sábado, 22 de julio de 2017

Vacaciones invernales 1




No habíamos hecho planes para las vacaciones de invierno porque si bien yo iba a gozar de un receso de dos semanas, Luciano tenia que trabajar y eso nos imposibilitaba cualquier plan. Además, Luciano ya había pedido permisos 'especiales' y no podía seguir pidiéndolos. De última, fue él quien resignó sus vacaciones cuando le correspondían y decidió trabajarlas y cobrar el doble de dinero. Sí teníamos pensado ir un fin de semana al campo pero no más de eso.

Pero todas las ideas se vinieron abajo, cuando desde el colegio me dijeron que tenía que participar, sí o sí, de las 'jornadas de convivencia y reflexión' que los 3er año iban a hacer en la vecina provincia de Córdoba. Serían sólo 5 días con sus noches, que pensaban pagarme doble, como corresponde y que me vendría muy bien ya que podía conocer más profundamente a mis alumnos. Además, era una ocasión especial para que ellos me conocieran a mí. Así que no me quedó otra que decirles que sí.

Además de los tres cursos de tercer año, fuimos seis profesores, cuatro catequistas y diez chicos del movimiento juvenil del colegio. En total, más de cien personas. El lugar es paradisíaco, ubicado en un valle muy alto y rodeado de sierras increíblemente bellas. Un arroyito baja de las sierras, atraviesa el lugar y se pierde entre las sierras más bajas. La vegetación natural es achaparrada y espinosa pero hay alrededor del edificio y en el jardín, plantas y árboles ornamentales.

El edificio donde nos alojamos, es de una sola planta, construido en diferentes niveles. Está dividido en varios ambientes: un enorme salón comedor y un salón anexo al lado, que albergó a la hora de comer, a las 110 personas que éramos. Una cocina grande, diez dormitorios con cinco camas-cuchetas y dos dormitorios con cuatro camas individuales en cada uno. Los baños estaban contiguos a los dormitorios. Del otro lado,alejado del resto, había una capilla y un pequeño dormitorio de dos camas.

Como los ómnibus que nos trasladaban (de doble piso y 60 asientos) no podían girar en los caminos de montaña, tuvimos que transbordar a ómnibus más pequeños (tipos minivan de 15 asientos) que nos dejarían en destino. Y allí hubo un anticipo de lo que serían las cinco jornadas completas que pensábamos pasar todos juntos. Los varones son buenos 'pibitos' pero hay unos cuantos que son muy conflictivos. Las nenas, en cambio, son más tranquilas aunque se adhieren rápido al 'quilombo' (lío).

De todos los pibes, varios emergen como líderes influyentes y unos cuantos más los secundan. Y no es que sean malos o agresivos sino que son rebeldes 'sin causa', propio de la adolescencia que transitan. Entre ellos y tratando de disputar la jefatura de todo el grupo, se destacan, un tal Puky, Santi, Matu, Rama y Gonzalo, quien para llamar la atención y erigirse en el mandamás de todos, comenzaron a tener un comportamiento bastante conflictivo que dejaba mucho que desear.

Al lugar lo cuida un matrimonio con dos hijos adolescentes, de 16 y 14 años y que viven cerca, en una casa ubicada a unos cien metros, con animales de granja, huerta, quinta y todo eso. El lugar está en medio de la nada y alejado de toda civilización, en medio de las montañas, pero todo está en perfectas condiciones y debe ser muy lindo en verano, incluido por una 'olla' natural que forma el arroyito en ese lugar y parece una piscina. Pero en invierno, todo es tristeza, soledad y desolación.

Pero como la idea era hacer una especie de "retiro espiritual" dónde la idea era encontrarse con uno mismo y con el otro, esos detalles subjetivos no tendrían que incidir mucho en el resultado final. Así que apenas llegamos comenzamos a acomodarnos, los alumnos por un lado y los docentes por el otro. Al principio fue todo bien. Un poco enquilombado pero era lógico porque la organización y distribución de los grupos no fue fácil. Después y cuando ya todos estábamos alojados, nos dedicamos a merendar y luego a recorrer los alrededores. Ahí comenzaron los primeros desaciertos entre nosotros (incluidos los catequistas) y entre nosotros y los alumnos. Las voces de mando no estaban definidas y todos mandábamos pero nuestras órdenes y decisiones eran contradictorias y rápidamente se originó un verdadero caos aprovechados por los emergentes del grupo. El Puky, Gonza, Rama, Santy y el Matu rápidamente se dieron cuenta de la anarquía que imperaba y comenzaron a hacer de las suyas. De ahí, que la voz 'cantante' se la dimos a Pablo (el profesor de educación física) y a Marita (una de las catequistas, esposa de Pablo), pero ni entre ellos se ponían de acuerdo en algunas decisiones, como lo que pasó a continuación y que voy a contar en un par de días en otro post...




jueves, 6 de julio de 2017

Bi, heteros y gays




Fue todo un logro, haberle dicho 'sí' a la Agus, cuando se ofreció venir a casa para asistirnos de la gripe que habíamos contraído. También fue todo un logro, aceptar que se quedara a la noche y no se volviera a la casa. Eso sí, tuvimos que hacer algunos 'enroques' para dormir y permanecer en la cama, porque a criterio de la Agus, la gripe se 'cura' con 7 días de antibióticos o una semana en cama... 

Así que se encargó de nuestra asistencia en todo sentido. Faltó la sexual, conmigo, aunque hubo momentos intensamente eróticos y de alto 'voltaje' con los 'pájaros'. Tanto, que los 'pájaros', se acordaron que eran 'heteros' (Tato y Luciano) antes que 'bi'. También, el Nachito pudo disfrutar de los cuidados 'maternales' de la Agus. Y no siempre su temperatura corporal, fue por culpa de la fiebre.

La única culpable es la Agus, que se mostró demasiado 'solícita' con todos. Lo que pasa, es que ella, considera como hermanos a los 'pájaros', aunque ellos no opinan lo mismo. De ahí que las conversaciones eran en doble sentido y las caricias y los 'toqueteos', erótico-sensuales hicieron el resto. Tanto que el Tato, el Nachito y el mismísimo Luciano, disfrutaron de los 'mimos' agustinescos.

Verdaderamente, la Agus fue una Florencia Nightingale local. Nos atendió, nos cuidó, hizo la comida y estuvo permanentemente dispuesta al servicio de nuestro bienestar. Claro que la atención que nos brindó, le sirvió para aplicar todo lo que había aprendido. Una especie de residencia 'intensiva' que nos vino más que bien para reflotar algunas ideas, especialmente mías, sobre el matrimonio y la 'isla'.

Y hablando con ella (léase la Agus) también se sintió espectacularmente bien con nosotros, aún sabiendo que Luciano es con quien reemplazo mi amor por ella. Incluso para el jueves, que ya me sentía mejor y fui a trabajar, estuvimos hablando sobre algunas ideas nada 'ortodoxas' y que nos permitirían unificar mis ideas con las de ella. Una especia de neo revolución 'hippie' del siglo XXI. 

Incluso, por conversaciones que tuve con la Agus y con Luciano, los dos llegaron a la misma conclusión: no hay celos entre ellos, se llevan re bien y no tendrían problema en 'compartirme' ni en convivir (tampoco yo con ellos). Claro que de ahí a formalizar un 'triángulo' amoroso hay un largo trecho porque Luciano y yo bien; la Agus y yo también bien pero, la Agus y Luciano?

Eso sí que sería una verdadera revolución! La Agus le hizo olvidar en pocos días, todas las buenas intenciones que tenía Luciano, con respecto a las mujeres. Claro que para intentar 'algo', creo que tendríamos que hablar mucho entre nosotros, poner todas las 'cartas sobre la mesa' y ser muy sinceros ya que de lo contrario, podríamos correr el riesgo de caminar por senderos 'pantanosos' en los cuales podríamos hundirnos. Incluso, podríamos ampliar la idea e intentar, nuevamente, darle forma a una nueva 'isla' aunque esta vez, tendría características 'especiales'. Pero, todo esto está en génesis, así que, como dijo Napoleón: 'Vamos despacio, que estoy apurado'... jeeeee...