viernes, 6 de enero de 2017

Sobre llovido, mojados





A la navidad, la pasamos bajo agua. Llovió más de 200 mm en menos de 3 horas e hizo que toda la región colapsara. El hecho de vivir en el centro de la ciudad y en el piso 10º, nos permitió, pasar sin sobresaltos el fenómeno meteorológico que afectó a toda la ciudad. La tormenta fue a la madrugada y mucha gente, como nosotros, no nos sentimos afectados. Únicamente a la mañana y por los noticieros y los comentarios, nos fuimos enterando de todo. Este tipo de lluvias se dan en la región cada tanto, pero no es nada común, por lo que no es frecuente que se repitan como se repitió.

El lunes 2, me levanté tan temprano como siempre, para llevar a Luciano hasta el trabajo. El día antes, le había hablado a Carlitos, para preguntarle, si quería venir a almorzar a casa y como los 'pájaros' no estaban, íbamos a estar tranquilos y con tiempo para hacer 'algo' hasta que Luciano volviera, tipo 18 horas. Le dije que le iba a cocinar su comida favorita (milanesas con papas fritas) y que había helado. Obviamente que me dijo que sí. Así que cuando volví a casa, me puse a hacer la comida, ordenar todo y esperar a Carlitos. Pero, a las 11, el cielo comenzó a oscurecerse.

Y el meteoro, de la semana pasada, volvió a repetirse, esta vez en horas del mediodía. A las 12 comenzó a diluviar. Parecía que el cielo se había abierto para dejar caer de golpe, toda el agua acumulada. Una hora después, seguía lloviendo tan intensamente como al principio. La tormenta era eléctrica y muy fuerte, con ráfagas de viento muy intenso. En ese momento, me llegó el primer 'wsp' de Carlitos, avisándome que no iba a venir porque se había inundado su calle y no podía salir. Le dije que estaba bien y que mejor, lo dejáramos para el día siguiente.

Media hora después, la tormenta seguía con tanta intensidad como al comienzo. La lluvia era torrencial y me comencé a preocupar, cuando los desagües del balcón-terraza, no daban abasto para absorber toda el agua que caía en esos momentos y comenzaba a anegarse. El agua acumulada ascendía lentamente y amenazaba, si la lluvia seguía, con entrar al living-comedor alfombrado. Ahí fue cuando comencé a preocuparme. Pero, no podía seguir lloviendo de esa manera, por tanto tiempo... O sí? A las dos de la tarde, escuché el sonido insistente, del timbre de la entrada.

Del otro lado, escuché la voz del Gasti, pidiéndome que lo dejara pasar. Cuando llegó a la puerta de mi casa, vi que estaba empapado totalmente. Me dijo que había ido a un banco cercano a hacer algunas operaciones y allí lo había sorprendido la lluvia. Y cansado de esperar y viendo que la lluvia no se interrumpía, decidió venir a casa. Claro que no pensaba que estaba lloviendo tanto y aunque se guareció de la lluvia todo lo que pudo, llegó totalmente empapado. Así que le dí un toallón para que se secara y ropa seca del Tato, ya que son físicamente parecidos.

Estábamos en eso, cuando escuchamos el ruido del agua cayendo en cascada sobre el balcón-terraza. Los desagües de la azotea tampoco evacuaban la cantidad de agua caída y totalmente inundada, el agua caía sobre mi balcón terraza. La posibilidad de que el agua entrara a casa se potenció. Así que perdido por perdido, lo único que se podía hacer, era quitar las rejillas de desagüe y rogar para que, o dejara de llover o la quita de las rejillas fuera suficiente o resignarnos y dejar que las cosas fluyan. Por suerte, la lluvia amainó y al retirar las rejillas de los desagües, el agua se evacuó rápido.

El portero y el hijo, al que llamamos ante la emergencia, pudieron limpiar los desagües de la azotea y lograron desinundar el lugar. Luego, bajaron a casa, para terminar de limpiar los desagües del balcón-terraza de casa. Para ese momento, ya no llovía. Teníamos la ropa empapada y pegada al cuerpo y dejaba entrever nuestras formas sin necesidad de adivinar nada. El hijo del portero, un lindo chico que yo no conocía, nos miraba demasiado. Seguramente, sabía que éramos gays, pero no dijo nada. Solamente nos miraba, pero mi radar-gay no me indicó nada aunque mi pija cabeceaba enloquecida.

Al rato, se fueron. Y volvimos a quedar solos y totalmente empapados. Así que decidimos darnos una ducha con agua tibia y ponernos ropa seca. Pero, no pudimos resistir la tentación, de vernos desnudos y secándonos mutuamente, que comenzamos a recordar viejas épocas, no tan lejanas, que hacíamos eso cuando vivíamos juntos. Y entre bromas de doble sentido y toqueteos impúdicos, terminamos teniendo sexo. Redescubrir al Gasti después de tanto tiempo y gozar de ese 'diosito' que se entregó como siempre, fue realmente increíble. Volvimos a gozarnos como hacía tiempo que no lo hacíamos. 

Después, estuvimos hablando un poco de lo que estábamos viviendo personalmente. Ahí fue cuando me enteré, que va a 'romper' con el novio porque no lo aguantaba y que vivía con la madre y que todavía conservaba el departamentito que le habían comprado, cuando quiso ir a vivir solo. Me recordó que yo tenía una llave y que lo podíamos usar para futuros 'encuentros' entre nosotros. Obvio que le contesté que sí y no sólo pensando en él, sino también pensando en Carlitos y el Colo, Después, volvimos a tener sexo y entregarnos uno al otro, como si antes no hubiéramos hecho nada. 

Como faltaba poco para que Luciano llegara a casa y teníamos hambre, decidimos comer las milanesas con papas fritas que había hecho para disfrutar con Carlitos. En eso estábamos, cuando llegó Luciano y se agregó a nuestro 'almuerzo tardío-merienda'. Le contamos todo lo que había pasado y como había llegado el Gasti, por casualidad, para darme una 'mano'. Obviamente, que no le conté nada de nuestros 'encuentros' sexuales y Luciano, tampoco sospechó nada raro. El Gasti, se fue enseguida y con Luciano, decidimos ducharnos e ir a la cama. Encendimos el aire acondicionado de nuestro dormitorio y nos secamos mutuamente y luego, totalmente desnudos, nos tentamos y nos hicimos, varias veces, el amor. Al fin y al cabo, los días de lluvia son especiales y los inicios de año también. Al día siguiente, le tocaría el turno a Carlitos y al otro día, al Colo. Así que mi año comenzó bastante 'movidito' y a no ser por la lluvia, no me puedo quejar, hasta ahora,  del 2017... jeeeeee...




6 comentarios:

  1. Hola Lucks, habrá algún día que no la pongas vos? jajajaja
    Acá tamb llovió mucho y x face andaban circulando imágenes de las inundaciones ahí, pero ya es costumbre que se inunde todo Argentina siempre... así que no me sorprendió nada!
    A mi me encantan los días de lluvia, siempre hago los tramites publicos, xq se q con lluvia casi nadie va y no tengo q hacer cola ni esperar horas para ser atendido, jajaa saludos, -juan

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    1. Jaaaaaa... no siempre la 'pongo', JUAN! Sucede que cada vez que posteo hablo sobre el mismo tema o similar y de ahí pareciera que soy todo un 'semental' pero no, soy tan normal como cualquier otro chico (y tan anormal también!) jeeeeee...

      Por mi carácter algo depresivo, a mí también, me gustan los días grises, de lluvia y de frío, aunque lo último que haría en un día lluvioso, es hacer trámites, actividad que odio con todo mi ser...

      En esos días así, prefiero caminar por el campo, estar detrás de los cristales de una ventana viendo llover o encamado con algún 'diosito' en una casa o también en una 'carpa' (tienda de campaña)... Gustos son gustos, dijo una vieja... jaaaaaa...

      Besos!

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  2. Vaya, veo que el 2017 te ha traído un agenda muy organizada. Hoy Gasti y Luciano, mañana Carlitos y Luciano, pasado Colo y Luciano, y, para el siguiente, habrá que averiguar algo sobre ese prometedor hijo del portero, ¿no?
    Cuidado con el agua, no sea que te quite las ganas de coger.
    Besos.

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    1. Solamente será enero, el mes organizado, para tener estos 'encuentros' ya que estoy libre, en vacaciones y el tiempo me sobra, aunque tengo tengo que estudiar. En febrero, debo volver al trabajo y ya nada será como antes... jeeeee...

      Besos!

      Pd. el 'tam-tam' (migraña) y las mujeres son los únicos que me sacan las ganas de tener sexo. El agua que cae del cielo en forma de lluvia me potencia el deseo (si lo sabrán muchos de los 'diositos')... jeeeeeee...

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  3. A mi los días de lluvia me ponen melancólico, y creo que la melancolía le sienta muy bien al sexo...

    Un abrazo.

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    1. JOSEP, el día que vaya a España, quisiera conocerte porque somos muy parecidos en muchas cosas. A mí los días de lluvia, también me ponen 'melancólico' por no decir 'depresivo' y sino fuera porque a medida que voy creciendo, uno se va haciendo más fuerte, caería como cuando era adolescente, en profundos pozos depresivos. Claro que tener sexo del bueno, un día de lluvia, le quita la depresión o la melancolía a cualquiera! jaaaaaaaa...

      Besos!

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