseguré que así sería y que no temiera un desenlace diferente. Gonzalo me dijo que recordara lo que le había dicho y acto seguido, se paró, dio la vuelta alrededor del escritorio y sin darme tiempo para reaccionar, me dio un beso en la boca.






26 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pues digamos que no me lo termino de creer :P

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    2. A veces, MARCUS, es difícil entender ciertas situaciones especialmente cuando de chicos adolescentes gays se trata. Si tuvieras contacto con ellos verías que lo que te digo es así. De todos modos no pasó nada aunque me hubiera gustado que sí pasara (mi lado pedófilo sigue intacto)... jeeeee...

      Besos!

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    4. No me hagas caso, ando con ganas de discutir, una semana un tanto jodida a nivel mental :)

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    5. Quizás nos vendría bien una charla vía gmail o por skype. Mis días no son todo lo blanco que parecen. También hay grises y otros muy negros!

      Besos!

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  2. ¿Y después del beso que pasó? ¿Se fue? ¿Paso algo más entre vosostros dos? ¿El beso era solo de agradecimiento?

    Són muchas las preguntas que me quedaron.

    Un abrazo

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    1. No pasó nada JOSEP. Y no es porque no me gustara la idea de que algo más pasara, sino porque me tomó desprevenido y hacer 'algo', lo que sea, era un suicidio. Lo voy a contar en el próximo post.

      Besos!

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  3. Cómo haces para verte vuelto en estos problemas jeje si eso me pasara, tendría que entallar muchas cosas... o bueno si fuera tú, lo vería de esta forma... uno, la relación casi-monógama con Luciano... dos, tu relación poliamorosa del pasado... y tres, que es un chico mimado que gusta ser el centro de atención y, por ende, es caprichoso y tal vez algo narcisista... por lo que una alteración, podría acarrear en él cierta furia o incluso, depresión. Bueno esperaré a saber cómo lo resolviste.

    Saludos

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    1. En ese momento, ERIK!, solamente pensé en mí y aunque me hubiera gustado la 'onda' preferí dar el paso al costado. En mi próxima entrada cuento más en detalle.

      Besos!

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  4. Ten mucho cuidado, puede que no pase nada pero no te vendría de más pensar que, aunque no hayas hecho nada, si Gonzalo quisiera buscarte las vueltas lo tendría muy fácil.

    Besos.

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    1. También lo pensé CHRISTIAN, ese chico por su problemática personal, es preferible tenerlo de amigo que de enemigo. De todos modos, no fuimos más allá (en mi próxima entrada doy más detalles).

      Besos!

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  5. Sabiendo como sabemos que eres un catalizador de problemas, no queda más remedio pensar que TÚ eres ese amigo tan especial de Gonzalo.
    ¡¡¡Socorro!!!

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    1. Es verdad, ALUCINAITO, reconozco que soy un verdadero 'catalizador de problemas' pero no es porque yo los busque, sino que los problemas me buscan a mí. Aún así en ningún momento se me ocurrió que fuera yo el destinatario de los amores/pasiones de Gonzalo. Y aunque la declaración de ese amor/pasión sin palabras de Gonzalo me tomó desprevenido creo que actué bien (en mi próximo post te lo cuento).

      Besos!

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  6. El pibito fue a buscar ayuda así que tené cuidado, no sólo por vos, sino por él. Sos casi psicólogo, así que los límites entre terapeutas y pacientes ya lo debés saber. Cuidalo.
    abrazo
    Damián

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    1. Ni yo soy 'su' psicólogo ni él tampoco es 'mi' paciente, DAMIÁN. Simplemente, tratamos el tema como lo podrían haber tratado dos amigos. Ni más ni menos.

      Besos!

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    2. Sí, pero el vínculo con el pibe lo iniciaste desde un rol en el colegio, no lo conociste en la calle. No te olvides.
      Damián

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    3. DAMIÁN: había convenido con el colegio, cuando fui contratado, que mientras yo no fuera psicólogo recibido, no trabajaría como tal, sino simplemente como psicopedagogo, a fin de evitar problemas que pudiera traer que yo estuviera 'haciendo' de psicólogo cuando no lo era.

      Así fue que simplemente, traté a la nueva problemática, como si fuera un 'tutor', con la salvedad que en lugar de tratar exclusivamente el tema 'estudios/aplicación' hablamos otro tema un poco más urticante (la confusión sexual que sentía/tenía Gonzalo). De todos modos, creo que expuse mi punto de vista de la mejor manera y la cuestión se resolvió como yo esperaba (aunque no puedo decir que todo terminó).

      Besos!

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  7. Hola Lucks, Estos pibitos de hoy en día están cada vez mas rapiditos... :O Igual pienso que nadie mejor que vos para darle consejos de la tematica gay y hacerle de "psicologo" imaginate si le hubiera tocado un psicologo homofobo!!?? saludos -Juan

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    1. Es todo un tema, JUAN, no solamente que los pibitos ahora están más 'rápidos' sino que están tan o más conflictivos que antes. Los valores de la sociedad cambiaron tanto y siguen cambiando que ya no saben donde están parados. Y Gonzalo es uno más aunque con problemáticas propias. Y su 'inconveniente' de orientación sexual creo que solamente fue un episodio que ya terminó. O al menos eso espero, porque el colegio, quería que resolviera sus problemáticas y no esto de la atracción hacia mí que no estaba en los planes de nadie.

      Besos!

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  8. y después jodeés conque tenés que sintetizar o algo así, seguí publicando así y a los que no les guste que se vayan para el mundo en 140 caractéres.

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    1. Bueno, no serán los 140 caracteres de Twitter, H, pero lo sinteticé bastante bien. Aunque todavía me falta. No tengo que entrar en tanto detalles. Tengo que seguir practicando... jeeeeee...

      Besos!

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  9. Pregunta!
    El problema era ese? Aver si me explico... El pibito tiene un "problema", resultaste ser vos ese problema y dio la casualidad q el colegio te pide a vos para q lo soluciones?

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    1. No, NOSTRA, leíste o comprendiste mal. Gonzalo tiene problemas serios de aplicación (estudio) y de conducta y relación/convivencia con sus compañeros varones y con los profesores en general, pero no con las nenas (léase compañeras). Yo aparezco porque al colegio se le estaban quemando los 'papeles' y no le encontraban la vuelta al asunto.

      La atracción que el pibito sentía por mí se agregaba a los problemas anteriores. Por suerte, creo que este último 'inconveniente' ya se solucionó (en el próximo post cuento en detalle). Pero el verdadero problema sigue intacto y yo 'con el pescado sin vender'... jeeeee...

      Besos!

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    2. Ahhhhh ahi vamos...

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