lunes, 26 de noviembre de 2018

Hilario 1




Y así como empecé en este 'metier' de escribir un blog creo que lo voy a terminar. No haciendo tanta 'alharaca' (ruido). Y así como comencé en silencio, también me iré en silencio. Cada vez tengo menos tiempo y también menos ganas de continuar contando mi vida. Ya dejó de tener la impronta que la hacía agradable e interesante, saber cómo se desarrollaba la vida sexual de un adolescente. Pero ya no soy ese adolescente y creo que perdí toda la frescura y espontaneidad.

Hace bastante tiempo también había decidido cerrar este blog pero no lo hice porque hubieron algunos chicos y no tan chicos que me pidieron que no lo haga. Y no lo hice. Pensé que era una manera de ayudar a los pibitos gays que están saliendo al mundo. Y quizás les pudiera ayudar de alguna manera, no con consejos ni sugerencias, sino contando lo que me pasaba y como lo iba resolviendo. Pero ahora, los pibitos cambiaron mucho.

Ya casi nadie lee un blog. Ahora, sepan o no, experimentan aquello de 'acierto/error' y no se hacen mucho problema por lo que puede acontecer. Como lo que me pasó hace apenas algunos días atrás, cuando el Nachito me preguntó si podía llevarlo con el auto hasta un pueblo que nunca había escuchado hablar de él. Yo no tenía planes para ese fin de semana pero me daba 'paja' (pereza) ir hasta el culo del mundo, tener que volverme para a los dos días volver a ir para buscarlo al Nachito. 

Y todo porque el único transporte de pasajeros los dejaba en la ruta y después tenían que caminar varios kilómetros para llegar al pueblo. Para colmo, no iban al pueblo, sino al campo de una amiga del colegio, que se llama Matilde y que los había invitado a pasar el fin de semana largo en el campo de sus padres. La verdad que muchas ganas de llevarlo no tenía, pero como a todo lo que me pide el Nachito, menos mi culo, le dije siempre que sí, esta vez no fue la excepción. 

Y 'puteándolo' (insultándolo) al Tato en mil idiomas diferentes porque no podía llevarlos él, le dije que sí. Otra no me quedaba. Además, el Nachito no dice nada pero está medio sensible con esto de los viajes, ya que tenían contratado el viaje de fin de curso para ir a Punta Cana (República Dominicana) pero con el desmesurado aumento del dólar y la devaluación de nuestra moneda, la empresa de viajes, se declaró en 'quiebra' y los dejó sin viaje de fin de curso. 

Obviamente, esta defraudación originó un juicio que va a ser interminable y lo más probable es que ese viaje no se realice ni haya compensaciones ni nada por el estilo. Para colmo no fue todo el curso porque la mayoría decidió ir a Bariloche y un grupo poco numeroso, decidió cambiar de rumbo e ir al Caribe. En fin. Así que con ese panorama, cuando el Nachito me preguntó si podía llevarlo, argumenté algo de resistencia pero finalmente le dije que sí. 

Luciano no quiso ser de la partida porque está medio deprimido, porque se va a quedar sin trabajo, así que optó por no participar y en su lugar, iría a la casa de la madre a como está acostumbrado hacer los viernes que se queda a cenar y a dormir. Así que me fui con el Nachito y dos amigos más, uno de los cuáles me 'calienta' (excita) terriblemente. El Nachito lo sabe y me tiene 'cagando' (reconviniendo) que no me meta con el pibito porque es su amigo y porque no es gay y por mil motivos más. 

Pero bien que el pendejito me tira la re onda siempre que puede y aunque ya 'me cortó el rostro' (desilusionó) una vez, no significa que va hacerlo siempre. El pibito es compañero del colegio y está más bueno que comer pollo con las manos. Y cada vez que miraba por el espejo retrovisor me chocaba con la mirada de este pibito que me decía 'cogeme/follame' ya! Así que nos fuimos calentando durante todo el viaje intercambiando miradas pero no nos dirigimos ni una palabra. 

Por suerte el pueblo, no estaba lejos, lo que sí estaba lejos, era el campo de la pibita. En el pueblo me dijeron como llegar pero ahí comprendí que no tengo la más mínima orientación espacial, y menos de noche, porque nos perdimos varias veces y varias veces, tuvimos que recurrir a alguna casa cercana visible para que nos dijera cual era el camino correcto. Y en plena pampa y ya casi anocheciendo, encontrar una casa, es como encontrar una aguja en un pajar. 

Ni siquiera los GPS de los celulares nos guiaban correctamente. Finalmente, decidimos tomar al toro por las astas y llamar a la 'minita' y decirles donde estábamos y que nos vinieran a buscar porque estábamos cansados de dar vueltas sin encontrar la casa. Así fue que mandamos fotos del lugar donde estábamos y decidimos esperar que nos vinieran a buscar. Nuestro auxilio no demoró más que unos larguísimos 30 minutos. Matilde y el hermano, nos vinieron a buscar en una moto. 

El hermano de Matilde se llama Hilario (cómo hay gente que puede llamarse así?) pero le dicen 'Hila'. Tiene 21 años y está estudiando para ser ingeniero agrónomo en un pueblo cercano a mi ciudad. No es un 'diosito' pero está para cogerlo/follarlo. Y aunque nos miramos varias veces, Hilario nunca dijo nada, ni siquiera en doble sentido. De todos modos, mi radar-gay me anunciaba con trompetas y clarines, que el pibito era gay y sino era gay, era bi, pero que se la comía se la comía.

Matilde subió a la Eco y nos guió hasta la casa. Hilario se fue rápidamente y enseguida lo perdimos de vista. La casa no era una casa de campo cualquiera, ni un fin de semana ni tampoco un chalet. En el centro de un bosquecito, se levanta esta construcción, que más que casco de estancia, es una mansión con forma de castillo medieval hecho y derecho en el medio de la nada. Matilde nos dijo que la casa había sido reciclada para hacer turismo rural y ahora era un hotel rural. 

Yo no podía creer que ese palacio fuera de verdad. Hila nos guió por el costado de la casa hasta un galpón-cochera donde había más de 10 autos estacionados, algunos de los cuales eran muy antiguos. Y cuando bajamos con nuestros bolsos y mochilas, nos acompañó hasta un enorme salón donde nos esperaban los padres, quienes después de las presentaciones de rigor y de beber algo 'fresco' y comer algunos entremeses, nos condujeron a las habitaciones donde íbamos a dormir. 

Yo les dije que no me quedaba y que regresaba a Rosario, pero me convidaron a acompañarlos en la cena y que luego regresara. Así que acepté el convite. La cena estuvo muy buena y comí como si fuera la última vez. Después de comer, los pibitos se juntaron en una especie de salón-biblioteca, mientras Hila, los padres y yo, conversábamos animadamente en la sobremesa. A eso de las 23 horas, Hilario me hizo un plano para no perderme cuando me fuera o cuando volviera a buscar a los pibitos. 

Después fuimos al enorme galpón-cochera donde había estacionado la Eco y me estuvo mostrando algunos autos antiguos de colección. En ese momento, comenzó a soplar un viento frío y relámpagos brillantisimos anunciaban la proximidad de la lluvia. Hilario hizo mala cara y me dijo que tenía dos opciones: una, era quedarme a pasar la noche porque si me había perdido de día, lo más probable, era que volviera a perderme, más en una noche tormentosa como esa. 

Los caminos de tierra negra, con la lluvia, enseguida se ponen intransitables y muy resbaladizos, lo que provoca que, o me quede atrapado en alguna 'huella' (zanja profunda del camino hecha por las ruedas de un camión) o me patine la Eco y me deslice, sin poder evitarlo, a las zanjas del costado del camino. Y si bien estoy acostumbrado a conducir en el campo, los caminos rurales no son todos iguales y sus indicaciones me habían metido miedo. 

Para colmo de males, antes de que pudiera encender el motor de la Eco, se largó una lluvia torrencial que parecía que el cielo se hubiera abierto. Era una cortina de agua que no dejaba ver nada. Los relámpagos iluminaban todo el claro del bosquecito y los truenos resonaban fuerte. Aquello parecía el aquelarre. Hilario me miró fijamente y apoyándome una mano en mi hombro, me dijo que era mejor que me quedara y me fuera a la mañana siguiente. Yo sopesé la situación y le dije que sí. 

Así que volvimos al palacete corriendo bajo la lluvia torrencial. Llegamos a la casa empapados y como ya era bien pasada la medianoche, todos se habían acostado, menos los pibitos que hablaban sordamente y se reían en la biblioteca. Hilario me acompañó hasta un dormitorio y me dio una toalla para que me secara y un buzo para dormir. Y cuando comencé a desvestirme, Hilario se quedó viendo como me desnudaba. Luego, me ayudó a secarme con un toallón y una toalla. Ahí fue cuando me di cuenta que Hila me estaba diciendo a los gritos mudos que su pileta tenía agua y que yo podía tirarme a nadar en ella cuando quisiera... (sigue) 






viernes, 9 de noviembre de 2018

Alexis recargado



Días antes, de que esto que voy a contar pasara, me había llamado el Matius para 'vernos' porque me quería decir 'algo'. En realidad, desde que está saliendo con el 'Pollo', la relación de noviazgo tiene muchos altibajos y por lo que se ve, va derecho al fracaso. De todos modos, me gusta encontrarme con el Matius, porque no puedo olvidar todo lo que sentía por ese pibito cuando era más chico. Especialmente, cuando hace de 'activo'. La ondulación de la cadera, hace que la penetración del Matius, sea tan placentero que es de no creer. Aunque no sé por qué, conmigo prefiere ser 'pasivo'. 

Habíamos quedado en encontrarnos cuando saliéramos de trabajar. Ese día, él no iba a la facultad, así que matábamos dos pájaros de un tiro. Íbamos a tomar alguna cerveza artesanal, aprovechando el 2x1 de cualquiera de las cervecerías de la avenida Pellegrini y de paso comíamos algo. El Matius me iba a decir lo que no quiso decirme por teléfono y finalmente, terminaríamos en su departamento, haciéndonos el amor. Así que estuve haciendo 'tiempo' en el colegio hasta las 17 horas. Pero ya me estaba aburriendo soberanamente, así que decidí adelantarme a la cita e ir a merendar algo.

En eso estaba, cuando recibí el primer 'wsp' de Alexis. En su mensaje iba directamente al grano. Quería cogerme/follarme y me preguntaba por mi disponibilidad. Ese 'chongo' (hetero que tiene sexo gay) me pone re caliente. Algún día, tendría que ponerme a reflexionar que tienen en común, Alexis, el Juanma y el Mati, que sin ser 'diositos' como a mí me gustan, me rindo tan fácilmente a sus deseos. En algún momento, pensé, que era porque son heteros, bien machos, típicos mestizos descendientes de europeos e indígenas y chongos a morir. Porque otro motivo no le veo.

Sea como sea, le contesté a Alexis que podía un rato nada más porque tenía un compromiso a las 19. El segundo 'wsp' de Alexis, solo me decía que me esperaba, me daba la dirección donde estaba y me indicaba que era una obra en construcción. Pagué rápidamente lo que había consumido y fui al encuentro de Alexis. No estaba lejos. Después de dar infinidad de vueltas, logré encontrar a un par de cuadras, un lugar para estacionar la Ecosport y fui al encuentro de Alexis. No fue difícil encontrarlo. En la cuadra solamente había una obra en construcción de un edificio.

Así que apenas llegué, le mandé un 'wsp' indicándole que ya había llegado. A los pocos segundos, por una abertura lateral, apareció la figura de Alexis que me franqueaba el paso. A pesar de que estaba atardeciendo, adentro estaba todo oscuro. El lugar, típico de una obra de construcción, impregnaba mi olfato de olores característicos: humedad, madera, ladrillos, mezcla de portland, arena y cal. Todo desordenado y con diferentes montículos que impedían el paso y que debíamos sortearlos. Alexis me dijo que estaba trabajando de día como albañil y de noche, como 'sereno' (cuidador nocturno).

Y que había aceptado porque necesitaba el dinero. A la noche iban algunos amigos a comer algo o en este caso, yo para tener sexo, según Alexis, 'del bueno'. Al final de la obra, había una pequeñísima habitación, con una cama, una mesita chiquita, un calentador eléctrico que hacía las veces de cocina y cuatro sillas, una de las cuales, tenía un televisor apoyado sobre el asiento. En el camino, y mientras me iba contando algunas cosas, Alexis no hizo otra cosa que acariciarme las nalgas, al tiempo que me decía que yo era lo mejor que le había pasado. Qué tal?

Así que apenas entramos a ese 'cuchitril' (habitación pequeña y precaria) encendió la luz y sin decir 'agua va' me arrinconó contra una de las paredes mientras me besaba el cuello y metía sus manos por debajo de mi pantalón y mi slip y masajeaba mis nalgas casi con desesperación. Yo en cambio, mientras lo dejaba besarme (nunca antes me había besado), le desabotoné el pantalón de trabajo y se lo bajé junto al boxer. La pija de Alexis ya estaba parada, cabeceante y babeante! Qué calentura tenía por favor! El liquido pre-seminal le salia abundante, lubricándole el hermoso glande aciruelado.

Alexis apenas se sintió desnudo de la cintura para abajo, me quitó la camisa e hizo lo mismo con la suya. Inmediatamente presionó mis hombros hacia abajo y empujó suavemente mi cabeza hacia la pija. Me metí toda la pija de Alexis en la boca no sin antes besarle el pecho y el abdomen moreno y musculado. El olor a 'macho' me volvió loco y retrotrajo mis recuerdos cuando 'peteaba' al Mati en el vestuario del club, al final de las prácticas de fútbol, o cuando me llevaba, para hacer lo mismo, a un grupito de árboles que tenía el club y en el que podíamos ocultarnos de las miradas indiscretas. 

Así estuvimos un largo rato. Luego, ya totalmente excitado, Alexis me arrojó suavemente sobre el camastro y terminó de desnudarme por completo, se colocó un forro y en plena posición del 'misionero' me penetró lenta pero totalmente. Y comenzò con su movimiento de 'saca y pon'. En el silencio del lugar, lo único que se escuchaban eran sus testículos golpear contra mis glúteos. No hubo una palabra, un gemido, un ruido. Luego de un buen tiempo, cambiamos de posición a la del 'perrito', luego de costado y después del otro y al final, me senté encima de la pija del Alexis. 

Finalmente volvimos a la posición del 'misionero' y ahí sí, en medio, de gemidos de goce y placer, Alexis se quitó el forro y acabó sobre mi pecho, abdomen y bajo vientre y me volvió a meter la pija en la boca para que le lamiera el semen que había quedado. Mientras él, a diferencia de otras veces, me ´pajeó' (masturbó) casi violentamente hasta que despedí los hectolitros de leche de los que ya estoy acostumbrado. Finalmente, se acostó a mi lado y mientras jugaba con mi leche, me dijo que yo era 'espectacular'. Después, sacó una cerveza que tenía en una pequeña conservadora y me convidó. 

Me dijo de pedir un pizza. Alexis tenía toda la idea de continuar el 'encuentro'. Pero le dije que ya tenía un compromiso y que no me podía quedar. Me limpié lo mejor que pude y me vestí rápidamente. La hora había volado y ya casi eran las 20.30. Y el Matius me esperaba y yo ya no tenía ganas de nada. Alexis me dijo que si yo podía volver otro día y quedarme más tiempo. Le dije que sí. Que nos íbamos a volver a ver en cualquier momento. A diferencia de otras veces, me dio un corto beso en la boca y volvió a hacerlo, esta vez un poco más largo, antes de abrirme la puerta para que yo saliera. Qué indicaban esas muestras de efusividad? Lo que me falta es que Alexis se enamore de mí. Y entonces sí que me doctoro en 'catalizador de problemas'... Jaaaaaaaa...