martes, 18 de junio de 2019

1 de junio: 19 horas (7 pm)





Cuando llegamos a casa, ese mismo sábado, ya bien entrada la tarde, todavía quedaban en casa, la Agus, Andy y el 'diosito'. El resto del diosaje y del pollaje, por diferentes motivos, se había ido, durante la madrugada y la mañana y tarde del sábado, especialmente, cuando supieron que los 'bobis' (tontos) de Luciano y del Pipi, estaban detenidos en la delegación de la Policía Federal. Habían comido las pizzas y las empanadas que yo había comprado para celebrar mi cumpleaños y se habían bebido las cervezas, el fernet y casi todas las gaseosas. Algunos, también tomaron leche chocolatada. 

El hecho de acompañar la comida con leche chocolatada me da ciertas pautas, que realmente hay 'pollitos' que todavía son bebés... Yo, con algunos altibajos, ya no recaigo tanto como antes, en sentir esa atracción física que sentía por esos pibitos. Y aunque todavía quedan algunos que me 'mueven' (me excitan) trato de no implicarme con chicos menores de edad, aunque sea, con su consentimiento. Porque ahora sí que acá, se desató una verdadera 'cacería de brujas' con los que se relacionan sexualmente con menores de edad (sean chicos o chicas) y aunque hayan tenido sexo consentido.

En fin, son épocas. Nuestra sociedad a medida que va evolucionando en algunas cosas, va involucionando en otras y aunque estemos en plena revolución sexual, es tal el quilombo mental de los jóvenes, más que nada mujeres, aunque también hay varones, que activaron una verdadera 'cacería de brujas' sobre gente adulta con la que tuvieron sexo consentido (o no) cuando eran menores de edad, hechos ocurridos hace años y que ahora están saliendo a la luz. Y los casos, especialmente se están dando sobre gente del cine, la televisión, deportistas, políticos, sacerdotes y docentes.

Bueno, me fui por las ramas y no era esto lo que quería contar. Decía que cuando llegamos a casa, lo único que queríamos era comer, bañarnos y dormir. También hacer el amor. Al menos, eso era lo que yo quería. Luciano, en cambio, había quedado muy sensibilizado. Tanto, que cuando nos sentamos en el sofá, se acurrucó y se apegó a mi cuerpo, que por un momento, creo que de haber sido posible, hubiera querido, todo él, penetrar en mí y que los dos, formáramos uno, como dice la Biblia. Así que mientras los que se habían quedado, preparaban algo para comer y beber, decidimos ducharnos. 

Ducharnos, es una manera de decir, porque Luciano se convirtió en un apéndice que no me dejaba mover. Así que nos metimos juntos en la bañera, con su espalda apoyada en mi pecho y su cabeza apoyada en mi hombro y tomamos un relajante baño de inmersión, limitado en mis movimientos al máximo. Luciano era una especie de títere que se movía y hacía lo que yo quería. Aproveché para besarlo por todos lados y para que, antes de ducharnos, me hiciera una felación gloriosa de la que se tomó toda mi leche. Finalmente, nos duchamos para sacarnos la espuma y luego, nos secamos. 

Lo vestí con un pijama de invierno que le compré con dibujos infantiles estilo Gaudí, que le queda encantador y nos fuimos al comedor. Ahí, apenas si cenamos lo que yo había comprado para festejar mi cumpleaños y no habían comido los que se quedaron en casa haciéndonos el 'aguante' (esperándonos). En ese momento, el Pipi nos contó todo, desde el momento que los detuvieron en la calle, cuando iban a comprar no sé qué boludez hasta que en la delegación de la Policía Federal, los separaron y los dejaron incomunicados hasta que el abogado de los Lucchessi aclaró todo.  

El abogado, no nos quiso dar detalles, de qué era lo que había pasado y nos dijo que el Pipi nos iba a contar, cuando llegáramos a casa. Así fue que el Pipi nos contó cómo los habían detenido y que primero habían estado juntos, Luciano y él. Pero, después, cuando los separaron, uno de los jefes de la policía federal, le dijo, que el 'arreglo' que tenían se había terminado porque la banda de policías 'narcos' estaba desarticulada y que le aconsejaba que se fuera de la ciudad, a vivir con la madre y los abuelos, porque, los policías 'malos' que no pudieron detener porque no había pruebas directas que los vincularan con el narcotráfico, iban a ir a 'buscarlo' cuando supieran que por culpa de él, la banda de los policías 'narcos' estaba desarticulada. Pero que él, le había dicho que no les tenía miedo y que no quería irse de la ciudad, porque estaba en la facultad, estaba bien con nosotros y todo eso. Y como Luciano seguía afectado por lo que había pasado, dejamos de hablar del tema, me cantaron el 'feliz cumpleaños' (feliz cumpleaños?) y nos quedamos un rato más, hablando de 'bueyes perdidos' hasta que Luciano me rogó, casi, que nos fuéramos a 'dormir'. Así terminó el festejo más opaco e insulso, que tuve nunca en uno de mis cumpleaños. En fin, es lo que hay... (fin de las entradas secuenciadas).







3 comentarios:

  1. Me preocupa que el Pipi corra ese riesgo viviendo en vuestra casa. Solo hay que ver como quedó de afectado Luciano por este incidente que no llegó a mayores. Imagino lo que puede llegar a sufrir si esos «policías 'narcos'» arremeten contra vosotros para vengarse de él... Puede que tenga una imaginación demasiado fértil o que (como se dice aquí) haya visto demasiada películas, però solo pensar que tenéis el riesgo en casa me hacer sufrir.

    Esperemos que no sea así.

    Un abrazo.

    Un abrazo.

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    1. Hola JOSEP! No es que tengas una imaginación fértil, sino que estás pensando con toda lógica! Yo también pensé lo mismo, después de escuchar todos los argumentos que usó Luciano para que el Pipi dejara de vivir con nosotros y una charla que tuve el mismo día, con Richard.

      Yo en realidad, no había pensado en que podíamos llegar a correr tanto riesgos, hasta que Richard me abrió los ojos y corrió el velo que no me dejaba ver con claridad. Richard fue el que me dijo que lo más probable era que policías 'malos' fueran a casa y nos mataran a todos y nos 'plantaran' (introdujeran) drogas, armas y cosas así, para hacer creer que estábamos en cosas 'raras' y que nos habíamos resistido y en el enfrentamiento, nos habían matado a todos.

      Pensándola así, realmente me asusté, así que tuve que hablar con el Pipi esa misma noche y le tuve que decir lo que podía llegar a pasar si él seguía viviendo con nosotros. Así que me pidió un par de días para buscarse algo y librarnos de cualquier problema.

      La verdad que me hubiera gustado que todo terminara de otra manera, pero bueno, de última, soy el responsable de Luciano y del resto de la gente que viene a casa con diferentes fines y que son muchos. En fin, es la vida...

      Besos!

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    2. Creo que hiciste lo correcto, por lo menos, lo más razonable.

      Otro abrazo.

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