domingo, 14 de julio de 2019

Vacaciones de invierno - Parte 2





Habíamos decidido no volver a detenernos por nada del mundo hasta que hubiéramos llegado a Salta, pero cuando 'el hombre propone, la Vida dispone'... Jeeeee... Llegamos a Tucumán cuando ya era de noche y se nos había borrado la raya del culo, de tanto estar sentado. Nos habíamos comido las golosinas que Luciano había comprado en el pueblo de los abuelos del Pipi y nos habíamos detenido en la ruta, en una estación de servicio para comprar una gaseosa grande. 

Después volvimos a detenernos una vez más, pero en la ruta y, en el medio de la nada. Luciano me había empezado a masajear la pija y a decirme que estaba 'caliente' (y que quería que lo cogiera/follara). Y yo no iba a desperdiciar ni la oportunidad ni la erección que tenía para coger/follar a Luciano. Así que, estacioné en la banquina y nos hicimos el amor. La calefacción de la Eco y los asientos rebatibles hicieron que el sexo que tuvimos haya sido memorable. 

Después nos pusimos a comer algunas golosinas y a tomar café y como nos demoramos bastante, cambiamos de planes. Seguimos viaje hasta San Miguel de Tucumán, donde nos alojamos en un lindo hotel, nos bañamos, fuimos a cenar por ahí y volvimos al hotel temprano, con la idea de dormir para seguir viaje al día siguiente pero... Una vez más, volvimos a hacernos el amor como si nunca lo hubiéramos hecho. Dos veces en un rato! Una genialidad!

Ese viaje ya era una verdadera 'luna de miel'. A la mañana siguiente, ya descansados y desayunados, primero con nuestras leches y después con el desayuno del hotel, seguimos viaje a Salta. El Ratita. que nos había reservado un hotel de 4 estrellas, medio que se alarmó cuando la noche anterior, fue al hotel y le dijeron que no habíamos llegado. Y más se alarmó, cuando me llamó al celular y no lo atendí. Pero bueno, estaba en pleno acto amatorio con Luciano... Jaaaaaa...

Así que apenas nos levantamos, lo llamé por teléfono y le dije que habíamos estado haciendo noche en Tucumán, pero que ya salíamos para Salta, a la que calculábamos llegar alrededor del mediodía. Así fue, que nos encontramos con el Ratita y la pareja para el almuerzo, previa presentación de nuestras respectivas parejas. Nos pusimos al día de todas las novedades que nos ocurrieron durante todo este tiempo que no nos vimos y que nos llevó todo el almuerzo y gran parte de la sobremesa. 

Después fuimos a 'siestear' (dormir la siesta) aunque eso de descansar fue un eufemismo, porque lo único que hicimos fue volver a tener sexo. Esta vez y para darle descanso al culito de Luciano, un '69' apoteótico. Después fuimos a recorrer la peatonal de la ciudad hasta que se hizo de noche, momento en el que volvimos a encontrarnos con el Ratita, su pareja y un grupo de amigos, todos gays, que nos comían a Luciano y a mí, con la mirada, pero ningún 'diosito' que me gustara ni a mí ni a Luciano. 

En realidad, no vimos 'diositos'. Solo 'mortales', dos 'semi-diositos' y un 'diosito' (el Ratita) en 7 días! Claro que hay una explicación. La zona tiene muy poca inmigración europea. La mayoría española. Y los españoles, se mezclaron con el aborigen de la región (coyas), dando lugar a una raza de mestizos, donde un porcentaje muy grande tiene marcados rasgos aborígenes. Y el aborigen, de esta región, es feo de por sí, así que no se puede pedir mucha belleza a sus descendientes.

En la región de donde somos nosotros, los colonizadores españoles exterminaron a los aborígenes. Y la inmigración fue de europeos, aunque la mayoría fueron italianos y españoles. Estos al mezclarse, dieron lugar a la gente atractiva y de piel blanca, que nos caracteriza a los que vivimos en la región pampeana. Ahora, con las nuevas inmigraciones de los países limítrofes, aparece otro tipo de mestizo, no tan feo como los del norte y que tienen 'algo' que los distingue (por ejemplo, el Juanma y Alexis).

El Ratita, como buen licenciado en turismo, nos hizo conocer algunos lugares naturales de increíble belleza, no solo de Salta sino también de Jujuy, una provincia vecina ubicada al norte de Salta. El  Ratita no me dejó manejar porque decía que el que maneja no puede prestar atención a los paisajes y al camino, ya que los caminos son de montaña, y si bien, la mayoría están asfaltados, otros son de 'ripio' (piedras) y todos tienen curvas muy cerradas y peligrosas y con profundos precipicios. 

Por las noches, nos juntábamos a cenar y a departir amablemente con el Ratita, la pareja y su grupo de amigos, que no nos abandonaron en ningún momento y que me hacían sentir incómodo de lo bien que nos trataban, tanto a Luciano como a mí. Recordamos con el Ratita, anécdotas de épocas pasadas y también vivencias de un pasado más reciente y del presente. El Ratita tiene algunas ideas para explotar el turismo de la zona y le gustaría que yo participara y me contó cuáles eran sus proyectos. 

La verdad que me hubiera gustado participar pero tuve que reconocerle, que mi (nuestra) situación económica, en estos momentos, no es de las mejores y mientras Luciano estuviera sin trabajo, teníamos nuestros propios proyectos en stand-by. Así que le agradecí al Ratita y le dije que posiblemente participara de alguna de sus ideas, más adelante, cuando la situación económica fuera para nosotros más favorable. Y que de todos modos, le agradecía que me haya tenido en cuenta.

El último día en Salta, lo dedicamos a comprar boludeces y recuerdos para todos los 'pájaros', los 'diositos' y los 'pollitos BB', además de algunos, que no están en ninguna categorización pero igual se merecen algún recuerdo. A la noche, cenamos nuevamente con el Ratita y su pareja y nos despedimos, ya que al otro día, era día hábil para ellos y tenían que trabajar. Nosotros, que teníamos mucho más tiempo (yo estaba de receso invernal en el colegio) decidimos ir a Tucumán, a conocer un poco esa provincia, que también es muy linda, pero que solamente habíamos estado una noche y de pasada. Y si bien, el dinero se me había ido como agua entre los dedos, no podía desaprovechar aquella oportunidad de convivir a full con Luciano, sin Carlitos ni los demás 'pollitos BB' que siempre andan alrededor nuestro. Pero, los días se pasan rápido, así que tuvimos que regresar. Aún nos quedaba pasar por el pueblo de los abuelos del Pipi y averiguar algo del pibito, cosa que hicimos, pero definitivamente, al Pipi se lo tragó la tierra. En fin, cosas de la Vida...





martes, 9 de julio de 2019

Vacaciones de invierno - Parte 1




La idea de hacer una 'escapada' (viaje relámpago) del 5 al 12 de julio, aprovechando las 'vacaciones de invierno' del colegio, era para cumplir con la promesa que le había hecho a Luciano, cuando decidimos no ir al crucero a Brasil porque él estaba con la depre y que terminaron haciendo el Tomi y el Nachito. Aunque además de ver al Ratita, quería pasar por el pueblo de los abuelos del Pipí y saber algo del Pipi. La ruta a Salta pasa por ese pueblo y si bien no es la ruta más rápida ni la mejor, si Luciano me llegaba a preguntar, le iba a decir que era para conocer más nuestra provincia.

Y obviamente, también íbamos a conocer a las otras provincias que teníamos que cruzar casi diagonalmente: Santiago del Estero y Tucumán. Y como el viaje era de placer, lo íbamos a hacer sin apuros, disfrutando de todo lo que el país nos ofrece. Luciano me dijo de invitarlos a Carlitos y al Pela. La idea me pareció brillante porque podríamos pasarla de '10' (excelente) pero Luciano después se arrepintió, porque quería que ese viaje fuera una segunda luna de miel y la presencia de Carlitos y el Pela iban a romper la idea y el ambiente que tenía que tener una luna de miel. 

A decir verdad, la idea me había fascinado porque como trío, con Carlitos, no funcionamos por culpa de los celos de Luciano, pero como pareja alternativa, el Pela y yo, sí y lo habíamos comprobado muchas veces. Incluso no me hubiera molestado para nada intentar un cuarteto, aunque por las características personales de Luciano y del Pela, que son medios reservados para esas cosas, lo veía medio difícil, pero, la idea igual me subyugó. Igualmente, el pronto arrepentimiento de Luciano, hizo que todos esos 'ratones' (expectativas) que yo tenía quedaran en la nada. 

Así y todo, encaramos esta nueva luna de miel, viajando al noroeste del país. Ya conocíamos el noreste, el año que fuimos a las cataratas del Iguazú. Ahora, iríamos para el otro lado, cerca del límite con Chile y Bolivia. Salimos el viernes 5 a las 10 de la mañana. Yo había avisado en el colegio que ese día no iba a ir por 'causas personales' y aunque no me iban a pagar el día, la pérdida de ese dinero se compensaba, ya que nos quedaban un montón de días francos de vacaciones, que íbamos a aprovechar intensamente ya que ninguno de los dos conocía esa región donde íbamos.

Nos detuvimos una sola vez, pasado el mediodía, en el pueblo donde viven los abuelos del Pipi. Luciano hizo mención que el Pipi se había venido a vivir a ese lugar pero no dijo más nada. Ni siquiera sospechó por qué yo había elegido ese lugar donde además de cargar combustible, descansar un poco y almorzar livianamente, traté de averiguar algo del Pipi. Pero, mi plan rápidamente se frustró. El pueblo de los abuelos del Pipi, no es un pueblo chico como yo pensaba, sino bastante grande, casi como una ciudad pequeña. Cómo encontrar al Pipi ahí?

Quizás si buscaba en la guía telefónica como se ve en las películas... Pero me di cuenta, que el apellido del Pipi no es el mismo apellido que el del abuelo, ya que el abuelo, es el padre de la madre del Pipi y los apellidos no son los mismos. Al menos, si en Argentina, se usaran los dos apellidos, del padre y de la madre, como en otros países latinoamericanos o en España, hubiera sido más fácil. Pero acá acostumbramos a usar solo el apellido del padre y sólo un grupo muy minúsculo de personas, usa los apellidos de la madre y del padre, así que por ese lado era poco probable que lo encontráramos.

Así que por mucho que pensé, no había otra manera de ubicarlo salvo que preguntara por ahí. Así que cuando fuimos a cargar nafta y Luciano fue al minimarket de la estación de servicios a comprar golosinas, yo aproveché para acercarme a un grupito de chicos adolescentes que 'boludeaban' (tonteaban) por ahí. A ellos les pregunté por el Pipi pero no tenían idea de quien era. No lo conocían ni como Pipi ni con el verdadero nombre y apellido. En fin. Rápidamente me di por vencido, cuando vi que Luciano venía a mi encuentro. Luciano lo único que me comentó fue que hubiera estado bueno volver a ver al Pipi. Y le dije que yo pensaba lo mismo y que había preguntado a un grupito de chicos que andaban por ahí, a los empleados de la estación de servicio y a las pocas personas que estaban en ese momento, pero no tenían idea de lo que estaba hablando. A lo que Luciano me contestó que cuando regresáramos, nos podíamos quedar más tiempo y averiguar mejor. Yo le dije que sí pero las probabilidades de encontrar al Pipi eran más que muy remotas (sigue)...







jueves, 4 de julio de 2019

Convite (invitación)




La invitación volvió a salir de parte de Pablo. Pablo es el profe de Educación Física del colegio. Me llevo más que bien con Pablo. Es un lindo tipo. Un verdadero dios hetero cuarentón, rubio y de ojos celestes como el cielo. Tiene una sonrisa cautivadora y una simpatía a toda prueba. A mi me encanta cuando se enoja. Su cara de tipo enojado no engaña a nadie porque tiene una sonrisa permanente que no se le borra totalmente de su cara. La pibada lo quiere y lo acepta y los que no, igual lo respetan mucho y se le portan bien porque no se merece la desobediencia de algunos o la rebeldía de otros. 

Pablo es muy alto. Mide 2 metros fácil. Y tiene un físico que despierta la envidia de cualquiera. Y cuando da las clases en joggins apretados o cuando se pone los pantaloncitos cortos es de no creer. Los rellena tan bien que nadie puede dejar de mirarlo y admirarlo. Y muchas profesoras y algunos profesores gays (entre ellos, yo) también, además de mirarlo y admirarlo, lo deseamos. De todos modos, Pablo es hetero, está felizmente casado con una profesora de educación física del colegio y tiene 3 hijos -2 varones y 1 mujer-, que también son alumnos del colegio primario. 

Bueno, como decía, Pablo me volvió a invitar a las jornadas de convivencia que el colegio hace en la segunda semana de las vacaciones de invierno con los tercer año en las sierras de Córdoba. Pero le tuve que decir que no, porque tenía otros planes, salvo que, pudiera hacer algunos arreglos para poder concretar todo lo que quería hacer. Uno de ellos era viajar al norte para hacerle una visita al Ratita (el que no se acuerda del Ratita acá va el enlace donde hablo de él:

https://yo-soy-el-arquitecto-de-mi-destino.blogspot.com/2015/07/ya-nada-es-como-antes.html

Esta era una visita que le había prometido al Ratita cuando se mudó a Salta y que siempre 'por h o por b' (por una cosa o la otra) la fui postergando. Lo que pasa que Salta está lejos de Rosario. Son más de 1.200 km los que nos separan y para ir a esos lugares, hay que ir con tiempo, con dinero y con ganas. Y salvo las ganas, siempre por una cosa o la otra, no teníamos el tiempo o el dinero necesario. Pero esta vez, los planetas se habían alineado. Nos habían pasado demasiadas cosas 'pesadas' (graves) tanto a Luciano como a mí, que ameritaba salir unos días de vacaciones para poder despejarnos. 

Así que le dije a Pablo que me dejara pensarlo pero que era muy probable, que pudiera acompañarlo, porque tenía planes para la primera semana del 'receso invernal' (vacaciones de invierno) del colegio. Pero no para la segunda. Y le conté de mis planes de ir al noroeste argentino, más específicamente a Salta, para visitar a un amigo. Pablo me dijo que contaba conmigo y ya me comprometía a que participara de esas jornadas de convivencia y que viera las ventajas: esos días me los pagaban doble y además me los devolvían en algún momento del año, según mis necesidades.

Además, me dijo que yo coincidiría con su apreciación, que los tercer año de este año, no son tan belicosos como los de la primera vez. Y que solamente se iba a parecer, porque tendría que compartir habitación con los chicos de 5to que van en calidad de 'ayudantes'. Entre ellos, el Gonza (para ver más detalles sobre el Gonza, acá les dejo este enlace) 


Y Pablo, confiaba en que yo lo contuviera como en aquel entonces porque el pibito se había anotado para participar del retiro en calidad de ayudante y Pablo no le podía negar la participación aunque cuando estaba en 3º año se portó re mal en idénticas circunstancias.

La verdad que hacía mucho que no hablaba con Gonzalo de lo 'nuestro'. Y si bien nunca hubo nada 'nuestro', sí fue una relación muy 'fogosa' y el refrán ya lo dice que 'donde hubo fuego, cenizas quedan'. Pero a diferencia de la primera vez, que compartí la habitación, la cama y mi bolsa de dormir con el Gonza, esta vez, tenía que compartir solamente la habitación con el Gonza y 4 alumnos varones más, que iban al retiro espiritual en calidad de ayudantes. Claro que esta vez, conocía muy de cerca a los chicos de 3º año y también a los ayudantes, tanto varones como nenas de los 5º años. 

Y sabía que no iba a haber problemas, salvo con el Gonza, con quien no tuve más acercamientos porque ahora está en una etapa de 'hetero'. Tiene novia y todo eso y no volvió a buscarme en ningún momento. Y, salvo algunas 'indirectas' que suele hacerme de tanto en tanto, en clase como en los recreos, como para recordarme, que una vez entre nosotros, hubo fuego, no me dijo nunca más nada, al menos este año. Pero como lo que dice, lo dice en clave, nadie se da cuenta a qué se refiere. Además, vamos a compartir el dormitorio con otros 4 chicos más, todos de 5º año. Además, vamos a hacer un retiro 'espiritual' además de las jornadas de convivencia. Además, dije que no me iba a comprometer sexualmente nunca más con un alumno. Además, además, además... Pero es 'al pedo' (inútil) ya lo dice el refrán: 'para ver de qué lado renguea un rengo, hay que verlo caminar'. Y yo, cerca de un pibito como el Gonza, que estoy seguro, que me va a tirar más que buenas ondas y que me va a aceptar las proposiciones que yo le haga, en algún momento, voy a renguear... Jaaaaaa...





domingo, 30 de junio de 2019

Destierro obligado




La verdad que no quería llegar a ese extremo, pero Luciano por un lado, esa misma noche del domingo y la posterior del lunes 3, luego de la 'charla' , casi monólogo, que había tenido con Richard,  al atardecer, después que salí del colegio, por otro lado, me llevaron, casi obligado, a hablar con el Pipi antes de la cena. Yo sabía que ese momento iba a llegar en algún momento. Lo que no había calculado que ese momento fuera tan pronto ni de forma tan imprevista e intempestiva!

Al Pipi lo había ayudado porque, realmente necesitaba ayuda, después de lo que había tenido que vivir toda su familia por el tema droga. Pero, claro, no medí objetivamente, lo complicado del asunto. Tenía ganas de hablarlo con algunos de los 'diositos' más grandes, o de última, con los 'pájaros' (Tato, Tomi y el Nachito) para ver que opinaban. Porque entre las 'apuradas' de Luciano, primero, y del Richard, después,  yo llegaba a la misma conclusión: tenia que sacarme al Pipi de encima, sí o sí.

Por suerte, para mí y para la paranoia en la que estaba sumergido Luciano, la misma noche del lunes, antes de la cena, tuve una conversación con el Pipi. Le expliqué que le estaba pasando a Luciano y la advertencia que me había hecho Richard, sobre lo que podía llegar a pasarle sino se iba de la ciudad. Pero, el Pipi estaba 'emperrado' (encaprichado) que no iba a pasar 'nada', como no había pasado nada hasta ese momento. En eso, tenía razón. Pero, no era suficiente motivo para que se quedara. 

Al menos, en la nueva casa vieja. Porque no era lo mismo la situación de hacía dos meses, a la de ahora. Y le 'largué' (dije) sin preámbulos, que Luciano y yo, pensábamos que la presencia de él en nuestra casa, nos ponía en peligro. Y no solo a nosotros, sino a toda la gente que iba a la nueva casa vieja, y le dije que era lo que podía llegar a pasar, según lo que me había dicho Richard. El Pipi, es menor de edad, pero no boludo y entendió el mensaje. Tenía que irse de la nueva casa vieja, sí o sí. 

Pero, esa misma noche? Posibilidades de que se fuera inmediatamente, no solo eran lejanas sino también, toda una 'guachada' (una traición). Pero otra no había. Y lo mejor para él, era irse no solo de mi casa, sino también de la ciudad y si fuera posible de la provincia. Más que nada porque el problema lo tenía con la policía provincial y se supone que, esté viviendo, donde esté viviendo, dentro de los límites de la provincia, si querían encontrarlo, lo iban a hacer. 

Así que lo mejor era irse a otra provincia. Pero, dónde? Además, el Pipi seguía siendo menor, aunque iba a cumplir pronto, los 17 años. Qué podíamos hacer? Quería darle tranquilidad a Luciano, sacando al Pipi de la nueva casa vieja, pero no quería abandonar al Pipi a su suerte... Cenamos en silencio, cada uno enfrascado en su propio pensamiento. Qué cosas que tiene la Vida! Tan bien que se venía dando todo!. Y ahora? Ahora había cambiado la música y teníamos que bailar con el nuevo ritmo.  

Se me ocurrieron varias ideas pero todas tenían algo para objetar. Todas apuntaban a buscar un lugar donde el Pipi pudiera pasar la noche de ese día y después, volverse al pueblo de los abuelos. Pero, tenía que ser un lugar sin gente, es decir, sin que nadie habitara el lugar,  para evitar que creyeran que quienes le dieron hospitalidad, los consideraran cómplices. La casa de campo de mi viejo 'picó' (se ubicó) rápidamente en primer lugar. Segundo lugar, fue la casa deshabitada de los abuelos del Pela. 

Y no hubo un tercer lugar porque, todas tenían habitantes a los que la presencia del Pipi, les podía acarrear problemas. Y no queríamos eso. Al menos yo. La casa de campo de mi viejo perdió rápidamente la primera posición porque no aguantó más que un par de objeciones para volver a ese lugar el menos apropiado. Quedaba muy bien posicionada, la casa deshabitada de los abuelos del Pela. Estaba cerca y si bien no estaba para vivir, si daba para pasar una o más noches sin problemas.

Con el Pela, habíamos 'acondicionado' (arreglado) uno de los dormitorios, atiborrado de muebles. Corriéndolos, quedó el espacio para tirar en el suelo, un colchón de dos plazas, que usamos un par de veces para tener sexo. Incluso, el Pela me había conseguido una llave duplicada para no tener que sacarle la llave al padre cada vez que fuéramos a encamarnos. Y, si alguien lo descubría, el Pipi podía decir que había entrado saltando el tapial de la casa y rompiendo la puerta de entrada del dormitorio..

Así que ahí lo llevé esa misma noche. También, llevamos un termo con café con leche, un paquete de galletitas dulces y otras saladas, una Coca Cola. y una frazada. El Pela había dejado ahí una bolsa de dormir, para taparnos por si algún día hacía frío. Le dije que no tomara el agua de la casa por las dudas y que no había electricidad así que se manejara con mesura, especialmente por la carga de la batería del celular. Para iluminarse le dejé una linterna para que no usara el LED del celular. 

También le dije que le dejaba dinero para que se comprara algo para almorzar y que yo le iba a llevar la cena, pero que pensara que ese lugar era momentáneo y que no iba a ser para siempre, sino hasta que se fuera con la madre y los abuelos. Me abrazó y me agradeció por todo lo que estaba haciendo por él y me dijo que dejara de preocuparme, que se las iba a arreglar bien. Y así me despedí. Fue la última vez que lo vi. 

A la noche del día siguiente, volví con la cena para el Pipi, como habíamos quedado, pero no lo encontré. En su lugar, había agrupado todo lo que le había prestado, con un papel en el que había escrito 'GRACIAS'. Ya pasó casi un mes desde aquel momento. No supe más nada del Pipi. A la casa de los abuelos del Pela no volvió nunca más. A la facultad tampoco porque a las clases que él iba estuvo faltando. Y al celular no contesta. La tierra se tragó al Pipi o el Pipi dejó que la tierra se lo tragara? No creo que le haya pasado nada malo. Lo más probable es que la haya pensado bien y se fue nomás al pueblo de los abuelos. Tendría que hablarlo a Richard. Él seguro que va a saber si es que se fue a vivir al pueblo con la madre y los abuelos. Sólo espero que esté bien... 




martes, 25 de junio de 2019

Catalizador de problemas




Hace un tiempo, uno de mis lectores, que utilizó el nick de ANÓNIMO, me decía que descreía de lo que yo contaba sobre la historia del Pipi. Especialmente porque no la había visto publicada en ningún diario ni informativo televisivo. Ahora, me gustaría, saber que piensa. La historia del Pipi recién se reveló la semana anterior a la pasada y no por medio del sumario, como se podía suponer, sino porque se filtró un rumor que decía que muchos policías provinciales (incluido uno de los jefes de policía) fueron detenidos por estar metidos en el narcotráfico.

Noticia que así como apareció también desapareció. No se supo más nada e incluso, desmintieron que esto fuera cierto. Mientras tanto, hay ciertos 'coletazos' (consecuencias) de que algo sucedió, nada más, que se lo quiso ocultar por razones obvias. Y en todo este kilombo, está metida la familia del Pipi. Más el Pipi ahora, porque, la madre 'arregló' (acordó) con la policía 'buena' que, a cambio de que ayudara a descubrir a los policías 'malos', le darían la libertad. Pero mentalmente esa mujer no está bien, por eso, el Pipi la reemplazó y la policía se comprometió a seguir respetando el acuerdo.

Y nosotros, tanto Luciano como yo, venimos a ser los 'invitados de piedra' donde 'vamos a pagar los platos rotos' (asumir los costos) sin tener nada que ver. Esto es lo que entendí, después de lo que pasó con la detención de Luciano y del Pipi. La misma noche que los soltaron, Luciano me rogó que no siguiéramos viviendo con el Pipi en casa. Yo entendía que Luciano, la había pasado mal, pero no entendía por qué, tanta taxatividad. Le pedí que me diera tiempo y le prometí que iba a hablar con el Pipi para explicarle la situación que estábamos afrontando.

Sinceramente y aunque no tenía ningún interés sexual con el Pipi, igualmente me daba làstima, pedirle que dejara de vivir con nosotros y provocarle, un nuevo destierro. Pero, no había forma de convencer a Luciano, quien llegó a conminarme, que eligiera entre él y el Pipi. Obviamente, que lo elegí a él, así que me comprometí a hablar con el Pipi y plantearle la situación, que no tenía retorno. Y aunque pensé dilatar el 'apriete' (amenaza) para que se vaya de casa, me decidí el mismo lunes, cuando a la salida del colegio, dos tipos me dijeron que eran policías y que los acompañara.

Deben haber visto que yo me iba a resistir, que uno de ellos, me dijo que Richard quería hablar conmigo. La verdad que, como dice Saint Exùpery en el libro 'El Principito', 'cuando el misterio es demasiado impresionante es imposible desobedecer'. Me subieron a un auto y lo primero que pensé fue que íbamos a ir al edificio de la Policía Federal, pero medio que me 'cagoneé' (asusté) un poco, cuando los tipos en lugar de ir para un lado, agarraron para otro. Y mientras íbamos yendo, me puse a pensar, lo fácil que yo había sido. Les creí 'de una' (sin sospechar) que los tipos eran 'canas' (policías).

Pero no me mostraron nada que avalara eso. La palabra 'Richard' fue la llave para que yo fuera sumiso y obediente. Los tipos tenían pinta de 'canas' (policías) pero y si no lo eran? También pensé si el 'don' no habrá sido jefe 'narco'. Porque aunque pinta de mafioso no tenía, se veía de lejos, que el tipo era más que un abogado famoso. En todas esas boludeces iba pensando, cuando el auto se detuvo frente al parque que bordea al río. Me dijeron que 'Richard' me estaba esperando ahí. Yo respiré aliviado. Bueno, eran 'canas' nomás y no me iban a matar. Algo es algo.

Crucé todo el parque caminando y cuando llegué cerca de la barranca, lo vi a 'Richard' que me estaba esperando y me dijo apenas me vio:

Richard: no podés ser tan pelotudo!

Yo: eh... ah, hola Richard, por qué?

R: cómo por qué boludo? Estás metido en el medio de un quilombo que te salió gratis porque te reconocí apenas te ví en la delegación. Y porque ya había averiguado todo de vos, después del encuentro que tuvimos en la ruta...

Y: no te entiendo...

R: mirá boludo, ese encuentro en la ruta me pareció demasiado 'casual', especialmente por lo que hiciste por mí y por mi familia. Yo soy de la 'federal' y vine a reemplazar a Fulano de Tal. Y justo ese día me viene a pasar eso del neumático y qué casualidad, vos pasás por ahí y hacés de buen samaritano... Yo me la 'jugaba' (arriesgaba) que sabías quien era yo, pero no sabía que era lo que pretendías. No me daba cuenta si eras 'cana' de la provincia o 'narco'... Querías sacarme información? Averiguar cosas de mí y de mi familia? Hasta pensé que ibas a matarme, pero deseché la idea porque realmente parecía que todo lo que hacías, lo hacías de buen tipo nomás.

Y: mirá, por mí, podés creer lo que quieras, pero lo que hice fue de buena onda. Además no tenía ni idea qué eras hasta el otro día. Además me dijiste que ibas a San Nicolás y no a Rosario. Te juro que te ayudé por tu familia, porque ibas con mujeres y chicos. Si hubieras estado con otro tipo, no paraba a ayudarte ni muerto...

R: sí, está bien. Después, cuando llegué acá te hice seguir durante unos cuantos días y averigüé todo de vos. Comprobé que lo que me habías contado era verdad y que es verdad también, que sos un buen tipo, al menos, eso es lo que piensa mucha gente de vos.

Y: ah, bueno, gracias... 

R: sí, todo bien, pero te decía que no podés ser tan pelotudo y meter a un 'pendejito' (adolescente menor de edad) como ese que metiste en tu casa. Ya sé que fue porque sos buen tipo, pero tenés que tener cuidado. Ese pendejito está 'hasta las manos' (metido en un grave problema). Vos sabés la historia. Mi consejo es que te lo saques de encima. Vos sos buen tipo y aunque seas gay y vivas con ese otro chico y metas menores en tu casa, no sé para qué ni lo quiero saber pero me imagino, está todo bien. Pero ese Pipi, es una bomba de tiempo, que va a estallar en cualquier momento...

Y: pero...

R: escuchame bien lo que te digo. Hasta ahora lo tuvimos 'cubierto' (protegido) porque necesitábamos saber quiénes estaban implicados en la maniobra, tanto del lado de los 'buenos' policías como de los 'malos'. A él le hicimos creer que había 'narcos' involucrados, pero nada que ver. Teníamos que saber quiénes eran los policías que estaban asociados con los 'narcos'. Por eso, le propusimos ese plan, primero a la madre y después a él. Creemos que los policías implicados ya 'cayeron' (están detenidos) todos y no hay más gente implicada. Pueden quedar algunos dando vueltas pero no se los puede acusar porque no hay pruebas directas. Así que ese Pipi no nos sirve más para nada. Pero, hay gente que por culpa de él, está 'en cana' (en la cárcel) y les arruinó un negocio de mucha guita, así que lo más probable es que lo quieran 'pasar para el cuarto' (quieran matarlo) en venganza. Y si querés hacerle un bien, convencelo para que se vaya a vivir al pueblo, donde vive la madre y los abuelos y desaparezca de la ciudad. Porque se la tienen 'jurada' (prometida a la muerte) y tarde o temprano lo van a matar... Y no podemos hacer nada para evitarlo. Haceme caso. Hacelo por vos y por tu parejita y por tu 'minita' (mujer) y por tu futuro hijo. Porque en algún momento, a ese pibito lo van a 'liquidar' (matar) y no van a dejar testigos. Y mientras siga viviendo en tu casa, todos están en peligro. Porque lo más probable es que vayan a tu casa, maten al Pipi y a todos los que están con él y les 'planten' (coloquen en diferentes lugares) drogas y armas y esas cosas. Y después digan que los mataron porque se resistieron y esas cosas. No jodas con estos tipos. Hay gente muy 'pesada' (peligrosa) dispuesta a todo. No te estoy jodiendo. Salvate y salvá a tu parejita y a todos los que van a tu casa...

Y: si, bueno, está bien, voy a ver como hago para convencerlo de que se vaya de mi casa. Luciano también quiere que se vaya. Algo se me va a ocurrir. Te quiero decir que el otro día, cuando vi que eras de la policía federal, no sabía qué hacer...

R: está bien, otro día hablamos de eso. Ahora me tengo que ir. Algún día combinamos y vamos a tomar un café, ok? Cuidate mucho. Y no seas tan 'gil' (tonto). Chau.

Y se fue. Y me quedé medio 'pavo' (tonto) pensando en todo lo que me había dicho y en todo lo que había pasado y en lo que estaba pasando, porque en 'caliente', generalmente no pienso en nada de esto, pero en 'frío', cuando concientizo todo, me doy cuenta que mi vieja, me conoce más de lo que yo creo, cuando me dijo, hace 18 años atrás, que yo era un verdadero 'catalizador de problemas'...






martes, 18 de junio de 2019

1 de junio: 19 horas (7 pm)





Cuando llegamos a casa, ese mismo sábado, ya bien entrada la tarde, todavía quedaban en casa, la Agus, Andy y el 'diosito'. El resto del diosaje y del pollaje, por diferentes motivos, se había ido, durante la madrugada y la mañana y tarde del sábado, especialmente, cuando supieron que los 'bobis' (tontos) de Luciano y del Pipi, estaban detenidos en la delegación de la Policía Federal. Habían comido las pizzas y las empanadas que yo había comprado para celebrar mi cumpleaños y se habían bebido las cervezas, el fernet y casi todas las gaseosas. Algunos, también tomaron leche chocolatada. 

El hecho de acompañar la comida con leche chocolatada me da ciertas pautas, que realmente hay 'pollitos' que todavía son bebés... Yo, con algunos altibajos, ya no recaigo tanto como antes, en sentir esa atracción física que sentía por esos pibitos. Y aunque todavía quedan algunos que me 'mueven' (me excitan) trato de no implicarme con chicos menores de edad, aunque sea, con su consentimiento. Porque ahora sí que acá, se desató una verdadera 'cacería de brujas' con los que se relacionan sexualmente con menores de edad (sean chicos o chicas) y aunque hayan tenido sexo consentido.

En fin, son épocas. Nuestra sociedad a medida que va evolucionando en algunas cosas, va involucionando en otras y aunque estemos en plena revolución sexual, es tal el quilombo mental de los jóvenes, más que nada mujeres, aunque también hay varones, que activaron una verdadera 'cacería de brujas' sobre gente adulta con la que tuvieron sexo consentido (o no) cuando eran menores de edad, hechos ocurridos hace años y que ahora están saliendo a la luz. Y los casos, especialmente se están dando sobre gente del cine, la televisión, deportistas, políticos, sacerdotes y docentes.

Bueno, me fui por las ramas y no era esto lo que quería contar. Decía que cuando llegamos a casa, lo único que queríamos era comer, bañarnos y dormir. También hacer el amor. Al menos, eso era lo que yo quería. Luciano, en cambio, había quedado muy sensibilizado. Tanto, que cuando nos sentamos en el sofá, se acurrucó y se apegó a mi cuerpo, que por un momento, creo que de haber sido posible, hubiera querido, todo él, penetrar en mí y que los dos, formáramos uno, como dice la Biblia. Así que mientras los que se habían quedado, preparaban algo para comer y beber, decidimos ducharnos. 

Ducharnos, es una manera de decir, porque Luciano se convirtió en un apéndice que no me dejaba mover. Así que nos metimos juntos en la bañera, con su espalda apoyada en mi pecho y su cabeza apoyada en mi hombro y tomamos un relajante baño de inmersión, limitado en mis movimientos al máximo. Luciano era una especie de títere que se movía y hacía lo que yo quería. Aproveché para besarlo por todos lados y para que, antes de ducharnos, me hiciera una felación gloriosa de la que se tomó toda mi leche. Finalmente, nos duchamos para sacarnos la espuma y luego, nos secamos. 

Lo vestí con un pijama de invierno que le compré con dibujos infantiles estilo Gaudí, que le queda encantador y nos fuimos al comedor. Ahí, apenas si cenamos lo que yo había comprado para festejar mi cumpleaños y no habían comido los que se quedaron en casa haciéndonos el 'aguante' (esperándonos). En ese momento, el Pipi nos contó todo, desde el momento que los detuvieron en la calle, cuando iban a comprar no sé qué boludez hasta que en la delegación de la Policía Federal, los separaron y los dejaron incomunicados hasta que el abogado de los Lucchessi aclaró todo.  

El abogado, no nos quiso dar detalles, de qué era lo que había pasado y nos dijo que el Pipi nos iba a contar, cuando llegáramos a casa. Así fue que el Pipi nos contó cómo los habían detenido y que primero habían estado juntos, Luciano y él. Pero, después, cuando los separaron, uno de los jefes de la policía federal, le dijo, que el 'arreglo' que tenían se había terminado porque la banda de policías 'narcos' estaba desarticulada y que le aconsejaba que se fuera de la ciudad, a vivir con la madre y los abuelos, porque, los policías 'malos' que no pudieron detener porque no había pruebas directas que los vincularan con el narcotráfico, iban a ir a 'buscarlo' cuando supieran que por culpa de él, la banda de los policías 'narcos' estaba desarticulada. Pero que él, le había dicho que no les tenía miedo y que no quería irse de la ciudad, porque estaba en la facultad, estaba bien con nosotros y todo eso. Y como Luciano seguía afectado por lo que había pasado, dejamos de hablar del tema, me cantaron el 'feliz cumpleaños' (feliz cumpleaños?) y nos quedamos un rato más, hablando de 'bueyes perdidos' hasta que Luciano me rogó, casi, que nos fuéramos a 'dormir'. Así terminó el festejo más opaco e insulso, que tuve nunca en uno de mis cumpleaños. En fin, es lo que hay... (fin de las entradas secuenciadas).







sábado, 15 de junio de 2019

1 de junio: 13 horas (1 pm)





Recién a la 1 de la tarde del sábado, mi alma volvió a mi cuerpo. Arquímedes decía que le den un punto de apoyo y que con una palanca podía mover el mundo. Y tenía razón, nada más que en la Argentina del siglo XXI, el 'punto de apoyo' viene a ser una buena cantidad de dinero que destinado a algún fulano en especial, aplica su 'palanca' (influencia) y con eso mueve el mundo. No debería ser así, pero, es. No me equivoqué con el 'don'. Lástima que está muerto. Pero el viejo Lucchessi, desde Buenos Aires, cuando lo anoticiaron que podía haber pasado, hizo un par de llamados y 'voilá'...

El viejo Lucchessi presionó algún punto neurálgico y todo, un enorme engranaje de gente interesada, entre federales y gendarmes, se comenzó a mover. El viejo Lucchessi manejaba los hilos desde Buenos Aires y los títeres (léase policías) a más de 300 km de distancia, se movían al son de la música que hacía sonar el viejo. Por favor, y yo me vengo a 'empomar' (coger/follar) a la hija, cuando sé que los Lucchessi odian a los gays... Pero, a Dios que no se le ve la vara pero igual castiga, le mandó el único hijo varón y su único sobrino varón bien 'trolos' (gays).

Y la única hija mujer que tiene, se enamoró perdidamente, nada más y nada menos, de un gay (o no tanto) que le embarazó a la hija y no una, sino dos veces, y que gracias a mí, la Vida le va a dar el primer nieto o nieta... En fin... Sigo con lo 'otro'... En gendarmería, reconocieron que hubo varios 'procedimientos' en el que intervinieron conjuntamente con la policía 'federal' y que probablemente, los chicos que buscábamos estaban demorados en las instalaciones de la 'federal'. Pero no tenían otras precisiones y que teníamos que ir a 'tal' lugar, para obtener esa información.

Eso parecía 'el cuento de la buena pipa'. Era algo de nunca acabar, pero algo más de esperanza había. Al menos, si los detenidos eran el Pipi y Luciano, estaban vivos y eso, no era moco de pavo. En el edificio de la policía 'federal' nos hicieron dejar nuestros datos y los documentos y nos condujeron a una sala de espera, donde no había nadie. Solo un pequeño mostrador y un escritorio y varias sillas. Pero no había más nada. O sí, en un ángulo de ese salón, una cámara de video grababa todos nuestros movimientos. Seguramente, también escuchaban lo que decíamos, así que dejamos de hablar.

Un rato más tarde, entró un fulano vestido de civil y le dijo al abogado que fuera con él, mientras nosotros, seguíamos esperando ahí. Como sospechábamos que además de vernos también nos escuchaban, quisimos usar el whatsapp para poder hablar entre nosotros, enviándonos mensajes de 'wsp'. Pero, esa habitación no nos dejaba tener señal de internet ni de nada. con razón ns habían dejado el celular! Ahí adentro no servía para nasa! Para jugar algunos jueguitos pero para nada más. Qué garrón! Esos de la Federal, tienen la cara de boludos, pero no son boludos... En fin...

Al cabo de una hora más o menos, volvió el abogado del viejo Lucchessi y le dijo al Enzo que lo acompañara, mientras nosotros tuvimos que seguir esperando en ese lugar. En ese momento, me tranquilicé. Si habían llamado al Enzo era porque es el hermano de Luciano y seguramente, querían corroborar datos de identidad y otros datos que solamente él podía darles y todas esas cosas. Por suerte, el Enzo, cumplió ya los 18 años y es mayor de edad, porque sino, no hubiera podido hacer nada y nos tendríamos que haber 'fumado' (soportado) a la vieja loca de la madre.

Bah, me imaginaba que era para algo de eso. Nuestro diálogo había caído en un pozo. La hora pasaba y nosotros seguíamos ahí. En eso, se abrió la puerta y entró otro tipo de civil, que nos dijo que saliéramos y nos condujo a la oficina del jefe de la Federal. Ahí estaba el Pipi, Luciano, el Enzo y el abogado del viejo Lucchessi parados frente a un escritorio, donde había otro tipo, vestido de uniforme y dos tipos más que lo flanqueaban, parados, vestidos de civil. Cuando nos acercamos al grupo, el de uniforme, que parecía ser el jefe, nos miró distraídamente y al instante, lo reconocí!

Un escalofrío, grande, intenso y profundo, me recorrió todo el cuerpo, desde la nuca hasta los pies! Richard! El tipo me miró, absorto y asombrado, como buscando en su memoria quién era yo y de dónde me conocía. Me dí cuenta, que el tipo me reconoció pero no dijo nada. Y como no dijo nada, yo tampoco dije nada. El abogado de los Lucchessi dijo que ya estaba todo arreglado y que nos podíamos ir. Que había sido todo un malentendido y que se alegraba de que se hubiera podido solucionar todo. Así salimos rápidamente. De reojo volví a mirar a Richard y por la cara de asombro, me di cuenta, que recordó quién era yo. Ya en la calle, abracé fuerte a Luciano y nos besamos como nunca. Ahí, el boludo, que había aguantado haciéndose el machito, se puso a llorar y nos hizo lagrimear a todos. Y cuando le pregunté al abogado si nos podía decir que era lo que había pasado, mirando al Enzo y sin que el Enzo se diera cuenta, nos dijo que el Pipi y Luciano ya nos iban a contar. Y bueh, era cosa de tener paciencia... El mal trago ya había terminado...