miércoles, 29 de agosto de 2018

Cuesta arriba





Últimamente parecería que todo me cuesta más que antes. O algo así, como si estuviera caminando 'cuesta arriba'. Todo, absolutamente todo, requiere de más esfuerzo, más dedicación, más buena predisposición para solucionar problemas o salvar obstáculos, que antes, o no se presentaban o si se presentaban, eran absolutamente solucionado 'al toque' (rápido) pero ahora, todo se complica, o se hace más difícil o nos cuesta mucho resolver.

Y son varias las cuestiones. Una de ellas, es el alquiler de la nueva casa vieja. La economía acá es un desastre terrible y la inflación se comió el dinero de bolsillo de los que trabajamos. Los servicios básicos (agua, luz y gas) aumentaron en algunos casos hasta el 3.000 %. Sí, leyeron bien: tres mil por ciento! Otros servicios no tan básicos (cable, teléfono, internet, transporte) e impuestos varios, municipales y provinciales, también aumentaron aunque no en la misma proporción.

También aumentó el alquiler de la nueva casa vieja. En realidad, no aumentó, sino que se desvalorizó nuestro dinero, y como el precio del alquiler, estaba enganchado al dólar, al subir éste, subió el alquiler también. Seguimos pagando los u$s 300 originales pero una cosa es comprar un dólar a $ 17 y otra muy diferente, es comprarlo a $ 34. Así que, lo que era económico hace 4 meses, dejó de serlo ahora. Y otro tanto pasa con la comida, el transporte, el combustible, la ropa y otros cosas.

La otra es la convivencia con la Agus. Esta no es tanta cuesta arriba durante el día, sino durante la noche. Tener una mujer en una casa, como ama de casa, le da otra fisonomía y le da calor de hogar y se nota la presencia de una 'mina' (mujer) en la casa. Volvió el perrito de nombre extraño y también el gato de Luciano, ya que al haber alguien en casa, ya no están solos. El tema es a la noche. Dicen que dos son compañía pero tres son multitud y es así nomás. 

Desde el 'vamos' (comienzo) dijimos que, donde duermen dos, duermen tres pero, definitivamente, no es así. La cama por muy king size que sea, no fue hecha para que tres personas puedan dormir cómodamente. Dormir sí, cómodamente no. Especialmente, con las características invasivas de Luciano, que a medida que transcurre la noche, avanza sobre mí y me obliga a correrme peligrosamente hasta el borde de la cama o despertarlo de mala manera para que vuelva a su lugar.

En cambio, la Agus, no tiene ese espíritu invasivo pero sí tiene un dormir intranquilo y me 'caga' (golpea repetidamente) a patadas y rodillazos, durante toda la noche. No sé si lo hace dormida o está despierta y se desquita de algunas cosas que le pude haber hecho. Y no lo puedo evitar porque desde que la Agus está viviendo con nosotros, como era de noche cuando regresamos de la casa de los Lucchessi y a falta de mejor comodidad, decidimos dormir los tres en nuestra cama matrimonial.

Y para que no sea todo tan promiscuo, porque promiscuo ya era, decidimos que yo debía dormir en el medio de la cama, entre Luciano y la Agus. Y las noches posteriores, seguimos en la misma y a pesar de las buenas y nuevas ideas seguimos, hasta hoy, durmiendo los tres juntos. Este momento de encuentro nocturno, en la cena, contando como fue nuestro día y antes de dormir, mirando televisión y comentando lo que vemos, fuimos sacando a la Agus de a poco del pozo depresivo.

Y nos dimos cuenta que necesitaba distraerse en algo más que ser ama de casa. Pero por mucho que lo pensamos, no pudimos encontrarle la solución, más que salir a cenar algunos días de la semana o pasear los fines de semana por ahí. La solución, impensadamente, vino por medio de Emmanuel, un alumno a la que dediqué un posteo. Un día me planteó la posibilidad de darles clases particulares de inglés, ya que se estaba atrasando y necesitaba ese apoyo extraescolar.

Y le tuve que decir, que le podía dar una mano, en forma ocasional, pero no en forma sistemática y menos para enseñarle cosas que él necesitaba. Y me vino a la mente, como un rayo, la imagen de la Agus. Ella sí estaba en condiciones de dar clases particulares porque además del inglés del colegio, ella paralelamente estudió inglés a incluso rindió varios exámenes internacionales y era la ocasión que buscábamos, para que la Agus, hiciera algo más que ocuparse de las cosas de una casa. Así que le dije eso a la Agus y si bien al principio no quiso, después aceptó porque le pareció que era buena idea. Así que comenzó con Emmanuel, dando clases particulares de inglés. Hasta ahora le va bien, le gusta y la despeja bastante del mundo negativo en que se había inmerso. También estuvimos hablando de la posibilidad que terminara de hacer la residencia, que había interrumpido, por el embarazo. Así que son todas iniciativas que tenemos que concretar para poder sacarla adelante. Además, en este tiempo, me pasaron algunas cosas con Luciano y con algunos 'pibitos' que voy a contar en el próximo posteo porque se me va hacer muy largo si lo hago en este... Jeeeeee...




miércoles, 15 de agosto de 2018

Quilombo (lío)





Acá está volviendo todo de a poco, a la normalidad. Si es que puedo llamar 'normalidad' a todo lo que viví en mi vida hasta ahora. Claro que, en esto de vivir, nunca se está exento de problemas y de contratiempos, aunque también tenemos momentos neutrales, que no dicen nada, como otros, que son momentos de vida, alegres y dichosos. O como dice una canción de estos lares: 'sólo se trata de vivir', como si vivir fuera solamente respirar. En fin. Días pasados y como me lo había dicho el Matius en nuestro 'encuentro', mi familia política, los Lucchessi, me invitaron a cenar a su casa. 

Desde que le dieron el alta a la Agus, en donde estuvo internada, posteriormente a la pérdida del bebé, ella está viviendo con sus padres. Una, para no dejarla sola nuevamente. Otra, para darle el apoyo familiar necesario, para que pudiera salir de la depresión en la que estaba. Y finalmente, si bien no salió totalmente de la depresión que tenía, la Agus fue saliendo de a poco. Yo mucho a la casa no iba, porque los padres como el Matius, tenían cierto encono hacia mí. Para mal de males, la misma Agus, al principio, me acusaba de no haber querido el bebé y todo eso.

Cosa que no era así pero que ella, interpretó esa apatía mía y que ya comenté en otro post, como una indiferencia hacia el luctuoso hecho. Después, de mucho hablarle, explicarle y reflexionar con la Agus, ella entró en razones, me comprendió como lo hace desde el momento que nos conocimos y creo que a partir de allí, fue cuando comenzó a recuperarse. Y si bien, la Agus es una chica independiente y con una personalidad avasalladora, también es muy sensible en ciertos casos y tiene sus puntos débiles, que sabiendo cuáles son, la vuelven totalmente vulnerable. 

Y así como ella me 'puede' (domina), yo también influyo mucho en ella. Fue así que a través de las pocas visitas personales pero muchos llamados telefónicos, pude convencer a la Agus, que a mí también me dolía la pérdida del bebé, pero que mi dolor era distinto al de ella, ni menor ni mayor, pero distinto. Y que debía comprenderme, que no son los mismos sentimientos, los que experimenta una madre que lleva en su vientre al hijo, que el padre, casi ausente, como lo fui yo. Y así fue como mis explicaciones fueron haciendo mella en la Agus, hasta que la hice entrar en razones. 

Su entrada en razón, le permitió comenzar a mejorar y salir de la depresión en la que había caído. También pudo hablar con los padres y hermano, para que entendieran mi postura y finalmente, los convenció que fue ella, la que rechazó la posibilidad de que viviéramos juntos como yo se lo había propuesto en su momento, aunque no dio justificaciones de su decisión. Así que el Matius, en nuestro 'encuentro' para el día del amigo, me pidió disculpas y terminamos donde terminamos (en su departamento y teniendo sexo del mejor).

Y fue el Matius, quien me dijo que los padres me iban a invitar a cenar, para 'hablar' y pedirme las disculpas correspondientes. Así fue que convine un día, para ir a cenar a la casa. Fui con Luciano, que, aunque parezca un invitado de piedra, no lo es, porque él es el co-protagonista de todo este enredo. Todos teníamos buen ánimo y estábamos con la mente abierta, dispuestos, a comprender la postura del otro. Hablamos sobre muchos temas, pero especialmente, sobre la relación que tuve desde siempre con los Lucchessi, su influencia en mi vida y lo mucho que nos debíamos.

Hasta ahí todo iba bien, hasta que el diablo metió la cola. Al final de la cena y ya en la sobremesa, conversamos sobre los sentimientos que tenía la Agus hacia mí y yo hacia ella y sobre nuestra idea de formar una 'familia' no convencional, como se la conocía ahora. Claro que para eso, tuvimos que 'blanquear', nuestras posiciones, necesidades, sentimientos y motivaciones. Especialmente, ante los Lucchessi que son del Opus Dei. Y entre todo ese cúmulo de información nueva para los Lucchessi, la Agus les volvió a admitir que fue ella, la que no quiso vivir conmigo y prefirió hacerlo sola. 

Y, ante la pregunta de los padres, del por qué, prefirió eso, la Agus me miró como permitiendo que yo respondiera a esa pregunta. Y debe ser porque, me estoy volviendo viejo y 'jugado' (asumido) o cansado de seguir jugando a este jueguito del 'soy o no soy', que les reconocí que soy gay y que estoy en pareja y conviviendo con Luciano. Y que esa fue la causa, por la que la Agus, no quiso vivir con nosotros, ya que no quería interferir en mi relación de pareja, si bien, con Luciano eran muy amigos, se quieren mucho y se llevan muy bien. 

Papá y mamá Lucchessi pusieron los ojos como plato y la boca en 'O' cuando escucharon eso. Y miles de interrogantes les afloraron, pero que no pudieron expresar debido a la sorpresa. El momento fue incomodísimo, porque los Lucchessi oscilaban entre la sorpresa, la indignación, el enojo, la incredulidad y miles de sentimientos más. No lograban explicarse nada ni tampoco aceptaban las respuestas que a modo de explicaciones, intentábamos esbozar la Agus y yo. Aunque, creo que no todo terminó mal que cuando comenzó, porque al menos, tuve a la Agus de aliada.

Juntos, enfrentamos a los padres (el Matius no intervino nunca) aunque no pude evitar que la Agus y la madre, lloraran amargamente, al no poder hacer entrar en razón al viejo Lucchessi. Ni tampoco pude evitar que el viejo Lucchessi despotricara contra mí, contra Luciano y contra todos los putos del mundo, echándonos de la casa. Creo que el viejo Lucchessi, se muere como el 'don', cuando el Matius le diga que es gay. Es un tipo de mente muy cerrada y que no se la abren así nomás. Aunque tengo que reconocer que el tipo estaba más que enojado y era comprensible.

El viejo Lucchessi, no entendía como, la hija (la Agus) amaba a un gay (puto según el vocabulario del viejo Lucchessi), que la había embarazado y que a su vez, estaba en pareja con otro gay y entre los tres, querían ser una familia no convencional! Pobre tipo, no sé como no le dio un infarto como al 'don' en su momento... Finalmente, nos dijo que nos fuéramos, que no nos quería ver más. Y nos echó, no solamente a Luciano y a mí, sino también a la Agus! Ahí, me di cuenta que la cosa en lugar de calmarse iba acrecentándose.

Así que decidí hacerme el ofendido y le dije que yo había ido a conversar civilizadamente y no aceptaba el cariz que estaba tomando nuestro diálogo. Y mucho menos que me echaran como lo estaba haciendo, no solo a nosotros, sino también a la Agus, que era su hija pero que también era mi mujer y la debía respetar como tal. Y como pensé que el viejo Lucchessi se moría ahí mismo de la 'bronca' (enojo), le tomé de una mano a Luciano y jugándome el todo por el todo, tomé también la mano de la Agus y le dije (casi ordenándole) que se viniera conmigo a mi nueva casa vieja. La Agus, sin siquiera pensarlo y sin decir nada, se apegó a mí y me abrazó muy fuerte. Y el 'boludo' (tonto) de Luciano, para no ser menos, también se apegó a mí. Así salimos, los tres abrazados, formando una rara e insólita 'trieja' y dejando atrás nuestro, a una familia deshecha, que nos despidió en silencio, quebrado únicamente, por el llanto de la vieja Lucchessi...







lunes, 6 de agosto de 2018

Amigos




El sábado al mediodía, nos juntamos los 'diositos' para festejar el 'día del amigo'. Acá se celebra ese día, los 20 de julio, día en que se rememora, la llegada del hombre a la luna. Descubrimos que era más fácil para todos, juntarnos al mediodía que a la noche. Lo que pasa que cada uno tiene, ahora, sus noviecitos o parejas y a la noche es difícil encontrar un día para reunirnos, sin que la otra parte sospeche algo, aunque no haya nada para sospechar.

Además, la particularidad de nuestros encuentros, especialmente para el día del amigo, es juntarnos nosotros, los 'diositos' originales, sin la presencia de novios o parejas o 'amigovios' (amigos con derechos). De ahí, que se hace difícil juntarnos de noche. Así que decidimos hacerlo de día. El sábado pasado, porque igualmente, por una causa o por otra, no todos pueden juntarse al mediodía. Así que la invitación sólo se hizo a los 'diositos' históricos.

Así que fuimos el Sebí (aseguró su asistencia a último momento), el Tomi, el Gasti, el Matius (pensé que no iba a ir porque está muy sensibilizado conmigo, desde que la hermana perdió el bebé), Lucho, Juani, Franco, Juanes, Andy, el Diosito y yo. Ausentes con aviso o sin él, Caio (cómo lo extraño, por favor!) y el Yani (dicen que anda por Europa, porque después del bolonki que tuvo por posesión de cocaína, se tuvo que fugar para allá) y hasta ahí. 

El almuerzo transcurrió como todos nuestros encuentros gastronómicos: mucha comida, abundante bebida, exquisitos y variados postres, champán y licores varios, entre recuerdos, anécdotas y vivencias que solos o en grupos vivimos o habíamos vivido. Hicimos una extensísima sobremesa, hasta que los del restaurante, nos terminaron echando aduciendo que tenían que cerrar... Así que no nos quedó otra que despedirnos, entre besos y abrazos.

Yo había ido sin el auto porque está muy difícil conseguir estacionamiento en esa zona y como es un barrio del macrocentro, cocheras públicas no hay. Así que decidí ir en colectivo y regresar en taxi. En eso, estaba, especulando qué era mejor, si esperar que pasara un taxi o llamar por celular, directamente a la compañía de taxis para que me envíe uno. En eso estaba, cuando el Matius se percató que estaba sin el auto y se ofreció a llevarme.

Me dijo que había estacionado el auto bastante lejos, así que caminamos hablando de bueyes perdidos un par de cuadras y el resto, las hicimos en silencio. Finalmente, llegamos al auto. A pesar de que hacía frío, la tarde estaba soleada. El auto, estacionado bajo el sol, permitía que el interior estuviera tibio. El Matius,  rompió el silencio, diciéndome que lo perdonara, por sus conductas y actitudes durante el tiempo posterior, a la pérdida del bebé.

También hizo lo propio, en nombre de sus padres. Y me dijo que pronto me invitarían a comer para pedirme disculpas y todo eso. En realidad, las disculpas, nos las pedimos mutuamente. Creo que entendimos y comprendimos la posición y pensamiento de cada uno y nos pusimos en lugar del otro, consiguiendo comprender su comportamiento y también sus actitudes. Y llegamos a la misma conclusión: ahora era necesario enfocarnos en la mejoría de la Agus. 

Después de esa charla, nos quedamos mirando. El Matius, salvo algunos detalles mínimos, sigue tan bonito como cuando lo vi, la primera vez, en la casa de la Agus y me 'desayuné' (me di cuenta) que ese pibito de melenita rubia que corría por el patio del colegio, jugando al fútbol y que yo miraba y admiraba su hermosura, era hermano de la Agus. Y aunque nuestro comienzo como amigos no fue el mejor, después terminamos en una amistad profunda, cristalizada muchas veces en la cama.

Y nos quedamos mirándonos, como esperando la reacción y la respuesta del otro. Hasta que me llegó la voz del Matius, interrogándome: 

Matius: estamos bien entonces? 

Yo: sí...

Matius: no podemos, mejor dicho, no puedo estar mal con vos... Fuiste muy importante en mi vida, casi un referente... Te quise desde siempre y, ejem, te quiero mucho aunque estemos separados por culpa del 'Pollito'... Hace mucho que no nos vemos y no sé, si querés, podemos ir a mi departamento y hablar más tranquilos, querés? 

Y: tu departamento? Te fuiste a vivir solo?

M: sí, hace bastante... Cuánto hace que no hablamos!

Y: así parece...

M: vamos?

Y: mmmm, bueno, sí, dale, vamos...

Y bueno. Pasó lo que tenía que pasar. Teníamos más que el tiempo suficiente como para conversar tranquilos. Nos conocíamos y no hubo sondeos ni conversaciones previas para romper el hielo y/o templar el ambiente. El ritual fue igual que siempre. Transar tímidamente al principio, desnudarnos mutuamente, besarnos, acariciarnos, hasta que decidimos seguir en la cama del dormitorio. Posterior al encuentro sexual, la intimidad, el acercamiento, la amistad y el amor que nos profesamos desde que nos conocemos, dieron lugar a que comenzáramos a conversar sobre algunas cosas que nos estaban pasando y que volvíamos a sentir el uno por el otro, a pesar que los dos teníamos pareja... Acostados de lado y mirándonos a la cara, nos dimos cuenta, que, como dice el refrán, 'donde fuego hubo, cenizas quedan'... Y rememoramos, los sentimientos, las sensaciones y las situaciones que habíamos vivido juntos. En eso estábamos, cuando me llegó el primer 'wsp' de Luciano, preguntándome dónde estaba. Le dije la verdad: que estaba hablando con el Mati en la casa. Luciano, me dio el 'ok' y me preguntó si iba a demorar mucho en volver. Le dije que regresaría enseguida y me contestó que estaba bien. Los 'wsp' de Luciano habían roto la magia que habíamos creado, así que decidí vestirme y regresar a la nueva casa vieja. El Matius insistió:

Matius: nos tendríamos que ver más seguido...

Yo: sí...