martes, 31 de octubre de 2017

Cagaso (miedo)




El jueves de la semana pasada hizo un calor 'de cagarse' (excesivo). La temperatura subió a los 30º C y la alta humedad, hicieron que el ambiente fuera sofocante. Como siempre, fui a buscar a Luciano a la salida del trabajo y de ahí fuimos a tomar una cerveza, con los 'pollitos y algunos de los pollitos BB', que se están haciendo 'habitués' de un barcito que abrió cerca de donde viven. Luciano goza de estar entre los 'pollitos' y también, con los 'pollitos BB' y, obviamente, yo también.

No hay con qué darme. No puedo evitar la atracción que siento por los 'pollitos BB'. Especialmente por uno que me tira 'onda', que le dicen 'Pela', porque tiene el pelo cortado al ras. En realidad, se llama Ignacio y tiene 16 años. Luciano lo sabe y ellos también, pero saben que Luciano no me dio 'licencia' para tener nada con ellos y yo por ahora, le respeto esa decisión. Igualmente, nos juntamos para tomar algo, charlar de 'bueyes perdidos' y después, ellos se van a sus casas y nosotros, al campo. 

Ese jueves, habían anunciado una alerta meteorológica, con fuertes vientos, lluvias torrenciales y potencial caída de granizo. Pero, a la hora que nos volvíamos, el cielo estaba semicubierto y nada presagiaba una gran tormenta. Así que cenamos como siempre y nos contamos las contingencias del día. Después de cenar, lavamos los platos y acomodamos todo. Como el calor todavía era sofocante, Luciano decidió ducharse antes de ir a dormir. Yo lo había hecho apenas habíamos llegado.

El Juanma y su señora, Anita, todavía andaban por ahí, terminando de acomodar todo. A Anita, le estamos pagando un pequeño salario para que nos prepare la cena, ya que últimamente, por culpa del calor, llegábamos muy cansados y sin ganas de cocinar. Así que, mientras Anita andaba por ahí y Luciano, se terminaba de duchar, yo me quedé con el Juanma, Juan Cruz y el Tomi hablando de 'bueyes perdidos'. Juan Cruz está viniendo todas las noches a casa a pasar el rato con nosotros.

Juan Cruz ya sabe que los tres (léase Luciano, Tomi y yo) somos gays y que Luciano y yo, somos pareja. Lo que no sabe es que tuvimos sexo, el Tomi y yo, con el Juanma y que el Juanma, a pesar de que ahora está casado con Anita que tiene tres agujeros donde meterle la pija, igual sigue bien 'dispuesto' a sacarse la calentura con cualquiera de nosotros. Los únicos que desconocen esto de nosotros con el Juanma, son Luciano y Juan Cruz por un lado y Anita por el otro.

Esa noche, fuimos caminando hasta la tranquera para mirar el horizonte. Allá lejos, en el sur (en este hemisferio todas las tormentas fuertes vienen del sur), el cielo era un único relámpago e infinita, la caída de los rayos. Pero estaba tan lejos, que suponíamos que iba a llover muy de madrugada, al amanecer. Ahí nos despedimos. Juan Cruz se fue a su casa y el Juanma a la suya. El Tomi y yo, volvimos a la nuestra. Antes de llegar, llegó a nosotros, una brisa fresca, con olor a 'tierra mojada'. 

Le dije al Tomi si podía estacionar la Ecosport debajo del alero, por si granizaba, mientras que yo, iba a buscar faroles y velas, por si se interrumpía la electricidad y 'no daba' (no tenía sentido) encender el grupo electrógeno. Luciano se había terminado de bañar y ya estaba en la cama, totalmente desnudo, acostado boca abajo, como invitándome a que lo penetrara. Obviamente que no lo hice esperar. Comencé con unos masajes, luego nos acostamos de lado y empezamos a besarnos y franelearnos.

Al rato, nada más, cuando ya tenía mi pija dentro de la boca de Luciano, que succionaba con desesperación, mientras se 'pajeaba' (masturbaba), comenzaron las violentas ráfagas de viento que pre anuncian la llegada inminente de la tormenta. Pero contrariamente a lo que creíamos, la tormenta se desencadenó en ese momento. Obviamente, la energía eléctrica se interrumpió como suponía. Los relámpagos nos iluminaban permanentemente y los truenos eran cada vez más fuertes.

Y se desencadenó lo que pensábamos que era el 'apocalipsis'. El viento era fortísimo! Aullaba entre los árboles y golpeaba tan fuerte los postigos de las ventanas, que pensamos en un momento que las sacaría de 'cuajo' (arrancar de su lugar). Inmediatamente, comenzaron a caer rayos por doquier, produciendo ruidos espantosos que parecía que el fin del mundo se abatía sobre nosotros. Junto con los primeros rayos comenzó a llover torrencialmente. El cielo se abrió encima nuestro!

Nosotros detuvimos lo que estábamos haciendo. Los rayos caían cercanos. Incluso, sentimos como se nos erizaba el pelo en la nuca. O sea, que la electricidad en el ambiente era mucha. Los relámpagos no cesaban y los truenos tampoco. Parecía, como en los dibujitos: teníamos las nubes de la tormenta encima de la casa. Desnudo como estábamos, fuimos a la cocina y desde allí, miramos la tormenta que se desencadenaba encima nuestro, afuera. El cielo (o el infierno) se desplomaba sobre nosotros.

Segundos después, descalzo y apenas vestido con un boxer, se nos unió el Tomi. Y, aunque no dijo nada, nos dimos cuenta que realmente, los tres, teníamos un 'cagaso' (miedo) 'padre' (muy grande). En la ciudad, vivimos muchas tormentas, algunas muy fuertes, fortísimas, pero nunca habíamos sentido los embates de la naturaleza como esa noche. Y eso que vivíamos en un 10º piso! Estábamos los tres parados, impávidos y silenciosos, mirando como la tormenta desarrollaba toda su furia.

Vimos, iluminados por los relámpagos, como muchas ramas de los árboles más añosos se desplomaban por el fuerte viento. El viento aullaba y entraba por las rendijas, haciendo que en la casa, se escucharan como lamentos. 'Sinyuá' o como se escriba, el nombre del perro de la Agus, se había metido en su canasto de gomaespuma y desde allí gemía. 'Micha', la gata de Luciano, directamente dormía, en su acolchado, ajena a lo embates de la naturaleza.

No sé cuánto tiempo pasó, pero no tenía sentido seguir ahí parados, desnudos, en la oscuridad, mirando como la tormenta, afuera, se abalanzaba sobre nosotros. Los relámpagos nos iluminaban permanentemente. A Luciano lo tenía abrazado por la cintura. Y el Tomi, valiente como es ante cualquier peligro, se rindió a la violencia de la naturaleza y se pegó a mí. A él también lo abracé por la cintura y lo atraje. El Tomi al igual que Luciano, me rodeó la cintura con los brazos.

No pudimos encender los faroles porque no tenían combustible. Así que encendimos una vela que apenas iluminó la cocina y magnificó nuestras sombras. Realmente estábamos 'cagados' (asustados) pero no decíamos nada. Poco o nada podíamos hacer. Además, qué era lo peor que nos podía pasar? La casa es de material y de construcción antigua, de la época cuando todas las cosas se hacían con materiales buenos y resistentes. La tormenta, por muy fuerte que sea, seguramente no nos iba a dañar. Comenzamos a sentir el frío. Calenté café y lo bebimos, parados y pegados nuestros cuerpos, mientras comíamos chocolate con maní, en barra, golosina infaltable en casa. Cuando terminamos, decidimos irnos a la cama. Cuando Tomi, se estaba despidiendo, para volver a su dormitorio, Luciano, lo agarró de la mano y le dijo, que la noche estaba demasiado 'hostil' para dormir solo. Y, le sugirió, que durmiera con nosotros, en nuestra cama. El Tomi me miró interrogándome con la mirada y le dije que me parecía una muy buena idea. Le tomé la otra mano y con Luciano, llevamos al Tomi a nuestro dormitorio, a nuestra cama. Lo que siguió a continuación, se los dejo librado a la imaginación de cada uno de ustedes: tres 'diositos' gays, tres pijas, tres culos, tres bocas... Afuera, la noche dejaba que la naturaleza se explayara. Y adentro de la casa, también... Jeeeeeee....






9 comentarios:

  1. Que se haya tenido que desatar la Naturaleza para que le hayáis dado un poquito de bola a Tomi...
    ¡Besos!

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  2. Bueno, mirándolo del lado que lo hacés, estás 'victimizando' al Tomi pero no es tan así. Tomi como dice el refrán, es un buey, que bien se lame solo y a veces, ni siquiera está tan solo, porque hay varios que tuvo siempre cerca (Tato, Nachito, Nico y no sé, si Luciano y el Nachito). Así que no creas que es el 'olvidado'... jeeeeee...

    Besos!

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  3. Anónimo4/11/17 3:53

    No lo "tengo" a Juan Cruz, no sé quién es. ¿Nos podrías ubicar?, Jaja.

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    1. Juan Cruz, es uno de los hijos del puestero de un campo vecino. Tiene 20 años y es hetero. No es un 'diosito' como los que a mi me gustan pero al igual que el Juanma, tiene un cierto atractivo que tienen los mestizos del campo argentino. Juan Cruz se hizo muy amigo del Juanma y ahora nuestro. Obvio que los 3 (Tomi, Luciano y yo) le tenemos 'hambre' pero por ahora, el 'pibito' solamente funciona como 'amigo'...

      Besos ANONIMO!

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    2. Que mala leche! Escribi toda una respuesta y se borro! Grrrr! Juan Cruz es un chico de 20 años, hijo de un puestero de un campo vecino. Es hetero (hasta ahora) y se hizo muy amigo del Juanma y por ende nuestro. No es un 'diosito' como los que a mi me gustan pero tiene ei atractivo que tienen algunos chicos en el campo y que rsultan de la fusion de muchas razas con aborigenes de la region. Obviamente que le tenemos 'hambre' pero hasta ahora, Juan Cruz demostro ser un excelente amigo.

      Besos!

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    3. Gracias por repetir la respuesta, que en realidad no se había borrado. Un último detalle: la palabra es "cagazo" no "cagaso" los sufijos aumentativos van con "z", jaja. Saludos.

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    4. Es verdad, ANÓNIMO! No sé por qué algunas palabras, que llevan sufijos aumentativos me ´suenan' mejor con 's' que con 'z' (chupadaso, mariconaso, culaso, pijaso y algunas otras). Es lo que hay... jeeeeee...

      Besos!

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  4. Me encantan esas tormentas con vientos uracanados, con rayos y truenos terribles. Mi madre me decía que yo nací en medio de una esas tormentas, puede que por eso me encanten.

    Aunque me gusta mucho más lo que no nos has contado que paso esa noche en la cama con tres pijas, tres colitas y tres bocas... ;)

    Un abrazo.

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    1. A mi también me gustan las tormentas, JOSEP. Pero de noche, sin energía eléctrica y con semejante tormenta encima nuestro, me sacaron las ganas de disfrutar de la misma.

      Por suerte, no duró mucho tiempo. Sí la lluvia que se extendió hasta casi la mañana. Lo que sí pude disfrutar, fue al Tomi, con el que hacía rato que no hacíamos nada y dejé librado a la imaginación de los que me leen... jeeeeee...

      Besos!

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