viernes, 7 de diciembre de 2018

Hilario 3





La lluvia siguió cayendo durante todo el sábado, aunque con cierta intermitencia. Ya no era la lluvia torrencial del viernes por la noche, ni tampoco la intensidad de la tormenta eléctrica. Pero, al seguir lloviendo poco o mucho, durante el resto del día, hizo que mi situación no variara. Los caminos rurales realmente estaban intransitables y no podía entrar ni salír nadie. A pesar de ser fin de semana 'largo', sólo había alojados en el hotel, dos matrimonios de edad mediana, amigos entre sí y una parejita joven que aprovechó el mal tiempo para hacer el amor, porque solamente dejaron la habitación en la hora del almuerzo o la cena. El resto de los alojados, éramos el Nachito, los dos amigos y yo, ya que los otros, eran los dueños del lugar, sus dos hijos y el personal del hotel.

El día se hizo demasiado extenso. La falta de electricidad hizo que el aburrimiento comenzara a ganar adeptos. Los primeros que caímos víctimas del aburrimiento fuimos nosotros, que acostumbrados a los artefactos eléctricos, la falta de energía provocó que las baterías se agotaran o no pudiéramos usarlos. Había comenzado a llover nuevamente de manera intensa. Los más grandes, aprovecharon para dormir 'siesta' y el Nachito y los amigos y yo, junto a Matilde, nos reunidos para conversar y jugar al 'pool' (billar). Después, hicimos un torneo de naipes en el que intervinimos todos y que hizo que la tarde fuera un poco más llevadera. Finalmente, ante la oscuridad provocada por los negros nubarrones que anunciaban nuevas lluvias, decidimos poner fin a la actividad.

Luego de la cena, hicimos una extensa sobremesa hasta la medianoche. Ya no llovía y se había despejado bastante por lo que suponíamos que al día siguiente haría buen tiempo. Hilario había conseguido que un tractor vecino nos hiciera de apoyo para los que queríamos salir de allí después del almuerzo. Era mi última noche y excepto, las dos mamadas de Hilario, no habíamos hecho más nada. Así que, tenía que aprovechar, porque era esa noche o nunca. Claro que nunca era una manera de decir, porque Hilario me había propuesto encontrarnos en Rosario. Yo le dije que sí, aunque no le dije nada de la relación que mantenía con Luciano. A la 1 de la madrugada, decidí irme a dormir. Hilario hizo lo propio pero en lugar de ir a su dormitorio, desvió su camino y terminó en el mío.

Estuvimos hablando un poco de todo y le pregunté si había pensado en lo que quería hacerle. Me contestó que sí pero que no quería más que repetir lo que ya habíamos hecho. Le dije que no importaba, que no se hiciera problemas. Finalmente, nos desnudamos y nos metimos en la cama. Mientras, Hilario acostado a mi lado, me masturbaba despaciosamente como siempre lo había hecho. Yo aproveché la ocasión para abrazarlo y atraerlo hacia mí. Mis manos bajaron hacia las nalgas lampiñas del pibito y se la acaricié lenta y suavemente. Hilario se acomodó mas estrechamente a mí y dejó que con mis manos, le acariciara el culito. Hilario estaba de lado. Le dije que me dijera si aquello le molestaba. Como toda respuesta, recibí un arrebujamiento de su cuerpo que se estrechó más al mío. Íbamos bien.

Con mi mano, le tomé el mentón y le moví el rostro hacia arriba. Hilario no dijo nada y me dejó hacer. Me detuve cuando los labios entreabiertos de Hilario estaban cercanos a mi boca. Hilario gimió apenas, pero no entreabrió sus labios, invitándome solamente a un 'pikito'. Ni lerdo ni perezoso, yo apoyé mis labios sobre los suyos y con mi lengua, derribé toda la resistencia de sus labios cerrados. La noche anterior había cedido a unos pocos 'pikitos' pero en ese momento, el pibito cedió a mis deseos y cuando entreabrió sus labios, aproveché para meterle mi lengua, al tiempo que lo atraía hacia mí con mucha fuerza. De esa manera, lo besé apasionadamente. Hilario no intentó nada. Sólo se sometió a mis movimientos de lengua dentro de su boca. 

Con mi otra mano, lo acomodé a Hilario lo mejor que pude, haciéndolo recostarse mucho más arriba, hasta que la punta de mis dedos alcanzaron su agujerito anal. Segundos antes de introducirles mis dedos, volví a besarlo apasionadamente en la boca y casi inmediatamente, uno de mis dedos, untados con un gel lubricante que siempre llevo conmigo, se lo introduje en el culito, muy despaciosamente pero con la firmeza suficiente como para que no tuviera otro remedio que aceptar a aquel movimiento invasor. Apretó con fuerzas sus nalgas y dijo algo que no alcancé a escuchar, cuando sintió que mi dedo violaba su agujerito anal, pero casi en un susurro y rozándole los labios, le dije a Hilario, que no dijera nada y que disfrutara ese momento único en su vida.

Hilario gimió sordamente un poco, pero creo que fue de placer. Él me estaba masturbando, al tiempo que yo hacia lo propio con su pija, le besaba los labios y le hacia recorrer mi lengua por toda esa cavidad bucal mientras que, con la otra mano, había comenzado de alguna manera con el trabajo de dilatación. Esos movimientos, lentos pero sin pausa, se hicieron eternos y creo que los gozamos intensamente los dos. Hilario había abandonado hacía rato toda resistencia y me dejaba hacer. Mientras le decía al oído palabras que le daban seguridad para aceptar lo que pensaba hacerle y viendo que mi pija ya era un pedazo marmóreo, el mismo Hila giró sobre sí mismo y puso su culito casi encima de mi pija mientras me decía, casi ordenándome, que lo penetrara...

Así que me acomodé detrás del pibito lo mejor que pude, le elevé un poco una de las piernas y pasé mi brazo rodeándolo por el cuello y dejé descansando mi palma en su pecho, para atraerlo fuertemente hacia mí cuando comenzara a penetrarlo. Volví a untarle lubricante como pude, en el agujerito del Hila y en mi pija y me pidió 'por favor' que no lo penetrara 'a pelo' (sin protección) y que usara 'forro' (preservativo). Temí que la posición que teníamos y el ambiente que había logrado conseguir, se terminara si me levantaba a buscar un forro en mi cartera de los portadocumentos. Así que le dije a Hilario, que no tenía forros ahí y que los había dejado en la guantera del auto. También le dije que se tranquilizara, que no estaba enfermo de nada y que no tenía ninguna 'ETS' (Enfermedad de Transmisión Sexual), que se relajara y que disfrutara de algo que era la primera vez que lo hacía y que quizás, no volviera a repetir. Dicho esto, apoyé mi pija en su raja, al tiempo que Hilario, rezongó un poco por mi falta de previsión, pero estaba no solamente excitado sino totalmente entregado, así que, con una de sus manos libres, tomó mi pija y la llevó directamente a su agujerito para que yo lo hiciera mío. Al principio no fue fácil. El anillo anal de Hilario no quería ser vencido fácilmente y se negaba a dilatar lo suficiente para que dejara entrar a mi glande. Y Hilario no colaboraba. Contraía los glúteos y se quejaba sin sentir dolor o gemía como si lo estuviera torturando. Pero ya lo dice el refrán: tanto va 'el cántaro a la fuente, que al final se rompe'... Y más o menos fue lo que pasó con Hilario. Aceptó ser mío y bueno, no lo podía dejar con las ganas. Después de bastante forcejeos y cambio de posiciones, logré quitarle la virginidad a ese pibito y hacerlo mío, como era mi deseo y el suyo también, obviamente... Jeeeeee...








sábado, 1 de diciembre de 2018

Hilario 2





La lluvia ya era torrencial y golpeaba con fuerza en el ventanal del primer piso que daba al jardín trasero. De tanto en tanto, numerosos relámpagos iluminaban el entorno. Le agradecí a Hilario por la habitación (sin costo) y por la ropa seca que me había alcanzado, pero le dije que estaba acostumbrado a ducharme antes de acostarme y eso es lo que iba a hacer. Hilario se llevó mi ropa mojada y me dijo que la iba a tener seca para la mañana y que 'se daría una vuelta' (regresaría) más tarde para ver si yo necesitaba algo. Dicho esto, salió de la habitación y me quedé solo.

Mucho más tranquilo me duché rápidamente pero en el momento que estaba secándome, se cortó la luz y me quedé totalmente a oscuras y solamente iluminado, de tanto en tanto, por los relámpagos de la tormenta. La lluvia arreciaba cada vez más fuerte y yo agradecía que Hilario me haya entretenido esos minutos previos a mi partida, porque de haberlo hecho, seguramente estaría perdido en medio de un camino rural. Guiándome con la luz de los relámpagos, logré llegar a la ropa que me había dejado Hilario. Slip no necesitaba porque duermo desnudo y hacía calor para dormir con buzo.

En ese momento, cuando estaba retirando el acolchado y la sábana de la cama, golpearon la puerta sordamente. Iluminado por la linterna del celular, abrí la puerta y ahí estaba Hilario, con una bandeja con un portavelas con su correspondiente vela encendida y dos tazas de café y unos pequeños scones. Así que lo hice pasar sin perder un segundo. Apenas Hilario pasó, una corriente de aire de la banderola del ventanal y la puerta de la habitación abierta, hizo que la vela se apagara quedando nuevamente, ambos, sumidos en una oscuridad increíble.

Tanteando, fui hasta la mesita de luz y volví a encender la linterna de mi celular y con esa poca claridad, tomamos el café y comimos el snack que Hilario había traído. No sé en qué momento me vio totalmente desnudo y entre asombrado y divertido, me dijo.

Hilario: estás desnudo!

Yo: sí... estoy acostumbrado a dormir así, sin ropas... Vos dormís con piyama?

H: eeehhhh... no, no, remera y pantalón corto...

Y: ah, y dónde dormís? Por acá?

H: no, en la casa de atrás, desde acá se ve...

Y: uy, pero hasta allá te vas a 'cagar' (excesivamente) mojando!

H: no... bah, digo... voy a esperar que pare de llover un poco... o salvo que me dejes quedarme acá, a dormir con vos...

Y: si querés y no te jode que yo duerma desnudo, está todo bien...

H: bueno, me quedo entonces...?

Y: sí quedate, la cama es grande y la noche no está para dormir solo... Tus 'viejos' (padres) no te van a hacer problema?

H: no...! Para nada, si no es la primera vez que duermo con un amigo en la misma cama... Además, no me vas a violar... no?

Y mientras yo me acostaba, Hilario se desnudó completamente, a tientas, caminando en puntas de pie e impidiendo que la madera del piso rechinara. Luego se acostó a mi lado y en la oscuridad total y completa del lugar, sentí como su mano me agarraba mi pija ya erecta y me empezaba a pajear, mientras yo trataba de besarlo en la boca. No sé por qué me pareció que eludía mis labios. Más cuando casi inmediatamente, sin más franela ni transa, bajo su cabeza y dejó de pajearme con la mano para meterse toda mi pija en la boca y seguir estimulándome con  la boca, la lengua y la mano.

El pibito se portó mucho mejor de lo que yo esperaba. Se notaba que tenía mucha experiencia porque chupaba como los 'dioses' (excelentemente). Lo franeleé lo más que pude pero mucho no pude porque la posición que tenía apenas si podía acariciarle los cabellos. Y cuando le dije que se colocara transversalmente para empezar a dilatarlo, metiéndole los dedos en el agujerito, me dijo que 'no'. Que no le gustaba que lo penetraran ni tampoco le gustaba besar y que esperaba que no me 'jodiera' (molestara). Le dije que no pero se notó mi molestia y fue ahí cuando me dijo que no era gay.

Vamos! Mi radar gay no falla o mejor dicho no falló nunca. A veces no detectó nada pero detectar y no ser? Mmmm... Mi radar gay dictaminó que ese pibito tenia mucha agua para que yo me tirara sin problemas. Sin dudas, había un 'problema' en Hila, pero no estaba para ponerme en el papel de psicólogo y mucho menos de hacerle terapia psicoanalítica, así que desistí de la idea. Cuando estaba a punto de 'acabar' (eyacular) le avisé y me dijo que no había problema y que me 'corriera' (acabara) en su boca, cosa que me gusta increíblemente y que también algún día será tema de mi análisis...

Finalmente, el pendejito se tragó toda mi leche aunque esta vez no fueron los hectolitros de siempre. Ese pendejito no me había calentado como otros y obviamente, la leche no fue la cantidad de siempre. Sí se portó más que bien. Tragó todo y siguió lengüeteando por todos lados, limpiándome de todo vestigio de semen. Por la posición que había adoptado y por la oscuridad del lugar, no pude ver si se la había parado la pija o no. Finalmente, se recostó a mi lado y me dejó darle un par de 'pikitos' que recibió pero que no devolvió. Después giró sobre su mismo y se quedó dormido profundamente.

Al otro día, me desperté re temprano como siempre. Hilario seguía en la misma posición, durmiendo desnudo a mi lado. Era de no creer pero afuera la lluvia seguía cayendo torrencialmente. No escuché llover a la noche. Dormí profundamente. Ni siquiera escuché el wsp que me mandó Luciano a las 2 de la madrugada, entre alarmado y asustado porque no tenía noticias mías como habíamos convenido hacer. Así que apenas pude, le envié un wsp diciéndole que estaba bien y que había optado quedarme debido a la intensidad de la tormenta. 

Me levanté y me duché nuevamente y cuando salí del baño, Hilario ya no estaba. Tampoco su ropa. Regresó enseguida, con mi ropa seca, una taza de café y un par de muffins gigantes que comimos sin mucha ceremonia. Conversamos sobre la tormenta y la lluvia torrencial que no cesaba. Llovió en tres días lo que debía llover en 3 meses! Y se notaba porque tanto el jardín de adelante como el parque de atrás, estaban totalmente anegados de agua y charcos gigantes aparecían por acá y por allá. Apenas terminamos de tomar el café y comer los muffins, cuando mi pija volvió a pararse.

Hilario no desaprovechó la ocasión y antes de que comenzara a vestirme, se arrodilló frente a mí y volvió a meterse toda mi pija en la boca y comenzó nuevamente a masturbarme y a repetir la dinámica de la noche. Al terminar la felación me dijo que con tanta lluvia, los caminos estaban intransitables y que la novia no iba a poder ir (y me confirmó que era hetero, pero, que había sucumbido con algunos chicos que conoció en la facultad y conmigo ahora), pero que no era gay y por eso no le gustaba besar ni que tampoco lo penetren. Así que, salvo que me 'jodiera' (molestara) mucho su accionar, la podíamos pasar más que bien. Le dije que yo no tenía problemas con que me chupara la pija y me sacara la leche, pero que me gustaría hacer 'otras' cosas a lo que Hilario se negaba. Hilario se quedó pensativo un rato y mientras yo me vestía, me observaba atentamente. El cielo se puso muy oscuro y volvió a llover torrencialmente como si nunca hubiera llovido. Hilario me miró pícaramente, me sonrió cómplice y me dijo que si seguía lloviendo así, no me iba a poder ir nunca y que él iba a pensar en mi propuesta... Jeeeeee...