domingo, 29 de septiembre de 2019

Nuevo Blog






En la vida de una persona pasan demasiadas cosas, buenas, regulares y malas, que nos ayudan a madurar y a mejorar (o no) si sabemos aprovecharlas para crecer como personas, que es en definitiva, lo que deberíamos hacer todos: crecer y mejorar como personas. 

Días pasados, participando de la misa por el día del docente del colegio, escuché una lectura bíblica, 'la parábola de los talentos', que habla claramente (pero no literalmente), lo que deberíamos lograr de y en nuestras vidas.

Así que, como (me parece que) sigo creciendo (no es sinónimo de envejeciendo) y madurando y ayudando a otros a hacerlo, creo que lo propio puedo hacer virtualmente, con aquellos que me leen y me siguen a través del blog.

De ahí este nuevo blog, al que espero darte otra impronta (por eso es nuevo) y del que voy a tratar de rescatar 'cosas que pasan'. Y no solamente que me pasan a mí en forma cercana sino también aquellas cosas que pasan en mi vida y en el mundo y que también, directa o indirectamente me afectan. 

No sé que saldrá de esta idea, ya que no la tengo totalmente clara a las cosas y hubiese sido, más útil un Facebook, un Twitter, un Instagram o un Trumblr. Como verán, muy claras las cosas no las tengo, pero como decía mi viejo cuando éramos chicos, 'el movimiento se demuestra andando'.

Besos! 


Luu.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Luciano Agustin y final del blog




Estaba dando clases cuando primero el Matius y después el Gasti, me avisaron, directamente a mi celular, que habían internado a la Agus con fuertes contracciones. Después, me siguieron llegando, diferentes mensajes de 'wsp' con la misma noticia: de la madre de la Agus, de Luciano, del viejo Lucchessi, de mi vieja, del Tato, de mi viejo, del Nachito, del Tomi y todos los demás, parientes, amigos, conocidos o no, relacionadas con nosotros de alguna manera. La Agus contra toda idea que tenían los Lucchessi, se internó en el sanatorio 'María Madre', donde tiene amigos.

Los Lucchessi habían preferido otro sanatorio, pero la Agus tiene un carácter de 'mierda' (fuerte) y no hubo Dios que la hiciera entrar en razones. Qué podía fallar? Obviamente que nada. Cuando salí del colegio, a media mañana, luego de notificar a las autoridades lo que estaba ocurriendo, tomé un taxi y fui hasta ese sanatorio. No me demoré más de media hora entre que recibí el primer aviso de la internación de la Agus, del Matius y mi llegada al sanatorio, pero cuando llegué ya había como decía mi abuelo, q.e.p.d., tanta gente, que parecía una 'romería' (fiesta popular).

Reconozco que la presencia de padres, hermanos y demás parientes era explicable. Al igual que sus consuegros y demás familiares indirectos (cuñados). Pero y el resto? Quiénes eran? Todas amistades? Apenas llegué me condujeron a la habitación privada que le habían asignado a la Agus. Ella estaba bien, serena y hermosa. Me acerqué y le di un beso en la boca. La Agus se largó a llorar silenciosamente. Le pregunté que le pasaba y me dijo que se estaba acordando de todo lo que había vivido cuando perdió el primer bebé.

Le pedí que se calmara, que todo iba a resultar bien y bla, bla, bla. Un médico nos pidió que lo acompañáramos afuera, que la iban a 'preparar' a la Agus. A preparar para qué? El médico como no quería complicaciones, nos dijo que si el bebé tenía problemas para nacer, le harían una cesárea. Con los antecedentes de la Agus no quería correr riesgos. Una vez afuera, nos reunimos con más médicos. Qué estaba pasando? En realidad, nada. Eran médicos que a pedido del viejo Lucchessi, iban a presenciar el parto, en calidad de veedores e iban a filmar todo el parto. En fin...

Al final entendí que eran los temores y miedos de los Lucchessi y también de mis viejos, que no querían que se repitiera lo que vivimos un año atrás. Mis viejos fueron con los mejores neonatólogos que tiene el sanatorio donde trabajan. Según Luciano, en un momento, había más médicos y personal de enfermería en la sala de espera, que amigas interesadas en el parto de la Agus. Parecía que iba a nacer el bebé de alguna princesa del cuento de 'Las mil y una noches'. Qué manera de haber gente, pronta a responder ante cualquier emergencia!

Por suerte, salió todo bien y no hubo necesidad de recurrir a ellos, ni a las ambulancias de alta complejidad adaptada para niños, que habían llevado. Creo que no habían dejado margen para cualquier cosa mala que pasara. Por suerte, Luciano Agustín nació sin problemas. Pesó lo que pesa un chico normal. Para tranquilidad de la Agus y de los abuelos, Luciano Agustín tiene 5 dedos en cada mano y en cada pie, tiene dos ojos que ven, dos orejas y oídos que escuchan, llora fuerte, no tiene máculas ni otras señas y es re re re re lindo.

Tiene dos ojazos azules como el cielo y pelo rubio. Un auténtico 'diosito' en pañales. Después el desfile de gente fue incesante, hasta que uno de los médicos, nos dijo que la Agus y el bebé tenían que descansar y que nos retiráramos. El viejo Lucchessi me dijo que tenía que 'hablar' conmigo. Le dije que sí, que en cualquier momento. El médico, había dicho que el único que podía permanecer con la Agus, es el padre de la criatura. Así que me quedé junto a la Agus, haciéndole compañía y hablando de un futuro que de pronto se había hecho presente... Jeeeee...


Postdata:
Creo que el nacimiento de Luciano Agustín marca el final inmejorable para terminar con este blog. Al menos como en las series que alcanzaron cierta fama, sería el final de la primera temporada. Un poquito extensa esta primer temporada (10 años por lo menos)... Jeeeee... Pero es lo que hay. Podría haber una segunda temporada? Creo que sí porque quedaron algunos cabos sueltos que hubiera podido continuar contando que es lo que va pasando con ellos. A saber: Carlitos, el Gonza, Diego, el mismísimo Luciano con algunos planteos y replanteos nuevos y algunos otros nuevos y viejos 'diositos' que van apareciendo pero que todavía no influyen profundamente en mí vida. Por ahora, la frutilla del postre (léase el final del blog) es el nacimiento de Luciano Agustín. Quizás dentro de un tiempo me de la loca y vuelvo a escribir. Pero la verdad que no sé. Hace tiempo que vengo diciendo que mis escritos perdieron la espontaneidad y la frescura que tenía cuando era adolescente. Y desde hace bastante tiempo que vengo buscando la oportunidad de terminar con este blog. Y creo que esa oportunidad me la da el nacimiento de mí hijo. Bueno, es todo. Mí enorme agradecimiento a todos los que me leyeron a lo largo de estos años y que a través de sugerencias, críticas y consejos me ayudaron a crecer y llegar hasta acá. También mí agradecimiento a los 'silenciosos' que leyeron mis blogs y que aunque no me escribieron, también me acompañaron en mí crecimiento. A ellos, a ustedes, a todos los que me 'bancaron', les deseo una larga y feliz vida. Ojalá apliquen mis 'frases de vida' para que logren ser tan felices como cada uno se lo propone. Hasta acá llegamos juntos. A partir de hoy nuestros caminos se bifurcan. Larga y feliz vida! Los amo a todos sin conocerlos. Hasta siempre! Chauuuuuuu...




lunes, 26 de agosto de 2019

Buen presagio 2




El regreso de todo el grupo, me permitió hablar con Pablo y ver cuáles eran los siguientes pasos.  Después de palpar concienzudamente la lesión de Diego, Pablo concluyó que no había fractura. Así, que estuvo conforme con lo que yo había hecho. Y a pesar de que él era la voz cantante, intercambió conmigo, algunas ideas en las que coincidimos. Una, era que Diego no apoyara el pie lesionado, así que prefería que se quedara a dormir ahí conmigo y no se trasladara a la habitación donde dormía.

Las otras opciones, las tomé yo unilateralmente. Debido a la inmovilidad de la pierna, era imposible que Diego se pudiera meter en su bolsa de dormir. Así que, como había hecho con el Gonza, aunque sin erotismo, uní las dos camas, abrí mi bolsa de dormir, que es matrimonial y que tiene un enorme cierre que la circunda. Así, Diego y yo, no tuvimos ningún inconveniente de quedar dentro de la bolsa y para evitar golpear la lesión de Diego, traté de mantenerme bien alejado.

Igualmente, la cercanía física hizo que nos hiciéramos bromas y nos dijéramos frases con doble sentido. Diego conocía mi orientación sexual y aunque yo no conocía la de Diego, mi radar gay que muy pocas veces se equivocó, a través de mi pija, me decía que ese chiquito, era tan gay como yo. Y sino lo era, yo podía estar seguro, de que iba a encontrar en él, una respuesta positiva si me decidía a 'encararlo' (seducirlo). Embromamos bastante hasta que nos dormimos y todo terminó ahí.

A la mañana siguiente, luego del desayuno emprendimos el regreso, no sin antes hacer un par de paradas para comprar recuerdos y de paso, para que la guardia médica del pequeño hospital del pueblo, viera la lesión de Diego. Para evitar problemas, la médica de guardia, además de revisar concienzudamente a Diego, le ordenó un par de radiografías para descartar que hubiera una fractura y al tener resultados negativos, le prescribió calmantes antiinflamatorios y la inmovilización del pie.

Pero, como le dijimos que estábamos regresando y no había posibilidades de alquilar una bota Walker como aconsejaba, decidió hacerle una férula para evitar que Diego pudiera mover la articulación y provocar una lesión mayor. Con esa precaución emprendimos el regreso y para evitar cualquier ulterioridad, recostamos a Diego en el último asiento del piso bajo del ómnibus, mientras que el resto del contingente, lo hacía en la parte alta.

De tanto en tanto, alguna de las catequistas, iban a verlo o a hacerle un rato de compañía a Diego. Pablo, nos había reunido a todos los docentes para evaluar las 3 jornadas y los pibitos eran cuidados por los del movimiento juvenil. Así que Diego, viajaba sin compañía. Yo fui un par de veces, porque además de ser su ángel de la guarda, tenía ganas de 'avanzarlo' (seducirlo). Estaba casi seguro que el pibito estaba más que receptivo a mis avances pero tenía que hacerlo con cautela.

En Córdoba capital, nos detuvimos a almorzar y después fuimos a recorrer el Patio Olmos, el shopping más lindo y conocido que tiene la ciudad de Córdoba. Para almorzar, no hubo problemas, porque Diego, ayudado por mí y otro chico  y saltando en un pie, pudo llegar sin problemas a la mesa del restaurante donde almorzaríamos. Pero para recorrer todo el shopping, saltando en un pie, no lo iba a poder hacer, así que me ofrecí quedarme con él y volver al ómnibus.

Así que eso hicimos. Mientras el grupo se iba a recorrer el shopping y los alrededores, Diego y yo, junto a los choferes del ómnibus, regresamos al mismo. Diego, se apenó que yo no participara de la actividad con el grupo pero lo tranquilicé diciéndole que ya había hecho esa actividad en julio, cuando vinimos con el otro tercer año y que además, gozaba de su presencia y me gustaba estar con él y que me parecía que a él, le pasaba lo mismo.

Así fue que, recostado en uno de los asientos, me senté al lado de Diego, levanté sus pies y los puse sobre mis piernas y le pregunté si le molestaba o le dolía la posición. Diego me dijo que no. Así que, sin pensarlo mucho, me tiré a la piscina. Apoyé mi mano sobre su mano pero no le dije nada. Diego tampoco dijo nada y ni siquiera hizo el además de retirar la mano. Le acaricié con mi dedo, sus dedos, al tiempo que le pregunté, si lo 'jodía' (molestaba). Diego me dijo que no.

Entonces, decidí ir más allá. Dejé de apoyar mi mano sobre la suya, y la fui corriendo hasta muy cerca de la entrepierna. Diego solamente me miró. Pero yo no seguí avanzando con mi mano. La detuve antes de llegar a su bulto y tocarle la pija, que se notaba que estaba casi erecta, aunque la erección estaba bastante disimulada por el jogging que tenía puesto. En ese momento, le recordé que yo era gay y le dije que si le 'jodía' (molestaba) lo que estaba haciendo, me lo dijera sin problemas.

También le dije que él me gustaba y que me parecía que yo también le gustaba a él. Pero que no me contestara sino quería y que el silencio, era suficiente respuesta para mí. Diego no me contestó nada pero me miró a los ojos. Le dije que era una lástima lo de la lesión pero sino hubiera sido por esa lesión, nosotros nunca nos hubiéramos contactado. También le dije que me gustaba, no solo físicamente sino también por su forma de ser y todo eso.

Además, le pregunté si él también sentía algo, ya que no quería abusar de él, haciéndole hacer algo que no quisiera. Diego no me contestó. Y cuando le pregunté si alguien sabía que él era gay, me dijo que no y que nadie sabía que le gustaban los hombres. Le dije que no se preocupara que iba a quedar como secreto entre nosotros. Y dicho esto, apoyé mi mano en su sexo y se lo comencé a masajear mientras lo miraba. Diego me miró unos segundos y después, cerró los ojos y me dejó hacer.

Yo metí mi mano por debajo del jogging y del boxer, y sacándole la pija parada, comencé a masturbarlo lentamente. Unas gotitas de líquido pre-seminal salieron casi inmediatamente, las que lamí con la punta de mi lengua, al tiempo que mojaba con mi saliva, aquel hermoso glande que Diego me ofrecía. Mientras seguía masturbándolo despaciosamente, me introduje toda la pija de Diego en la boca. En ese momento, escuché voces afuera.

Obvio que inmediatamente dejé de hacer la felación y mientras Diego retomaba su posición, yo fui a ver qué pasaba. Era una de las catequistas, que con tres nenas, estaba hablando con los choferes. Luego, subieron al ómnibus y como vieron que estábamos en el piso bajo, se quedaron con nosotros hablando de 'bueyes perdidos'. El resto del grupo, no demoró mucho en aparecer. Apenas había bajado un poco el sol y había comenzado a hacer frío.

Era la hora justa para regresar y llegar a Rosario, a la medianoche como estaba planeado. Durante el resto del viaje de regreso no pude volver a estar solo con Diego. De no creer! Me quedé super caliente! Ni siquiera tuve la precaución de intercambiar números de celular con Diego! Obviamente, que eso no era problema, porque no sería difícil localizarlo. Lo difícil será volver a crear todo el clima de nuevo... Había sido fácil seducir a Diego, porque estaba acorralado entre los asientos vacíos y totalmente inmovilizado. Pero, sin esas condiciones, se comportaría igual? En condiciones normales, me iba a resultar tan fácil acceder a él? Difícil dar una respuesta. Aunque como dice una de mis frases favoritas, 'las cosas no pasan por casualidad, sino porque se las busca'... Y yo estoy dispuesto, a buscar una nueva oportunidad para volver a estar a solas con Diego... Jeeeeee...




miércoles, 21 de agosto de 2019

Buen presagio 1




La verdad que los 3 días pasaron sin pena ni gloria. Los 3 días son de las jornadas de convivencia que hicimos en las sierras de Córdoba. La verdad que fui porque, últimamente, docentes del colegio no quieren ir y eso que las ventajas son muchas: se paga doble (triple si es feriado) y se compensan los días perdidos en permisos para faltar por 'causas personales' en cualquier momento del año. Además, de otras ventajas, como es la de poder hacer un 'parate' (alto) y pasarla bien durante un fin de semana.

Y como los docentes en general no quieren participar, ya que la actividad es optativa, se recurre al equipo de la pastoral (los que dan catequesis) y si se sigue sin poder reunir a la gente necesaria, se hace extensiva la invitación al grupo juvenil de ex-alumnos y en el caso de que aún, no cierren los números, se recurra a alumnos de 5º año, como se hizo en las primeras jornadas de convivencia que se hicieron en las vacaciones de invierno del mes pasado (julio).

Igualmente, como en las jornadas de julio, participamos docentes y no docentes de todos los estamentos del colegio. Y hasta la noche del último día, no pasó nada de nada. Todo se desarrolló como estaba planeado por la gente de la catequesis pastoral y también por Pablo. Los pibitos, como en cualquier grupo, había de todo, algunos 'diositos' y muchos 'no diositos'. Yo socialicé con todos pero no le puse 'fichas' (deseos no sanctos) a ninguno.

Esto es porque entendí (tarde) que estaba haciendo algo parecido a lo que hizo el hermano Reinaldo conmigo y con otros chicos, así que me prometí a mí mismo, no repetir esa experiencia. Salvadas las diferencias, porque yo era chico y no sabía o no tenía muy en claro cual era mi verdadera orientación sexual y en este caso, los chicos no son tan chicos (las edades van de los 13 a los 17/18 años) y solamente, me 'metí' (relacioné) de alguna manera, con chicos que son gays (Carlitos y el Gonza). 

Así que por motu proprio decidí suspender todo tipo de 'acercamiento' (seducción) con cualquier otro chico que sea alumno del colegio. Así que por ese lado, en este viaje, solamente compartí con el grupo conversaciones, juegos y momentos de estudio, pero no hubo segundas intenciones en los acercamientos. Hasta la noche del último día. Después de la cena, las catequistas habían programado la visita a una ermita cercana, donde se haría la 'revisión de vida' (una síntesis personal de lo vivido).

Ahí, a mi entender, fallamos los docentes, porque de día, el camino a la ermita está bien señalizado y no hay peligro ninguno, pero de noche... De noche, la oscuridad del lugar (un sendero de casi un km que serpentea entre las sierras) hace que se vuelva un poco peligroso, especialmente, por los tropiezos, resbalones y caídas, que se produjeron en diferentes circunstancias. Una de ellas, fue la de uno de los chicos del movimiento juvenil, que pisó mal y se dobló el pie.

Al principio, incluso para Diego (así se llama), fue nada más que eso: una torcedura de pie. Pero, a los pocos metros, ya no podía apoyar el pie y le dolía mucho. Era impensado, obligarlo a que siguiera caminando los metros que quedaban para llegar. Tampoco 'daba' (era posible) dejarlo allí, en ese lugar, abandonado y a la espera que nosotros regresáramos. Así que se decidió allí mismo que uno de nosotros, regresara con Diego a la casa, para procurar al menos, brindarle los primeros auxilios.

Así que sin mucha deliberación, decidimos que yo sería quien acompañara a Diego, en el camino de regreso a la casa, mientras el resto, seguía con la actividad programada. Diego quiso ver su lesión y no tuvo mejor idea que sacarse la zapatilla y la media para observarse el pie con la luz de la linterna. El tobillo se le había hinchado mucho y no hubo Dios, que le pudiera poner nuevamente la media y volver a calzarse. Le dolía a mucho y comenzó a gimotear. Para colmo, el frío era intensísimo.

Fue imposible que se calzara y más que imposible hacerlo caminar. Así que decidí llevarlo a 'cocoyito' (a horcajadas) en mi espalda. Por suerte, Diego, es delgadito. Me hizo acordar mucho a Luciano y creo que todo lo que hice, lo hice pensando en Luciano. Así que, mientras Diego me iluminaba el camino, yo, muy cuidadosamente, fui desandando el sendero hasta llegar a la casa. Una vez allí, lo recosté en un sillón, puse su pie en alto y fui a buscar hielo para poner sobre la lesión.

El jogging chupin que tenía puesto, me impedía que arremangara el pantalón para poder aplicarle el hielo. Y mucho sentido no tenía, quitarle los pantalones, allí, en la sala, a la vista de todo el mundo, cuando regresaran. Así que decidí, volver a cargarlo a mi espalda y llevarlo a nuestro dormitorio, donde lo recosté en la cama de Pablo. Por suerte, habíamos dejado encendida la estufa eléctrica y el ambiente estaba tibio. Allí acostado sobre el cubrecama, le pedí a Diego que se quitara el pantalón.

Como Diego estaba muy dolorido, lo ayudé bastante para quitarse esa prenda. Me costó mucho sacarle la parte lesionada pero no me quedó otro remedio que pedirle que aguantara el dolor un segundo. Apenas Diego se quedó sin el pantalón, con sus manos cubrió su sexo. Yo me hice el desentendido, pero tenía la pija casi erecta. Estaba dolorido y excitado al mismo tiempo? Para evitar problemas, le cubrí las piernas hasta la cintura con la frazada de mi cama.

Le dí de tomar un comprimido de ibuprofeno y con el hielo sobre la lesión, esperamos el regreso de Pablo, quien como jefe del contingente, era quien tomaba todas las decisiones. Mientras, tanto, apagué la luz grande, encendí el velador de la mesa de luz, me senté al borde de la cama, y comenzamos a hablar con Diego, de bueyes perdidos. Yo mucho no lo recordaba. Diego me contó que había sido alumno de 5º año del colegio, el año que yo entré como psicopedagogo. 

O sea, que hacía 3 años que había terminado el secundario. Es decir, que tenía 20 años. Casi, la edad de Luciano. Estaba estudiando la licenciatura en ciencias de la educación y había ingresado en el grupo juvenil de los ex-alumnos, apenas terminó el quinto año. Pensé que se iba a cohibir al hablar conmigo, pero contrariamente a lo que pensé, se comportó con total naturalidad. Incluso, haciéndome el 'perrito al que se lo están culeando' (desentendido), avancé un poco. El pibito me atraía lo suficiente y aunque no era un 'diosito' se acercaba bastante a esa categoría. Diego, en un momento, me agradeció lo que estaba haciendo por él. Le dije que no me diera las gracias porque lo estaba haciendo de buena onda y aunque no nos conocíamos bien, podíamos ser amigos porque me parecía que era muy buen chico y que nos podíamos llevar más que bien. Y al decir esto apoyé mi mano sobre la frazada que cubría su muslo, muy cerca de la entrepierna y lo miré a los ojos. Diego me miró a los ojos y no dijo nada. El rumor de voces cercanas me avisaba que el 'pendejaje' (pibitos) había regresado. Le dije a Diego que iba a hablar con Pablo para que me diera instrucciones sobre qué hacer y que enseguida volvería... (sigue)




miércoles, 14 de agosto de 2019

Cambio de actitud




Si alguno de ustedes conociera a mi viejo, me daría la razón: es todo un personaje del que habría que escribir un libro, hacerle una canción o filmar una película. Es un tipo tan pintoresco en todo sentido que es de no creer. Claro que también, así como tiene muchas cosas positivas, también tiene muchos defectos, entre ellos su displicencia. Es uno de los defectos más grandes e importantes que tiene. Es indolente y apático, pero durante un tiempo. Pasado ese tiempo y no sé por qué circunstancia, cambia esa apatía por un entusiasmo nato y borra con el codo, lo que escribió con la mano.

En una palabra, deshace todo lo que hizo mal o dejó de hacer. Nosotros, decimos que tiene su tiempo. Y es así para todo, para lo importante como para lo circunstancial. Esta descripción viene en relación  a que hace como 6 meses, teniendo en cuenta que él se relaciona con mucha gente, que le pedimos que viera la posibilidad de conseguirle trabajo a Luciano. Claro que ese mismo pedido se lo hice a mi vieja, a los Lucchessi y a los directivos del colegio. Pedido que hice 'al pedo' (sin sentido) porque los conozco y sé que no van a poner mucho entusiasmo para conseguir nada.

Menos esfuerzo van a poner los curas del colegio, que saben que Luciano es mi pareja y con todos los bemoles que tienen los curas contra los gays. Así que siempre prefiero a mi viejo, que tarda muchísimo para concederme cualquier cosa, pero la respuesta es siempre positiva. Y esta vez llegó, 6 meses después, una noche de temperatura invernal, cuando, sin avisar nada, pasó por la nueva casa vieja a la hora de la cena. Nosotros estábamos solos, cosa bastante rara, porque casi siempre Carlitos o el Pela y algún que otro 'pollito' se quedan a cenar en casa y nos hacen compañía.

Esa noche, mi viejo pasó por casa para decirnos que le había conseguido trabajo a Luciano. Y que los ofrecimientos eran dos. Uno para trabajar como administrativo en una compañía de seguros y el otro, en la secretaría de la gerencia, del sanatorio donde trabaja mi viejo. Y a Luciano, le ofrecía el puesto de administrativo, porque sabía que Luciano, no iba a querer trabajar con él, porque se sentía incómodo en su presencia. Y ahí, me di cuenta, que aunque no lo notemos, estamos cambiando y madurando. Luciano, le dijo, que quería cambiar esa actitud y para eso, lo invitó a quedarse a cenar.

Y también le dijo que aceptaba trabajar con él. Yo me inclinaba por el de empleado administrativo en la aseguradora, pero Luciano eligió trabajar con mi viejo. Y le dijo que él tenía vergüenza que mi viejo supiera que él hacia de 'mujer', es decir, que era el pasivo de nuestra pareja, pero que le parecía que para superar esa vergüenza, pensaba que trabajar con mi viejo era la mejor manera de resolver ese tema. Mi viejo, le dijo que lo importante no era el rol que teníamos en la pareja, sino que él (Luciano, se entiende, no?) fuera feliz, que me hiciera feliz a mí y que ambos, fuéramos felices.

Y que recordara que la vida es una sola y que habíamos venido al mundo para ser felices y construir un mundo mejor y más bueno. Y que ese era nuestro destino y que no importaba que esos objetivos, los encontráramos quedándonos solteros o compartiendo nuestra vida con una mujer o con otro varón. Y que lo importante es ser felices más allá de la orientación sexual o del rol sexual que tengamos dentro de la pareja. Y que de última, tampoco tenía que importarle a nadie más que a nosotros, como conseguíamos esa felicidad.

Y que no tenía que importarnos, lo que pensaba nadie, ni cercano ni lejano. Que la felicidad estaba en nosotros y en nadie más y que si éramos felices, esa felicidad era lo que más importaba. Luciano lo escuchaba en silencio y yo retrotraía en mi memoria, el día que tuve que reconocerle que era gay. Cuando dejó de hablar, Luciano se paró y abrazó a mi viejo y el muy boludo de Luciano se puso a lagrimear y me hizo lagrimear a mi también y a mi viejo, creo que le faltó poco. Y mi viejo, terminó diciéndole que se alegraba que hubiera decidido dejar de lado esa vergüenza que sentía, ya que lo único que tenía que importarle, era el amor que nos teníamos recíprocamente, Luciano y yo. Y lo que hiciéramos, puertas adentro de la casa, era cosa nuestra y que sólo a nosotros y a nadie más le tenía que importar. Y que esperaba que ahora, que iban a trabajar juntos, empezara una nueva etapa, en la vida de relación de ellos dos, como suegro y yerno, de nosotros dos como pareja y de todos como familia... Jeeeeeee...






miércoles, 24 de julio de 2019

Jornadas de convivencia




Salimos después de la medianoche del domingo 14, de la puerta del colegio. La verdad que no daba para salir a esa hora porque hacía un frío de 'cagarse' (mucho). Pero la idea era llegar, a la hora del desayuno, al lugar donde íbamos a hacer la convivencia y aprovechar bien ese día. Además, íbamos por 3 días nada más: lunes, martes y miércoles. El jueves, después del desayuno, regresamos. Bastante diferente al tiempo de la primera vez que participé, que fueron casi 7 días. De todos modos, 3 días están más que bien, si es, simplemente, para incentivar la convivencia entre la 'pibada'.

Además, fue solamente uno de los terceros años. Los otros dos, van a ir en agosto y en octubre, creo. Pablo me comprometió para que participara en todos, pero le tuve que decir 'ni' (ni sí ni no) porque era adelantarme mucho tiempo si le daba una respuesta. El lugar era el mismo de la primera vez. Una casa de la congregación, pensada para hacer ejercicios espirituales, edificada en un vallecito y rodeado de sierras increíblemente bellas. Un arroyito atraviesa el lugar y se pierde entre las sierras. La vegetación natural, es arbustiva y espinosa, pero un enorme jardín bien cuidado, rodea a la casa.

Esta vez, había lugar para todos en los dormitorios con cuchetas, ya que no éramos los ciento y pico de hace dos años. Pablo se encargó de distribuir los varones, en grupos de 8, más dos responsables en cada grupo. Lo mismo hizo con las nenas, con la diferencia que, como eran menos, las dividió en grupos de 6 integrantes con 4 encargadas. La distribución de Pablo estuvo de '10' (excelente). También, tiene 30 años de experiencia, dividiendo grupos para diferentes actividades. Finalmente, Pablo dormiría conmigo en una habitación de 2 camitas cerca de la capilla y aislados del resto.

Pero, el Gonza (que se había comportado bastante bien durante las actividades del día) y el otro, un pibito de 3º, que le dicen Tolo, de características parecidas al Gonza, cuando estaba en 3º año (medio problemático y contestatario) discutieron por una boludez y se agarraron a las trompadas, durante la cena. Así que las profesoras, como castigo por sus conductas, mandaron al Tolo a dormir con Pablo y al Gonza, conmigo, como cuando estuvo en 3º año. Obvio que no dije nada, pero mi pija dio un respingo y yo morí de felicidad. Volver a dormir con el Gonza? Eso sí que no lo esperaba!

Pablo, había querido darle una oportunidad al Gonza, porque es un pibito muy 'despierto' (avivado/pícaro) en todo sentido y fue por eso, que le dijo si quería participar, de estas jornadas. Gonzalo, sin pensarlo dos veces, le dijo que sí. Pero, Pablo temía que al Gonza, 'se le saltara la cadena' (se portara mal) en cualquier momento, como realmente pasó. Así que aceptó el castigo que les impusieron las profesoras de catequesis, tanto al Tolo como al Gonza. Al menos, por esa primer noche, al menos, el Tolo dormiría con él y el Gonza dormiría conmigo. 

Y qué mejor que durmiera conmigo, después de saber, no solo Pablo, sino también casi todos los docentes del colegio, que el Gonza y yo, nos llevábamos más que bien, desde esa última vez que participé de las jornadas de convivencia. Claro que nadie sabe lo 'nuestro' (relación afectiva-sexual que tenemos). Yo hice el 'teatro' (simulé) de que sino había otra opción, aceptaba que el Gonza durmiera conmigo. Aunque en realidad, yo no cabía en mí del gozo que me despertaba, volver a compartir dormitorio (y seguro que cama) con este pibito que me calienta horrores. 

Y cuando el Gonza, escuchó cuál era el castigo, me hizo con la mano, sin que nadie lo viera, el gesto del pulgar levantado expresándome su bienestar por la medida que habían tomado las profesoras con él. Luego de la cena, las profesoras de catequesis, hicieron una 'revisión de vida' en grupos, se leyeron algunas oraciones religiosas y se cantaron algunas canciones religiosas también y nos fuimos a la cama. El día había sido largo y cansador y todos querían dormir. Otros, como nosotros (léase el Gonza y yo), queríamos ir a la cama pero no a dormir precisamente... Jeeeeeee... 

O al menos, yo, no quería la cama para dormir sino para disfrutar del cuerpito de ese 'pollito' que me volvía loco. A las 12 de la noche, ya todo el mundo estaba en cama. Nuestros dormitorios estabana algo alejados de los de los chicos así que teníamos más privacidad que el resto. Y si bien los dormitorios tenían calefacción eléctrica, el frío de esos ambientes es de no creer. Por suerte, nuestro dormitorio era una pequeña habitación de dos camas y nos habían encendido, un calefactor eléctrico que había entibiado el ambiente de nuestro dormitorio. Apenas quedamos solos, le dije al Gonza:

Y: qué boludo que sos, por favor! Mirá si por una boludez te vas a hacer cagar el buen concepto que estaban teniendo de vos...

G: dormir con vos no es una boludez...

Y. bueno, es una manera de decir, salvo que vos querías 'dormir' (tener sexo) conmigo y lo hiciste a  propósito...

G: y a vos qué te parece?

Y: lo hiciste a propósito? Que 'guacho' (pícaro)! Y el Tolo, qué onda?

G: el Tolo nada! Como yo sé que se 'calienta' (enoja) por cualquier boludez le dije que me gustaba y que lo quería coger/follar esa noche y lo estuve jodiendo todo el día con eso hasta que antes de cenar le toqué el culo y por eso, el boludo, me quiso pegar...

Y: y sí, si el Tolo no es 'trolo' (gay), seguro que se iba a enojar si le tocabas el culo...

G: y se enojó nomás... Jajajajaj... Me tiró una 'piña' (puñetazo) que esquivé y yo lo empujé porque no quería pegarle, porque si le pego, lo mato, al enano ese...

Y: ah, dale,, qué machito que estás hecho... Hasta a mi me hiciste tener miedo de pedirte de hacer algo...

G: qué? Ya no te 'caliento' (excito)? 

Y: ay, Gonza, claro que me calentás! Cómo te lo tengo que decir? Pero como ahora estás casi todo el tiempo en el 'modo' (opción) hetero y tenés novia y todo eso, pensé que no querías que pasara más nada entre nosotros... 

G: dale, boludo, yo 'salgo' con la Pupi, para despistar y para que todos crean que soy hetero... pero la Pupi ni siquiera me gusta... Yo salgo con ella pero como amigo 'con derechos', pero si ni siquiera somos novios!

Y: ah, bueno, pero nunca antes me contaste eso... Querés coger/follar?

G: obvio que quiero coger/follar. Vos querés? Pongamos un colchón al suelo porque los elásticos de estas camas de mierda, nos van a 'botonear' (denunciar) lo que estamos haciendo y Pablo está durmiendo cerca. Por suerte, estas piezas tienen llave y no vamos a tener que mover la cama, como la última vez, te acordás? Jajajaja...

La puta! Cómo olvidarme de ese momento... El Gonza está más grande y si fuera posible, más lindo. Está desarrollando un cuerpito que dan ganas de chupárselo desde los dedos de los pies a la punta de la cabeza. Mi erección alcanzó el grado 'descomunal' en segundos. Apenas el Gonza se sacó toda la ropa y quedó como Dios lo mandó al mundo. Tiramos el colchón en el suelo, acercamos el calefactor lo más que pudimos y nos metimos dentro de mi bolsa de dormir que es matrimonial y entran dos personas y nos tapamos con la bolsa de dormir del Gonza.

Apagamos las luces y solamente nos iluminábamos con la luz roja incandescente del calefactor eléctrico. Compartimos una barra de chocolate con almendras y una 'petaca' (botellita) de licor de crema de chocolate, que yo había llevado, y estuvimos hablando de 'bueyes perdidos' al tiempo que nos empezamos a franelear. Después, de a poco, nos dedicamos a darnos amor y sexo descontrolado como hacía mucho que no lo hacíamos, hasta casi las 3 de la madrugada, que nos dormimos abrazados y entrelazados brazos y piernas. Al otro día, nos levantamos a las 8 de la mañana y fuimos directamente a la cocina, donde estaba Pablo, el Tolo y algunas profesoras, preparando el desayuno.

Pablo, que se había levantado de muy buen humor, nos dijo, mientras desayunábamos, que era la primera vez en mucho tiempo, que pasaba una noche tan tranquila con un grupo del secundario. Y como decimos acá, 'equipo que gana, no se toca' (no se modifican las cosas que andan bien), dijo que no tenía sentido cambiar nada, así que volveríamos a dormir así, con esa misma distribución, el resto de las noches. Así de paso, el castigo al Gonza y al Tolo, les servía de escarmiento al resto. El Gonza me miró, y sin que nadie lo viera, levantó el pulgar indicando que todo estaba 'ok'.

Y Pablo, me dedicó una de sus mejores sonrisas y me guiñó un ojo. Un escalofrío me corrió por la espalda: qué significaba esa sonrisa y ese guiño de ojos? Si es que tenía algún significado, claro. O a mí se me estaba quemando la cola de paja, sabiendo que gran parte de la noche me había cogido/follado al Gonza? Habrá escuchado algo? El boludo del Gonza, se quejó durante casi toda la noche, mientras lo cogía/follaba. No eran quejidos fuertes, pero sí eran gemidos de dolor o de placer, casi inaudibles, pero quejidos al fin. Estaba yo, viendo fantasmas donde no había? Mmmm... Sea lo que sea, 'donde manda capitán, no manda marinero'. Así que tuvimos dos noches más de lujuria y sexo desenfrenado. En la segunda noche, para que descansara el culito del Gonza, yo hice de pasivo y el Gonza de activo y me dejé coger/follar por ese pibito al que adoro. Sentirlo adentro mío y dándome, dándole y dándonos, un lujurioso placer silencioso, me hizo parar la pija como si nunca hubiera cogido/follado... Por favor, cada día que pasa, me vuelvo más puto! Jaaaaaa...






domingo, 14 de julio de 2019

Vacaciones de invierno - Parte 2





Habíamos decidido no volver a detenernos por nada del mundo hasta que hubiéramos llegado a Salta, pero cuando 'el hombre propone, la Vida dispone'... Jeeeee... Llegamos a Tucumán cuando ya era de noche y se nos había borrado la raya del culo, de tanto estar sentado. Nos habíamos comido las golosinas que Luciano había comprado en el pueblo de los abuelos del Pipi y nos habíamos detenido en la ruta, en una estación de servicio para comprar una gaseosa grande. 

Después volvimos a detenernos una vez más, pero en la ruta y, en el medio de la nada. Luciano me había empezado a masajear la pija y a decirme que estaba 'caliente' (y que quería que lo cogiera/follara). Y yo no iba a desperdiciar ni la oportunidad ni la erección que tenía para coger/follar a Luciano. Así que, estacioné en la banquina y nos hicimos el amor. La calefacción de la Eco y los asientos rebatibles hicieron que el sexo que tuvimos haya sido memorable. 

Después nos pusimos a comer algunas golosinas y a tomar café y como nos demoramos bastante, cambiamos de planes. Seguimos viaje hasta San Miguel de Tucumán, donde nos alojamos en un lindo hotel, nos bañamos, fuimos a cenar por ahí y volvimos al hotel temprano, con la idea de dormir para seguir viaje al día siguiente pero... Una vez más, volvimos a hacernos el amor como si nunca lo hubiéramos hecho. Dos veces en un rato! Una genialidad!

Ese viaje ya era una verdadera 'luna de miel'. A la mañana siguiente, ya descansados y desayunados, primero con nuestras leches y después con el desayuno del hotel, seguimos viaje a Salta. El Ratita. que nos había reservado un hotel de 4 estrellas, medio que se alarmó cuando la noche anterior, fue al hotel y le dijeron que no habíamos llegado. Y más se alarmó, cuando me llamó al celular y no lo atendí. Pero bueno, estaba en pleno acto amatorio con Luciano... Jaaaaaa...

Así que apenas nos levantamos, lo llamé por teléfono y le dije que habíamos estado haciendo noche en Tucumán, pero que ya salíamos para Salta, a la que calculábamos llegar alrededor del mediodía. Así fue, que nos encontramos con el Ratita y la pareja para el almuerzo, previa presentación de nuestras respectivas parejas. Nos pusimos al día de todas las novedades que nos ocurrieron durante todo este tiempo que no nos vimos y que nos llevó todo el almuerzo y gran parte de la sobremesa. 

Después fuimos a 'siestear' (dormir la siesta) aunque eso de descansar fue un eufemismo, porque lo único que hicimos fue volver a tener sexo. Esta vez y para darle descanso al culito de Luciano, un '69' apoteótico. Después fuimos a recorrer la peatonal de la ciudad hasta que se hizo de noche, momento en el que volvimos a encontrarnos con el Ratita, su pareja y un grupo de amigos, todos gays, que nos comían a Luciano y a mí, con la mirada, pero ningún 'diosito' que me gustara ni a mí ni a Luciano. 

En realidad, no vimos 'diositos'. Solo 'mortales', dos 'semi-diositos' y un 'diosito' (el Ratita) en 7 días! Claro que hay una explicación. La zona tiene muy poca inmigración europea. La mayoría española. Y los españoles, se mezclaron con el aborigen de la región (coyas), dando lugar a una raza de mestizos, donde un porcentaje muy grande tiene marcados rasgos aborígenes. Y el aborigen, de esta región, es feo de por sí, así que no se puede pedir mucha belleza a sus descendientes.

En la región de donde somos nosotros, los colonizadores españoles exterminaron a los aborígenes. Y la inmigración fue de europeos, aunque la mayoría fueron italianos y españoles. Estos al mezclarse, dieron lugar a la gente atractiva y de piel blanca, que nos caracteriza a los que vivimos en la región pampeana. Ahora, con las nuevas inmigraciones de los países limítrofes, aparece otro tipo de mestizo, no tan feo como los del norte y que tienen 'algo' que los distingue (por ejemplo, el Juanma y Alexis).

El Ratita, como buen licenciado en turismo, nos hizo conocer algunos lugares naturales de increíble belleza, no solo de Salta sino también de Jujuy, una provincia vecina ubicada al norte de Salta. El  Ratita no me dejó manejar porque decía que el que maneja no puede prestar atención a los paisajes y al camino, ya que los caminos son de montaña, y si bien, la mayoría están asfaltados, otros son de 'ripio' (piedras) y todos tienen curvas muy cerradas y peligrosas y con profundos precipicios. 

Por las noches, nos juntábamos a cenar y a departir amablemente con el Ratita, la pareja y su grupo de amigos, que no nos abandonaron en ningún momento y que me hacían sentir incómodo de lo bien que nos trataban, tanto a Luciano como a mí. Recordamos con el Ratita, anécdotas de épocas pasadas y también vivencias de un pasado más reciente y del presente. El Ratita tiene algunas ideas para explotar el turismo de la zona y le gustaría que yo participara y me contó cuáles eran sus proyectos. 

La verdad que me hubiera gustado participar pero tuve que reconocerle, que mi (nuestra) situación económica, en estos momentos, no es de las mejores y mientras Luciano estuviera sin trabajo, teníamos nuestros propios proyectos en stand-by. Así que le agradecí al Ratita y le dije que posiblemente participara de alguna de sus ideas, más adelante, cuando la situación económica fuera para nosotros más favorable. Y que de todos modos, le agradecía que me haya tenido en cuenta.

El último día en Salta, lo dedicamos a comprar boludeces y recuerdos para todos los 'pájaros', los 'diositos' y los 'pollitos BB', además de algunos, que no están en ninguna categorización pero igual se merecen algún recuerdo. A la noche, cenamos nuevamente con el Ratita y su pareja y nos despedimos, ya que al otro día, era día hábil para ellos y tenían que trabajar. Nosotros, que teníamos mucho más tiempo (yo estaba de receso invernal en el colegio) decidimos ir a Tucumán, a conocer un poco esa provincia, que también es muy linda, pero que solamente habíamos estado una noche y de pasada. Y si bien, el dinero se me había ido como agua entre los dedos, no podía desaprovechar aquella oportunidad de convivir a full con Luciano, sin Carlitos ni los demás 'pollitos BB' que siempre andan alrededor nuestro. Pero, los días se pasan rápido, así que tuvimos que regresar. Aún nos quedaba pasar por el pueblo de los abuelos del Pipi y averiguar algo del pibito, cosa que hicimos, pero definitivamente, al Pipi se lo tragó la tierra. En fin, cosas de la Vida...