viernes, 28 de julio de 2017

Vacaciones invernales 3




El segundo día amaneció nublado y frío y sino hubiera sido por Pablo que vino a despertarme, para que lo ayudara a hacer un afiche con las actividades para ese día, yo seguía durmiendo. Me levanté y me vestí. Desperté al Puky, que dormía plácidamente y hasta parecía bueno... Lindo es lindo pero no parece que su pileta tenga agua para mí... Me puse un anorak y fui a la cocina. Ahí estaban las profesoras y los chicos del 'MoJuCa' (Movimiento Juvenil Católico) preparando el desayuno.

El desayuno transcurrió con tranquilidad. El tema central de la conversación era el frío que hacía. Las estufas eléctricas de los dormitorios y las de leña del comedor no eran suficientes. La ausencia del sol, hacía que el frío fuera más intenso. Después del desayuno, los catequistas dieron el cronograma de las actividades de los próximos días, durante la mañana y los profesores de educación física, las de la tarde. El MoJuCa y yo, cordinaríamos las actividades y las profesoras se encargarían de la comida.

Después del desayuno, el Puky vino adonde estábamos nosotros y pidió disculpas por su comportamiento la noche anterior. En su descargo, acusó a Gonzalo de haber comenzado todo. Pablo, fue a buscar a Gonzalo y cuando volvió con el pibito, éste, a regañadientes, admitió su culpa. Así que por haber permitido que castigaran al Puky por algo que había hecho él, Marita, la otra voz cantante del grupo, le dijo que iba a seguir castigado.

Y ahí nomás, dio a conocer su veredicto: hasta nuevo aviso, el Gonza reemplazaría al Puky y tendría que dormir conmigo. Al Gonza se le iluminó el rostro y me miró al toque, pero se hizo el enojado. Y haciendo uso de su picardía, subió la apuesta y nos dijo que él no pensaba dormir con nadie más que no sean sus compañeros. Y mientras decía esto, Marita, para no quedar desairada y reforzar su decisión, le dijo que esa noche y todas las demás noches iba a tener que dormir conmigo!

El segundo día se encarriló según lo planeado. La mayoría de los pibes son buenos y profundicé muchísimo la relación docente-alumno, especialmente con las nenas. También, profundicé mi relación con las profesoras a quienes apenas conocía. Y, salvo las desubicaciones que de tanto en tanto, tenían los de siempre, todo hubiera salido de '10' (excelente). Obviamente, surgieron problemas de relación y convivencia, pero justamente la mejoría de esto era el objetivo del 'encuentro'.

También tuvimos otros problemas, ajenos a los pibitos como la falta de señal de los celulares, quedarnos sin gas (la válvula del garrafón se congeló) y tener que cocinar ese día con leña; el agua que el tercer día, se congeló en las cañerías y mil problemas más, todos provocados por el entorno y el frío intenso y que íbamos solucionando mientras iban apareciendo. El frío era ocasionado por una 'ola polar' que cubrió todo el país durante esa semana y lo sufrimos estoica pero alegremente.

Dormir sin calefacción fue toda una aventura. Para colmo, esa noche, la energía eléctrica se interrumpió y en las habitaciones solamente había estufas eléctricas empotradas en la pared. Así que tuvimos que soportar no solamente el frío sino también la oscuridad. Para mal de males, esa noche, el termómetro registró la temperatura más baja de toda la historia del albergue: 15 grados bajo cero! De no creer! Hasta el arroyito que cruzaba el predio se congeló. Inaudito! Nunca habíamos visto algo así. Pablo decidió suspender las actividades recreacionales nocturnas al aire libre y al no haber luz eléctrica, mandó a dormir a todo el mundo. Así fue, que iluminados por los celulares, todos los chicos se fueron yendo a sus dormitorios, excepto el Gonza que se quedó esperándome porque no sabía como llegar adonde sería nuestro dormitorio. Así que lo acompañé hasta donde tendría que dormir y luego regresé a la reunión de medianoche que hacíamos los docentes, evaluando el desarrollo integral de toda la jornada. Finalizada la reunión, cada uno se fue a su dormitorio y yo, a mi ansiado encuentro con el Gonza... (sigo en otro post)...






4 comentarios:

  1. Aaaaahhhh! Demasiada intriga. Además de miedo. Los dos solos, con frío y con Pablo entrando a cada rato a buscar cosas, peligroso.

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    1. Estás mas o menos acertado, MAT. El frío intenso y el aislamiento del dormitorio donde dormíamos hicieron que pasara lo que pasara. El terrible frío también mermó las buenas intenciones de Pablo, de deambular por los dormitorios durante la noche: algo así como, cuando 'duermen los gatos, bailan los ratones'... jaaaaa...

      Besos!

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  2. Nada que decir, aunque ya me parece bastante claro...

    Un abrazo.

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    1. Tampoco llegó la sangre al río JOSEP, ni mi leche al culito del Gonza. Ni siquiera cerca! jaaaaaa...

      Besos!

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