jueves, 30 de junio de 2016

Mauro





En nuestros encuentros, Mauro me contó resumidamente aspectos de su vida. Tiene 24 años y fue criado por los abuelos, desde que tenía 2 años. Sus padres y sus hermanos (dos mujeres y un varón mayores que él) fallecieron en un accidente cuando regresaban de sus vacaciones. Él se salvó de morir porque era bebé y viajaba en los brazos de la madre. Los tumbos del auto lo despidieron del mismo e irónicamente así pudo salvar su vida. El resto de su familia murió entre los restos del auto.

Ese acontecimiento lo traumó y a pesar del esfuerzo de los abuelos y de los tíos y primos no pudieron evitar que él fuera depresivo, taciturno e introvertido. Fue 'abusado' a los 11/12 años por compañeros más grandes del colegio y a partir de allí se definió por una homosexualidad totalmente pasiva. Ya en la secundaria, frecuentó grupos de chicos con problemas de conducta y hacía de 'pasivo' de los líderes negativos de los grupos. De allí pasó a tomar drogas y a frecuentar ambientes 'turbios'.

Para mal de males, cuando estaba mediando el secundario, falleció el abuelo. Abandonó los estudios para buscar trabajo y ayudar económicamente a la abuela sin suerte. Hizo algunas 'changas' (trabajos temporales) y se convirtió en un 'ni-ni' (ni trabaja, ni estudia) con un presente oscuro y con un futuro negro. Finalmente, se prostituyó para comprar drogas y otras cosas. Según él, tiene toda la intención de cambiar, pero nadie lo ayuda y él mismo está en la trágica ambivalencia del 'quiero y no quiero'.

Cuando decidí estudiar psicología, fue para ayudar a chicos gays o con problemáticas relacionadas como tiene Mauro y que en realidad, sacando las drogas, que no sé por qué no caí en ellas, tuvo o tiene aspectos en su vida muy parecidos a la mía (salvando las diferencias, claro). El dinero, fue definitivamente, el que hizo que mi vida tomara otro rumbo, porque sino, tenemos características parecidas (padres ausentes, dependencias económicas, afectivas, emocionales, sexuales, etc, etc, etc.)

O quizás, también quería al estudiar psicología, tratar de comprender y de entender todo lo que estaba pasando en mi vida y que nunca me había puesto a pensar seria y profundamente y por largo tiempo porque cuando lo hacía, aparecían los 'fantasmas' que nunca dejaron de perseguirme y de atormentarme. Creo que encaré mi vida de forma superficial, excesivamente licenciosa y con cierta banalidad y hoy soy el producto de todo eso. Y al igual que Mauro, estoy a mis 25 años, en la disyuntiva del 'quiero y no quiero'. Creo que 'le' y 'me' llegó la hora de tomar 'al toro por los cuernos' y ver realmente qué pasa con la vida que estamos llevando porque al fin y al cabo, la vida según mi viejo, siempre será 'difícil' y cada uno de nosotros, según yo, nos guste o no, seguirá siendo siempre, 'el arquitecto de su propio destino'... jeeeeee...






sábado, 25 de junio de 2016

Mauro y Kevin (2ª parte)





A Mauro y a Kevin, los conocí en la misma noche, en diferentes circunstancias y aunque son gays pasivos los dos y se llevan pocos años de diferencia (23 contra 17) tienen diferentes historias que nos transversalizan de distintas maneras. Igualmente, pasaron a formar parte de mi vida y aunque todavía no están integrados al grupo de 'diositos' (ni pienso hacer tampoco), me sale el 'idealismo' de adentro y me gustaría que algún día cercano lo estén (más para su bien que para el nuestro)... jeeeee...

El asunto fue que Kevin se quedó a dormir en casa. Previamente le había enviado a la madre un 'wsp' avisándoles que se quedaba a dormir de unos amigos (lo que era verdad) porque hacía mucho frío (otra verdad insoslayable) y porque no 'daba' la hora para volver en 'colectivo' al barrio donde vivía (que si bien no es feo, está muy retirado del centro y demasiado inseguro). Así fue que no solamente compartimos con Luciano su culito y su boquita sino también nuestra cama, comida y casa.

Y los dos, fueron por más. Aunque con ligeras variantes y características. Mauro recién apareció el martes, cuando me escribió un whatsapp y me pidió si podíamos encontrarnos esa noche. Le recordé que yo estaba en pareja y que no podía, así que nuestro encuentro no podría ser más que algo así como un 'touch and go'. Nos citamos en un bar al mediodía del miércoles. Tomamos café, comimos 'calentitos' (sandwiches tostados de miga con jamón, queso y manteca) y hablamos de nosotros.

Después, fuimos a un parque cercano, donde ante la ausencia de miradas indiscretas y los vidrios polarizados del Palio, me hizo un 'pete' (felación) espectacular. Cuando Mauro está 'fresco' (sin alcohol o droga en sus venas) su dedicación y esmero es notorio. Fueron minutos de placer intenso que hacía mucho que no experimentaba. De todos modos, no dejó de ser riesgoso porque violamos las 'pacatas' ordenanzas municipales rosarinas sobre la moral y las buenas costumbres... jaaaaa...

Lo volví a ver esta semana. Quedamos en encontrarnos en el bar de la primera vez y repetimos casi toda la ceremonia. Me preguntó si podía prestarle un poco de 'guita' (dinero). Seguro que para comer no era y que lo más probable haya sido para comprar droga. Así que le dí 100 pesos y le dije que era todo lo que llevaba encima. Tengo miedo que esto de 'manguearme' (pedirme) dinero se convierta en un hábito. Me volvió a hacer un 'pete' que estuvo nuevamente increíble y se fue.

Pero, más allá de todo, esto no me termina de gustar. Porque esta vez pareció más un 'canje' de dinero por sexo. Además, no me gusta hacia el lado que apunta esta relación 'amistosa'. Le tengo que poner fin de alguna manera aunque me parece que darle la espalda en este momento, es lo último que Mauro necesita. Aunque el dinero que le 'presté' tampoco es la solución a sus problemas. De ahí que todo esto me tiene bastante desconcertado y sin saber que hacer.

Lo de Kevin fue diferente. Si bien recién tiene 17 años, es mucho más 'sano' (aparentemente) y tiene otro pensamiento. Se quedó a dormir con nosotros, pero antes le avisó a la madre con un whatsapp que se quedaba a dormir en la casa de unos amigos. Por dos 'lechadas' (eyaculaciones) que tuvo esa noche/madrugada, le echamos litros de leche adentro, por la boca o por el culo. Nos dijo que era 'virgen' (mala nuestra que le creímos y lo cogimos/follamos duro y sin forro).

No sé por qué le creímos. O sabe representar muy bien el papel de 'virgen' o realmente lo era, porque de 'transa' y 'pete', sacó '10' (excelente) pero en el momento de la penetración, o actuó los movimientos indecisos e inseguros que nos mostró o era definitivamente 'virgen'. Su agujerito anal era por demás de estrecho pero eso no quiere decir nada porque vi cada agujerito cogido/follado y luego tan apretado que es de no creer! jaaaaaa...

Después durnió con nosotros y compartió además de nuestra cama, nuestra casa y nuestra comida. Y estuvo con nosotros hasta la tardecita de ese domingo. Nos complació durante todo ese tiempo y de mil maneras diferentes porque no todas fueron sexuales. Recién volvimos a saber de él, el jueves de esa semana (un día después de mi encuentro con Mauro al mediodía) por la tarde, para cuando Luciano y yo, ya habíamos regresado a casa.

Compartió la merienda con nosotros, hablamos mucho y terminamos teniendo lo que había venido a buscar: sexo de a tres. Después nos duchamos y lo llevamos a la casa. Volvió un par de veces más y siempre buscando lo mismo: nuestras pijas y nuestras leches. Su virginidad era un lindo recuerdo y siempre le dimos lo que vino a buscar. Terminamos convencidos de que realmente era virgen porque solamente el 'desvirgado' es tan fiel con su/s desvirgador/es. Y Kevin lo es al ciento por ciento.

De todos modos, Kevin, me hace acordar mucho a Luciano. Parece que no tuviera esa necesidad de sexo y no lo desvela poder hacerlo, porque llegar a los 17 años virgen, es toda una proeza para un chico gay. Y ahora, que ya no es más 'virgen', sigue siendo tan mesurado como era antes. Incluso, las veces que volvió a casa, no repetimos lo de la primera noche, sino que todo lo hacemos mucho más tranquilo, buscando darle y darnos placer y no entrar en el frenetismo de la situación.

Mención aparte, estas conductas raras de Luciano, que me tienen absolutamente desconcertado. Con la cuestión de que no 'sentimos' (no hay sentimientos, sólo calentura) nada con Kevin, me permite disfrutar al pibito y también gozarlo a él de una manera diferente a lo que lo venía haciendo. Y no me extraña pero sí me desconcierta, porque Luciano, es posesivo y egoísta algunas veces y otras, totalmente desprendido y generoso. De ahí que creo que tiene características propias del 'bipolar' aunque no lo sea. Tampoco le gusta compartir lo que considera que es absolutamente suyo, sea un objeto o una persona (léase yo). Pero, su lema de que 'no hay infidelidad sino hay sentimientos de por medio' me beneficia y me da 'carta blanca', para retomar mi 'poliamoría' que la tenía algo abandonada y todo por culpa del amor que siento por este 'pibito'. Además, y por lo que estoy viendo, el horizonte se me amplía mucho más ahora que tengo 25 años porque parece que es la edad 'ideal' y deseada por todo el mundo: chicos/as, no tan chicos/as, grandes y viejos/as... 'Arrastre' o 'sex appeal' que tenemos algunos... jeeeee... 




martes, 21 de junio de 2016

Mauro y Kevin





El sábado pasado, dormí en la casa de Juan Pablo, el pibito que atiende el comercio de venta de neumáticos del padre y que me conoció en el colegio. Me desperté bastante tarde. Juan Pablo ya no estaba. Se había ido al negocio. Eran como las 10 de la mañana. Había dormido una barbaridad. Casi nunca duermo hasta tan tarde. Pero la noche había sido larga y trajinada hasta casi la madrugada y eso fue seguramente lo que me provocó tanto sueño.

Creo que Juan Pablo hacía mucho que no cogía como lo cogí esa noche. Le di para que tenga, guarde y archive. Me saqué las ganas con ese pibito que se me había pasado desapercibido y todavía pensaba cómo podía haber sido. Claro que para ese entonces, Juan Pablo tendría 13/14 años y yo andaba con todas mis hormonas alborotadas, especialmente, porque fue la mejor época de 'diositos' y se juntaron varias cosas de mi vida, como la finalización del secundario, el viaje de fin de curso y otras cosas.

Así y todo, me había sacado las ganas. Me levanté y le envié un 'wsp' a Juan Pablo preguntándole como hacía para salir sin tener que pasar por el negocio. De última no quería que los empleados me vieran salir del departamento y ataran 'cabos' imposibles de ocultar. De última, esperaba la hora del cierre y asunto terminado. Y eso fue lo que pasó. Casi enseguida vino Juan Pablo y me dijo sino podía esperar porque había mucha gente en el negocio y no quería que me vieran salir.

Le dije que estaba bien y que no había problemas, total el Palio estaba estacionado en la calle y no llamaba la atención. Peor hubiera sido si lo hubiera dejado estacionado en el estacionamiento del negocio. Así que con bastante tiempo por delante, decidí bañarme tomándome todo el tiempo del mundo y desayunarme como dios manda... jeeeeee... Cuando estaba a punto de vestirme, regresó Juan Pablo para ver si todo estaba bien y ahí combinamos en volver a vernos durante la semana...

Después me vestí y mientras esperaba que se hicieran las 12, recibí un 'wsp' de Luciano, preguntándome donde estaba y si podía pasar a buscarlo por la puerta del edificio donde vivía la madre ya que quería que almorzáramos juntos y después ir hasta el shopping que necesitaba comprar algunas cosas que le hacían falta. Le dije que estaba en la 'gomería' y que me estaban terminando de hacer algo que había quedado inconcluso ('ojos que no ven, corazón que no siente') jeeeeee...

Salí del departamentito de Juan Pablo a las 12.45 y a las 13 ya estaba esperando a Luciano en la esquina de la casa de la madre. De ahí fuimos a almorzar a un restaurante chiquito pero bastante coqueto de un amigo de mi viejo  y de ahí nos fuimos al shopping a comprar ropa que necesitaba Luciano, ver precios de perfumes que yo quería y ver algunas cosas para mi casa, que nos estaban haciendo falta y que por una cosa o por otra, nunca comprábamos.

Así que después de que compramos todo (y bastante cosas más de la que necesitábamos) y como se estaba haciendo de noche, decidimos ir al supermercado que está en el mismo shopping y comprar cosas para comer y tener otras de reserva. Así que mientras, estábamos en el hipermercado mirando cosas y precios, Luciano recibió varios 'wsp' de unos 'amigos'. Eran de unos chicos gays que eran amigos de él, que había llevado a casa en una oportunidad y que hacía tiempo que no veía.

Hacía muchísimo tiempo que habían dejado de verse y lo invitaban al cumpleaños de uno de ellos que iba a festejar en un boliche gay esa misma noche. La verdad que yo estaba 'muerto' y sin ganas de nada. Así que esa noche era una buena oportunidad para que Luciano hiciera de 'activo' y terminara de sepultar aquellas ideas que de tanto en tanto, le rondaban por la cabeza, que mi intención, era que él hiciera siempre de 'pasivo'. Pero mi plan se iba al diablo con la llegada de esa invitación.

De nada valió que le dijera que yo no tenía 'muchas' ganas de ir, que estaba cansado, que no conocíamos a los amigos de esos chicos, que nunca había ido a ese 'boliche' y mil justificaciones más. Me di por vencido, cuando Luciano con lágrimitas en los ojos y haciendo 'pucheritos' (gestos) con la boca me dijo que estaba bien, que le iba a decir que no íbamos y listo. Obvio que di marcha atrás con mi decisión y le dije que estaba bien, que íbamos a ir pero sólo por un ratito.

No sé qué poder tienen las lágrimas en mí pero apenas veo lagrimitas en los ojos de cualquiera, basta para que yo me dé por vencido y dé marcha atrás con cualquier decisión. Y me pasó desde que era chico con mis hermanos y con todos los 'diositos' que largaron sus lagrimitas en mi presencia. Mención especial para el Sebi, que me largaba las 'lagrimitas' sin esforzarse ni nada, así nomás, le caían en silencio y continuamente como si hubiera abierto una canilla.

Y no me explico por qué pero las lagrimitas me pueden, Y las de Luciano me pudieron en ese momento y bastante después, cuando volvió a recurrir al mismo artilugio, para hacer que yo cambiara de parecer. Igualmente, volvimos a casa, nos bañamos, nos cambiamos de ropa, cenamos con todos los pájaron juntos como hacía bastante que no lo hacíamos y después nos quedamos a ver una serie que estamos siguiendo juntos por Netflix.

Tipo 1 de la madrugada, decidimos ir para el boliche gay. La verdad que a mí no me gustaba nada ir porque siempre ando con el temor de las miradas indiscretas y que me descubran, pero bueno, desde que Luciano salió del clóset está mucho más desenvuelto y le importa poco que lo vea quien lo vea. Y me parece bien que lo sienta así. Yo debería hacer lo mismo pero con este asunto de estar trabajando en un colegio católico y con chicos, hace que se queme mi 'cola de paja'... jeeeee...

Igualmente la pasé más que bien. El lugar no es como yo lo imaginaba pero no está mal. La decoración, el lugar, el ambiente en general, la música y los tragos dieron el aprobado y sino fuera por lo que pasó, creo que hubiera obtenido mejor calificación. Y eso que lo habíamos hablado previamente y era como reaccionábamos, si nos gustaba la 'onda' con otro chico, especialmente porque Luciano dice, que cuando es solamente 'calentura', todo está permitido.

No sé por qué pero yo, me la veía venir. Luciano, como dije siempre, es más que un 'diosito', es un 'super-diosito' hasta que algo no le gusta. Entonces, saca a relucir, el carácter de mierda que tiene muy escondido y ahí mismo, se terminó el 'sortilegio'. Pero mientras eso no pase, todos caen rendidos y obnubilados a sus pies, deseos y caprichos. Y tener semejante 'diosito' al alcance de la mano, se vuelve apetecible para cualquiera. Y eso fue lo que pasó.

En el grupo de chicos gays donde estábamos nosotros, había de todo como en botica: feos y lindos, flacos y gordos, altos y bajos, jóvenes y no tanto, afeminados y varoniles, profesionales y empleados, ricos y pobres, blancos y morochitos. Una verdadera 'arca de Noé'. Y pasó lo que tenía que pasar. El boludo de Luciano se 'levantó' a un pendejito de la edad de él y cuando me quise acordar ya no estaban. Eso me pasó por 'calentón' y porque cuando iba para el baño, un 'pibito' me manoteó el bulto.

Al principio pensé que había sigo sin intención (a veces soy tan ingenuo!) y seguí mi camino. Pero en el baño, el pibito, entró detrás mío y mientras me 'comía' con la mirada me enviaba inequívocas señales, que la pileta tenía 'agua'. Y como, las condiciones no eran las mejores pero eran, lo metí en uno de los WC y ahí, sin decirle nada, ya lo tenía arrodillado y peteándome sin decirme 'agua va'. Supongo que no debería ser más grande que yo y la verdad que era 'lindito'.

Cuando terminó de hacerme el 'pete' (felación) me acomodé la ropa y volví junto a mi grupo de desconocidos. Ahí fue cuando me di cuenta que Luciano no estaba. Pregunté por él pero me dieron mil y una informaciones diferentes. Así que opté por irme, suponiendo que Luciano, volvería solo a casa en cuanto se liberara de su captor. Así que caminé un par de cuadras hasta el Palio y cuando estaba por subir, veo al 'peterito' que venía caminando rapidito y a mi encuentro.

Lo detuve y le pregunté dónde iba y me dijo cualquier cosa. Era obvio que además de ebrio tenia mucha 'merka' (droga) encima. Así que le dije si quería ir a otro lado, donde estuviéramos más tranquilos que le tenía 'ganas'. Creo que lo pensó un milisegundo y me dijo que sí. Así que de ahí, nos fuimos a casa. Dónde lo podía llevar? En el camino a casa, supe algunas cosas de él: se llamaba Mauro, tenía 24 años, era gay pasivo, me dijo por donde vivía, qué estudiaba y cosas por el estilo.

Una vez en casa y 'transa' mediante, nos fuimos quitando la ropa. Después lo llevé a mi dormitorio, lo tiré en la cama y bueno, por suerte, yo había dormido bastante bien y aunque estaba algo ebrio, no estaba cansado. Mauro se encargó de sacarme toda la calentura que yo tenía como si hiciera meses que no cogía. Disfruté de su pasividad y del pibe, de todos sus agujeritos y después de varios 'polvos' me pidió si se podía quedar a dormir.

Sopesé muchas veces el pedido y llegué a la conclusión de que realmente lo había gozado y bien valia la hospitalidad que me pedía. Pero, no estaba Luciano y no podía decidir. Le dije que yo vivía en 'pareja' con otro chico que no estaba pero que podía venir en cualquier momento y no iba a aceptar su presencia allí. Mauro lo entendió y me preguntó si lo podía llevar hasta la casa. Y aunque hacía un frío de cagarse y vivía al otro lado de la ciudad, accedí a llevarlo para evitar problemas con Luciano.

Cuando, volví a mi casa, todavía era de noche. Luciano se estaba duchando. Quise abrir la puerta pero estaba cerrada desde adentro. Me pareció raro porque no acostumbramos a cerrar con llave la puerta del baño pero los vapores del alcohol obnubilaban mi pensamiento y seguro que los de Luciano también. Solamente, le dije que ya había llegado y que lo esperaba en el dormitorio. Antes pasé por la cocina, bebí Coca Cola porque estaba sediento y preparé café cargado. 

Con la taza de café en la mano, y desde la cocina, le pregunté a Luciano si quería una taza él también. Desde el dormitorio me contestó que sí. Pero si Luciano estaba en el dormitorio, quién estaba en el baño? Cuando llegué a mi dormitorio, Luciano ya estaba acostado debajo las frazadas y haciéndome el gesto de que hiciera silencio, me contó que había traído a casa a un 'pendex' (pibito) que había conocido, 'transado' y convencido de hacer un trío y por eso lo había llevado a casa. 

Se llamaba Kevin y era un 'diosito' como los que a mi me gustaban. Era conocido del cumpleañero, tenía 17 años y era re pasivo y también 'algo' (bastante) afeminado. Yo no supe qué decirle y Luciano se dio cuenta que algo no me gustaba. Me preguntó qué me pasaba y le dije que nada, que estaba todo bien aunque me parecía que aquello no era una buena idea. Ahí fue cuando Luciano usó las 'lagrimitas' por segunda vez y una vez más me convenció casi al instante. Luciano se levantó y fue a buscar al 'pibito' que seguía en el baño. Cuando volvió con el 'pibito' de la mano y en traje de Adán, me di cuenta que efectivamente era un 'diosito' y que estaba más que 'comible'. Kevin que sabía a qué se atenía, desde el 'vamos' se mostró receptivo, bien dispuesto, colaborador, afectuoso y entregado a dos 'activos' que saciaron con él toda sus calenturas durante lo que quedaba de la noche y las primeras horas de la mañana... jeeeeeee... (sigue)





miércoles, 15 de junio de 2016

Ansiado encuentro





El viernes pasado fui a cambiar los dos neumáticos delanteros del Palio, aprovechando una oferta del gobierno anterior y que mantiene éste, de poder comprar con tarjeta de crédito, con un descuento del 30% y el resto en 12 cuotas iguales sin interés. O sea, una verdadera 'ganga', teniendo en cuenta, que ninguna de las otras promociones, ni las que hace el banco o la misma empresa interesada, supera las 3 cuotas y con un interés altísimo. Así que luego de consultar en varios lugares, fui a una casa que vende neumáticos y entre 'pitos y flautas', decidí comprar los cuatro, en lugar de los dos que pensaba.

Fui a un comercio que no está lejos del colegio, aprovechando mi tiempo libre del mediodía, entre un turno y otro, pero me encontré con la novedad, que los tipos trabajan 'cortado' (interrumpido) al mediodía y no horario 'corrido' como yo creía. Ergo, fui casi a las 13 horas y ya estaban cerrando. Me atendió un 'semi-diosito' veinteañero que fue el que me dijo que ya estaban cerrando, que volvían a abrir a las 16 y qué era lo que yo necesitaba. Así que le dije lo que pensaba comprar y que además del recambio de los neumáticos, iba a hacer el balanceo de los cuatro neumáticos nuevos y todo eso.

Así que el 'pibito' me dijo que volviera cuando abrieran así podían atender a mi pedido, Yo le dije que a esa hora no podía volver porque estaba trabajando y que recién podría hacerlo a las 18, ya que del colegio, salía tipo 17.30. El pibito me dijo que no había problema y quedamos así. Y ya cuando me estaba retirando, el mismo 'pibito' me preguntó si yo era 'Fulano de Tal' y trabajaba en el colegio 'Tal'. Obvio que me sorprendí cuando escuché tanta precisión en los datos, pero el muchachito no le dio mucha transcendencia y me dijo que me aclararía mis interrogantes a la tarde cuando regresara.

Cuando regresé, a las 18, me atendió nuevamente el mismo 'semi-diosito' quien fue también el encargado de asesorarme qué neumáticos me convenía, el costo y las facilidades de pago. Y llegados a un acuerdo, me acompañó a los talleres donde hacían el recambio de los neumáticos y el balanceo de los mismos. Mientras eso ocurría, me dijo que podía esperar allí mismo o mejor, pasar a su oficina, tomar un café y de paso, aclararme de donde había obtenido esa información de mí. Así que, picado por el bichito de la curiosidad, fui a la oficina donde atendía y me senté en un sofá que allí había.

Y ahí fue cuando me develó todo. Él también había sido alumno de mi colegio, aunque era un poco más chico que yo. Se llamaba Juan Pablo y tenía 22 años. O sea, que cuando yo estaba en 4º año, él estaba en 1º pero yo definitivamente no lo recordaba, cosa que me resultaba extraño porque si ahora es un 'semi-diosito', también fue un 'semi-diosito' a los 13/14 años y no se me hubiera 'escapado' de mi centro de atención, aunque en esa época (2008) vaya a saber qué otros diositos reclamaban mi atención que hicieron que este 'pibito' me pasara totalmente desapercibido.

Y como íbamos de recuerdo en recuerdo, la hora pasó rápido. Prácticamente cuando me di cuenta, ya habían terminado con el Palio y habían sobrepasado la hora del cierre. Juan Pablo me pidió que me quedara, que él iría a cerrar todo y podíamos seguir 'conversando', incluso me invitó a tomar algo más a su departamento, ubicado en los fondos del negocio. Yo, como no tenía apuro, porque sabía que Luciano no iría a casa, sino que tenía planeado visitar a su mamá y quedarse a dormir en su casa, acepté la invitación pero una pequeña luz de 'alarma' se encendió en mí y me puso expectante.

Hasta ese momento, había notado que Juan Pablo era un 'semi-diosito' como los que me gustan a mí y me daba vueltas la idea de hacer 'algo' pero mi radar gay no daba señales de nada hasta que me dijo de ir al departamento ubicado en el fondo del negocio. Ahí sí que comenzó a funcionar mi 'radar-gay'. Mi pija empezó a 'cabecear' y de ahí al frenetismo, solamente hubo unos minutos de separación. Cuando estuvimos solos, Juan Pablo cambió la voz, intensificó su mirada y acentuó ciertos gestos, que me dieron la señal de que la pileta tenía 'agua' y que me podía arrojar en ella más que tranquilo.

Mientras Juan Pablo preparaba café, tomamos vodka puro para mitigar un poco el frío y me pidió que encendiera la calefacción. En menos de lo que tardo en escribirlo, tenía a Juan Pablo a mi lado, alcanzádome una jarrita de café irlandés, caliente y humeante. Cuando tomé la jarrita, nuestros dedos se rozaron mucho más tiempo del necesario. Juan Pablo mientras tanto me miraba expectante y en silencio, mientras sus dedos seguían ahora acariciando los míos. Esa fue la señal que yo esperaba. Apoyé el dorso de mis dedos de mi otra mano en su mejilla acariciándosela suavemente y le dije:

Yo: no te recuerdo de la época cuando íbamos al colegio, pero seguramente eras un lindo 'pibito' como lo sos ahora...

Juan Pablo: te parece?

Y: obvio que me parece...

Y lo arrastré contra la pared, pegué mi cuerpo al suyo y con la mano libre que tenía en su mejilla, lo tomé por la nuca y atraje su boca a la mía. Percibí que Juan Pablo se abandonaba a lo que yo le proponía y se dejó llevar. Así que mientras yo me quitaba mi 'pullover' (sweater) y mi camisa y con la de él hacía otro tanto, Juan Pablo desesperado, me bajó el pantalón y el slip y metiéndose toda mi pija erecta en la boca comenzó a succionar con placer. Terminé de sacarme los pantalones y el slip y sino fuera por los zapatos y las medias, quedé como vine al mundo.  

Lo que siguió después se lo dejo librado a la imaginación de cada uno. Terminada la felación, Juan Pablo me dijo que fuéramos a la cama del único dormitorio y seguimos con la tradicional penetración. De a poco yo iba recordando de cuando era alumno del colegio, incluso de haber participado en alguno de los campamentos cuando fui el encargado del centro estudiantil. Después nos quedamos acostados y me contó muchas cosas de su familia y de su vida mientras se entretenía acariciando mis genitales. También me preguntó sobre las posibilidades de volver a vernos.

Después nos duchamos y pedimos pizza y cerveza para cenar. Mientras cenábamos, Juan Pablo me contó lo que había sentido por mí cuando tenía 13/14 años y era alumno del 1º/2º año del colegio secundario y las 'pajas' (masturbaciones) que se había hecho pensando en mí. Incluso me dijo que había pensado decirme lo que sentía por mí pero como yo no parecía gay, no se había animado. Realmente la pasé bien y aquello insufló mi autoestima. Como Luciano no estaba en casa, cuando Juan Pablo me sugirió una nueva sesión de sexo, le dije que sí. 

Allí, entre una cosa y otra, me contó que cuando me vio llegar al mediodía al negocio de su padre, me reconoció inmediatamente. Por suerte, para él, el padre estaba en la otra sucursal que atendía el hermano, 10 años mayor que él y a quién yo tampoco recordaba. Tenía una hermana que atendía junto al padre, la casa central y que era intermedia en edad, entre los dos. Finalmente, me dijo si quería quedarme a 'dormir'. La verdad que yo estoy poco acostumbrado a esto de quedarme a dormir en casa ajena pero el pibito me 'calentaba' y yo con 25 años bien podía comenzar a tener nuevas experiencias, así que le dije que sí. Obviamente que esa noche dormimos poco y nada pero sí aprovechamos el tiempo que habíamos perdido para disfrutarnos mutuamente y recordar también tiempos 'idos' y que ya no volverán (lamentablemente)... jeeeeeee...





jueves, 9 de junio de 2016

A mi manera





Recién ahora y con la tranquilidad perdida y recuperada, voy a reflexionar sobre mis 25 años de vida. Y aunque Betulo (y otros), digan lo contrario, creo que cada uno es el arquitecto de su propio destino, así como yo lo soy del mío. En todos estos años, desde mi primer 'Diario de un adolescente ¿gay?' hasta este de 'Yo soy el arquitecto de mi propio destino', creo que bien o mal, como dice la letra de esta esta canción, puedo estar en paz porque viví todo este tiempo 'a mi manera'.

Realmente, poco me importa haber vivido como viví en todo este tiempo. Es la manera que yo elegí vivir mi vida y no estoy arrepentido de nada. Sé que cometí errores y me equivoqué muchas veces pero nunca lo hice adrede ni a propósito. O como decía la madre del Gasti: 'cuántos errores (o equivocadas) se cometen en nombre del amor'. Y es una gran verdad. Todo lo que hice siempre, lo hice en nombre del amor y que el resultado fuera bueno o malo es otra cosa.

Hoy con 25 años encima creo que se cierra una etapa y se abre otra. Ya no soy el 'pibito' ingenuo, inmaduro y llenos de dudas que fui. Ahora soy casi un adulto malicioso, no tan inmaduro y con pocas dudas. Sea como sea el futuro que me depara la Vida, creo que estoy preparado para enfrentarlo. Y todo gracias a ustedes, amigos virtuales que me acompañaron durante tanto tiempo y que incidieron poco o mucho en la formación de la persona que soy hoy. 

No quiero nombrar el nick de nadie porque como se dice comúnmente, temo olvidar a alguien y cometer una injusticia. Pero sepan todos y cada uno de ustedes, que les estoy eternamente agradecido por todo el apoyo desinteresado que me dieron en todo estos años y que seguramente me seguirán brindando hasta que este blog quede como esos faros costeros que aún sin ocupantes sirven para señalar los peligros a 'otros' que navegan por las mismas o parecidas aguas. Gracias de verdad!


A MI MANERA.



Estoy, mirando atrás y puedo ver, mi vida entera...
y sé que estoy en paz, pues la viví, a mi manera.
Crecí, sin derrochar, logré abrazar, el mundo todo
y más... mil sueños más, viví a mi modo.

Dolor no conocí y recibí compensaciones,
seguí sin vacilar, logré vencer las decepciones,
mi plan jamás falló y me mostró mil y un recodos,
y más, sí, mucho más... viví a mi modo.

Ese fui yo, que arremetí,
hasta el azar, quise perseguir,
si me oculté, si me arriesgué, lo que perdí, no lo lloré...
porque viví, siempre viví, a mi manera...

Amé, también sufrí y compartí
caminos largos,
perdí y rescaté, mas no guardé
tiempos amargos.

Jamás me arrepentí,
si amando di,
todos mis sueños,
lloré y si reí, fue a mi manera...

Me pueden decir o criticar,
si yo aprendí a renunciar,
si hay que morir y hay que pasar, nada dejé sin entregar...
porque viví, siempre viví.... a mi manera...





viernes, 3 de junio de 2016

Sincericidio






En fin... Sabíamos que teníamos que armar una buena estrategia y tratar de defender lo indefendible. Pero el mismo domingo a la noche, miles de pensamientos se me (nos) agolpaban en la mente. Realmente no sabíamos que hacer. Pensé que lo mejor era que el 'pollito' y el Matius supieran que era lo que estaba pasando. De última, eran pareja y para los dos, si la madre de Luciano me mandaba al frente, las consecuencias también podían ser 'jodidas' (malas). Además, de alguna manera, ellos eran los referentes del grupo de los 'pollitos' uno (el 'pollito') y de los 'diositos', el otro (el Matius).

Así que, les mandé un 'whatsapp' para decirles que vinieran a mi casa que les quería contar algo importantísimo que había pasado, pero no les adelanté nada. El lunes a la noche, como llegaron juntos, les conté todo con 'pelos y señales' (muy detallado). El Matius y el 'pollito' tuvieron la misma idea: la de acotar 'afectados'. Según pensaban, no veían necesario ni incluirse ellos, ni incluir a los 'pollitos BB' ni tampoco a los demás 'diositos' en todo el 'bolonki'. Y eso incluía también a Carlitos, relación que yo había 'blanqueado' con el Matius pero que el 'pollito' desconocía. 

Incluso, ahí nomás, me explicaron qué era lo que pensaban. Había que asegurarnos que la madre de Luciano siguiera pensado que únicamente los implicados éramos nosotros dos. Además decían que no teníamos por qué incluir a los otros en el 'bolonki' como yo había pensado. Y pensándola fríamente, tenían razón. Todavía no entiendo, el por qué incluí a todos en el 'kilombo' cuando no había necesidad. Quizás por que pensé que la madre de Luciano, ataría 'cabos' y terminaría relacionándome con los 'pollitos' primero y con los 'diositos' después. En realidad, no sé qué pensé.

La madre de Luciano, solamente estaba en contra mía y desconocía lo que pasaba con el resto. Concientizar esto, me tranquilizó bastante. La 'cosa' no era tan terrible como yo la había visto al primcipio. Era por demás de claro que la madre de Luciano, circunscribía el problema a mí y a Luciano. No le constaba que hubiese más implicados, incluso, concluimos que ni siquiera lo sospechaba. Entonces, para qué 'abrir el paraguas si todavía no estaba lloviendo'? Ese razonamiento simplificaba mucho las cosas y los negros nubarrones del horizonte se me comenzaron a disipar. 

Igualmente, tanto el Matius como el 'pollito' se pusieron a elaborar algunas estrategias para que justamente, 'la sangre no llegara al río'. Con todos ellos desafectados totalmente, ahora tenían que pensar en nosotros o más en mí, porque si bien, una denuncia de ese tipo me iba a 'joder' algo la vida, pero tampoco era cuestión de desesperarse. Podía llegar a tener algún 'bolonki' en el colegio de hacerse pública la denuncia. pero no más de eso. A lo mejor habría acusación, pero ni juicio ni cárcel, porque Luciano me juraba que iba a decir que nunca entre nosotros había pasado nada.

Y de ahí a probar lo contrario, como dice el refrán, 'hay un largo trecho'. Incluso, le iba a decir a la madre, que la relación que tenía conmigo, era solo 'homoerótica' o algo así y que nunca habíamos llegado a tener sexo, ni siendo menor ni tampoco ahora que era mayor de edad. Es más, esa vendría a ser nuestra versión 'oficial'. Y que el 'sincericidio' de Luciano, con la madre y el hermano, fue justamente porque él quería terminar con esa situación, profundizar más la misma y que nos convirtiéramos en algo más que amigos 'íntimos' porque ese era 'su' deseo y 'su' sentimiento.

En una palabra, el pensaba salir del closet. El planteo no era descabellado. Luciano me juraba y perjuraba que cuando habló con la madre, de lo que sentía por mí, nunca le dijo que habíamos concretado esa atracción que sentíamos, por medio del sexo. Por eso pensó que al decirle que no habíamos tenido sexo, la madre se tranquilizaría y lo tomaría con calma. Craso error. Incluso le había dicho que lo que él sentía por mí, nunca lo había sentido por nadie y le reconoció a la madre que él era gay y que yo también. Y que él quería seguir viviendo en mi casa y conmigo, ya como 'pareja'.

Con que Luciano volviera a repetirle lo mismo a la madre, y la madre, más tranquila lo entendiera, ya no tendría mucho para denunciar. También le dieron instrucciones para que Luciano le dijera a su mamá, que una situación parecida a lo que decía ella, pasaba con mi mamá, cuando supo que yo estaba viviendo con un 'amigo' de 18 años. Mi mamá sin conocerlo, lo calificaba como un chico que podía ejercer influencia negativa en mí. Y que aunque no era verdad, eso era lo que mi mamá creía. Y eso, era lo mismo que ocurría con la madre, cuando decía casi lo mismo de mí.

Y que no era así, porque yo era de buena familia, estudiaba en la facultad y estaba haciendo las prácticas para recibirme y trabajaba en un colegio católico. Además, ella conocía a los 'pollitos', que eran amigos de él y míos también y que yo, aunque era gay, nunca les había dicho nada ni tampoco había intentado hacer nada con ellos. Además las madres me conocían y me querían. Y que ella había conocido a mis hermanos y a otros amigos míos (léase 'diositos') cuando fuimos un fin de semana a la casa del campo de mi viejo y se quedaron a dormir y tampoco pasó nada con nadie. 

Con todo esto y reconociéndose 'gay' y echando sobre sus espaldas, toda la culpa, Luciano creía que la 'cosa' no pasaría a mayores. Y creo que así fue, ya que hasta hoy viernes (la charla fue el martes), todo está tranquilo con la madre de Luciano. Obviamente, Luciano le dijo todo lo que habíamos pensado, incluso le dijo que quería salir del closet y asumirse como gay. Según Luciano, la madre se lloró todo. Hablaron mucho y se dijeron muchas cosas que Luciano me las hizo conocer y que no tiene sentido escribirlas acá, una porque son largas y complicadas y otra porque no vienen al caso.

Luciano le dejó por sentado, que aunque ella no quisiera que él fuera gay y que fuera pareja y viviera conmigo o con otro chico gay cualquiera, tenía que admitir que ella siempre le había recalcado que ante todo, siempre fuera una buena persona y que fuera feliz. Y que se consideraba buena persona gracias a ella y que era feliz gracias a mí. Por eso, le pidió que si lo quería como él sabía que lo quería, le pidió por favor, que no se interpusiera, porque no quería ni perderla a ella ni perderme a mí. Finalmente, la madre de Luciano le dijo que ella no quería 'eso' para él pero como no quería perderlo, le pidió que la entendiera y que respetara su manera de pensar. También le dejó muy en claro, que no quiere que él le cuente nada de nuestra relación ni de nosotros y que yo, por ahora, no vaya a la casa ni tampoco intente ningún tipo de relación ni acercamiento ni con ella ni con el hermanito. Y bueno, al lado del mundo que armé a como terminó todo (si es que terminó) hay una gran diferencia. La sangre esta vez no llegó al río pero me voy a tener que cuidar mucho para que cosas como éstas, no me vuelvan a pasar. Al menos, eso espero... jeeeeee...