martes, 25 de julio de 2017

Vacaciones invernales 2




El 'bolonki' (lío) comenzó en la cena. Se armó un tumulto que no sé por qué fue ni cómo se originó pero enseguida lo calmamos. Más tarde, continuó a la hora de dormir, en los dormitorios. Yo, en ese momento, estaba re acomodándome porque tuvimos que cambiar de lugar de alojamiento porque las profesoras mujeres, que eran seis, ocuparon una habitación más de las asignadas. La otra habitación, la ocuparon los catequistas y en la restante, armada con cuchetas, los chicos del movimiento juvenil.

Pablo, el profesor de educación física y yo, tuvimos que ocupar una pequeña habitación de dos camas, que estaba 'en el culo del mundo' (lejísimo de todo) al lado de la capilla, pero otra no quedaba: o dormíamos ahí o nos teníamos que acomodar con los del movimiento juvenil en un dormitorio con cuchetas. Así que ahí armé mi 'cama'. Había llevado la única bolsa de dormir que había encontrado en casa. Una matrimonial de mi viejo. No hubo dios en encontrar las otras y eso que tenemos montones. 

Pero bueno, es más cómodo una bolsa de dormir que andar llevando ropa de cama (sábanas, funda para la almohada, frazada, etc.) Así que tiré mi bolsa de dormir arriba de la cama y mi bolso de viaje en el único 'placard' (closet) de la habitación. Y en un santiamén, tenía armada la cama. Pablo había dejado sus cosas sobre la otra cama. Estaba haciendo un frío 'de cagarse' (mucho). La minúscula y única estufa eléctrica que había para calefaccionar la habitación no calentaba nada.

Decidí sacarme la ropa que llevaba pero me puse como pijama, un buzo deportivo de algodón. No podía dormir en bolas, por razones obvias: hacia un frío 'de cagarse' e iba a dormir al lado de Pablo con quien no tenía confianza. Al rato, cuando apagué la luz, Pablo todavía no había llegado. Yo estaba cansado pero el frío me impedía dormir. Me enrollé con la bolsa de dormir y me insulté por no prever llevarme una 'frazada' (cobertor). Pero nadie en el colegio, nos advirtió del frío de ese lugar.

En eso estaba, cavilando en esos pensamientos, cuando vi que la puerta de mi dormitorio se abría. Pensé que sería Pablo, así que encendí la luz de la lámpara de la mesita de luz. Pero no era Pablo, sino uno de los chicos del movimiento juvenil. Me dijo, que lo había enviado Marita (la jefa de las catequistas) a buscar las 'cosas' de Pablo porque habían castigado a un 'pibito', el Puky, a dormir conmigo porque se estaba portando mal y se había peleado, de palabra, con varios compañeros. 

Los otros castigados, el Santy y el Gonza, iban a dormir con Pablo en el dormitorio de los chicos del movimiento juvenil, mientras que dos de éstos iban a ocupar las camas de los castigados. Le dije que estaba bien y que mandara al Puky. El 'pibito' ya estaba ahí, con todos sus 'petates' (bolsos) insultando a Marita, que le había impuesto ese castigo. Le pedí que se tranquilizara, que yo no tenía nada que ver con esa decisión. El Puky no dijo nada, se descalzó y se metió vestido en su bolsa de dormir. 

Cada vez hacía más frío y el viento helado se colaba por todos lados. Incluso el frío de afuera, parecía que atravesaba el techo y las paredes. Al Puky se le fue el enojo, cuando compartí con él, una enorme barra de chocolate negro con nueces que yo había llevado. Así que mientras saboreábamos aquella exquisitez, estuvimos conversando de él y de sus cosas y finalmente, de 'bueyes perdidos'. En ese momento, entró Pablo a la habitación, buscando sus 'cosas'. Le dije que se la habían llevado al dormitorio donde estaban los otros castigados y los chicos del movimiento juvenil. Pablo me dijo, que si el Puky me daba problemas, se lo mandara a cualquier hora. Le dije que estaba bien y que no iba a haber problemas. El Puky me guiñó el ojo, me dedicó una enorme y hermosa sonrisa y me dijo que no iba a pasar 'nada', y, ahí nomás, dimos por concluida la charla con Pablo. Nosotros (léase el Puky y yo) seguimos hablando y ahí fue cuando me contó con 'pelos y señales' (detalles) lo que había pasado. Según él, el culpable de todo era el Gonza pero terminaron culpándolo a él, porque siempre lo culpan a él de todo. Los otros dos, también fueron castigados 'por las dudas'. Finalmente, cuando ya no teníamos más chocolate para comer, insultando al frío reinante, nos dormimos ya bien entrada la madrugada... (sigo en otro post)...




4 comentarios:

  1. ¡Mi madre! ¡Cuanto suspense!...

    Esperaremos a la siguiente entrega.

    Un abrazo.

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  2. Jaaaaaa... No es mi idea crear suspenso, JOSEP. Simplemente tuve que escribirlo así en varias entregas (4) porque era demasiado extenso, para hacerlo en una sola vez, todo lo que quería contar.

    Besos!

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  3. mmmm... esto me huele raro... veremos dijo lemos....

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    1. Todo depende con el cristal con que se mire, NOSTRA. No fui esperando que pasara nada 'raro' pero la Vida tiene planes que no comparte con nosotros... jeeeeee...

      Besos!

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