domingo, 15 de octubre de 2017

26 horas excitantes





Cómo se lo había prometido en las jornadas de convivencia que hicimos en las vacaciones de invierno en Córdoba, planifiqué un encuentro con el Gonza, un día sábado, día de la semana que tengo libre, apenas después que dejo a Luciano en el trabajo. Nos habíamos puesto de acuerdo que pasaría por la casa, tipo 8.30 y de ahí, iríamos directamente al campo, donde podríamos estar tranquilos hasta las 5 de la tarde para dar rienda suelta a nuestro desenfreno sexual. 

A esa hora deberíamos regresar para dejarlo en la casa y para buscar a Luciano por el gym, alrededor de las 6 de la tarde. Pero, entre semana, había hablado con Luciano, sobre la posibilidad, de que al menos, una vez por mes, él vaya a cenar, los viernes, a la casa de la madre, con ella y el hermano y se quede a dormir allí. Y, al otro día, retome su rutina de los sábados, es decir, desayuno - trabajo - almuerzo (con la madre) - siesta - natación hasta que yo pase a buscarlo a eso de las 6 de la tarde. 

Y mi idea era justamente aprovechar ese día, un viernes cualquiera, para llevar al Gonza al campo y poder estar con él, desde las 2 de la tarde que me voy del colegio hasta las 6 de la tarde del otro día. Más de 24 horas juntos! Estos planes no eran extensivos con el Colo, porque los viejos del Colo, son demasiados problemáticos y no les gusta que se quede a dormir en casa ajena. Pero, con el Gonza es distinto. Con tal de tenerlo tranquilo, los padres lo dejan hacer lo que se le 'canta' (quiere). 

Claro que igualmente, tuviimos que elaborar una mentira, para que el Gonza se quedara a dormir conmigo en el campo. Todo empezó entonces, el viernes 6, que nos encontramos a la salida del colegio y enfilamos directamente hacia la casa de campo de mi viejo. Antes de salir a la ruta, compré comidas y bebidas para esas 26 horas. También una "pera" de goma para hacer lavativas, gel lubricante y un frasquito de xilocaína. Con todo ese bagaje, enfilamos directamente al campo. 

Pero, la ansiedad y la calentura, nos ganaron de mano. Y apenas llegamos a la autopista, nos empezamos a franelear la entrepierna hasta lograr una espectacular reacción de nuestras pijas al tiempo que íbamos conversando de 'bueyes perdidos' hasta que no dimos más. Estacioné en la banquina, bastante lejos de la cinta asfáltica de la autopista y aflojándome el pantalón, me saqué la pija y le dije al Gonza que me pajeara y después me la chupara. 

El pibito, no se hizo rogar, y mientras comenzaba con una frenética paja y después con una fantástica felación, yo tiré hacia atrás el respaldar de mi asiento para estar más cómodo. Hice lo mismo con el respaldar del asiento del Gonza, sin que el pibito me dejara de chupar. Le bajé el jogging y el bóxer y lo comencé a pajear en 'paragüita'. No demoramos mucho en acabar. Estábamos re calientes y acabamos rápido. El Gonza en mi mano. Yo en su boca.

Después retomamos nuestro camino. En el pueblo, compré 'facturas' (masas dulces) y leche chocolatada para la merienda. Previa, a la misma, nos duchamos juntos, volvimos a besarnos y franelearnos y me dediqué a limpiarle bien el agujerito anal. Le expliqué que le iba a hacer varias lavativas con la 'pera' de goma. El pendejito se dejó hacer y me obedeció en todo. Finalmente, nos secamos recíprocamente y fuimos al dormitorio. 

La tarde estaba espléndida pero el ambiente del dormitorio, algo destemplado. Encendí la calefacción y aunque sabía que tener sexo con el Gonza podía traerme problemas, igualmente me dediqué a saborear a ese adolescente virgen que se me ofrecía en todo su esplendor. Nos volvimos a besar y franelear un buen rato, hasta que le pedí hacer un '69'. Así, mientras el Gonza me felacionaba, yo chupaba, ensalivaba y dilataba, con mi lengua primero y mis dedos después, su agujerito anal. 

Cuando lo noté relajado, lo acosté de espaldas, puse sus piernas sobre mis hombros y apoyé mi glande en su agujerito anal. El Gonza gimió un poco. No fue fácil metérsela. Su agujerito virgen resistía mis embates. El Gonza quería pero yo no podía. Así estuvimos un buen tiempo, hasta que en un momento, el Gonza se relajó un poco y pude meterle mi glande ya totalmente lubricado. Después, la penetración fue más fácil. Yo me sentía en la gloria. 

Después, seguí lentamente, con el movimiento eyaculatorio por un largo rato. El Gonza que gemía por placer, por dolor o por ambas cosas, comenzó a masturbarse rápidamente hasta que eyaculó espectacularmente. Cuando yo ya estaba por 'acabar', me arrojé sobre el cuerpo del Gonza, lo besé en la boca y con movimientos ondulatorios lentos, 'acabé' (eyaculé) dentro de él, los hectolitros de leche que me sale cuando estoy muy caliente. El Gonza se había aferrado a mí, con piernas y brazos.

Después me recosté al lado y mientras nos besábamos en la boca, lamí su cuerpo y la poca leche que le quedaba en la pija. Por tener 16 años, el Gonza, tiene una linda pija y de dimensiones interesante. El mismo viernes por la noche y el sábado, como le dolía el culito y no quería que lo volviera a penetrar, debuté con el Gonza haciendo algo que nunca me habían hecho: permitirle al Gonza concretar una fantasía que tenía y que era lamer mis pies y los dedos de mis pies. Al principio, la idea mucho no me gustó pero después pensé que cada loco, tiene su tema y si realmente, el Gonza quería esto, era mi oportunidad para estrechar lazos con el pibito y llevar al éxtasis todos sus deseos. Realmente, el Gonza disfrutó haciendo esto y lo excitó terriblemente porque con solo meter los dedos de mis pies dentro de su boca, la pija se le puso bien erecta y comenzó a babear increíblemente. Así que, mientras se dedicaba a chupar mis pies, yo franeleaba lo que podía de su cuerpito, más que nada pija y cola y cuando estábamos por 'acabar', terminábamos haciendo un '69' espectacular, que repetimos varías veces en esas '26 horas calientes' que pasamos juntos y que nos prometimos que volveríamos a repetir muy pero muy pronto... jeeeeee...





martes, 10 de octubre de 2017

Los sonidos del silencio




Una de las cosas a la que no terminamos de adaptarnos de la vida del campo, tanto Luciano como yo, es al silencio y también a los sonidos, especialmente a los de la noche. Durante el día, como casi nunca estamos, no notamos nada. A la noche, llegamos tipo 21.30 o 22. Cenamos a más tardar a las 22.30 y ya hasta las 24 estamos totalmente libres. Durante ese corto lapso de tiempo, hacemos diferentes cosas y lo que percibimos, realmente, es algo muy peculiar. 

Ahora que estamos solos y que se presta para eso, decidimos cenar sin el televisor encendido. De esa manera podemos conversar y compartir todo lo que vivimos en el día. Y también sirve para mantener viva la llamita del amor y la pasión. Especialmente porque no tenemos mucho tiempo más, antes de irnos a dormir, que para unos mimitos, alguna 'franela' o paja/pete intercambiado pero muchas veces, ni eso. Nos damos una ducha rápida y nos vamos enseguida a la cama, generalmente, para descansar.

Extrañamos el calor de la calefacción. Acá no tenemos la calefacción que teníamos en la ciudad. Es mucho más romántico encender la leña del 'hogar' (chimenea) pero como demora años en encenderse, preferimos también, acá, la calefacción del gas. Por otra parte, el frio del campo, es muy distinto al de la ciudad y no tiene comparación. No se si serán los árboles que nos rodean o el ambiente abierto pero el frío de la madrugada, cuando salimos de casa, nos 'cala' (atraviesa) los huesos. 

Por suerte, el motor del auto enseguida calienta y aumenta rápido la temperatura del habitáculo. El Juanma se levanta mucho más temprano que nosotros y enciende las estufas a gas de la casa, para que, cuando nos levantemos, el ambiente al menos, ya esté templado. También nos tiene preparado el desayuno y el baño, por si alguno de nosotros, queremos ducharnos antes de salir. Un verdadero 'mayordomo' devenido en 'peón de campo' o al revés... jeeeeee...

También se ofreció a encendernos el fuego del 'hogar' mucho antes de que nosotros lleguemos a la noche. De ese modo, el ambiente estaría templado para cuando lleguemos. Pero el tiempo meteorológico de esta zona, está tan inestable, que muchas veces, tener encendida la calefacción está de más. Hay mañanas de 15º C, tardes de 25º C y noches de 5º C. Una locura! De ahí que es impensable encender los 'hogares' a leña. Quizás el año que viene, en la época invernal. 

A la noche, el baño caliente nos relaja y casi siempre nos dormimos al 'toque' (rápido).  Pero otras veces que nos hacemos el amor o tenemos sexo light o no tanto, nos desvelamos y son esos momentos, en que la noche de campo habla. Y habla de diferentes maneras: con silencios o con sonidos. Entonces, aparece esta particularidad de Luciano: ahora que estamos solos en el medio del campo son muchos más notorios sus temores. Qué tipo 'cagón' (miedoso) que es Luciano, por favor! 

De noche, cualquier ruido desconocido lo alarma. Me busca y no me quiere soltar por nada del mundo. Noches pasadas, que ya estábamos en la cama, sentimos pisadas afuera, en el jardín, cerca de la ventana del dormitorio. Luciano, literalmente, se me 'pegó' al cuerpo y no me dejaba mover. A duras penas, pude levantarme, con el abrazado a mí y mirar a través de la mirilla de la ventana. No pude ver nada porque estaba todo muy oscuro. Pero, el ruido cesó y nos volvimos a la cama.

No quise encender las luces del jardín para no alarmar al Juanma, porque esa, es una de las señales para avisarle que algo anda mal. La otra es hacer sonar un timbre que comunica nuestra casa con la suya y que debemos tocar cuando necesitamos ayuda. También hay otras alarmas, estratégicamente ubicadas, que iluminan 'a giorno' (de día), el camino de entrada, la tranquera y el bosquecito. Y por si fuera poco, emiten un sonido que parece que nos están invadiendo los extraterrestres... jaaaaa...

Así que estamos cubiertos por todos lados. Creo que nos faltaría un refugio anti-nuclear con provisiones, agua y aire por 12 meses, pero creo que sería demasiado exagerado... jeeeee... De todos modos, el ruido de pisadas, de las otras noches, nos 'cagoneó' (asustó) bastante. Por las huellas, que vio el Juanma, al día siguiente, dedujimos que era el 'petiso' (caballo bajo) del hijo adolescente del puestero de un campo vecino y que vino a comer el tierno y crecido césped de nuestro jardín. 

Las noches posteriores se siguieron escuchando ruidos producidos por vaya a saber qué o quiénes pero no le podemos dar 'bola' (importancia) a todos los ruidos, porque tampoco podemos andar 'cagados' (asustados) a cada rato. Hasta dentro de la casa escuchamos ruidos extraños. Pero son ruidos de la madera que rechina, materiales que se amoldan y muchas otras cosas que producen esos ruidos y que no escuchamos de día porque nuestros estados de vigilia son diferentes.

Luciano durante el día disfruta del campo, pero llega la noche, y lo tengo 'pegado' como si fuéramos 'siameses'. Para colmo, el Juanma, que es bien 'macho', cree en todos esos cuentos de fantasmas, aparecidos y seres demoníacos del campo y nos cuenta historias terroríficas, para gozar con nuestros miedos. De ahí, que espero que pronto se nos una el Tomi y la Agus o cualquier otro, cosa que no seamos solamente los dos, los asustados (mal de muchos, consuelo de tontos)...

Y más allá de los ruidos, como contrapartida, los silencios también son terribles. A veces, muchas, cuando no hablamos o no hacemos ruido, se producen grandes momentos de silencio, densos, espesos, que casi se pueden rasgar, en los que no se escucha absolutamente nada y que pareciera que el mundo hubiera dejado de girar y la vida misma hubiera dejado de existir. Fue en uno de esos momentos, en los que se produjo un verdadero 'pozo' de silencio, cuando Luciano me dijo:

- Luciano: escuchá!

- Yo: qué?

- L: el silencio!

- Y: ...

Jaaaa... Que loco! Cómo voy a escuchar el silencio? Pero no por ilógico, deja de ser real. Hace pocos días que estamos viviendo en el campo y ya estamos en el límite de la locura: escuchamos 'los sonidos del silencio'... Por favor! Ni siquiera nuestras mascotas ayudan: el gato de Luciano se desplaza en el más absoluto de los silencios y maúlla solamente a la noche, cuando llegamos o siente hambre. El perro de la Agus, de no haberle ladrado y corrido, el primer día, a una bandada de palomas, que estaban picoteando entre la gramilla de la entrada, hubiéramos creído que es mudo. Así que, entre los ruidos más inespecíficos y los más absolutos de los silencios, que se producen durante la noche, además de algunas cosas que nos pasan durante los fines de semana, va transcurriendo nuestra vida de 'putus ruralis' en el medio de la pampa argentina.







martes, 3 de octubre de 2017

Excitados




El título y el contenido del post se refieren a las exteriorizaciones que expresaron el Gonza, el Colo y Carlitos, respectivamente, cuando nos reunimos, en diferentes días y momentos. Los diálogos fueron en la misma semana con pocos días de diferencia. Y en el que se plasmaron diferentes actitudes y comportamientos, de cada uno de ellos, ante un mismo hecho: la relación amistosa-afectiva-sentimental que estamos llevando.

Gonzalo.

Con el Gonza, nos vemos todos los días en el colegio, tenga o no clases conmigo. Siempre anda cerca, revoloteando como una abeja alrededor de una flor. Pero no anda solo. La mayoría de las veces, lo hace acompañado con otros 'pibitos'. La última vez que hablamos fue en el gabinete, solo los dos, y por un tema recurrente: cuándo pensaba cumplir con mi promesa. Le expliqué que ahora que mi viejo se mudó a mi casa, las posibilidades de poder llevarlo a mi casa era imposible. 

Así que iríamos a lo de un amigo, que me prestaba su departamento amoblado y que no usaba. Así que quedamos en vernos algún día de la semana a la tarde. Y aunque me prometí que no volvería a tener ningún tipo de actividad sexual en el colegio, no pude aguantar, y le dije al Gonza, que me haga una felación, que guié como la primera vez mientras él se masturbaba. Después que 'acabé' (eyaculé), esta vez dentro de la boca del Gonza, terminé de masturbarlo hasta que eyaculó él también. 

Así que, mientras nos acomodábamos la ropa, el Gonza me dijo que esperaba que cumpliera pronto con mi palabra y se fue sonriendo, no sin antes besarnos varias veces en la boca. Dejó que le acariciara las nalgas haciéndole prometer que su 'cola' (culo) sería sólo para mí y que únicamente yo iba a poder hacerlo mío y penetrarlo todas las veces que yo quisiera. Me dijo que sí y que sino conseguía lugar, podíamos coger/follar ahí mismo, total, no 'jodía' (molestaba) nadie... 

Carlitos.

La charla con Carlitos fue por caminos diferentes. Ninguno de los dos, al principio, quería tener sexo. Lo único que queríamos, era aclarar la situación por la que estábamos atravesando y más que nada para saber cómo movernos y cómo quedaba yo en la nueva situación, al 'salir' él con Luciano. Especialmente, para que no intentara 'blanquear' nuestra relación. Y también para saber si ya no íbamos a tener nunca más, algún tipo de acercamiento de índole sexual. 

Carlitos me dijo que por más que Luciano 'blanqueara' su relación con él, no tenía que cambiar nada entre nosotros. Él quería que siguiéramos teniendo sexo como siempre, sin que Luciano lo sepa. Así que Carlitos piensa convertirlo a Luciano en otro 'cornudo', aunque a diferencia mía, Luciano será un cornudo 'inconsciente'. Y que dejaba a mi criterio, que yo le dijera o no algo a Luciano, cosa que obviamente, no va ni tiene por qué ocurrir.

Y como estábamos adentro del auto, conversando sobre esto, nos empezamos a 'meter mano' (acariciar) por sobre el pantalón, hasta que logramos excitarnos y se nos paró la pija. La 'cosa' era: hacernos una 'paja' (masturbación) intercambiada o intentar una felación, de uno al otro o ir hasta el departamento del Gasti, que estaba relativamente cerca, y darnos todos los permisos para tener el sexo que tenemos siempre. Y bueno, optamos por seguir la tradición... jeeeee...

Colo.

Nos habíamos puesto de acuerdo con el Colo, en encontrarnos a la tarde. Tenía clase hasta las 18 hs y luego no tenía planes. Así que lo pasé a buscar por la facultad de derecho y de ahí nos fuimos a un bar del que nos estamos haciendo habitués en cada una de nuestras salidas. Durante el camino, simultáneamente, mientras conducía, 'franeleé' (acaricié) la entrepierna del Colo hasta que se noté la dureza de su pija erecta. Le desabotoné el pantalón y le bajé el 'cierre' (cremallera). 

En uno de los semáforos 'largos' metí mi mano por abajo del bóxer y le saqué la pija y lo comencé a 'pajear' (masturbar). El Colo estaba incómodo ante tantas muestras de 'calentura' (excitación) mía. Como comenzó a llover intensamente y a soplar un fuerte viento, decidí estacionar en parque cercano y dedicarme a saborear la pija endurecida del Colo. Pero, el Colo estaba intranquilo. No le gusta para nada tener sexo, aunque sea light, en lugares públicos, por más que llueva y no hubiera nadie cerca. 

El polarizado más el empañado de los vidrios, hacía que no se viera nada de lo que pasaba en el interior del auto. Bajé el respaldar del asiento y le pedí al Colo que se relajara y comencé la felación. Al ratito, nada más, pasó un grupo de pibes, de un club cercano, haciendo 'footing' (trotando), gritando y riéndose y se terminó lo que se daba. No hubo dios que convenciera al Colo a continuar. Enderezó el respaldar del asiento, se acomodó la ropa y dio por finalizada mi felación.

Así que le dije que fuéramos al departamento del Gasti. Que íbamos a estar tranquilos y que nadie nos iba a molestar y tutti quanti. Pero no quiso. De por sí, el Colo, en general, es un tipo medio 'frío' (inexpresivo) y con el susto, se había convertido en hielo. Yo tenía una 'calentura' (excitación) que era de no creer, pero el Colo, hacía lo del perro del hortelano: 'ni comía ni dejaba comer'. Tampoco quería hacerme nada. Ni siquiera una simple paja. Así que lo llevé hasta cerca de la casa y, antes de bajarse, me prometió que en nuestro próximo encuentro iríamos al campo y me devolvería con 'creces' lo que yo quería de él. Así que quedamos así. Un sábado pasaría a buscarlo a la mañana temprano, iríamos al campo y nos haríamos el amor durante todo el día hasta quedar 'secos' (sin leche). Veremos. Ya lo dice el refrán: 'cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía'... jeeeee...





jueves, 28 de septiembre de 2017

Cornudo consciente




Realmente, el festejo de los 20 años de Luciano, salió como yo lo esperaba. Fueron todos los que habíamos invitado y la pasamos realmente muy bien. Nuestros invitados comenzaron a llegar alrededor de las 20 y nos encontraron a Luciano y a mí, preparando la 'picada' de fiambre y quesos para abrir el apetito antes de la cena. El Juanma se encargó de encender el fuego y asar la carne y Luciano y yo preparamos, además de la 'picada', las ensaladas y las bebidas.

El primero en llegar fue el Matius con el 'pollito' y tres de los 'pollitos BB'. Poco después llegó el Gasti y Franco y más tarde, los 'pájaros' y Carlitos. La verdad que la pasamos bien pero éramos pocos. El muy buen clima que establecimos entre todos fue inigualable. El único desadaptado es Luciano, que no se termina de acostumbrar a relacionarse con los 'diositos' más grandes y a duras penas estableció una relación amistosa y cordial con el Gasti y con Franco. El resto no fue invitado.

Con el Gasti es comprensible que se haya hecho amigo porque si hay una persona con la que uno no puede llevarse mal aunque quiera, por su manera de ser y por todas las virtudes y cualidades que tiene, ese es el Gasti. Pero por qué se relacionó tanto con Franco? La verdad que no le encuentro explicación, más allá de que Franco sea un muy lindo pibito y todo eso. Aunque de carácter está medio 'cascarrabias' (malhumorado) desde que es jefe de cocina y sus responsabilidades son enormes.

Cambió mucho su manera de ser, desde que trabajábamos juntos en la librería del colegio y yo lo cogía/follaba, 'de parado', atrás de las estanterías o tirábamos cartones en el suelo con el mismo fin. Parece que hubieran pasado siglos! Ahora, se lo mueve un ayudante de cocina en el restaurante donde trabaja. Así que, mientras le enseña a su ayudante, los secretos de la cocina, también, lo está haciendo incursionar en el mundo gay porque parece que el muchacho es 'bi' ya que tiene novia y todo eso.

La cena en sí y la pos cena se desenvolvieron en un clima lindo, dónde se comió, bebió, habló, bailó y jugó como hicimos siempre que nos juntamos. Matius, el 'pollito' y los tres 'pollitos BB' se fueron después de cenar, porque a los 'pollitos BB' no les habían dado permiso para quedarse a dormir en el campo. Así que tipo 1 de la madrugada se volvieron todos a Rosario. Unos a dormir y los dos más grandes a terminar la noche, supongo que cogiéndose/follándose como si fuera el fin del mundo.

Los que nos quedamos, 'entre pitos y flautas' (una cosa u otra) nos acostamos casi a las 4 de la madrugada. No hubo necesidad de los colchones inflables porque las camas existentes alcanzaron y sobraron. Carlitos compartió con nosotros, nuestro dormitorio y obviamente, también nuestra cama. Pero, entre la 'comilona', la abundante ingesta de alcohol y el cansancio, hicieron que no tuviéramos ganas de sexo, aunque igualmente terminamos haciéndonos una 'paja' (mastubación) cambiada.

En el segundo dormitorio, durmieron los 'pájaros' (léase Tomi, Tato y el Nachito) y Franco y el Gasti durmieron en el tercer dormitorio. El domingo nos levantamos cerca del mediodía e hicimos una especie de 'brunch' ('breakfast' o desayuno y 'lunch' o almuerzo). Después, hicimos un fútbol-tenis por parejas, otros jugaron a los naipes y Luciano y Carlitos anduvieron boludeando por ahí. Finalmente, merendamos temprano y decidimos terminar la jornada porque se estaba haciendo de noche.

Cuando todos se fueron y quedamos solos, nos sentamos a mirar el atardecer de un día primaveral fantástico. Fue en ese momento, que Luciano me dijo que estaba sintiendo 'algo' por Carlitos y Carlitos le retribuía con sentimientos similares y con sexo también. El planteamiento me 'desarmó' (desequilibró). Era el principio del fin? De ahí, se desarrolló un diálogo parecido al que transcribo a continuación:

Yo: me estás diciendo que no querés que sigamos siendo 'pareja'?

Luciano: no, no, no, para nada, lo que pasa, es que con Carlitos me pasa 'algo' y a él también, le pasa 'algo' conmigo... Entendés?

Y: más o menos... no querés que nos separemos como pareja, pero querés 'salir' (noviar) con Carlitos? O sea, yo sería tu 'novio' y Carlitos, sería tu 'amante'. Es así?  

L: sí, algo así, no sé bien, estoy medio confundido...

Y: creo que sí... Sería como volver a formar la 'trieja'. Pero, te acordás que no 'funcionó' esa idea?

L: nooooo!No queremos volver a la 'trieja'.

Y: entonces? 

L: lo que pasa es que yo siento 'algo' por Carlitos y él también siente 'algo' por mí pero con vos no siente 'nada', por eso, no podemos volver a la 'trieja' y por eso, quiero 'salir' con él, los dos solos, sin vos, entendés?

Y: sí, ahora si, pero dónde quedó aquello de que yo iba a ser el único hombre de tu vida y todo eso que me dijiste siempre?

L: mirá, es algo así, yo por vos siento 'muchísimo' o 'todo' y por Carlitos, solamente 'algo'... No quiero que dejemos de ser 'pareja' pero también quiero 'salir' con Carlitos, pero no a escondidas tuyas, por eso, te lo dije. 

Y: ah, entonces yo voy a seguir siendo tu 'novio' pero Carlitos, va a ser tu 'amante'. Con la diferencia que yo y Carlitos tendríamos que aceptar que tus sentimientos están repartidos entre él y yo. O sea que tendríamos que compartirte, aunque entre Carlitos y yo no pase nada, ni sentimental ni sexualmente. Algo así, no? O sea, voy a ser un 'cornudo consciente'. 

L: bueno, algo así... No te pongas tan dramático! Tampoco es el fin del mundo. Te lo dije, porque no me gusta que haya secretos entre nosotros y menos, mentiras. Me voy a bañar, querés algo?

Pero se fue sin esperar respuesta. Yo me quedé pensando lo que habíamos hablado. No me gustó la propuesta pero tengo que reconocer que la sinceridad es importante dentro de la 'pareja'. De última, Luciano va a hacer lo mismo que le estoy haciendo yo a él, en secreto, con el mismo Carlitos, el Colo o el Gonza. Claro que no es 'poliamoría', sí, quizás, 'bigamia'. Nunca me pareció tan grave hacerle eso ni a él ni a otro. Pero, ahora, que Luciano me lo quiere hacer a mí, qué mal que me siento, por favor! 

Hubiera preferido que no me dijera nada. Claro que 'blanqueando' a Carlitos, lo puede traer al campo sin que yo le pueda decir nada. También tendría que ver la actitud de Carlitos, porque Luciano cree que Carlitos, es 'exclusivo' de él y no sabe que yo tengo sexo con el pibito desde hace bastante y que también sentimos 'algo'. Pero, cómo decírselo? Así que espero que Carlitos no se 'sincere' con Luciano porque se va todo al 'carajo' (se arruina todo).

Claro que, de aceptar el planteo que me hizo, Luciano tendría que aceptar que yo pudiera hacer lo mismo. Es decir, que él siga siendo mi 'novio' pero que también yo, pudiera tener un 'amante'. Hasta quizás, podría 'blanquear' al Colo o al Gonza. Espero, que Carlitos se avive y no le diga nada a Luciano que estamos teniendo sexo desde hace rato. Porque ahí, sí que se termina 'pudriéndose' (echándose a perder) todo. Igualmente, hubiera sido mejor, que Luciano no me dijera nada, porque consciente y todo, se sufre demasiado sabiendo que hay 'otro' entre nosotros, aunque ese 'otro' sea Carlitos. O sea, recién ahora me doy cuenta, como lastimé sin quererlo a todas mis parejas, cuando les pedí comprensión por mi 'poliamoría'. Especialmente, al Sebi, que se abrió a mí y me amó y se dejó amar, sin ser gay. Porque si bien, la sinceridad es muy importante en una pareja, en estos casos, creo que es preferible ser un 'cornudo' inconsciente. Al menos, creo que yo prefiero eso... En fin...






viernes, 22 de septiembre de 2017

Veinte años




Ayer, jueves 21, fue el cumpleaños de Luciano. 'Veinte años' de los cuáles, tres me los dedicó a mí, haciéndome el tipo más feliz del mundo, sabiendo que tuve (tengo) a mi lado, durante los últimos mil días, al 'diosito' más increíble que alguien puede tener en este planeta, aunque debo reconocer, que hay muchos 'diositos' pululando por todos lados, incluso de los 'colores' (razas) y etnias más increíbles. Porque al igual que las brujas, 'que los hay, los hay'.

Y bueno, yo no me puedo quejar de la Vida, porque me permitió conocer muchos 'diositos' y disfrutar de cada uno de ellos como jamás lo había pensado. Todo esta introducción, para contarles del cumpleaños de Luciano y que celebramos en la intimidad. Empezamos el miércoles 20, por la noche, muy tarde, esperando los primeros minutos del 21, ya que a la noche del 21, Luciano lo quería celebrar con la madre, el hermano y los abuelos maternos.

Así fue que, el miércoles a la noche, lo celebramos entre nosotros dos, con pizza a la parrilla y champagne rosado dulce, porque a Luciano no le gusta mucho el seco. Pasada la medianoche, sopló las 20 velitas de su torta de cumpleaños y le di mi regalo: un celular nuevo que me costó 'un ojo de la cara' pero que Luciano se lo merece de punta a punta. Además, el celular que tenía ya no estaba funcionando bien. Luego, nos fuimos a dormir, mejor dicho, a la cama...

En realidad, y mientras Luciano configuraba su flamante regalo, yo recogí y amontoné todo en la pileta de la cocina, para limpiarlo al otro día. Mi excitación era de no creer y lo único que quería, era hacer mío a ese 'mocoso' de 20 años recién estrenados. Así que fuimos al dormitorio donde nos dimos permisos increíbles para gozarnos como hacía mucho que no lo hacíamos y que no nos importó para nada, tener que levantarnos un par de horas más tarde.

Ya en la cama, unté sobre su culito desnudo, el relleno de dulce de leche y crema chantilly de la torta. Y mientras en un exquisito '69', yo lamía sus 'cola' (culo) rellena de dulce, Luciano me hizo una felación hasta que tuve que detenerlo. No era mi idea 'acabar' (eyacular) dentro de su boca. Así que, lo puse de espaldas, coloqué sus piernas sobre mis hombros y lo penetré, muy despacio, gozando del momento, al tiempo que lo masturbaba, coordinando tiempos para llegar, juntos, al orgasmo final.

Después, nos duchamos y nos juramos, mil veces, amor eterno. Ya acostados, Luciano me dijo que era muy feliz y yo le contesté lo mismo. Nos besamos y la mano de Luciano bajó a mi entrepierna y me agarró la pija, que estaba otra vez, dura, cabeceante y babeante como si un rato antes, nada hubiera pasado. Luciano, sin decir nada, metió su cabeza bajo la 'colcha' (cobertor) y así como había hecho con su mano, instantes antes, lo hizo nuevamente con su boca.

Segundos después sentí el calor de su lengua, ensalivando mi pija, mientras su mano estiraba mi piel hacia abajo y saboreaba otra vez mi glande, practicándome, la más hermosas de las felaciones mientras yo, acariciaba sus nalgas, jugaba con su agujerito anal y de tanto en tanto, lo pajeaba con ganas hasta que volvimos a 'acabar' (eyacular) juntos, aunque esta vez, ya no simultáneamente como habíamos hecho hacía un rato. Igualmente, la sensación fue sensacional. Dos 'lechadas' en un rato!

Ayer, jueves 21 de septiembre, fue el 'Día de la Primavera' acá y también el 'Día del estudiante', así que no tuvimos clases.. Pero la rutina de levantarnos temprano y salir en medio de la noche la tuvimos que hacer igual, porque aunque yo no trabajaba, Luciano sí y lo llevé al trabajo como todas las mañanas. Quedamos en encontrarnos al mediodía, almorzar juntos y después, seguir celebrando, si teníamos ganas (obviamente que la tuvimos) haciéndonos el amor en el departamento del Gasti.

Así que mientras lo llevaba al trabajo, le conté mis planes: quería hacerle un festejo por su cumpleaños, en el campo, el sábado (mañana) a la noche, con sus amigos (léase el 'Pollito' con quien se amigó de nuevo y los 'pollitos BB'), los 'pájaros' y algunos más que no podía dejar de invitar (léase el Matius, el Gasti, Carlitos) y algunos de los 'diositos' con quienes se está 'abriendo' socialmente aunque a cuenta-gotas. Luciano se quedó en silencio, pensativo, como sopesando la oferta.

Le aclaré que sería una cena con 'todo'. Una gran joda, donde no solamente íbamos a celebrar sus 20 años, sino también, los dos años que tenemos como pareja. Y a medida que íbamos avanzando, le iba dando más detalles, de todo lo que podíamos hacer, no solamente esa noche, sino al día siguiente (domingo). Total, la casa de campo es grande y todos se podían quedar a dormir. Colchones había y la podíamos pasar genial. Y el que no quería, se podía volver a la ciudad con el Tato.

Después de un largo silencio, Luciano me aceptó la 'propuesta', pero estableció una condición: aceptaba a todo el mundo que yo quisiera invitar pero no quería, entre nosotros y con los demás mirando, más que caricias, besos y abrazos pero no 'franelas' (manoseos) impúdicos en público. Si estábamos solos, él me dejaba que le hiciera lo que yo quisiera pero en 'público', le daba mucha vergüenza y no quería. Eso entre él y yo, obviamente. Los 'otros' que hicieran entre ellos, lo que quisieran o lo que les viniera en gana. Le dije que sí, que estaba bien y que aceptaba la condición que me imponía, porque sé que a Luciano le incomodan los gestos de amor en público y bastante era que aceptara mis caricias o mis besos con nuestros amigos como testigos. Así que quedamos así. Mañana, va a ser la 'gran joda gran'... Sólo espero que todo salga como lo tengo planeado...







domingo, 17 de septiembre de 2017

Putus ruralis




Llevó más tiempo escribirlo que hacerlo. Finalmente, ya estamos instalados, Luciano y yo, en la casa de campo de mi viejo. Lo de 'putus ruralis' es un 'latinismo' inventado por mí y al que llamo así a Marcus, un gran amigo virtual, que vive en la zona rural de una ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires. Es un buen amigo virtual al que estimo mucho. Y no quiero dar muchos más detalles de él, a fin de no invadir su privacidad, ya que tiene otras actividades que no son rurales.

Volviendo a nuestro tema, la verdad que Luciano y yo no tuvimos muchas opciones para hacer otra cosa que lo que hicimos, esto es, venirnos a vivir al campo. A mí no me costó nada. Será que me gusta mucho el campo. De ahí, mi afición a practicar 'campismo', actividad que hice durante toda mi adolescencia. Pero, Luciano no tiene mis mismos gustos por el campo. No esta acostumbrado al campo y lo más cerca del campo que estuvo fue verlo cuando iba a pescar con el padre.

Luciano tenia un comportamiento díscolo y totalmente conflictivo mientras el padre vivió con ellos. Pero apenas se separaron los padres y la justicia le puso una distancia de restricción al padre por violencia familiar, Luciano cambió totalmente. Ahora, está más tranquilo, sumiso y dócil en todo sentido. Y estas actitudes de él, me sirven a mí para convencerlo rápidamente de todas las decisiones que tomo. En este caso, la de irnos a vivir al campo.

Así fue que el fin de semana pasado nos mudamos. Solamente llevamos nuestra ropa y nuestros artículos personales de tocador, algunas piezas de ropa blanca y otras cosas 'extras' impensadas, como un gato y un perro. El gato se lo regaló la madre a Luciano, cuando supo que nuestros planes eran venirnos a vivir al campo. A Luciano siempre le gustaron los gatos. A mí no tanto. En mi casa de la ciudad no teníamos animales porque el reglamento del edificio no permite ni gatos ni perros.

Ahora con la posibilidad de vivir en el campo, no le pude decir que no. De última, viviendo en el campo y en el medio de la nada, el gato es una muy buena mascota de compañía. Lo que no esperaba fue el pedido de la Agus. Ella, al saber que nos mudábamos al campo, me pidió, como favor especial, si podía tener conmigo a un perrito que le regalaron sus amigas cuando se recibió de médica. Es un cachorrito de no se qué raza muy fina y rara y que tiene un nombre mucho más raro todavía.

Y como en el departamento no lo podía tener, lo había llevado a su casa de fin de semana dónde se lo cuidaban los caseros. Pero ahora, prefirió que al perrito, lo tengamos nosotros, así 'mata dos pájaros de un tiro': el perrito se adapta a nosotros y al nuevo entorno y ella, mantiene viva la esperanza, de que algún día, no muy lejano, pueda mudarse al campo, a vivir con nosotros y formar, ella, Luciano, 'Lucianitx' (mi hijx) y yo, una feliz, moderna y poco convencional familia mono-homoparental. 

Idea que no deja de ser una 'locura' desde el frío punto de vista racional pero muy excitante, emocionalmente hablando. Otro, que especuló con la mudanza y consiguió la aprobación, casi desde el 'vamos' (comienzo) es el Tomi. A él le volvieron a ofrecer trabajo donde hizo la pasantía y esta vez aceptó el ofrecimiento. El sueldo es bueno y la ventaja es la entrada monetaria mensual de una cantidad 'x' de dinero, con lo que eso significa, al menos acá, que está tan difícil conseguir trabajo.

La única desventaja es que el trabajo le queda lejos de mi casa de la ciudad. De ahí, que me preguntó si podía mudarse con nosotros ya que desde acá, su trabajo está muy cerca. Y qué otra cosa le podía decir que no fuera 'sí'? Así que Tomi se va a integrar a nosotros en cualquier momento. Que Tomi comparta su vida y mi casa con nosotros, nos pone bien, porque si bien al principio, Luciano y él, se llevaban bastante mal, por celos, ahora son muy amigos (espero que 'sin derechos')... jeeeeeee...

Así que les conté la 'buena nueva' a Carlitos y al Gonza, que por suerte voy a seguir viendo y disfrutando, ya no en el colegio, porque decidí que 'dónde se para la olla, no se mete la polla'. Un poco tarde, pero más vale tarde que nunca. Con Carlitos podemos hacer algo los viernes que no tenemos la obligación de quedarnos contraturno. Entonces, vamos por ahí a comer algo y a transar al parque dónde iba con el Colo. Y si es para cojer/follar vamos al departamento del Gasti.

Lo mismo voy a hacer con el Colo pero los sábados. Aprovechando que Luciano tiene que trabajar, lo voy a llevar a la ciudad y de ahí voy a ir a buscar al Colo y nos venimos al campo donde vamos a estar solos. No creo que tenga problemas para venir al campo, porque el Colo prefiere la soledad del campo. Ademas le gusta tener sexo o hacer el amor al aire libre. En fin, cada loco con su tema. A la tarde, lo llevaría de nuevo a la casa y lo pasaría a buscar a Luciano por el club donde hace natación.

Hasta ahí tengo todo resuelto. Ya voy a ver como hago para cumplirle la promesa al Gonza, que como es el más chico, la vieja lo tiene más controlado, aunque deja que venga conmigo donde sea. De última, lo llevo al departamento del Gasti. Hasta ahora, no fueron más que 'franelas' y un único 'pete' (el del día que fui a la casa) pero el pendejito, quiere que cumpla mi promesa, de cogerlo/follarlo y yo, a las ganas, las tengo intactas. 

Claro que todo esto son 'planes' que tengo, que de ahí a llevarlos a la práctica hay un largo trecho. Hay algunas otras variantes, especialmente con Carlitos y el Gonza, que muchas veces se quedan solos, en la casa durante la semana, pero no sé qué me da, hacer 'algo' en la casa de ellos. Como si fuera diferente, penetrar a un pibito, en su casa, en la mía o en la de un amigo. En fin. Otra cosa que últimamente estoy pensando, es que a ninguno de los pibitos (salvo el Gonza que me lo dijo expresamente) les molesta mi infidelidad y lo único que quieren, es sacarse la calentura conmigo y punto, como pasa con el Colo y Carlitos. Hay un sentimiento de afecto pero no es tan fuerte como para que necesiten la 'exclusividad'. Incluso, el mismo Luciano, me lo planteó, que aunque somos pareja, me ama y todo eso, él quiere seguir teniendo sexo con Carlitos. Así que creo, que el tema 'fidelidad' se está devaluando mucho en mis círculos. Será que, los chicos de ahora, no quieren los compromisos propios de una pareja y les gusta sacarse la 'calentura' con cualquiera que los excite lo suficiente? Será tan así o estoy haciendo una lectura equivocada?





domingo, 10 de septiembre de 2017

Nido nuevo




Me gusta mucho hacer lo que estoy haciendo. Es decir, enseñar. Más que enseñar, educar. Informar y formar al mismo tiempo. O al revés, formar e informar. Me gusta estar en contacto cercano con un mundo que abandoné recientemente pero del que todavía estoy en contacto por medio del Nachito, de Carlitos, del Gonza y de todos mis alumnos. Y también, por qué no, Luciano y el Colo, que hacen que me desenvuelva en un universo fascinante en todo sentido del que me siento parte y arte.

Creo que todos necesitamos sentirnos parte de algo. Parte de un trabajo, parte de una vida, parte de uno mismo. A medida que fui creciendo, me di cuenta, que la persona 'es el arquitecto de su propio destino'. Y que para ser uno mismo, es muy importante, hacerlo como uno quiere, de la mejor manera que se pueda, con el saber hacer y también con nuestros gustos y prioridades, aunque sin perder de vista lo importante que es estar presente en la vida del otro, ayudándole a construir su propio destino.

Estoy en un momento de mi vida en la que incido sobre muchas cosas y personas. Y con mis decisiones, tengo que tratar de no perjudicar a nadie porque muchas veces por 'ver el árbol, no se ve el bosque'. Tengo que pensar que, con una mala decisión mía, puedo estar descuidando al 'otro' que conforma mi entorno íntimo o al que me rodea y se relaciona conmigo y confía en mí y espera que yo haga otro tanto con sus propias expectativas y con las expectativas que tiene para conmigo.

Entonces, si esa decisión la tomo hoy, puede que cambie no solamente mi vida sino la de algunos que me rodean y que se relacionan conmigo. Por eso, tengo que pensar muy bien en lo que hago. Todo este largo preámbulo es para decir que decidí (mos), creo que para bien de nuestra pareja (de Luciano y mía) y para bien de la demás gente que hoy por hoy se relaciona conmigo de alguna manera y dice que me ama (Carlitos, el Colo, el Gonza, la Agus) irnos a vivir a la casa de campo de mi viejo.

El tema de vivir en otro lugar, se lo había planteado al Gasti, quien no tenía problemas de facilitarnos el departamento que no ocupa, sin pagar nada y hasta que consiguiéramos algún departamento para nosotros. Pero ya vimos, que los alquileres de los departamentos acá son muy caros, especialmente en las zonas donde más nos gustan. Y aunque estemos ganando más que antes, no deja de ser una 'sangría' de dinero los gastos del alquiler, servicios, cochera y expensas.

La otra era irnos a vivir con la Agus, idea acariciada incluso por Luciano, que a pesar de la diferencia de edad, sexo y formación, se entiende y complementa con la Agus, a la perfección. La propuesta era casi parecida a la del Gasti: darnos alojamiento, sin otro gasto que nuestra comida hasta que consigamos algo para nosotros porque el departamento de la Agus, tiene 2 dormitorios, pero no es un lugar para 3 adultos porque los espacios comunes son liliputienses.

Así que evaluamos todas las posibilidades y llegamos a la conclusión que la casa del campo es la más viable. Tiene muchas ventajas y también desventajas, pero... La casa de campo está totalmente amueblada y no tendríamos que gastar dinero en comprar nada importante. Solamente, 'chucherías' (objetos de poca importancia) para el desarrollo de nuestra vida cotidiana y alguna que otra boludez. Pero nos ahorraríamos mucho dinero al no tener que pagar alquiler, cochera, expensas y demás.

La desventaja es la distancia entre nuestra nueva casa y el lugar donde trabajamos. Estábamos acostumbrados a hacer ese recorrido en 10 minutos y ahora, vamos a tener que emplear 30' mínimo por autopista y 30' más para cruzar la ciudad. Pero, es algo bastante común que ocurra esto con la gente que vive en ciudades o pueblos construidas en los alrededores de las gran ciudad y que tienen que desplazarse diariamente por razones laborales. Creo que todo será cuestión de adaptación.

Tendríamos que cambiar algunas rutinas y costumbres y levantarnos mucho más temprano para salir a tiempo. Pero el resto del día sería casi igual, tanto el de Luciano (trabajo-almuerzo-gimnasio-trabajo) como el mía (trabajo-almuerzo-trabajo-merienda-tiempo libre). Incluso, Luciano tendría la 'ventaja' de que podría quedarse a cenar y dormir en la casa de la madre, como antes. Ir a trabajar el sábado y seguir con su rutina sabatina, hasta la tarde que yo pasaría a buscarlo.

Yo, los viernes por la noche, sino me quedo en el colegio, podría volver a las reuniones mensuales con los 'diositos' que la haríamos en el campo. También podría el sábado, invitar indistintamente a pasar el día a Carlitos, al Colo o al Gonza, aprovechando que Luciano está en la ciudad, hasta la tarde/noche, que lo llevaría a la ciudad y lo intercambiaría por Luciano con quien podríamos ir a algún lado, a cenar y a divertirnos o volver a casa y entregarnos al 'dolce far niente'.

Incluso, podríamos recibir 'gente' los domingos (padres, hermanos, amigos, etc.) o disfrutarnos en soledad y disfrutar del entorno, que ya no es el mismo de antes, pero por suerte, mucho no cambió, al menos nuestro 'oasis' aunque todo el resto del paisaje que lo rodeaba se está afectando cada vez más con la construcción de 'countries' (barrios cerrados) que avanzan sobre la propiedades vecinas y nos están dejando cada vez más, aislados del pueblo. Claro que eso no es todo, porque apenas supieron de nuestra decisión de mudarnos a la casa de campo, otros 'personajes' dignos de mención (Tomi y Agus), vieron el 'filón' (el provecho) y en forma directa y nada solapada deslizaron la posibilidad de integrarse con nosotros en nuestro nuevo 'nidito'. Dormitorios y lugar hay de sobra para ellos y para muchos más también, pero todo esto surge ahora, cuando la idea de la 'isla' ya casi se me había borrado de la cabeza. No hay con qué darle: 'cuando un pobre se arremanga, hasta el culo se le ve'... jaaaaaaaa....