domingo, 23 de octubre de 2016

El Colo




El hecho de encender el fuego y estar solos, nos hizo entrar más en confianza. El resto de los 'pibitos' se encargaban del resto de los preparativos. Los dos sabíamos o intuíamos que algo entre nosotros iba a pasar y aunque nos mirábamos con ganas, no encontrábamos ni el momento ni el lugar para 'avanzarnos'. Tanto es así que comenzamos a hablar de 'bueyes perdidos' sin saber que nuestra intrascendente conversación se transformaría en el acercamiento que los dos estábamos buscando. 

Así, comenzó un diálogo que terminó en el sótano de la cocina, donde, aunque no hicimos lo que hubiéramos deseado, sí marcamos de alguna manera, todo lo que estábamos sintiendo. Todo empezó cuando antes de encender el fuego, armé una pirámide truncada hecha de leña, que rellené con carbón y que en su interior, coloqué papel de diario. De allí que, apenas, acerqué el fósforo encendido, todo se convirtió en una 'pira' de la que se desprendían varias lenguas de fuego. 

Esto fue lo que originó el comentario del Colo...

Colo: eeehhh... qué habilidad que tenés para encender fuego!

Yo: jaaaaa... y no es la única habilidad que tengo...

C: ah, sí? En qué otras cosas sos hábil?

Y: mmm... soy hábil para asar o para jugar al fútbol...

C: no tenés 'pinta' (apariencia) de jugador de fútbol...

Y: la 'pinta' es lo de menos... además que 'pinta' tiene un jugador de fútbol? vos sos bueno jugando al fútbol? 

C: creo que sí, no sé, me parece...

Y: sí, puede ser porque vos sí tenés 'pinta' de jugador de fútbol... tenés toda la 'facha' (atractivo)...

C: te parece?

Y: sí, sos muy 'facherito' (atractivo) o bueno, al menos eso es lo que me parece...

C: vos también, tenés mucha 'facha'...

Los dos estábamos atizando el fuego, cuando después que habló el Colo, nos quedamos en silencio mirándonos a los ojos. Pero no pasó de ahí. El Colo como si hubiera querido decir algo pero no se animó y yo quería que la conversación siguiera encarrilada por ese lado, pero temía decir algo desubicado y que el Colo se espantara.

Y: además de 'facha', me gusta mucho tu manera de ser, la verdad que 'pegamos' (tenemos) mucha 'onda' y de la buena! jeeeee...

C: sí, 'pegamos' onda desde el principio...

Y: es como si nos conociéramos de hace mucho tiempo y antes de las vacaciones de invierno ni siquiera nos conocíamos! 

C: sí...

La conversación casi susurrante nos había obligado a acercarnos bastante. La 'cola de paja' se nos quemaba y nos llevaba a que habláramos casi susurrando. Y, de tanto en tanto, nos cruzábamos las miradas. Ese momento casi mágico lo interrumpieron algunos chicos que traían una jarra de Fernet con Coca Cola para los 'asadores' y otros que traían la carne, las verduras y el resto de las bebidas. Con el Colo nos miramos y aunque detuvimos nuestro diálogo, nuestras miradas siguieron conversando.

Intercambiamos miradas a las que se aunaron guiños, gestos y sonrisas cómplices, durante el resto de la noche. Más de una vez, ya en plena 'faena' como asadores o cortadores de la carne en porciones o distribuyendo las mismas en las fuentes que después llevábamos a la mesa. Y en la sobremesa, cuando compartimos la cabecera de la mesa, nuestros brazos, manos y dedos, se rozaron y se pegaron, innumerable cantidad de veces, aunque siempre silenciosamente. 

E innumerable cantidad de veces, dejamos que el roce, ya voluntario, se transformara en simples tocamientos 'casuales' tratando de extender el momento de ese contacto y disfrutándolo. En un momento dado, casi al final de la cena, nos organizamos para levantar las mesas y acomodar todo. El Colo y yo, nos encargamos de apagar el fuego, limpiar la parrilla y acomodar todo, como si allí, nada hubiera pasado. El resto, se levantó y se fueron a llevar las cosas a la cocina, lavar vajilla y cubiertos y acomodar todo.

Entonces, le pedí al Colo que me acompañara hasta el depósito de la cocina, ubicado en el sótano, a llevar la bolsa con el carbón que había sobrado y una de leña que no habíamos usado. Mientras bajábamos las escaleras, ensalcé al Colo, con frases tales como que 'me gustaba su manera de ser' y 'que le agradecía la buena onda' y 'que oportunidades como esa, nos permitían conocernos mucho más de lo que hacíamos en horas de clase' y 'que esperaba poder conocernos mejor' y otras cosas por el estilo.

Una vez que llegamos al sótano, entramos sin encender la luz, porque no encontrábamos la perilla. El lugar estaba en penumbras, apenas iluminado por las luces del patio donde habían estado jugando al fútbol. Dejamos la bolsa de carbón y las herramientas que habíamos usado y nuestras miradas volvieron a cruzarse. Durante algunos segundos nos estuvimos mirando, en actitud expectante. La cara del 'colo' estaba a la altura de la mía. Cuando el Colo amagó volver a subir, lo tomé del brazo y le dije que esperara.

Colo: qué?

Yo: nada... quería estar más tiempo solos los dos... te 'jode' (molesta)?

C: no...

Y: estás bien?

C: sí, por?

Y: no, por nada... yo la pasé bien con vos... vos?

C: no sé... creo que sí... es raro...

Y: por qué raro? 

C: no sé... nunca me pasó algo así... está bien que estoy medio en 'pedo' (ebrio)...

Y: pero te gustó?

C: sí... creo que sí... 

Y: no quisiera que te sintieras incómodo haciendo algo que no sentís... está bien?

C: sí... está todo bien...

Y: seguro?

C: sí...

Fue cuando tomé por la cintura al Colo y lo atraje hacia mí. El Colo no dijo nada y me dejó hacer. Noté la turgencia de nuestras pijas cuando nuestros sexos se tocaron. Y el vaho del aliento alcohólico del Colo que por su cercanía se filtraba por mi nariz. Habíamos bebido mucho: fernet con cola, cerveza, vino y champagne. Nuestras bocas estaban a pocos centímetros y entrelacé nuestras manos. Sin despegar nuestros cuerpos y cuando mi boca avanzaba al encuentro de la boca del Colo, en un susurro casi inaudible, me dijo:

Colo: no...

Yo: no querés?  

C: acá no...

Y: por?

C: en el colegio no...

Y: está bien, no hay problema...

C: no te enojés...

Y: no, para nada, solamente quería... bueno, no importa...

O sea, que ese 'acá no', significaba dos cosas: una, que el Colo no me rechazaba y dos, lo que rechazaba era la posibilidad de besarnos y hacer algo más, en el colegio. Yo estaba re excitado y me parecía que si perdía esa oportunidad, ya no se iba a volver a presentar otra, pero no tenía más remedio que aceptar aquello. Posiblemente no volvería a tener una oportunidad así, pero no quería forzar la situación y espantar al Colo y perder todo lo que habíamos 'avanzado'. Le dije que sería bueno, encontrarnos otro día y en otro lugar, pero el Colo no me contestó. Cuando volvimos con el grupo, ya estaba todo acomodado y limpio y se estaban despidiendo. Saludé a todos, incluido al Colo. Me llevé un sabor agridulce conmigo y una erección fantástica. La calentura se me fue con una masturbación increíble que me hice apenas llegué a casa pero la sensación de placer/displacer, todavía me dura. En fin, cosas de la vida...




12 comentarios:

  1. Hiciste bien, se te hubiera cerrado de golpe la puerta si hubieras insistido porque el Colo no te estaba rechazando, sólo te decía que no era el momento ni el lugar. Ahora hay que hacer que se alineen los planetas, ¿no?

    Besos.

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    1. Un poco es así como decís, CHRISTIAN. El Colo no se cerró a mis embates, sino que simplemente, creyó que no era ni el momento ni el lugar. De todos modos, su inexperiencia, sus dudas y represiones hicieron que todo se volviera mucho más lento de lo que yo creía. Pero, cosa rara, yo que estaba acostumbrado a los resultados 'rápidos', esta vez me armé de paciencia y me quité la ansiedad de encima, para conseguir lo que tanto buscaba en ese pibito. Cosas veredes que non crederes... jeeeeee...

      Besos!

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  2. Buenas Luuu!!
    Solo una cosa para decir... “Uff Picante como salsa Tabasco son los colorados”, siempre y cuando su apodo se refiera a su condición jajajaaa!!
    Y si, seguro el pendex en algún otro momento enganche, no fue tan tajante el NO!... dejó posibilidades jaaa!!
    Saludos!!! Que andes bien.. :)

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    1. EMI: así como dicen que la gota horada la piedra, yo soy la gota y el Colo la piedra. Sé que aunque vaya mucho más lento de lo que estoy acostumbrado, voy a llegar a buen puerto con este 'diosito' que me saca el sueño. Ya lo dice el refrán: 'con paciencia y saliva, el elefante se cogió/folló a la hormiga'... jaaaaa...

      Besos!

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  3. Hola Lucks, como estas? estuve perdido, ya se! pero bue.. ya me puse al día con todos tus post jajaja Me encanto esta entrada, ese dialogo ufff parecía de una novela, cada vez q te leo me voy imaginando todo en mi mente!!!! Y ni recordemos la entrada hot(xxx) de juan pablo II :O
    Que suerte q tenes con los pibitos vos, xdiosss o te anda muy bn el radar gay, yo estoy re enamorado de un diosito de mi gym, q me tiene locooo, me flecho mal!!!! y no me le animo :( necesito de tus consejos... saludos -Juan

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    1. Hola, JUAN, verdaderamente ya estaba extrañando tus comentarios. Pero comprendo que a medida que vamos creciendo, cada vez tenemos menos tiempo y aunado a que éste pasa muy rápido, todo se convierte en un cóctel fatal. Supongo que algo de eso, nos pasa a todos.

      En cuanto a lo 'otro', por un momento pensé que perdía la capacidad para detectar gays, pero de hace un tiempo a esta parte, esa habilidad/aptitud/don o lo que sea, está cada vez más sensible en mí. Es realmente llamativo, como hay 'algo' que me avisa en mi cerebro y repercute en mi pija, que Mengano, Fulano o Zutano son gays, con un acierto del 100% de los casos. Y por lo que sé, son muchísimos los gays que tienen este radar identificatorio. Aptitud rara pero imprescindible! jeeeeee...

      Besos!

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  4. Esa sensación la conozco bien. Lo malo en mi caso es que pocas veces hubo una segunda oportunidad.

    Un abrazo.

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    1. Esta sensación que vos decís, JOSEP, es la primera vez que se me presenta. Nunca antes, encontré tanta dilación. De todos modos, me armé de paciencia y eliminé toda ansiedad, y aunque dicen que 'las segundas partes, nunca fueron buenas', creo que en esta oportunidad, la realidad no se ajusta al refrán y voy a poder demostrar que 'las segundas partes son mejores que las primeras'... jeeeeee...

      Besos!

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    2. Mi experiencia en el sexo me ha demostrado que la segunda vez suele ser mejor que la primera... Solemos estar más sueltos.

      Un abrazo

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  5. Pero hombre, ¿ese chico no es alumno del colegio y visitante de tu gabinete? No tengo claro que haya sido una buena idea hacer ese acercamiento, aunque sea en un ambiente festivo, alejado de lo profesional y con consentimiento expreso.

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    1. En un respuesta a mi comentario del post anterior, esta la respuesta a tu pregunta en este post. Saludos

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    2. No es lo mejor ALUCINAITO, intentar este 'acercamiento' con un chico del colegio, pero ya es 'mayorcito' (18 años) como para saber qué es lo bueno y qué es lo malo. Además, la relación (onda) se fue dando durante muchos días y eclosionó ese día del encuentro de ex alumnos.

      Por otra parte, no sé si fue una buena idea, intentar ese tipo de 'acercamientos' con chicos del colegio, aunque fueran los más grandes, pero a veces (muchas) actúo como un adulto pensante y otras, como un adolescente caliente. En fin, es lo que hay...

      Besos!

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