viernes, 30 de octubre de 2015

Apagón 2





Después de semejante experiencia, y cuando volvió la luz, casi una hora y media después y todavía con media ciudad a oscuras, no iba a permitir que la Agus regresara a su casa en esas condiciones y menos, después de haber tenido sexo en el ascensor. Así que decidí que regresáramos a mi casa, nos aseáramos de la mejor manera que pudimos y de allí fuimos a su departamento. Antes pasamos a comprar una pizza y empanadas, gaseosas y cerveza y también helado de 3 gustos.

Por suerte, la ciudad rápidamente cobró su fisonomía habitual y el 'apagón' quedó en el anecdotario popular. Todo el mundo relacionaba el 'apagón' que tuvo toda la región con la cantidad de gigawats que necesitaba Marty Mc Fly para regresar al pasado en la película 'Volver al futuro'. Justamente porque ese día, era el mismo día en el que el protagonista de la película, viajaba del 'futuro' a su pasado y habían 'jodido' (molestado) con ese tema por la radio, la tv y todas las redes sociales.

Así dadas las cosas, cenamos y seguimos recordando con la Agus, momentos en los que pasamos juntos, riéndonos de muchísimas cosas gratas que compartimos y entristeciéndonos por las ingratas, que en realidad, habían sido bien pocas. Después, estuvimos hablando de cosas de nuestro presente y en el balcón del departamento tomamos el helado que habíamos comprado. Finalmente y como estábamos algo cansados, nos sentamos en un sofá de varios cuerpos y allí me recosté.

La Agus se recostó a mi lado. El hecho de estar en esa posición aunada con el silencio y la tranquilidad de la noche, dio lugar a que, de a poco, comenzáramos a intimar cada vez más y más. Sentir el aroma del cabello y del cuello de la Agus y de ese perfume dulzón que usa sirvieron para que yo embriagara mis sentidos. Las caricias, tanto de la Agus como mías, dieron lugar a diferentes recuerdos y así, recomenzamos la segunda 'previa' (momentos antes del encuentro sexual)...

Uno de esos momentos, fue cuando nos conocimos. La Agus y varios de mis compañeros del curso, pensaban que yo era gay. De ahí, que usando no me acuerdo qué pretexto, la Agus me había hecho ir a la casa. Allí, era tenía la misión de demostrar lo que todos sospechaban. Pero, les salió el tiro por la 'culata'. Una, porque yo no me tiré para atrás, cuando la Agus, me apuró para tener sexo y la que se echó para atrás, fue ella, cuando estaba a punto de penetrarla... jaaaaa...

Yo había elegido, penetrarla analmente, porque ella se negaba a tener penetración vaginal, aduciendo que yo no tenía 'forros' (preservativos) ni tampoco ella se estaba cuidando. La otra causa del tiro por la culata, fue que la Agus, se dio cuenta que yo le gustaba mucho y por más gay que decían que era, aceptó hacerme una 'paja' (masturbación) y un larguísimo 'pete' (felación) con todo lo que eso implicaba, no solamente para su vida sino también para la mía.

Para mí, también cambió todo, porque a partir de ese momento, me empezaron a gustar las chicas, o mejor dicho, me empezó a gustar la Agus, aunque yo para ese entonces, estaba re contra metido con el Sebi. También me sirvió para contar desde ese día, a la Agus como una 'aliada' increíble porque no solamente, hizo correr la voz en el colegio que yo no era gay sino que también habíamos tenido sexo, elevando de esa manera hasta el infinito, mi popularidad a todo nivel, dentro del colegio..

Y también me sirvió porque conocí al Matius, el hermano de la Agus, que en ese tiempo, aunque tenía 11 años como el Rata, a mí me atraía, tanto física como sexualmente, aunque el Matius todavía estaba 'tapado'. Un día, le reconocí a la Agus, mi homosexualidad. Y cosa rara, en lugar de alejarla, esa información la acercó más a mí, dejándome en una confusión extraña en la que me gustaban los 'diositos' pero me excitaba hasta los límites más increíbles, 'encamarme' (tener sexo) con la Agus.

Y seguimos recordando cosas, mientras hacíamos la previa de una fantástica noche 'hetera', donde disfrutamos de nuestros cuerpos y nos disfrutamos nosotros al máximo. Recordamos, también aquellos momentos en los que fantaseábamos formar un matrimonio con 'derechos', donde yo a cambio de mi sumisión hacia la Agus, ella, me daba 'derechos' a exteriorizar mi sexualidad con quien más me gustara. Algo parecido a como piensa Luciano: 'ojos que no ven, corazón que no siente'.

Después, la misma vida nos fue alejando, aunque de tanto en tanto, cuando volvíamos a encontrarnos, terminábamos en una sesión de sexo desenfrenado y con promesas hechas de uno y otro lado. Y esta vez, no podía ser la excepción. La Agus me dijo que se quería casar y que lo quería hacer conmigo y cuando yo me iba a definir. Yo le dije lo que sentía y pensaba: por mucho que la amaba, nuestra pareja no tenía sentido. Yo era gay y el matrimonio hetero no iba a cambiar mi orientación.

La Agus no estaba totalmente de acuerdo con eso y no aceptaba que yo no era el 'esposo' que ella necesitaba. Ella estaba totalmente confiada en que nuestro matrimonio podía modificar mi orientación sexual. O quizás, atenuarla. Como una nena encaprichada volvía una y otra vez sobre lo mismo. Incluso, en un momento, pensé que se sentiría despechada sino podía cambiar el rumbo que iba tomando nuestro diálogo.

Así que opté por 'quemar las naves' y reconocer mi infidelidad. Aún más, para ser más rotundo en mis apreciaciones, le dije, que hiciéramos lo que tantas veces postulamos en el pasado y olvidábamos siempre. Que si ella, tanto me deseaba y quería formar una familia, quizás, pudiéramos tener un hijo juntos, aunque no nos casáramos. Total, no iba a ser ni la primera ni la última mujer que iba a tener un hijo, que criar y educar sola, haciendo al mismo tiempo, de madre y de padre.

Y que si ella quería, podíamos seguir teniendo sexo todas las veces que ella quisiera y que incluso, le podía dar todos los hijos que ella quisiera tener conmigo, siendo madre soltera, pero que no me atara a una heterosexualidad que no sentía y mucho menos a formar una familia falsa y actuada. La Agus se quedó pensativa. Luego, sopesó y me dijo los 'pro' y los 'contra' que tenía esa idea. Incluso le dije que si ella quería, yo estaba de acuerdo en reconocer mi paternidad de sus hijos pero que pensáramos en un muy buen pretexto para llevar adelante, una idea tan delirante... Luego dejamos de hablar para dar rienda suelta a nuestra 'calentura' (excitación) aunque de tanto en tanto, escuchaba a la Agus, decir entre murmullos, 'no es una mala idea, no es una mala idea'... jeeeeeee...





sábado, 24 de octubre de 2015

Apagón





El miércoles por la noche, la Agus, vino a casa. Hacía mucho tiempo que no la veía ni tenía tratos con ella y pasó solamente, porque estaba haciendo 'tiempo'. Había ido a una boutique cercana, donde había comprado ropa de noche para ella y le tenían que hacer algunos arreglos. Y la habían citado para ese día a última hora, para que fuera a retirar las prendas. Pero como la Agus es muy ansiosa, pasó por allí alrededor de las 18 horas y todavía no le habían terminado el trabajo.

Deshaciéndose en disculpas, la dueña del negocio, le pidió a la Agus que pasara más tarde, que ya tendría todo listo. Así que eso fue lo que hizo la Agus. Pero como estaba cerca de casa y hacía mucho tiempo que no sabíamos nada uno del otro, se le ocurrió llamarme por teléfono y preguntarme si yo estaba en mi casa o en la facultad. El miércoles, yo había decidido no ir a la facultad y estaba haciendo 'sebo' (nada) en casa. Me había puesto a ordenar algo cuando recibí el llamado de la Agus.

Obviamente que le dije que estaba en mi casa y que pasara a visitarme. Yo no tenía planes de ningún tipo y que me alegraría conversar con ella. Minutos después, la Agus estaba en casa. Nos saludamos con un beso en ambas mejillas como viejos amigos que somos y mientras yo preparaba el mate (no quiso café), nos pusimos a hablar generalidades de nosotros. Así me enteré que a fin de año, la Agus se recibe de médica...!!! Todavía le queda la 'residencia' pero ya está...!!! De no creer...!!!

A pesar de que ya tiene casi 25 años, la Agus sigue siendo el mismo 'minón' que era a los 15. Con la diferencia, que perdió su frescura y su inocencia de adolescente pero ganó en sensualidad y belleza. Se nota 'a la legua' (de lejos) que la Agus es una mina 'especial': la forma de caminar, de hablar, de desenvolverse, de ser, le indica al otro que tiene algo 'diferente'. Y si a eso 'diferente', le sumamos la belleza exterior y la sensualidad que transmite a cada momento, la hacen una 'mina' para admirar...

Obviamente, hablamos de miles de temas que nos concernían y que por comunes, nos transversalizaban. Recordamos como nos habíamos conocido y cómo llegamos a intimar. El plan de mis compañeros de curso para demostrar que yo era gay y la anuencia de ella, para concretarlo y como el tiro, le salió 'por la culata'. Y la mentira que vendría después y que se mantenía todavía ahora. También de mi amistad con los 'diositos' y la entrada a mi vida, del Matius y del Gasti,

También hablamos de nuestra actualidad, de mí y de lo que estaba haciendo, tanto en la facultad como de mi trabajo de 'acompañante terapéutico' con Lorenzo. También hablamos del resto de los Lucchessi, que hacía bastante que no veía y del resto de los 'diositos' que ella conocía. De sus planes inmediatos y de los mediatos y de los míos. De sus sueños y de los míos y de miles de cosas más. Y como el tiempo pasa volando en buena compañía, pronto se hizo la hora en que ella tenía que irse.

Así que le dije que la acompañaba hasta abajo, así le abría la puerta, que seguramente estaba cerrada con llave y nos despedíamos, aunque nos comprometimos, a ir un día a cenar juntos y recordar más profundamente, algunos recuerdos que afloraron en ese rato pero que la vorágine del momento, hizo que no profundizáramos en ninguno. Así dadas las cosas y pasadas las 19.30, tomamos el ascensor para bajar y fue allí, cuando el diablo metió la cola.

Imprevistamente y cuando ya estábamos dentro del ascensor, las luces titilaron un par de veces, disminuyó la corriente eléctrica, el ascensor dio unos sacudones y finalmente se detuvo totalmente. La luz del ascensor se apagó dejándonos en la más completa y terrible de las oscuridades hasta que segundos después (no sé cuantos), la 'luz de emergencia', se encendió y a la misma velocidad con la que se encendió, se volvió a apagar, dejándonos en la más absoluta oscuridad.

La Agus emitió un gritito y se apegó a mí. Traté de calmarla hablándole suavemente pero no hubo caso. La Agus estaba entrando en una histeria incontrolable dentro de ese ascensor oscuro y cerrado herméticamente que nos impedía ver y casi respirar. Mi celular estaba en casa, cargándose, así que le pedí a la Agus, que encendiera el suyo así nos podíamos iluminar un poco. La tenua luz del celular devolvió a la Agus, un poco de la tranquilidad que había perdido.

Expectantes, estuvimos un buen rato sin saber que hacer, hasta que la Agus, se puso a escuchar una radio de FM y allí nos enteramos que el 'apagón' era mucho más grande y extenso de lo que nos imaginábamos. No solamente toda la ciudad estaba sin energía eléctrica de ningún tipo sino también ciudades vecinas y no tan vecinas, del sur de mi provincia, del norte de la de Buenos Aires y una parte de la de Córdoba. También, pedían calma porque mucha gente se mostraba alterada.

El apagón era muy extenso y abarcaba un radio de 150 km alrededor de mi ciudad. Nosotros, en el interior del ascensor, no teníamos señal de celular ni tampoco wi-fi ni nada. De allí que no podíamos hablar con nadie de nuestra situación, ni enviar mensajes ni whatssapps. En una palabra, estábamos totalmente incomunicados. Como la batería del celular de la Agus descendía rápidamente, optó apagarlo. Para colmo ninguno de los pájaros estaba en casa y por ende desconocían nuestra situación.

Luego de apagar el celular, la oscuridad más absoluta nos envolvió nuevamente. La Agus se abrazó a mí y se apretó contra mi cuerpo mientras me pedía que la abrazara fuerte porque tenía miedo. Miedo de qué...??? No había peligro alguno ni cercano ni lejano. De todos modos, la abracé y se acurrucó a mi lado. Le dije que nos sentáramos en el piso del ascensor y allí permanecimos un buen rato, en silencio y escuchando, nada más que nuestra respiración. Moviéndose casi felinamente, la Agus se separó de mi lado y se sentó entre mis piernas. Apoyó su espalda contra mi pecho, colocó su cabeza sobre mi hombro y tomándome de las piernas y luego de los brazos, hizo que la rodeara completamente y allí nos quedamos en silencio, escuchando nuestro respirar, disfrutando del momento y disfrutando de esa intimidad como hacía tiempo que no lo hacíamos... (sigue)






domingo, 18 de octubre de 2015

Noche





Acá decimos que se 'nos viene la noche' cuando se nos presenta un problema cuya solución es muy difícil de alcanzar. Así fue que, el fin de semana largo que pasó, por el 'día del respeto por la diversidad cultural', el Nesti con los hijos y el Yani, se fueron a pasar ese fin de semana largo a las aguas termales, que están ubicadas en la provincia de Entre Ríos, sobre la costa del río Uruguay. Ahí iban a pescar y aprovechar para hacer 'congeniar' a los hijos del Nesti con el Yani.

Calculo que deben haber hecho más o menos lo mismo que hicimos con el Nesti cuando fuimos a ese pueblito del norte de la ciudad de Santa Fe, capital de mi provincia. Con la diferencia que estos, en lugar de ir para el norte, fueron hacia el este. Allá también alquilaron uno o dos bungalows y supongo que deben haberla pasado mucho mejor porque al menos no les llovió. La 'contra' que tuvieron, es que en el viaje de regreso, los detuvo un control de 'gendarmería' (ejército de frontera).

Y la verdad que no sé por qué estaban ahí apostados. Quizás porque la frontera con Brasil y con Uruguay están cerca. Quizás por una información que tenían de 'buena mano'. Pero también, fue mucha casualidad, que el Nesti que venía manejando y 'franeleando' al Yani que venía de acompañante, mientras que los hijos del Nesti, viajaban dormidos atrás, menos uno, el más grande, que jugaba con su celular, se ubicara detrás de un camión, justo antes del 'control' militar.

Y ahí empezó sus 'vía crucis'. Los gendarmes requisaron el camión y descubrieron que llevaba un importante cargamento de 'cocaína'. A partir de ese momento, también requisaron al detalle, a todos los que venían detrás, sean autos, 'chatas', camiones u ómnibus. Y obviamente, después de un 'largo' fin de semana, entre el Nesti y el Yani, donde no debe haber faltado, ni el alcohol ni la marihuana o la 'coca', los gendarmes, encontraron en la guantera del auto, la bolsita con 'coca' y algunos porros.

Hasta ahí y por testimonio del hijo más grande del Nesti, se supo que había pasado. A partir de allí, cuesta mucho, saber que es lo que pasó en realidad y todo se vuelve confuso y contradictorio. Aparentemente, todos (los chicos también) fueron 'demorados' y trasladados a una ciudad cercana, donde quedaron detenidos e incomunicados. Los chicos fueron derivados a una jueza de menores, para tratar de ubicar el paradero de la madre. 

Obviamente, la madre, que estaba de viaje con unas amigas, no pudo ser ubicada, así que comenzó un largo 'peregrinar' para ubicar a algún familiar de los menores. Y ante la imposibilidad de los parientes más cercanos a comparecer ante la justicia y 'dar la cara' por los chicos, uno de los eslabones de la cadena, fui yo. El martes a la tarde recibí el llamado telefónico del chico más grande del Nesti, explicándome que había pasado y me rogaba que los fuera a buscar. Obviamente, le dije que sí.

Pero, había un problema. Yo no tenía ningún parentesco con los menores y era condición 'sine qua non' que eso fuera así para poder retirarlos. Así que lo tranquilicé lo mejor que pude, diciéndole que ya salía a buscarlos. De ahí en más, todo fue un 'bolonki' (lío). La madre de los chicos era inlocalizable. Así que, buscando y rastreando, pude ubicar al abuelo de los chicos a quien le conté que era lo que estaba sucediendo, tratando de no alarmarlo más de lo necesario.

También hablé con los padres del Yani, explicándoles la situación y lo que estaba pasando. Así y entre todos, decidimos viajar pero antes contratar a un abogado para que nos asesorara de todo lo que debíamos y podíamos hacer. Y como 'ante la falta de pan, buenas son las tortas', decidieron a instancias mía, hablar con el viejo Lucchessi, contarle todo lo que estaba pasando y, obviamente, contratarlo. El nuevo 'don' nos escuchó, habló con dos tipos más y todos decidimos viajar a E. Ríos.

Fuimos en tres autos. Partimos el miércoles, por la mañana. El viejo Lucchessi y dos abogados más en un auto. Los padres del Yani y un amigo, en el auto del padre del Yani y el abuelo de los chicos y yo, en otro. Todos para interiorizarnos de la situación, algunos de los mayores y el padre del Nesti y yo, para rescatar a los chicos, quienes ya habían pasado 48 horas, no sabemos donde ni en qué condiciones. Así que, apenas llegamos, los demás fueron para un lado y nosotros para otro.

Por suerte, el trámite para recuperar a los chicos fue sencillo, breve y rápido y en un poco más de lo que demoré en escribir todo esto, estábamos todos (los tres chicos, el padre del Nesti y yo) reunidos en un bar, hablando de lo que había pasado y tratando de quitarles el susto que tenían los pibitos. Apenas si pudimos hablar con los abogados del viejo Lucchessi, que nos interiorizaron en algunas cuestiones y detalles, pero no pudieron hablar ni con el Nesti ni con el Yani. 

Como el tema de la situación de los chicos estaba cerrada y el Nesti y el Yani, estaban incomunicados, decidimos regresar. Cuando llegamos a Rosario, los dos más chicos decidieron irse con el abuelo pero el más grandecito, quiso venir a mi casa, a pesar de mi insistencia de que me parecía mejor que fuera con los abuelos. Pero ante la testarudez del pibito y para calmar un poco las cosas, le dije que estaba bien, que yo no tenía problemas, pero que él se iba a tener que ajustar a mis horarios, porque yo estaba trabajando y estudiando y no iba a poder estar con él todo el día, aunque iba a tratar de hacer todo lo posible, para que estuviéramos juntos la mayor cantidad de tiempo. Así que esto fue lo que pasó. En casa, solamente pasó algunas horas de ese miércoles. Durmió conmigo y aprovechamos para hablar mucho pero aún así, creo que se quedó con 'ganas' de 'hablar' más. El jueves por la mañana, el abuelo me llamó y me dijo que había ubicado a la madre. Así que lo llevé para el reencuentro, con la promesa de mi parte, de compartir mucho más tiempo juntos, para seguir 'hablando'... Seguir 'hablando' de qué...???





domingo, 11 de octubre de 2015

Álvaro





De hace un tiempo a esta parte, es decir, desde que soy 'ayudante de cátedra' este año, tengo a mi cargo, grupos de chicos y chicas, de primero y segundo año de la carrera de Psicología. La verdad que ser 'ayudante' de cátedra no es gran cosa pero todo sirve: alimenta al 'ego', 'refresca' conocimientos adquiridos y también permite enseñar a otros, lo que uno aprendió. Y si bien, el cargo es 'ad honorem' a mi particularmente me sirve porque me gusta la docencia.

De todos los grupos que tengo, hay uno que es más particular que los otros. No sé si se debe a que se conocen entre todos, a que todos tienen más o menos la misma edad o a qué todos provienen del mismo pueblo. Lo único que sé es que son muy 'sui géneris'. Y esto no es todo. También viven todos juntos en una residencia universitaria del 'macrocentro' de mi ciudad. Obvio que no son los únicos que viven ahí pero sí este grupo del que hablo, van a la 'Siberia'.

Creo que ya comenté alguna vez que la 'Siberia' es el 'campus universitario' de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Claro que no todas las 'carreras' están allí. Solamente funcionan en ese 'campus', las facultades de Psicología (el burro adelante para que no se espante), la de Arquitectura, la de Música y la de Cs. Políticas. También hay dependencias de otras facultades y se le llama 'Siberia' porque al igual que la región rusa del mismo nombre, está aislada y lejos de todo y de todos.

Como iba diciendo, los chicos/as de este 'grupo' que no se vuelven a su pueblo los fines de semana por diferentes causas, tienen la costumbre de reunirse los viernes o los sábados a la noche. Organizan una especie de 'peña' (reunión) entre ellos y van chicos y chicas de otros pueblos, conocidos de la facultad o amigos. Generalmente cantan y bailas y todo se desenvuelve en un ambiente amistoso y bastante sano. A mí me habían invitado varias veces, pero nunca había podido ir.

Pero, como Luciano eligió los viernes para salir con los amigotes y los sábados para salir con la 'novia' y a mí no me gusta ser el tercero en 'discordia' en las parejas de amigos o conocidos, decidí aceptar la oferta de ir a esas 'peñas' y tratar de pasarla lo mejor posible. Y eso es lo que estoy haciendo pero... No todo es color de 'rosa'. Así como tengo de soportar el acoso de varias 'minitas' también tengo que resistir los 'embates' de un pibito que me tira buena 'onda'.

Este pibito, ya no es ningún 'pendex' ni nada por el estilo. Tiene 21 años y está haciendo Arquitectura. También es originario del mismo pueblo que el 'grupito' al que hacía referencia y lo suelo encontrar, de tanto en tanto, en los bares cerca de la facultad o sacando fotocopias o lo cruzo directamente, por diferentes sectores del 'campus'. Y esto no tendría nada de raro, sino fuera porque el pibito es un 'diosito' que me tira más que buena 'onda' y nos 'comemos' con la mirada.

Pero, como siempre dentro de la facultad, nos movemos en 'grupos', es muy difícil conversar individualmente entre los dos. Y las veces que lo encontré, o ambos estábamos acompañados o uno de nosotros estaba con otras personas, así que siempre, nos miramos comiéndonos con la mirada, nos saludamos con la mano, si estamos lejos o de palabra si estamos cerca, pero no mucho más. Incluso, en las 'peñas' del grupo, tampoco habíamos tenido oportunidad de encontrarnos solos.

Hasta el viernes pasado, cuando en la reunión de ese día, nos quedamos sin cerveza. Así que algunos fueron a comprar en un minimarket del barrio. El de la zona, estaba cerrado y el otro al que fueron, tenía una marca de cerveza muy cara. Así dadas las cosas, el grupo de chicos volvió a la casa con las manos y los envases vacíos. Así que por gentileza, me ofrecí a ir hasta el minimarket que está en la esquina de casa, donde iba a encontrar no solamente stock sino también buen precio.

Así que eso fue lo que hice. Cargamos algunos envases en el baúl del Palio y como nadie decía nada, pregunté quién me acompañaba. Se miraron entre todos y como no se decidían, le dije al 'diosito' que me acompañara. También, vinieron dos chicos más que yo apenas conocía de vista. En el viaje, comenzamos a conversar. Yo ya sabía su nombre (Álvaro) pero como estaba muy callado, le fui haciendo preguntas sobre él, como para que se relajara y se sintiera en confianza.

Apenas llegamos, le dijo que iba a subir hasta mi casa, a orinar y buscar más envases y más dinero por si queríamos comprar más. También le dije que podía hacer dos cosas: quedarse en el auto y esperarme con los otros dos o subir conmigo. Y esto último fue lo que hizo: decidió subir conmigo. Ya en el ascensor, yo pensaba cuál era la forma más eficaz de 'encararlo' (enfrentarlo) sin asustarlo o alarmarlo. Yo sabía que la pileta tenía agua, lo que no sabía, era si el agua, era mucha o poca...

Pero  no me costó mucho averiguarlo. Álvaro estaba predispuesto y yo también, a que pasara lo que tenía que pasar y lo que pasó. Los envases de cerveza estaban apilados horizontalmente en el estante más alto del pequeño cobertizo del balcón-terraza. Como era difícil alcanzarlos, Álvaro se ofreció subir a un banquito de 3 patas, para poder alcanzarlos, mientras yo trataba de sostenerlo lo más firmemente posible por su cintura.

Álvaro trataba de conseguir un equilibrio estable, sobre el banquito que se tambaleaba peligrosamente. Yo, con mis manos aferraba la cintura de Álvaro para impedir su caída y darle mayor seguridad. Pero, todo fue en vano, el banquito se ladeó y Álvaro, ágil como un gato, saltó antes de que el banquito cayera. Él cayó de pie a mi lado. Yo instintivamente solté su cintura pero se la volví a aferrar cuando cayó parado a mi lado. 

Nuestras caras quedaron muy cerca y mientras nos reíamos de la situación, él también tomó mi cintura y allí quedamos, amarrados, sonrientes y mirándonos en silencio. Aquella escena me hizo acordar el primero beso que le di al Sebi. Esta escena, casi era la misma: ambos tomábamos a ambos por la cintura y nuestras miradas inquisitivas hurgaban el fondo de nuestro ser. Finalmente me decidí. Cerré los ojos y apoyé mis labios sobre los de Álvaro. 

Al principio el pibito medio que se resistió al beso pero luego, se relajó y lo aceptó sin mayor resistencia. Yo lo atraje más hacia mí e hicimos de ese beso, un beso casi eterno. Cuando nos separamos, Álvaro, me dijo que no sabía por qué había hecho eso y que era la primera vez que besaba en la boca a un varón. Le dije que no se preocupara, que sino quería no lo volveríamos hacer y que yo iba a decirle nada a nadie pero que él me gustaba y yo lo había disfrutado. 

Álvaro me dijo que juntáramos los envases de cerveza, que necesitábamos y nos fuéramos. Y eso fue lo que hicimos. El viaje de regreso lo hicimos el silencio. El silencio y las miradas de reojo de Álvaro hacían que yo dudara de los deseos del pibito. Me había parecido que le había gustado pero y ese 'corte' en seco...??? Antes de llegar al lugar donde vive, estacioné el Palio y mientras los otros dos chicos descargaban las botellas de cerveza y las llevaban adentro, aproveché ese momento de soledad y le dijo a Álvaro que me disculpara por lo que le había hecho. Los dos chicos, acompañados por algunos más terminaron de bajar las botellas que quedaban en el baúl. Yo me demoré en cerrar el auto y Álvaro se quedó esperándome. Cuando entramos al hall de la casa antigua, Álvaro cerró con llave la puerta y apagó la luz de la entrada y haciendo un giro de 180º se puso enfrente mío, me arrinconó contra la pared y me besó. Su beso fue profundo y también apasionado. Sus manos se estacionaron en mi cintura pero las mías agarraron las nalgas del muchachito y lo atrajeron rápida y fuertemente hacia mí. Y cuando empecé a besarle el cuello y Álvaro gimió, me di cuenta que ese pibito más tarde o más temprano, iba a ser mío...





viernes, 2 de octubre de 2015

Una rara relación





Mi relación con Luciano, si bien sigue igual que antes, no deja de ser rara. Últimamente hicimos algunos 'cambios' que al principio me (nos) parecieron que estaban bien. Pero, ahora, pasado ya cierto tiempo, cambié de opinión y no me parecen tan buenos. Por un lado, está la decisión de Luciano, que comparto, de seguir en el 'clóset' todo el tiempo que sea necesario. Y por otro lado, están los cambios que tuvimos que hacer, para seguir con esa mentira hacia propios y extraños.

Luciano, para mantener el engaño ante su familia, vecinos, amigos y la sociedad toda, decidió (decidimos) que hiciera una mentirosa vida como heterosexual. Esto quiere decir, que los viernes por la noche sale con sus amigos 'heteros' y los sábados por la noche, lo hace con su 'novia'. O sea que, nosotros estamos juntos algunas horas donde tenemos poco o nada de sexo. Está bien que a la cantidad le anteponemos la 'calidad' del sexo, pero igual, esta situación, no termina de conformarme.

Tengo que reconocer, que tanto viernes a la noche (madrugada del sábado) como sábado a la noche (madrugada del domingo), Luciano siempre viene a dormir conmigo a casa. Y si bien no tenemos sexo cuando llega, porque llega en condiciones lamentables (léase ebrio y no sé si drogado), lo único que quiere hacer es dormir. Se desnuda, me besa, se acurruca a mi lado, agarra mi pija y comienza a masturbarme pero a los segundos, se queda profundamente dormido.

Al mediodía, cuando se despierta, y aunque sé que la 'resaca' debe ser terrible, hasta ahora nunca se negó a brindarme el muy buen sexo que me gusta tener con él. Después, nos desayunamos y volvemos a la cama a tener más sexo. Finalmente me baño, mientras Luciano vuelve a dormirse. Yo me visto y sigo haciendo la 'mía' hasta el momento que Luciano, cansado de dormir, se vuelve a despertar. Se viste, merendamos algo juntos y salimos a dar algunas vueltas por ahí.

Esto, salvo contadas excepciones, es lo que se viene repitiendo desde hace un tiempo. Y si bien consensuamos que esto se produjera de esta manera, no termina de dejarme satisfecho. Y es justo ahora, cuando yo deseo una relación más 'formal' en todo sentido. Una relación 'monógama', fiel y sincera pero, los temores de Luciano, terminaron con todo eso y nuestra relación terminó siendo infiel y mentirosa. Claro que aceptamos esa 'infidelidad' como una característica de nuestra relación pero...

Es como si Luciano me estuviera pagando con la misma moneda con la que les pagué yo a a mis parejas anteriores. Con una diferencia: siempre me pareció que la infidelidad era 'natural' pero una cosa es la infidelidad y otra cosa es lo que venimos haciendo nosotros, esta especie de 'actuación' a la que no le veo futuro. La verdad que no sé como definir esto. Tampoco lo analizo profundamente porque sino estaría conjeturando a cada momento y no viviría la Vida como a mí me gusta hacerlo.

Así están dadas las 'cosas' hoy por hoy. Comprendo y justifico que esto sea así pero no me gusta. Sentir el amor que me profesa Luciano, así a 'cuentagotas' no es lo que quiero para mí. Menos ser consciente de que no es enteramente mío y que lo tengo que compartir con una mujer. Sé que mi posición es egoísta porque estoy pensando más en mis intereses que en los de él y que por su edad y situación es comprensible que pase todo esto, pero no sé... 

Luciano me dice, asegura, jura y perjura, que esto no siempre va a ser así. Que me ama más que a su mamá (cosa que no creo) y que esto seguirá durante un tiempo hasta que se decida salir del 'clóset' y afronte toda la situación pero mientras tanto... Mientras tanto, qué...??? Yo tengo ya 24 años y todavía sigo en la misma de cuando tenía 15. No deseo salir del 'clóset' por todo lo que eso significa. Y Luciano siente lo mismo que yo a su edad, entonces, qué garantías tengo que su manera de 'pensar/actuar' cambie...??? Amo a este pibito como pocas veces amé en mi vida. Sé positivamente que me ama y me lo demuestra cada vez que nos vemos. Pero me parece que eso no es todo. No quiero terminar con esta relación pero tampoco quiero que siga de esta manera. Al final, estoy como 'la gata de doña Flora: si se la ponen, grita y si se la sacan, llora'... jeeeeee...