viernes, 22 de junio de 2018

Apatía




Dolor. Angustia. Tristeza. Enojo. Impotencia. Congoja. Embotamiento. Decepción. Ambigüedad. Depresión. Desolación. Ira. Reproche. Cuestionamiento. Agobio. Abatimiento. Aflicción. Amargura. Confusión. Desconsuelo. Culpa. Desesperación. Desaliento. Pena. Rabia. Pesadumbre... Todos estos sentimientos y sensaciones, se exteriorizaron en diferentes personas, en los diferentes momentos vividos. Excepto yo que no sentí nada. La apatía me invadió totalmente y se apoderó de mí.

El sonido del celular, en plena madrugada muy fría de otoño, de la semana pasada, presagiaba la mala noticia. Lo primero que pensé fue en mi abuelo. Con sus casi 90 años, le ofrece resistencia a la muerte. Y sobrevive, sin pena ni gloria, a los achaques propios de la edad. Según mi vieja es una bomba que explotará en cualquier momento. Yo lo fui a ver varias veces. La última, en ocasión del cumpleaños de mi vieja. Lo encontré bien, a pesar que por su demencia senil, le costó reconocerme.

Pero me equivoqué: el que llamaba era el Matius. Me avisaba que a la Agus la habían internado de urgencia, pero no sabía la causa. Y que fuera, porque la Agus pedía por mí. Obviamente, salté de la cama como un rayo y me vestí lo más rápido que pude. Luciano, con voz somnolienta, me preguntó que estaba pasando. Cuando se lo dije, decidió acompañarme. Se vistió tan rápido como pudo y salimos a la calle solitaria, con un frío que calaba los huesos y una helada que se respiraba en el aire.

Creo que el trayecto entre la nueva casa vieja y el sanatorio, lo hice en tiempo récord. Igualmente, cuando llegué, en la sala de espera, ya estaban ahí todos los Lucchessi, y también algunas amigas de la Agus. Aparentemente, todo había comenzado mucho más temprano, a los postres de una cena que había compartido con las amigas. Pero la Agus no le dio importancia a la pequeña hemorragia vaginal que estaba teniendo. A veces, el saber de los médicos, actúa como contrapeso. 

Cuando la Agus reaccionó, ya era tarde. La pequeña hemorragia externa se transformó en una gran hemorragia. Por suerte, todavía estaba con las amigas quienes llamaron a un servicio médico de urgencia que decidió llevarla al sanatorio donde estaba ahora. Las amigas también llamaron a la madre de la Agus y así comenzó a correr la noticia. Me llamaron a mí, cuando la Agus, casi totalmente inconsciente, murmuraba mi nombre y decidieron llamarme.

Cuando llegamos, el Gasti me condujo directamente a la parte de terapia intermedia. Ahí estaba la madre de la Agus, hecha un mar de lágrimas. Me abrazó y se puso a llorar pero no pudo articular palabra. El Gasti me dijo que estaban interviniendo quirúrgicamente de urgencia a la Agus. Que había 'perdido' (abortado naturalmente) al bebé y que su vida corría riesgo por la gran hemorragia que tenía. Una puerta se abrió y el padre de la Agus entró y me abrazó llorando. Yo seguía impávido... 

No sabía que me estaba pasando, pero me lo imaginaba. La última vez que había tenido que pasar por algo así de parecido, fueron las últimas horas de vida de mi hermano, el Guille. En aquel momento, también me bloqueé emocionalmente. Mi dolor corrió por dentro durante mucho tiempo. Y no lo pude exteriorizar hasta mucho tiempo después. Y ahora me estaba pasando lo mismo. Me di cuenta que ese bloqueo era una manera que eligió mi mente, para aislarme y amortiguarme emocionalmente.

No sé si fue bueno o malo. Lo cierto es que me impermeabilicé de todo tipo de sensaciones y sentimientos que ocurrían a mi alrededor. Sé que en algún momento, aflorarán todos los sentimientos y sensaciones que hoy tengo adormecidos. Realmente fueron unas horas muy intensas y que deberían evitarse de cualquier manera. Conocí de cerca un mundo totalmente desconocido para mí. Y me di cuenta, que en el mejor de los sanatorios, donde la tecnología es de 'punta' (actualizada) y donde el plantel médico raya con la excelencia, no hay contención de ningún tipo. Ni médica, ni psicológica, ni administrativa, ni legal, ni siquiera humana. Fui testigo de miles de sensaciones y sentimientos que exterioriza la gente, tratando de sobrellevar ese momento, que supongo, debe ser terrible. Yo todavía no elaboré mi 'duelo'. Y tampoco sé cuándo lo haré. Y dejo mi narración acá. Lo que siguió a continuación no deja de tener su morbo. Con una ceremonia familiar muy íntima le dimos sepultura al 'bebé'. Familiares, personas amigas y no tanto, se solidarizaron con nuestro dolor. Fui testigo de un sin fin de sensaciones y sentimientos, que yo no sentí y que por ende, no llenaron el vacío inmenso que siento... 






jueves, 14 de junio de 2018

Festejo de cumpleaños





Los vaivenes económicos que estamos viviendo acá, con la devaluación de la moneda y la consecuente 'disparada' del dólar, más el aumento desmesurado de los servicios e impuestos y la inflación que el gobierno no puede detener, hace un combo, que nos pone en 'guardia' pero que también alarma a mucha gente. El trabajo escasea y los negocios están cerrando en cantidades increíbles, dejando sin trabajo a mucha gente. Y a eso, hay que aumentarle el índice de inseguridad, que entre robos y asesinatos, señalan a Rosario, como la ciudad más violenta de todo el país.

Esta inestabilidad económica nos está golpeando por el lado de Luciano. El dueño de la boutique masculina donde trabaja, los reunió y les informó que, desde hace un tiempo, están trabajando 'a pérdida', es decir, es más el dinero que sale que el que entra. Así que les dio una opción: o despedían a alguien del personal (Luciano es el último que ingresó y por ende, el más indicado para ser despedido) o para evitar tener que despedir a nadie, les rebajaban el sueldo, hasta que la situación económica, se estabilizara y pudieran volver a pagar el sueldo como corresponde.

Esta situación, por ahora está controlada, ya que todos aceptaron en que se les rebajara sus sueldos, para que la empresa no tuviera que despedir a nadie. Pero, alarmó mucho a Luciano. El solo hecho de perder el trabajo, lo tiene medio depresivo y, aunque no le dijeron nada, él sabe, que en caso de tener que despedir a alguien, él es el más indicado, ya que fue el último que ingresó como empleado. Así dadas las cosas, Luciano decidió acercar posiciones con la madre, con la que estaba disgustado, después del intento de la madre de facilitarle el acercamiento con una chica y el alejamiento de mí.

Esto por un lado. Por el otro, tenía muchas ganas de ver a los 'diositos'. Antes, nos teníamos que echar para no estar juntos. Y ahora, es más fácil, juntar a Trump y al Papa, que a estos 'giles' (tontos). Así que decidí intentar reunirlos, una vez más, con el pretexto de festejar mi cumpleaños y con el deseo de volver a verlos, ya que hacía mucho tiempo que no nos juntábamos. La verdad, no esperaba tanto entusiasmo. Definitivamente, son todos muy 'chusmas' (chismosos) porque creo que la mayoría vino para enterarse de los entretelones del embarazo de la Agus.

La 'joda' (fiesta) la hice en la nueva casa vieja. Tuvimos que cambiar el menú de siempre ya que no hay posibilidad de hacer asados. Así que tuvimos que caer en la clásica picada de quesos y fiambres, snacks, pizzas de gustos variados y hasta ahí. No faltaron, obviamente, las bebidas de siempre: cerveza, Fernet con Coca Cola, Gancia con 7 Up y otras combinaciones. Tampoco, faltaron los 'pollitos' ni los 'pollitos BB' aunque no vinieron todos los que son (cada vez son más y no sé cómo ni dónde los captan, pero que cada vez hay más gaycitos, cada vez hay más gaycitos...)

Los invitados, además de los de siempre, se agregaron algunos 'nuevos', amigos con derechos o parejas de alguno de los 'diositos'. Obviamente, Luciano estuvo ausente con aviso, aunque esta vez, estaba más que justificado. Ese viernes a la noche había programado cenar con la madre y fumar, ambos, la pipa de la paz. Y también, volver a la costumbre de dormir allí. Así que liberado por ese lado, le dije a Carlitos, al Pela, al Colo y al Gonza, en ese orden, para que fueran a mi fiesta. Los dos primeros me dijeron que sí. El Colo y el Gonza me dijeron que no. 

Así que, el Pela sería mi 'partenaire' (acompañante). No queríamos que el Pela supiera que Carlitos juega a 'dos puntas' (sale con Luciano y conmigo al mismo tiempo). Además hacía una banda que no nos juntábamos ni para tener la más mínima de las 'franelas' (manoseos). Y Carlitos, se iba a 'sacrificar' para que yo me lo 'haga' (tenga sexo) con el Pela, a cambio, de que yo, le deje 'zona liberada' para que él tenga sexo con Luciano. Así que 'una mano, lava a la otra y entre las dos, lavan la cara'... Jeeeeee... Carlitos dormiría en el sofá mientras el Pela y yo, lo haríamos en la cama.

La noche transcurrió sin problemas. Comimos y tomamos como si fuera la última vez. Hablamos de 'bueyes perdidos' y contamos anécdotas por demás risueñas. En un momento, uno de los 'pollitos BB' quiso saber de qué se trataba 'el juego de la botellita'. Y cuando el Gasti se dispuso a explicárselo, los pervertidos que nunca faltan (el Matius, el 'Pollo' y yo) decidimos jugarlo para que lo conozcan y ver si esa noche, estábamos con suerte y podíamos probar a los 'pollitos BB'. Las 'prendas' (castigos) eran muy pesadas, pensadas más en disfrutar a los 'pollitos BB' que otra cosa.

Pero, la suerte nos fue esquiva. Al Matius más que nada. El 'Pollo' y yo, recibimos migajas pero hubo muchos 'diositos' que disfrutaron de los 'pollitos BB', a costa de nuestra envidia, a medida que pasaba el tiempo. Al final, habíamos armado el juego para nosotros, y lo estaban disfrutando otros. Mientras estuvimos jugando, alguien destapó una botella de vodka, una de licor de chocolate y otra de licor de dulce de leche y las mezcló. Obviamente, después de beber eso, todos terminamos alcoholizados y re excitados. También compartimos varios 'porros' (cigarrillos de marihuana).

La 'joda' siguió casi toda la madrugada. Muchos de los 'pollitos BB', estaban demasiado alcoholizados para dejarlos ir a sus casas en ese estado. Así que avisamos a los padres, que se quedarían a dormir en casa, porque era peligroso que caminaran solos por la noche. Así que, con los colchones inflables y bolsas de dormir, les acondicioné en mi dormitorio, un lugar para dormir sus borracheras. Cuando todos mis invitados se fueron, quedamos Carlitos, el Pela y los 'pollitos BB'. Así que decidimos hacer a la inversa de lo que habíamos planeado. 

Carlitos dormiría en mi cama con los 'pollitos BB' y el Pela y yo, usaríamos el colchón inflable de doble plaza, que colocamos en la sala de estar, arriba de la alfombra y entre los sofás, al lado de la estufa encendida. Realmente, no podíamos pedir más: estábamos solos, cómodos y 'calientes' como agua para el mate. El Pela y yo, no habíamos planificado más nada, que acostarnos juntos y hacer lo que sintiéramos o tuviéramos ganas. Obviamente, tanto el cántaro va a la fuente que se termina rompiendo. Y eso, fue lo que pasó. Una cosa llevó a la otra, y esa, a otra más y así, sin darme cuenta, terminé cogiéndolo/follándolo al Pela, sacándole la virginidad y brindándonos mutuamente tanto goce y placer como nunca habíamos imaginado. Terminamos, exhaustos, jadeando y prometiéndonos que ese encuentro, no sería un debut y despedida, sino que ese sería el primero de muchos encuentros futuros. Y también, me hizo prometerle, que él, sería algo más que un amigo 'con derechos' pero que necesitaba de mi discreción para seguir con esa relación que recién comenzaba. Yo le pedí exactamente lo mismo y como el Pela estuvo de acuerdo, desnudos como estábamos, nos quedamos dormidos, abrazados, con nuestros cuerpos pegados, soñando con futuros encuentros... Jeeeeeee...







jueves, 7 de junio de 2018

Profanación




Luciano: si te digo algo me prometés que no te vas a enojar?

Yo: no sé, depende de lo que me vayas a decir... Me querés dejar por otro? Qué cagada te mandaste? Embarazaste alguna pendeja o a una mina casada?  Decime...

L: pero no! No se trata de eso, pero, vos antes prometeme que no te vas a enojar...

Y: bueeeenooooo, no me voy a enojar...

L: pero prometelo...

Y: dale bebé, decímelo de una vez por todas! Te prometo que no me voy a enojar...

Luciano y yo ya nos habíamos acostado, esa noche, y estábamos abrazados debajo de las frazadas. Luciano, jugaba con mi pija mientras usaba mi pecho de almohada. Yo lo rodeaba con mi brazo y lo atraía hacia mí, mientras le acariciaba las nalgas redondas y duras. Enzo, el hermano de Luciano, también tiene una 'cola' (culo) espectacular. Tan lindo que no puedo dejar de mirarlo y admirarlo. Y eso que es un culo chiquito, pero tan redondito, parado y firme, que parece que no fuera natural sino de siliconas, como las tetas de las actrices...

El día había sido largo. Era la noche del feriado del viernes 25 de mayo. El colegio, para celebrar la fecha y de paso, recaudar 'fondos' (dinero) había organizado un gran almuerzo para profesores, padres y alumnos. Se servía en el mismo patio cubierto y cerrado del colegio y se habían vendido casi mil 'tarjetas' (lugares). El menú era simple, económico y sabroso para el que le guste, claro: empanada, 'locro' (una especie de guiso) y de postre, una naranja. El día se prestaba para algo así. Las mesas eran para 10 personas pero no estaban reservadas, así que cada uno, se sentaba donde quería.

Cuando llegué casi estaba todo ocupado. En la mesa de mi familia no había lugar: 10 comensales justos (mi viejo y los 'pájaros', Julia, Diego y los chicos y las novias del Tato y del Nachito). Había lugares libres en otras mesas, pero no conocía a nadie. Al final, opté por sentarme a una mesa de docentes del colegio, jubilados y en actividad, todos de la primaria y que conocía de vista. Luciano no había querido acompañarme, así que tuve que ir solo. Tanta gente alrededor y me había sentado a una mesa, donde había docentes que apenas conocía y me sentía 'sapo de otro pozo'. 

En eso estaba, cuando entró el Colo. Me hizo un gesto o una mueca que no alcancé a comprender. Un momento después, volvía sobre sus pasos e hizo un movimiento con su cabeza, como si estuviera cabeceando una pelota invisible pero siguió su camino. Yo me levanté y disimuladamente fui tras él. Ya afuera, en el vacío hall de entrada, me pidió por favor si podía sentarme en la mesa de su familia y me dio tantas explicaciones, tan desarrolladas y puntillosas que no entendí nada de lo que me dijo. Así que acepté sentarme con la familia del Colo, al lado del Colo y de la madre.

La verdad que ahí estaba mucho mejor que en la mesa de los docentes, especialmente, porque tenía al Colo al lado, que fiel a sus costumbres, histeriqueaba, tocando y acariciando mi pierna con la suya, o haciendo lo mismo con sus manos, ante la mirada indiferente de los padres y hermanos. Obviamente, el tema de la charla fue de 'bueyes perdidos' pero la pasé fantásticamente bien. Después del postre, se organizaron diferentes juegos recaudatorios para grandes y chicos: 'bingo' (juego de azar), 'truco, escoba de 15 y chinchón' (juegos de naipes) y juegos de kermesse, para los más chiquitos.

Nosotros, como no participamos, decidimos ir a ver a los chicos de la primaria participando en juegos de kermesse. Y como ya estaba atardeciendo, y empezó a hacer frío, decidimos con el Colo, ir a tomar algo caliente y de paso, ver si podíamos hacer 'algo'. Fuimos a comer churros con leche chocolatada y de ahí, fuimos a la plaza de siempre, que está cerca del club donde el Colo practica basket. Ahí, amparados por la noche, nos 'transamos' y nos dimos permiso para hacer cosas que hacía bastante tiempo que no hacíamos y poder sacarnos la leche.

Y si hubiera sido por el Colo, hubiéramos terminado en la cama de la nueva casa vieja. Pero no podía llevarlo a casa porque seguro que Luciano estaba ahí con Carlitos y los 'pollitos BB', así que, logré convencer al Colo de que iríamos a casa, el viernes que viene, a la tarde, aprovechando que yo no trabajo y él, no tiene facultad. Así que después, lo llevé hasta la casa y yo, volví a la mía. Como suponía, ahí estaban Luciano y Carlitos pero no había ningún 'pollito BB'. Así que apenas llegué, Carlitos se quedó un rato más y luego, se fue y quedamos solos Luciano y yo. 

Estuvimos conversando de lo que habíamos hecho en el día, nos bañamos, calentamos las empanadas que Luciano había comprado y que habían sobrado del mediodía. Después nos fuimos a la cama, y ahí fue cuando sobrevino el diálogo del principio, que terminó así:

Luciano: mirá que prometiste que no te ibas a enojar, eh?

Yo: si bebé, no me voy a enojar, que pasó?

L: perdoname... Pero no respeté lo de la cama...

Y: qué qué?

L: que te dije que quería que la cama la usáramos entre nosotros solamente...

Y: ah... Y acabás de romper tu promesa encamándote con Carlitos, no?

L: sí... Perdón...

Y: mirá vos, yo tengo que coger/follar en el suelo, mientras vos te cogés/follás a Carlitos en nuestra cama... Y bueno, no importa, está bien, pero, te voy a tener que poner un castigo por no cumplir con lo pactado...

L: bueno, está bien, pero me perdonás?

Y: sí bebé, obvio que te perdono... Pero igual vas a tener un castigo...

L: está bien, me lo merezco porque soy un 'boludo' (tonto) y vos, sos re bueno... Será por eso que te quiero tanto?

Y estiró los labios para besar los míos. Qué le iba a decir? Que el pacto lo había roto yo, un par de días antes, cuando me encamé con el Sebi? Que no me animé a decirle al Sebi que no? Y qué tampoco me animé a reconocer la violación del acuerdo? Así que puse mi mejor cara de decepcionado y abracé fuerte a aquel 'pibito' que se deshacía en pedidos de perdón. Le di un beso largo y apasionado en los labios y fui llevando sin resistencia, su cabeza debajo de la frazada. Allí comenzó a 'petearme' (felacionarme), en un intento de aliviar el castigo que le voy hacer pagar durante mucho, mucho, mucho tiempo... Jaaaaaaa...