viernes, 7 de octubre de 2016

Dos pelos de concha (2ª parte)





Como dije siempre, aunque todos los medios y gran parte de la sociedad así lo dice, la resistencia a todo lo que se refiera a los gays, acá se sigue dando (y se seguirá dando) en todos los ámbitos de la vida. Es más, hace poco, en un reconocido bar de la Capital Federal (bar 'La Biela') echaron a una pareja de mujeres jóvenes que se brindaban caricias, ante el aplauso de los demás concurrentes ante ese hecho. Y esto se repite permanentemente en todo lugar, sea ciudad o pueblo, por más que el colectivo gay, niegue que hechos como estos ocurran y se pavoneen de ser un país 'gay friendly'... 

La homofobia está enquistada en cada argentino, o al menos, en los que vivimos en la región de la pampa húmeda. Y eso que nuestra sociedad, la de esta región me refiero, es mas cosmopolita que en otras regiones, donde la sociedad es más tradicionalista y 'pacata'. Porque digan lo que digan, 3 de cada 4 argentinos, no acepta al gay 'destapado'. Por esa razón, somos muchos, los que preferimos seguir 'tapados' o permanecer en el 'clóset'. De otra manera, es muy difícil insertarse en la sociedad. Y casi imposible, entrar al mundo laboral a toda persona que exterioriza su homosexualidad.

Todo este 'prolegómeno' es para contar lo que nos pasó el fin de semana 'romántico' que pasamos en un hotel-casino de cinco estrellas de esta zona. El 'check-in' era a las 14 horas, pero por diversas cuestiones recién pudimos llegar al hotel a las 18 horas. De todos modos, la idea era aprovechar ese tiempo y gozarnos entre nosotros y cada uno con su pareja de la mejor manera posible. Pasarla bien y disfrutar de todo el confort de las distintas dependencias que el hotel-casino nos ofrecía y de paso celebrar nuestro primer aniversario como pareja y el cumple 19 de Luciano.

Pero apenas llegamos nos dimos cuenta de la resistencia 'anti-gay'. Comprendí que el fin de semana 'romántico' estaba pensado para parejas heterosexuales o para matrimonios jóvenes, de allí que la 'promoción' de bienvenida incluía además de las comodidades y dependencias del hotel-casino y de la cena 'especial', una bienvenida que consistía en un enorme ramo de rosas para la mujer de la pareja que le daban apenas llegados al ingreso y una botella de champagne de primera marca y una bandeja de bombones y varios ramos de flores que acá y allá, decoraban nuestra habitación. 

Pero desde la entrada le 'pinchamos el globo' como comúnmente se dice acá. Los tipos nunca esperaban que la noche 'romántica' sería para una pareja gay. Así que, desde el 'vamos' (comienzos), nos comenzaron a poner 'palos en la rueda' (entorpecer el avance). Primero, diciéndonos que sin 'reserva' era imposible alojarnos. Cuando le dije que la reserva estaba hecha, otro tipo nos dijo que debíamos haber 'señado' la reserva. Cuando le confirmé que la 'seña' la había hecho y que tenía el mail de recepción de la misma, argumentaron que no era posible alojar a menores sin los padres.

Eso, seguramente no lo dijo ni por el Tato, ni por el Tomi ni por mí, ya que, como mucho, podemos aparentar tener 18/20 años, pero menos, difícil. Distinto es, cuando hablamos de Luciano, que aunque había cumplido 19 años, la cara de nene no lo ayuda y parece un 'pibito' mucho más chico (habrá sido por gente como Luciano que se inventó el refrán, que 'las apariencias engañan'?) jeeee... Así que le dije que ninguno de nosotros era menor y recién cuando les mostramos nuestros documentos de identidad, a regañadientes, aceptaron nuestro ingreso.

Así que no tuvieron más remedio que llamar a los 'botones' y darles las indicaciones para que nos guiaran a nuestras habitaciones. Los dos tenían alrededor de 20/25 años, no muy lindos pero muy serviciales. Las habitaciones eran lo más. El lujo y el confort iban de la mano. Apenas tuvimos tiempo para darle la 'propina' a nuestro 'botones' y cerrar la puerta con llave que nos  empezamos a 'transar' con Luciano como la primera vez. Y para levantar un poco nuestro morbo, repetimos todo lo que hicimos la primera vez en la cocina de la casa del 'pollito'.

Obviamente que terminamos en la cama, como hubiéramos querido terminar la primera vez. Nos cogimos/follamos increíblemente y me di cuenta, una vez más, que ese 'pibito' es lo que busqué tanto tiempo en mis 'diositos'. Luciano, además de ser un 'diosito', es un 'pibito' que me da todo lo que yo, sexual, afectiva, emocional y todas las palabras terminadas en 'mente' estaba persiguiendo. Esa y otras escenas recreamos durante toda la estadía mientras intercalábamos otras actividades menos placenteras como el gimnasio, el spa, el sauna, la piscina, el casino y un frigobar bien surtido.

Después, de hacernos el amor, nos duchamos, nos vestimos y bajamos a cenar. Nuestra mesa estaba armada en un rincón con la más estricta y pensada intimidad y reserva. La habían pensado así o nos prepararon de ex-profeso esa mesa, sabiendo que éramos una pareja 'gay'?. La cena también fue increíble y el mozo que nos atendió se merecía un 'diez' (excelente). Los 'pájaros' (léase Tomi y Tato) bajaron un rato después pero les tocó una mesa alejada a la nuestra. A partir de ese momento y por diferentes circunstancias, nos dimos cuenta que no éramos nosotros solos los gays. 

Uno de los 'botones', uno de los mozos, el encargado del bar y varios clientes de diferentes edades, que estaban solos o acompañados, jefes de familia o solterones, nos tiraban 'buena onda' y nos miraban 'con cariño'. Más a Luciano, lo confieso, que a mí. Lo mismo les pasó al Tato y a Tomi. Al Tato la situación lo divertía y jugó con los deseos y las ganas de los 'postulantes', mostrando cierto amaneramiento e ingenuidad y haciéndose totalmente alcanzable. En una palabra, 'un calienta pijas' que daba esperanzas de concreción de un 'encuentro' a todos los que se les acercaban. 

Y nos abordaban en todo lugar y en los lugares más inverosímiles. Tanto que se parecían a las abejas alrededor de las flores. Nos sacábamos de encima a uno y ya venía otro, con insinuaciones, indirectas y directas. Obviamente, que no estaba en nuestros planes, hacer nada con nadie, por más apetecible que nos pareciera el fulano. Menos integrar un trío ni aceptar a un tercero que compartiera nuestra cama. La misma idea, tenía el Tomi, que quería disfrutar a full del Tato y viceversa. Así que rechazamos todas las insinuaciones, indirectas, sugerencias, invitaciones y demás de varios interesados en convertirse en nuestro 'partenaire'. Uno, incluso, que nos topamos en el casino, el sábado a la noche, nos ofreció mucho, pero mucho dinero para disfrutarnos en nuestra habitación, con los dos. Y otro, que se alojaba en el hotel, con su mujer e hijos, supongo que esposo y padre no tan ejemplar, que me trajo a la memoria, el recuerdo del Nesti, me ofreció 'el oro y el moro', sabiendo que yo era la pareja de Luciano, para que lo convenciera a pasar un rato con él. Por favor, y después dicen de 'dos pelos de concha' empujan más que una yunta de bueyes, si yo creo, que dos pelos de la pija o del culito de un 'diosito' tienen más fuerza que los pelos de la concha de cualquier 'minita'... jeeeeee...






9 comentarios:

  1. ¡Qué vergüenza de hotel! Sólo tienen dos heterosexuales en plantilla y los colocan en la recepción para que pongan todos sus prejuicios encima de la mesa, dificultando que su empresa haga negocio.
    ¿Qué tal Tato? ¿Le vino bien el fin de semana? (iba a preguntar que si se le levantó el ánimo, pero se puede malinterpretar)

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    1. Aunque no lo creas, ALUCINAITO, es algo que estamos viendo frecuentemente y es que al adulto de mediana edad, le cuesta 'digerir' a una joven pareja gay. Nos pasó cuando fuimos a las cataratas del Iguazú y también nos pasó ahora. Y eso sin admitir ni decirles que éramos gays ni nada. Eso lo asumieron ellos por sí solos. Y la misma resistencia, la vas a encontrar en cualquier lugar público donde vayas y exteriorices tu homosexualidad.

      En cuanto al Tato, creo que le vino bien la compañía del Tomi (siempre le viene bien). Esos pocas horas compartiendo la cama con el Tomi, hizo que recuperáramos al Tato de siempre y ahora todo volvió a como era entonces... jeeeee...

      Besos!

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  2. Me extraña tanta homofobia, ¿no fue Argentina el primer país de latinoamérica en aceptar el matrimonio gay? supongo que la "apertura" solo es en Buenos Aires, como sucede en la Cd. de México.

    Con todo y homofobia, hay demasiados gays tapados, no? Comienzo a pensar que es verdad lo que dicen, que mientras más homofobia, más tapada la persona.
    Qué bueno que a pesar de todo, pudieron disfrutarse ustedes y disfrutar el hotel.

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    1. No sé como será en México, pero acá la 'apertura' a todo lo que sea 'gay' creo que se da en la Capital Federal y nada más. El resto del país tiene una mentalidad conservadora y resiste a todos los derechos nuevos que nos asisten.

      Por eso, cuando me preguntan si voy a seguir en el 'clóset' siempre contesto lo mismo. No le debo nada a la sociedad para que la sociedad sepa que hago yo puertas adentro de mi casa.

      Los prejuicios hacia todo el movimiento gay es grande y por mucho que el colectivo gay lo intente, no creo vivir para ver el cambio de mentalidad. En fin es lo que hay.

      Besos!

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  3. Nunca he estado en Argentina pero lo que me cuentan de allí es contradictorio, por un lado que es un país muy abierto pero por otro lado conozco unos argentinos que vinieron a España buscaron un lugar más gay-friendly donde vivir.

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    1. Los argentinos nos caracterizamos por ser contradictorios, CHRISTIAN. Como dice el tango 'Cambalache' para nosotros es lo mismo, 'ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro (ladrón), generoso o estafador'.

      Aunque también hay una cuestión socio-económico-cultural. No es lo mismo, la Capital Federal, que la región pampeana que es donde yo vivo. Y ésta con el resto de las regiones que forman Argentina. Somos todos increíblemente diferentes. Algo así como una gran torre de Babel (claro que también así nos va)... jeeeeee...

      Besos!

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  4. Es curioso, según parece ese rechazo de lo gays tiene muchas excepciones (por llamarle algo) en tu tierra.

    Un abrazo.

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    1. El acento sobre los 'derechos humanos' en general hizo que todo cambiara en nuestra sociedad y se comenzara a aceptar, entre otros, los derechos del colectivo LGBT. Aún así hay una fortísima oposición marcada por la mentalidad cristiana apostólica romana y el discurso fascista-autoritario que de la misma emana y que el mismo Estado acepta y avala. A diferencia de otros países del mundo, no la tenemos tan fácil como bien podría suponerse, JOSEP.

      Besos!

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  5. Esto sucede en la sociedad latinoamericana muy seguido (e incluso la americana). La gente te trata como te ve... si te ven con una mujer hermosa, te miran como un triunfador, pero si en cambio el guapo eres tú y ella no... las mujeres dicen "esa tipa no se merece esa pija".

    Supongo que aún pasará años para que el mundo pueda contemplar dos hombres caminando de la mano y no hacer escándalo... aún yo, cuando he visto dos chicos caminando de ese modo (pese a que Lima no es una ciudad gay friendly) he puesto (sin querer) una cara de 'qué asco'. Cuesta mucho desprenderse de creencias (índole religiosas) que, queramos o no, están arraigadas en nuestro interior.

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